UN DÍA EN LA VIDA DE LAS TRABAJADORAS DE MAQUILA

AQUILES MONTOYA

Introducción

Nos parece que las condiciones de vida y de trabajo de las obreras de la industria maquilera no es suficientemente conocida y por ello, ante la carencia de fondos para la investigación propia, aquella que responde a nuestros intereses y no a los de aquellos que pagan alguna investigación, una vez más, acudimos a los trabajos de investigación de nuestros estudiantes, lo cual no sólo es beneficioso para ellos sino para nosotros también, ya que se les acostumbra a investigar, se les capacita en la investigación, se contribuye a su sensibilización social, adicionalmente, se refuerza su formación teórica y nos brindan a los profesores valiosa información, la cual buscamos compartir con nuestros lectores.

Debo de adelantar la siguiente conclusión: las condiciones de vida y de trabajo de las obreras de la maquila son algo tan dramático que, cuando se conocen, a cualquier persona sensible le hacen indignarse y lo mueven a afirmar tajantemente: esto no puede ser, no es posible que se siga tolerando los niveles de sobreexplotación que experimentan estas obreras.

Pero bien, el esquema de este artículo consta de cuatro partes, la primera consiste en una visión general de la maquila. La segunda parte son algunos relatos de las obreras de la maquila, seleccionados entre los más de cuarenta trabajos de investigación realizados por los estudiantes en la materia de Economía Política y dentro de los cuales, los relatos son tan sólo una pequeña parte. Y finalmente, intentamos realizar un análisis de esos relatos desde la perspectiva de la economía política marxista, para concluir con algunas conclusiones y propuestas.

1. Alguna información general sobre la maquila en el país

Las visiones descriptivas de la realidad son útiles y necesarias pero siempre serán insuficientes en la medida que no explican el por qué es así esa realidad, lo cual es de suma importancia a fin de buscar su transformación. Pero bien, veamos con qué información contamos.

a. Existen un total de 265 empresas maquileras en el país que generan aproximadamente 90,000 empleos directos, lo que representa el 16% del empleo total en El Salvador, y aproximadamente un 50% del empleo en el sector industrial (Informe de la Federación Internacional de derechos Humanos).

b. También, UNIFEM –en un documento denominado “Perfil de género de la economía centroamericana”, 2004- manifestó que El INDICE DE FEMINIZACIÓN en la maquila es de 82% en Guatemala, 78% en Honduras, 73% El Salvador y Nicaragua, y 60% en Costa Rica. En términos más sencillos este índice nos advierte en el caso salvadoreño que de cada 100 empleos que existen en la maquila, al menos 73 pertenecen a mujeres.

c. Por otra parte el Informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos, en la edición de octubre de 2005, señala: “Muchas de las empresas no pagan horas extras para el alcance de metas o cuotas de producción.” “Los contratos laborales son temporales y menores a un año; las jornadas laborales exceden las 44 horas semanales de trabajo, el trabajo domiciliar y a destajo es una tendencia creciente“

d. Y en un Monitoreo publicado en la página web de la Embajada de los Estados Unidos que es un extracto del Informe Especial sobre El Salvador “Country Reports on Human Rights Practices, 2005 Released by the Bureau of Democracy, Human Rights, and Labor, March 8 2006[1] señala que: “Existen aproximadamente 240 plantas de maquila, la mayoría de las cuales estaban ubicadas en las 15 ZFEs del país. No hay leyes especiales o exenciones de las leyes laborales regulares en las ZFEs. Hubo informes fidedignos que algunas fábricas en las ZFEs despidieron a organizadores sindicales, y que no había contratos colectivos de trabajo entre los 14 sindicatos activos en el sector de la maquila. Los trabajadores de la maquila informaron de abuso verbal y físico, y acoso sexual por supervisores. El gobierno no designó suficientes recursos para la inspección adecuada y supervisión para asegurar el respeto a los derechos de asociación y negociación colectiva en las ZFEs. Continuó habiendo alegaciones de corrupción entre los inspectores laborales en las maquilas”.

e. Además, el informe del Comité responsable de la aplicación de la Convención contra la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer –CEDAW- sobre Informe de avances de cumplimiento de El Salvador en materia de derechos laborales de Mujeres concluye de esta forma:

“El Comité se muestra preocupado por la falta de una atención prioritaria a las mujeres en las políticas de empleo, pudiendo este hecho resultar en una mayor vulnerabilidad en el proceso de ajustes económicos que está atravesando el país, en particular para conciliar las responsabilidades familiares y profesionales, y la persistencia de diferencias salariales por trabajos de igual valor.

El Comité recomienda que se tomen medidas necesarias para garantizar el
cumplimiento de las disposiciones del artículo 11 de la Convención y la aplicación de las convenciones pertinentes de la Organización Internacional del Trabajo ratificadas por El Salvador.

El Comité nota con especial preocupación las precarias condiciones laborales de las mujeres que trabajan en las industrias maquiladoras donde con frecuencia se violan sus derechos humanos, en especial en lo relativo a las medidas de seguridad e higiene.[2]

f. Finalmente, el informe de Human Rights -2004- señalaba lo siguiente:

“El fracaso del gobierno de El Salvador en lo que respecta a resguardar los derechos humanos de los trabajadores que se encuentran empleados en el sector privado orientado a la exportación no sólo permite que los empleadores locales y las compañías multinacionales perpetren y se beneficien de las violaciones a los derechos humanos, sino que también ayuda a crear un modelo donde los productos de exportación se producen en condiciones abusivas. ….. Los millones de dólares que han sido volcados por el gobierno norteamericano en los países de Centroamérica, incluyendo El Salvador, no han servido para despejar los obstáculos clave que impiden el respeto efectivo de los derechos humanos de los trabajadores de El Salvador: las leyes laborales inadecuadas y la falta de voluntad política para aplicarlas y hacerlas cumplir”.

Los datos anteriores son elocuentes al mostrarnos de manera preliminar pero contundente, la realidad existente en la maquila salvadoreña, Se trata sin lugar a dudas de condiciones de sobreexplotación de la fuerza de trabajo femenina, corroboradas por distintas instancias responsables del monitoreo de derechos laborales, y que son precisamente la base sobre la cual se asienta la alta tasa de rentabilidad del capital que incentiva la inversión nacional y extranjera en dicha actividad.

2. Relatos de trabajadoras de la maquila.

Ahora deseamos presentar de manera más viva, con el humor y el dramatismo de la realidad, no sólo las condiciones de trabajo, sino de la vida de esas mujeres, desde la hora que se levantan hasta la hora que se acuestan, además de mostrar que hacen en lo que deberían de ser sus días de descanso.

2.1. El día de María

Sonó el despertador y eran las 4:30 a.m. No sentí la noche, pero qué se le podía hacer, me fui a bañar rapidito y luego tuve que despertar a los cipotes, y que cuesta levantar a esos monos, pero pobrecitos era muy temprano; se bañaron, me arreglé y después les preparé la tortilla con fríjol y un cafecito de desayuno a Pedro y a Juan, para que se fueran listos y comidos a la casa de mi hermana, gracias a ella salgo adelante, ya que me los cuida en el día y me los lleva a la escuela. Empecé a caminar la cuesta, son como 10 minutos para llegar a la parada, tomé el bus luego de esperar un buen rato y me tardé como 50 minutos mas para llegar hasta la maquila, los que se sienten bien largos porque va bien lleno el bus y me toca la mayoría de las veces ir parada. Son $0.50 centavos los que se me van solo en pasajes ¡Y como se sienten, si casi solo en eso y la comida se le va a uno la quincena! Fui llegando como a las 6:30 a.m., me bajé del bus y fui a buscar desayuno en el chalet de la niña Toña, que es la que me lo da más barato, para ya a las 7:00 a.m. estar adentro de la fabrica, que es la hora a que lo quieren a uno ya sentado en el cubículo, aunque mi hora de entrada sea a las 7:30 a.m.

Ahora, no me ha tocado muy pesado como otros días, aunque el desgaste siempre se siente igual, apenas son las 12:00 p.m. y todavía me faltan mas de 4 horas de estar aquí, ¡Uy qué hambre tengo! Lo peor es que tengo que salir luego porque si no me apuro se acaban las tortas con el jugo que da a dólar la niña Juanita y los otros platos son más caros; gracias a Dios que no se habían acabado cuando llegué y ya con mi comida empecé a buscar donde sentarme, pero con el calor que estaba haciendo, me voy buscando una sombrita y debajo del palo de mangos todavía había un espacito. Cuando ya iba terminando llegaron unos muchachos de esos que van a la universidad y me dijeron que si me podían hacer unas preguntas acerca de mi vida y mi trabajo…

Me empezaron a preguntar cosas bien personales, que me hicieron sentir un poco incomoda y desconfiada al principio, pero al tiempito se me pasó, se miraban buena gente, así que les empecé a contar mis experiencias trabajando en las maquilas, porque no solo he trabajado en ésta, sino en una bien fregada, la que era de unos chinos, si que eran fregados esos chinos desgraciados.

Pues si, mi nombre es María Esperanza, tengo 37 años de edad, y no estoy ni casada ni acompañada pero tengo dos hijos: Pedro de 13 años que va a séptimo grado y Juan que va a tercer grado, aunque tendría que ir a cuarto, pero aplazó el mono haragán, ¡Como si no me costara estarles pagando la escuela!

Así que vivo sola, y gracias a mi hermana puedo salir adelante, ella me hace el favor de verme a los niños mientras vengo a trabajar y la ventaja es que vive a la par de mi casa. En esta maquila tengo ya 10 años de estar trabajando y solo me cambiaría si me pagaran más, y me costaría encontrar otro trabajo, porque ahora piden bachillerato y yo solo a noveno grado llegué y aquí no les interesa si uno estudió, porque todo es de aprender el oficio que nos toca hacer… Así que esa es mi vida.

Bueno, al fin me dejaron sola esos muchachos y aun me quedaban 7 minutos antes de entrar a la fábrica de nuevo.

Qué rápido pasaron ahora los 40 minutos, pero ni modo empecé de nuevo a cortar como hasta la 1:30 p.m. pero de pronto me dieron ganas de ir al servicio, pero no tenía ganas de decirle a don Jesús, porque ese viejo si que es enojado, solo me acuerdo de una vez que le gritó a doña Conchita porque estaba platicando con una de confección, el viejo vino y le silbó, casi en el oído, porque esos viejos asi son, no les importa nada, y la pobre niña Conchita pegó un gran salto y casi me cae encima de lo mareada que termino; igual no importa, estoy mejor aquí, porque nada se compara con lo de “CHARLES PRODUCTS S.A. de C.V., una maquila de coreanos, que se encuentra camino al aeropuerto, en la zona franca. Solo de recordarme como me trataban ahí y me dan ganas de llorar de la cólera, me hacían cumplir meta de trabajo, yo trabajaba en el departamento de limpieza de las camisas ya elaboradas, así que mi meta era limpiar 50 docenas de camisas en el día, no me dejaban hablar nada, ni siquiera preguntarle algo a mis compañeras porque me gritaban, el ambiente laboral era malo, no habían ventanas y era un calor insoportable, el ruido de la maquinaria era exagerado, y una luz toda pálida, que hasta ciego quedaba uno porque no se veía nada; y los baños eran un asco, todas sucias las carambadas.

Cada vez que me miraban trabajar lento, según ellos, me gritaban en chino y yo no les entendía nada, me gritaban de forma bien violenta y yo sentía que ya me pegaban y cuando les entendía me decían “Tu mucho problema causas, tu no trabajar, la otra despido”, un miedo que me metían, no nos dejaban ir al baño, los abrían hasta la hora de almuerzo y solo 30 minutos nos daban; me recuerdo de cuando me enferme trabajando ahí, como yo padezco de los riñones, me dio una gran infección y sentía un gran dolor que me hacia revolcarme en el suelo, le suplicaba al chino que me dejara ir al ISSS pero bien enojado me veía y solo me decía “No tu regresar a trabajar”, le decía que yo no podía, que sentía que me moría ahí mismo, y el chino solo repetía la misma frase y no me dejó ir, eso fue lo último que aguanté, así que renuncié. Y me fui sin nada, no vayan a creer que me indemnizaron los malditos.

¡Ay Dios! Sólo habían pasado como 20 minutos y ya no aguantaba las ganas de ir al baño, así que aunque con miedo, me levante y le pedí permiso al Chus, como nosotras le decimos:

-Don Jesús, ¿puedo ir al baño?

Y el hombre con su voz de ogro me dijo:

-¿Y que no habías ido ya en la mañana vos? ¡Apúrate pues!

Gracias le dije y asentí con la cabeza, así que salí corriendo hasta llegar al baño, pero al llegar a la puerta me di cuenta que estaba con llave, entonces fui a ver si estaba abierto el otro baño, el que esta cruzando el área de confección, pero cuando iba a abrir la puerta sonó el silbato del supervisor:

-¡Hey! Ana ya se te acabó el tiempo, así que venite a cortar ya.

Me dijo el Chus todo enojado, y es que se me había olvidado que en la mañana me había tardado bastante y como solo me dan 5 minutos al día para ir al baño, me tocó aguantarme y me fui a sentar a mi lugar de trabajo.

Bueno, seguí cortanto hasta como a las 4:00 p.m., pero a esa hora ya me sentía desesperada, primero de este gran calor, que a pesar de que vinieron a instalar unos ventiladores, hace como dos años, el vapor es bien agobiante, y segundo porque el ruido de las máquinas no lo deja tranquila a una.

Ahora tenía que haber ido al Seguro, pero como si falto un día no me lo pagan, preferí ir hasta el otro mes, porque como ya va siendo 30 tengo que tener dinero para pagar el alquiler de la casa, si no me sacan rápido. Y quizás ahora me va a tocar hacer los 4 sábados porque Rolando me pidió que le comprara unos zapatos, porque los que tiene ya están todos rotos, y con los $73.6 que me faltan de esta última quincena no me va a alcanzar para comprárselos, además con esto que le han subido de precio a todo: al bus, a la corriente, al agua, menos que me alcanza.

Al fin se llegaron las 4:30 p.m., la hora de salida. ¡Gracias a Dios! Hoy que ya acabó el día si que me siento cansada, no aguanto los dedos ni este dolor de cabeza que me dijeron los de la fábrica que era por el calor de estos últimos días. Empecé a caminar para ir a tomar el primer bus y como me deja en Metrocentro, aproveché un mi rato para distraerme y darme una vuelta viendo las tiendas y lo que venden, pero si me da cólera porque como dan ganas de comprar pero de dónde, al menos me distraigo viendo todas las cosas bonitas que venden, ya tipo 6:30 p.m. tomé el otro bus que me lleva a mi casa, otros $0.50 centavos para el regreso, y llegué tipo 7:15 p.m. Fuí a traer a los cipotes donde mi hermana y les hice la cenita, después revisé si tenían tareas y si puedo les ayudo, ya cuando terminamos nos ponemos a ver un ratito tele, y cuando salió el anuncio: “Es hora de que los peques nos vayamos a la cama” me llevé a Juan a dormirse y ya me quedé sola con Pedro, como ya está más grande se puede ir a dormir tipo 9:00 p.m. y yo tipo 11:00 p.m., porque me quedé lavando los trastos y dejando medio preparada las cosas para el día siguiente. Bueno, hoy solo me toca esperar que mañana sea un poquito menos pesado…

2.2. El día de Karla Concepción

Karla es una mujer que lucha diariamente para sacar adelante a su familia. A sus quince años ella se fue de su casa, después de un inesperado embarazo, dejando a su madre viviendo sola en el Cantón El Carmen, para vivir con el que sería un tiempo su compañero de vida José Martínez. Dio a luz a su primer hijo Manuel, que lastimosamente nació con retrazo mental y no es capaz de valerse por si mismo.

Dos años más tarde volvió a vivir la experiencia de ser madre por segunda ocasión, aunque con cierto temor de que sufrieran sus gemelas (Nayeli y Elvira) de la misma incapacidad que su primogénito. Poco tiempo después ante la presión de mantener a una familia ahora más extensa José Martínez cayó víctima del alcohol dejando su trabajo como carpintero, hasta que cierto día desapareció para no volver a regresar. Por lo que Rosa a la edad de 19 años se vio obligada a regresar a la casa de su madre y buscar su primer trabajo, el cual encontró después de ocho meses de búsqueda.

Las dificultades se presentaron debido a su bajo nivel de escolaridad, ya que sólo logró llegar hasta el noveno grado. El único lugar del que recibió una respuesta positiva fue de las Industrias XX, S.A. de C.V. en la cual se ensamblan camisas y camisetas con materia prima traída del exterior, posteriormente son enviadas al exterior para su comercialización. El proceso de producción se divide en 12 líneas, por cada línea hay 34 operarios, la gran mayoría son mujeres. Cada línea tiene dos supervisoras, una de calidad y la otra de trabajo; ellas vigilan que todas tengan trabajo que hacer, que no platiquen, que las máquinas funcionen bien, etc.

Los trabajadores y trabajadoras protegen sus pulmones de la mota que despide la tela al coserla y al cortarla, con tan sólo una débil mascarilla sencilla, la cual deben comprar de sus ingresos, razón por la cual, a menudo ya no sirven de nada.

Karla fue contratada como operaria de línea, devengando el salario mínimo y realizando actividades que consisten en cerrar camisas, pegar y decorar cuellos, hacer ruedos, entre otras actividades, estas operaciones son rotativas.

Todos los empleados de línea trabajan bajo las mismas condiciones saláriales, con un incentivo por superar las metas de producción, estas metas consisten en elaborar, al menos, 100 docenas diarias del producto, pero esto depende de la operación que se está realizando.

Al cumplir la meta se gana un bono y se logra tener un salario semanal de $50 a $60, esto depende de la época en que se trabaje, porque hay épocas buenas y malas. En las épocas malas se debe de conformar con su salario base, con el cual apenas logra sustentar a su familia. Además goza de todas las prestaciones de ley AFP, ISSS, vacaciones anuales, aunque quien sabe si la empresa las paga; al mismo tiempo que cuenta con una clínica particular en caso de cualquier emergencia, la cual esta cercana a la maquila, dentro de la empresa también hay una despensa en la que pueden comprar a un mejor precio productos de primera necesidad.

Un día cualquiera de Karla empieza a las 3:45 de la mañana cuando se levanta a bañarse y arreglarse, luego, prepara el desayuno y el almuerzo para sus hijos, alrededor de las 4:45 a.m. levanta a los niños para bañarlos y arreglarlos para llevarlos donde su abuela y es ella quien se encarga de recoger a las gemelas en la escuela. A las 5:50 a.m. se dispone a abordar el bus con rumbo a su trabajo, gastando a diario $1.25 en transporte, llegando a su lugar de trabajo a las 6:50 a.m. y entrando a sus labores a las 7:00 a.m., a las 8:20 a.m. goza de un receso de 15 minutos, el cual aprovecha para poder desayunar, pagando $1 diario. A las 12:15 p.m. se dispone a tomar un descanso para poder almorzar junto a sus compañeros de trabajo; las cuales considera como parte de su familia, ya que tiene 5 años compartiendo diariamente con ellos.

Luego entra nuevamente a la maquila para terminar su jornada a las 5:00 p.m. hora a la que toma el bus para regresar a su casa alrededor de las 8:00 p.m., pero su trabajo no termina ahí, ya que tiene que llegar a hacer la cena y los quehaceres de la casa, luego acuesta a sus hijos y ve televisión hasta como a las 10 de la noche. La jornada laboral de Karla es de lunes a viernes, por lo que los fines de semana se los dedica a su familia y a los quehaceres del hogar. En el lugar donde vive le brindan servicio de agua solamente dos veces a la semana y esto le acarrea ciertos problemas, ya que los días que llega el agua debe levantarse más temprano para lograr recolectar en unos barriles la mayor cantidad de agua que pueda, para así poder cubrir sus necesidades, mientras espera el próximo día en que pueda abastecerse nuevamente del vital líquido. Por lo anterior es entendible que no pueda llevar a sus hijos a lugares de esparcimiento, por lo que su única diversión es asistir a misa los domingos en la mañana a una parroquia ubicada en la zona.

A pesar del bajo salario que Karla posee, ella considera que el ambiente de trabajo es relativamente agradable, por el hecho de no sufrir de algún tipo de agresión o abuso sexual; no obstante, ella quisiera estar en un lugar que le permitiera tener mayores ingresos y así poderle dar un mejor futuro a sus hijos. Otra desventaja es que la empresa no brinda oportunidades de desarrollo a sus empleados, ya que son muy escasos –casi nulos- los ascensos –hay casos de mujeres que ya tienen 25 años de trabajar como operarias y jamás han sido ascendidas.

Al mismo tiempo no se les permite hacer sindicatos, ya que eso atenta contra las normas de la empresa y si algún empleado esta interesado en formarlo es despedido.

Los gastos mensuales de Karla, relacionados con su desplazamiento y alimentación durante sus días laborales ascienden a $75.00, distribuidos de la siguiente manera: transporte $25 dólares; desayunos, $25 dólares y almuerzos, $25 dólares. Sí a este monto se le agrega el valor del resto de gastos necesarios para atender las necesidades básicas de su familia, se tiene un total de gastos mensuales de $ 240.00

Su ingreso mensual –incluyendo bonificaciones por cumplimiento de metas y horas extras- no le alcanza para cubrir otras necesidades básicas como la vestimenta y el calzado, de ella y de su familia, por lo que el único mes en el que aprovecha para comprarlos es en diciembre, ya que el sueldo de ese mes es superior al incluir aguinaldo y otras bonificaciones.

2.3. El día de Rita

Rita, trabaja desde hace 3 años en una maquila, ubicada en la carretera troncal del norte.

De lunes a viernes se levanta a las 4:30 a.m., necesita suficiente tiempo para preparar su desayuno y el de su familia, al igual que el almuerzo que su esposo lleva al trabajo, el almuerzo de sus hijos y a veces hasta la cena que ellos van a calentar; cuando le es posible acostumbra a desayunar en su casa, siempre trata de aprovechar los cortos momentos que puede convivir en familia.

Sale de su casa para su trabajo a las 6:00 a.m., camina un par de cuadras para llegar a la parada de buses, donde primero con $0.25 centavos toma la ruta 7 y luego con $0.35 toma la ruta 38, se tarda entre 40 y 45 minutos en llegar a su trabajo. Cuando no le queda suficiente tiempo de desayunar en su casa, come en alguno de los comedores que están frente a la maquila y gasta no más de $0.75.

La hora de entrada de su trabajo es a las 7:00 a.m., desde ese momento ella se dispone a coser las mangas de camisetas y camisas para niños y niñas. Pasa bajo la misma rutina hasta las 12 del mediodía, cuando dispone de 30 minutos para almorzar por aproximadamente $1.00, cuando no lo lleva de su casa. Y no tiene derecho de almorzar hasta que termine la tarea encomendada para la mañana.

Personalmente no recibe maltratos de la patrona, pero sí de parte de los supervisores, son muy exigentes y estrictos, la maltratan mucho y la presionan a hacer horas extras, cuando no las hace la regañan mucho y le duplican su trabajo al siguiente día. Por ese mismo temor no hay sindicato y cuando saben que van a tener visitas y supervisión del Ministerio de Trabajo, los supervisores las sentencian a que digan que ellas están en las mejores condiciones en su trabajo, porque de lo contrario las despiden. Dentro de la maquila, no cuentan con un botiquín médico, para alguna emergencia, ni tampoco tienen seguridad industrial.

La hora de salida es a las 8:00 p.m., y las horas extras consisten en turnos que duran hasta las 2:00 a.m., cuando hace turno, dispone de 3 horas para dormir en colchonetas que hay dentro del taller y 30 minutos para comer. Cuando no hace horas extras, con $0.50 centavos más, llega a su casa aproximadamente en 2 horas porque los buses pasan muy llenos a esa hora o a veces cuesta que pasen. Llega a su casa a hacer algunas tareas del hogar, como plancharle la ropa de trabajo a su esposo y la de sus hijos. Se acuesta como a las 11:30 p.m.

Su salario es de $157.20 mensuales. A esto se le resta transporte, comida y las prestaciones del ISSS y AFP, aunque se molesta por tener que pagar ISSS porque casi nunca la dejan ir. Al final del mes, con el descuento de las prestaciones y gastos, Rita dispone de aproximadamente $100.00. Las horas extras se las pagan 20% más que las establecidas en la jornada.

La jornada de trabajo tan larga y pesada que realiza desde hace tres años, en condiciones muy incomodas, con calor, parada todo el día, con medios de producción en malas condiciones, el no poder disfrutar o ver a sus hijos y a su esposo por sus horarios, y ver que su salario no le alcanza para poder disfrutar de una vida digna donde ella pueda darle a sus hijos una muy buena educación y comodidades que merecen, hace que Rita se sienta explotada.

Ella dice que está consciente que no podría aspirar a un mejor trabajo o mejor sueldo, ya que su educación terminó cuando ella tenía 12 años y ahí en la maquila ese es al menos el nivel de estudio que requiere, por lo tanto, no podría renunciar a su trabajo. También está consciente que con lo que gana su esposo no les alcanzaría, y ella no desea que sus hijos, como ella lo hizo, dejaran de estudiar por estar solo trabajando.

Los únicos dos días que no va a trabajar a la maquila son sábado y domingo, los sábados hasta las 3:00 p.m. y los domingos hasta la 1:00 p.m., los dedica a la iglesia, al regresar a su casa, se dedica a tareas del hogar, como lavar y planchar ropa de su familia para la semana, hacer la limpieza, lavar los platos que generalmente dejan sucios sus hijos, cocinar alguna carne, arroz o hacer tortillas, para que en la semana sus hijos solo la estén calentando en el almuerzo y cena, en fin, dejar todo listo para comenzar de lunes a viernes la misma jornada que para Rita algunas veces comienza desde las 4:30 a.m. hasta las 2:00 a.m. y otras veces desde las 4:30 a.m. hasta las 11:30 p.m.

3. Las condiciones de trabajo en las maquilas y su relación con el patrón de acumulación de capital en El Salvador.

a. Las tendencias de la acumulación de capital y las condiciones de trabajo en la maquila.

Cuando Marx en el capítulo XXIII de El Capital expone el contenido de la Ley General de Acumulación de Capital, hace referencia a la sobrepoblación consolidada, parte del ejercito industrial de reserva, la cual a juicio del autor presenta la realidad siguiente: “Su miseria se halla en relación directa a los tormentos de su trabajo”, este es, un juicio que se ajusta perfectamente a la realidad de la trabajadoras de la maquila: salarios miserables, largas jornadas y pésimas condiciones de trabajo, físico-ambientales y maltrato. Por ello es que las trabajadoras de la maquila manifiestan, que si encontraran un trabajo mejor se cambiarían, pero no los hay. Es tal la sobrepoblación relativa que existe en el país, luego de la crisis del modelo primario exportador y las privatizaciones y cierre de instituciones públicas que, a pesar de la constante migración de salvadoreños y salvadoreñas hacia los EU, el desempleo y el subempleo persisten. Y persisten porque nuestros “empresarios nacionalistas”, realizan parte de su acumulación de capital (reinversión de utilidades) más allá de nuestras fronteras y el soñado capital extranjero, a parte de la compra de empresas ya existentes, casi no invierte, a no ser en la maquila.

b. La valorización del capital.

No conocemos la magnitud de las ganancias del capital que invierte en la maquila, pero sí consideramos que no pagan impuestos, que pagan salarios miserables, que acuden a los mecanismos de obtención de plusvalía absoluta, relativa y extraordinaria, es lógico suponer que lo que ganan es muchísimo.

A pesar de pagar salarios de hambre por tiempo, le fijan metas a las trabajadoras, con lo cual les obligan a incrementar la intensidad del trabajo y/o a prolongar la jornada laboral. ¡Alguien se puede imaginar lo que significa empacar 10,000 camisas en una jornada de trabajo o pegar 2,000 cuellos de camisas! Pero además, al emplear medios de trabajo y métodos de trabajo modernos se garantizan también una elevada productividad, lo cual les asegura plusvalía relativa y extraordinaria.

Las obreras no pueden hablar, tienen que pedir permiso para ir al baño, permiso que depende del supervisor o supervisora el concederlo, el cual ciertamente, no pasa de uno en el día y no puede exceder de 5 a 10 minutos. El conseguir permiso para asistir al ISSS es una verdadera hazaña. Todas las trabajadoras entrevistadas manifestaron que les descuentan la cuota del ISSS y de la AFP, lo que no saben es si efectivamente las empresas paga esas cuotas.

La organización, la formación y lucha de los obreros y obreras son formas de paliar la situación de los trabajadores; sin embargo, en las maquilas los sindicatos están prohibidos y quienes intentan crear algún tipo de organización sindical son inmediatamente despedidos. Y claro, las obreras, muchas de ellas madres solteras, temen quedarse sin trabajo y dejar de percibir algún ingreso, aunque sea un salario tan miserablemente bajo como el que reciben.

Por otra parte, las maquilas al no pagar impuestos, no contribuyen al gasto, ni a la inversión pública, y su contribución al PIB es insignificante. Sin embargo los empresarios de la maquila exigen buena infraestructura, medios de comunicación, energía, seguridad, de modo que somos los salvadoreños los que subsidiamos al capital maquilero, sobre todo aquellos que no tenemos forma de evadir, ni eludir los impuestos.

c. La doble jornada de trabajo de las trabajadoras de la maquila.

Nuestra legislación establece una jornada de 8 horas diarias y en tareas insalubres o peligrosas una jornada menor. Además se afirma que las horas extras deben de pagarse con un salario mayor que las horas normales. Sin embargo en las maquilas, en su gran mayoría, no se cumple con tales disposiciones, ya que los maquileros han encontrado formas de burlar la ley, tales son por ejemplo el establecer turnos de 4 p.m. a 8 a.m. 13 horas continuas, con 2 recesos de media hora, sistema en que se alternan las obreras, una semana de día y otra de noche, imaginan lo que esto implica en cuanto al buen dormir, al necesario descanso. ¿Qué organismo se puede habituar a dormir una semana de día y otra semana de noche? Esto es inhumano! Las consecuencias en términos de deterioro de la salud son fácilmente previsibles. Pero la forma más general es la establecer metas para una jornada normal y si la trabajadora no alcanza la meta tiene que seguir trabajando horas extras sin ninguna remuneración, o bien, sufrir un descuento y finalmente, si es frecuente el no alcanzar la meta estipulada, se procede a su despido.

¿Y cómo se llega a establecer tales metas? Sencillo, primero se contrata a las obreras por obra. La obrera al saber que si produce más gana más, pues incrementa la intensidad de su trabajo o prolonga voluntariamente su jornada laboral. Cuando ya se tiene estimado la magnitud de obra que una trabajadora puede realizar, se le contrata con el salario mínimo y se le exige la cantidad que realizaba por obra. De esta manera se les paga menos de lo debido a las obreras.

¿Por que no protestan o se resisten a aceptar salarios tan miserables? Porque no están organizadas e individualmente se les despide con gran facilidad. Y al no existir en el país otras oportunidades de obtener un salario, pues, se resignan, con la esperanza de que algún día mejoren las condiciones o que sus hijos e hijas no tengan que pasar por lo que ellas han pasado. ¡Quimeras! El capitalismo es, ha sido y seguirá siendo igual, un vampiro que vive a costa de la sangre de los trabajadores y trabajadoras.

Es obvio que del capital y de los capitalistas no cabe esperar tal mejora, porque los capitalistas en su búsqueda de incrementar sus beneficios, van a donde pueden pagar menos salarios.

Pero retornando a la jornada de trabajo de las obreras de la maquila debemos de señalar que no se inicia al entrar a la fabrica, ni concluye al salir de la misma, su trabajo se inicia a tempranas horas de la mañana, en su vivienda, antes de partir al trabajo, se continúa al volver del trabajo y sigue los fines de semana. También realizan el trabajo propio de toda ama de casa: preparar la comida, lavar, planchar, limpiar, etc.

Luego están las horas que invierten en movilizarse al trabajo. Las horas de descanso real de estas trabajadoras son poquísimas. Si se le puede llamar descanso a dormir cinco horas.

d. Condiciones de trabajo

No es irracional pensar que las obreras de la maquila trabajan en condiciones peores que los esclavos de la antigüedad, ya que el esclavista no deseaba que sus esclavos dejaran de existir ya que eso les implicaba una pérdida pecuniaria; en cambio los maquileros sencillamente sustituyen a quienes perecen o ya no resisten el trabajo y las condiciones de trabajo. Aire contaminado que dañará más temprano que tarde las vías respiratorias, calor agobiante que exige un mayor gasto de energías y un mayor desgaste del cuerpo, mala iluminación que termina afectando la vista, ruido infernal que afecta los nervios, hacinamiento y mutismo, no es posible platicar en una maquila, cuando el conversar relaja y a menudo hace brotar una sonrisa. En la maquila se requiere de máquinas humanas que no orinen, ni defequen. En una maquila no existe porosidad en la jornada, lo cual incrementa la intensidad del trabajo y agota más tempranamente las energías de estas mujeres. Pero sus males no terminan allí, son víctimas de malos tratos, de acoso sexual y muchas sucumben, cuando son jovencitas, a las pretensiones de los supervisores o jefes con la vana esperanza de conservar sus trabajos. Y ya no hablemos de la inseguridad industrial, que cuando han ocurrido de manera escandalosa, los funcionarios públicos se han encargado de encubrirla hablando de sabotaje.

Ante esta realidad no es de extrañar que continúen las migraciones, pero ¿qué de quienes no tienen dinero para costearse la aventura del norte? Seguir existiendo en este miserable país gobernado por ARENA, que lo único que ha podido generar en términos de oportunidad de trabajo durante cuatro administraciones han sido las maquilas, si, ARENA es el promotor de las maquilas.

Es cierto la maquila genera empleo, pero también lo hace la mafia, el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de blancas. Pero no se trata tan sólo de eso, de generar empleo, lo que las personas necesitan es un empleo digno, que a la par que les permita satisfacer sus necesidades materiales se realicen como personas, como seres humanos. Las mujeres de la maquila, si pudieran encontrar otro empleo, la dejarían, lo cual obviamente, es una manifestación de su insatisfacción personal con la maquila.

e. Subsunción del trabajo en el capital.

La maquila se trata de una actividad capitalista que subsume directa e indirectamente el trabajo en el capital. La subsunción directa es de carácter real, en tanto que no sólo se trata de trabajo asalariado, sino que existe una modificación del proceso de trabajo, ya sea por la introducción de medios de trabajo modernos aunque intensivos en mano de obra, sino que también por la fragmentación del proceso de trabajo, al punto que, en muchas ocasiones las trabajadoras no tienen ni idea de cuál será el producto final. Pero también se da la subsunción indirecta, en razón de que, al ser los salarios tan bajos, son insuficiente para asegurar la reproducción material y espiritual de la familia obrera, y se ven precisadas de las ayudas familiares o de trabajos adicionales al margen del sistema capitalista, lo cual significa que existe una auto reproducción parcial de la fuerza de trabajo, al margen del capital. Pero, adicionalmente, el origen de estas obreras se encuentra en el sector campesino, informal o artesanal o sea que se trata de una fuerza de trabajo generada independientemente o al margen del capital, en consecuencia, cuando se convierten en asalariadas en la maquila no sólo son explotadas, sino que son expoliadas, -en rigor sobreexplotadas- lo cual posibilita una valorización extraordinaria del capital maquilero.

e. La sobreexplotación de la fuerza de trabajo.

La explotación en el capitalismo no significa que el salario sea menor que el valor de la fuerza de trabajo, aún pagándose la fuerza de trabajo por todo lo que vale, siempre es explotada, porque genera una plusvalía de la que se apropia el capitalista y ésta es la raíz de la explotación; sin embargo, tal realidad se esconde tras el salario, el cual se presenta como el precio del trabajo y no de la fuerza de trabajo. Pero la maquila se presenta como una situación límite.

Ciertamente, en los diferentes sectores capitalistas se explota a los trabajadores y trabajadoras, pero en la maquila se sobre explota a las trabajadoras, no sólo porque los salarios son inferiores al valor de la fuerza de trabajo, sino por las condiciones insalubres de trabajo, por las jornadas largas, por la intensidad del trabajo, por las metas, por los turnos, por el mal trato, por el acaso sexual, por la inseguridad laboral, por el irrespeto a los derechos humanos, sociales y económicos de las trabajadoras.

f. Las prácticas antisindicales

Las leyes laborales salvadoreñas no prohíben formalmente la sindicalización y es más, los convenios internacionales en materia laboral, de los cuales es signatario nuestro país la garantizan, pero en el caso de la maquila no se permite la sindicalización y el gobierno lo sabe y lo han sabido los distintos gobiernos del partido ARENA desde 1989 a la fecha, pero se hacen los desentendidos. No les importa el presente, ni el futuro de esta gente.

Es obvio, que si el gobierno actuara ante las maniobras de los maquileros para evitar la sindicalización de estas trabajadoras y les protegiera sus derechos algo mejorarían sus condiciones de vida y de trabajo. Pero no, eso conduciría a la inestabilidad social, a las huelgas y el capital maquilero huiría. Pero ese sería un riesgo que correrían o no dichas trabajadoras. La obligación primaria del gobierno es protegerles sus derechos, ¿O no? ¿Será que para el gobierno su obligación primordial es asegurar las exorbitantes ganancias del capital maquilero a costa de la sobreexplotación de esas humildes mujeres?

Es claro que esta pregunta ni debería de formularla, ya que la respuesta es obvia tratándose de un gobierno de los ricos para los ricos.

g. El aprovechamiento de la miseria y la complacencia del gobierno

Es obvio que es mejor tener un trabajo, aunque sea mal remunerado, que no tenerlo y en países como los nuestros no existen oportunidades y claro dejados patrones y trabajadores a la ley de la selva, del mercado, le dicen, ocurre esta espantosa realidad: el hambre obliga a la sumisión. Pero esto no es ético, ni legal, mucho menos legítimo. Sabido es que el capitalismo se fundamenta en la explotación de los trabajadores, pero cuanta diferencia existe entre un explotado del norte y un sobreexplotado del sur. ¿Y qué hace el gobierno? Potenciar esta situación de miseria y sobreexplotación, cuando decreta para la maquila salarios mínimos que son los mínimos de los mínimos, cuando no hace cumplir las leyes laborales, ni protege los derechos de las trabajadoras de la maquila, que constituye un porcentaje bastante significativo de la PEA ocupada en la industria.

4. Conclusiones y propuestas

La primera conclusión que, ciertamente, ya habíamos adelantado es que las condiciones de vida y de trabajo de las obreras de la maquila son algo tan dramático que, cuando se conocen, a cualquier persona sensible le hacen indignarse y lo mueven a afirmar tajantemente: esto no puede ser, no es posible que se siga tolerando los niveles de sobreexplotación que experimentan estas obreras.

No resulta sorprendente, al menos desde mi perspectiva teórica, que estas trabajadoras no se percaten de su condición de explotadas, ya que ésta, la explotación se torna invisible en el capitalismo, se esconde tras el salario, como precio del trabajo y no de la fuerza de trabajo que es lo que vende el trabajador o la trabajadora. Y a lo que le llaman explotación no es otra cosa que la sobre explotación – bajos salarios, largas jornadas, intensidad en el trabajo, precariedad laboral, etc- y es por ello que los gerentes, los jefes, los inspectores, etc. no se sienten explotados, cuando en realidad también lo son. Vea usted, sólo el trabajo genera valor y los ricos, los capitalistas se hacen cada vez más ricos, acumulan capital, gracias a ese valor que generan los trabajadores, una parte que corresponde al valor de la fuerza de trabajo – el salario- y otra que constituye la plusvalía, de la cual se apropian los capitalistas, ya sea directa o indirectamente. Cuando los salarios son inferiores al valor de la fuerza de trabajo, ocurre la sobreexplotación que se traduce en beneficios extraordinarios para los capitalistas, como ocurre, por ejemplo en las maquilas. Pero aún que no fuese este el caso siempre habría explotación. Si usted no esta de acuerdo con esta afirmación, lo invitamos a que señale un caso, tan sólo uno, de un capitalista que se haya hecho rico con tan solo su trabajo. Esto es que nunca tuvo empleados, que sólo el trabajó y a la vuelta de X años se convirtió en un magnate. Trabajó decimos y no que robó, que especuló, que se sacó la lotería o se casó con la heredera de un magnate, o heredó una fortuna sin haber trabajado nunca en su vida, etc. Yo le aseguró que no lo encontrará, porque todo capital es trabajo no pagado.

De las citas que efectuamos en el apartado primero se desprende la siguiente conclusión: es curioso que el capitalismo, aunque para un marxista no debería serlo, se decreten y aprueben por sus mismas instituciones derechos humanos, sociales y económicos que no están dispuestos a respetar o a cumplir. Se trata, tal parece de una estratagema, para mantener ocupados a quienes no cuestionan radicalmente el sistema, pero que creen, inocente o ideológicamente, que se puede mejorar, perfeccionar. El sistema es perfectible, nos dicen, con un maravilloso candor o una supina ignorancia. O bien, como suele ocurrir, usan esos derechos para defender los interese de los ricos, de los poderosos, de los intocables, frente a la “agresión comunista o terrorista“. En el pasado se tildó de herejes o de brujas a quienes disentían del sistema, y estaban condenados a muerte, no es mucha la diferencia en actualidad bajo la civilización y la cultura del capitalismo. Así se defienden los sistemas, pero no los sistemas en si y por si, sino por y para quienes de benefician de los mismos. Y desde esta perspectiva, no hay mucha diferencia entre Bush, Hitler, Stalin o Torquemada.

En las maquilas, en muchas de ellas, no se cumplen las leyes laborales vigentes, ni en cuanto a la duración de la jornada, ni el pago por nocturnidad o por horas extras, no se respeta el derecho a sindicalizarse, no se garantiza la seguridad industrial, ni la estabilidad laboral, ni se cumplen las prestaciones sociales que establece la ley. Ciertamente, hay excepciones, pero son eso: excepciones a la regla.

Propuestas

A menudo se dice que no basta con denunciar, que es lo que resulta de hacer un análisis objetivo de la realidad, sino que es necesario proponer; sin embargo, cualquier propuesta por racional o ética que sea, está determinada en su factibilidad o viabilidad por el marco socioeconómico y político de esa realidad particular. En consecuencia, nuestras propuestas presuponen un entorno diferente al que tenemos en la actualidad, un horizonte podría ser el 2009.

La primera, que resulta obvia, es que se haga cumplir la legislación laboral vigente. No es mucho pedir, sobre todo cuando se habla tanto de que vivimos en un Estado de Derecho. Y ocurre que no es así, la maquila es uno de los muchos ejemplos que existen. Vivir en un Estado de Derecho presupone que se cumpla la ley.

El salario mínimo en la maquila debería ser igual o superior al salario medio urbano. La razón es sencilla, el esfuerzo que realizan estas mujeres se lo merece, pero es que además sus niveles de productividad son altos y por otra parte, las empresas maquileras no pagan impuestos, en consecuencia tienen posibilidad de pagar mayores salarios.

Otra acción que se podría realizar es promover la creación o la transformación de las empresas maquileras capitalistas en empresas autogestionarias, con una visión participativa y solidaria. Experiencias las hay en diferentes países y son exitosas. Las ventajas serían muchísimas tanto para las trabajadoras y trabajadores como para el gobierno, ya que en la medida que aquellos incrementaran sus ingresos, podrían contribuir al fisco con el pago de impuestos.

Siendo empresas autogestionarias y solidarias, se les podría autorizar para que parte de la producción la comercializaran internamente, aprovechando la demanda proveniente de las remesas. Se estaría generando, con el tiempo, una industrialización sustitutiva de importaciones, pero por otra vía, lo cual sería de gran beneficio para el país.

También debemos de señalar que las organizaciones feministas deben de jugar un rol más activo de cara a la organización, formación y lucha de estas mujeres. En países como Indonesia la organización de las mujeres de la maquila ha generado un poderoso movimiento social.

Finalmente debemos señalar que es preciso romper el círculo vicioso del subdesarrollo que genera y mantiene a las maquilas. Como somos subdesarrollados no existes suficientes oportunidades de empleo y los que lo tienen perciben bajos salarios y para generar más puestos de trabajo se acepta que se paguen salarios miserables por las maquilas y que además no paguen impuestos, lo cual lejos de sacarnos del subdesarrollo, preserva y profundiza dicha realidad. Ciertamente, que esta propuesta rebasa el ámbito nacional y exige de una concertación internacional, pero en un mundo globalizado como el actual es posible hacerlo, si los pueblos comienzan a demandarlo en los foros internacionales y a movilizarse nacional e internacionalmente en torno a este fin.
[1]www.salvador.usembassy.gov/news/2006/reports/hr/elsalvador.html
[2] Ver informes: CEDAW/C/SLV/3-4, CEDAW/C/SLV/5 y CEDAW/C/SLV/6.

Fuente: http://aquilesmontoya.blogspot.com/2009/09/un-dia-en-la-vida-de-las-trabajadoras.html

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