CRONOLOGÍA DE LA ECONOMÍA GEOPOLÍTICA DEL PATRÓN ORO DESDE BRETTON WOODS HASTA LA ACTUALIDAD

ISADORE NABI

Como señala (Astarita, 2006), “En cuanto al sistema establecido en Bretton Woods, hasta 1968, por lo menos, hubo convertibilidad oficial del dólar al oro. Esto es, regía un sistema cambio patrón oro internacional. Los partidarios de la tesis de la desmaterialización del dinero sostienen que el dinero ya se había desmaterializado. Pero entonces, ¿por qué las corridas hacia el oro desde finales de los sesenta? ¿Por qué la preocupación por el precio oficial del oro y por las reservas que se evidencia hasta la crisis del sistema de Bretton Woods? Sólo al precio de restringir la validación del dinero al ámbito nacional, esto es, al precio de hacer abstracción de las condiciones de validación internacional del dinero, se puede sostener que el dinero de banca central se había desligado, en aquellos años, completamente del oro. Se desconoce la permanencia del oro en el sistema monetario.

Además de presentar una falsa división en términos históricos, la tesis de la desmaterialización del dinero no puede explicar por qué el oro sigue funcionando como medio de reserva y atesoramiento. Remarcamos algunos hechos:

  1. Luego de casi tres décadas de inconvertibilidad del dinero al oro, las reservas oficiales siguen por encima de las 30.000 toneladas de oro; esto representa aproximadamente una cuarta parte del oro extraído a lo largo de la historia.
  2. En contrapartida, los DEG (derechos especiales de giro) no pudieron convertirse en moneda fiduciaria internacional, en especial a partir de que perdieron el respaldo oro; o sea, los DEG no legalizan “la pseudo validación internacional” de la moneda. Ni el dólar ni el euro se vinculan a los DEG como referencia última de valor.
  3. La proporción de oro/reservas oficiales en Estados Unidos es del 61,6%; en Francia el 55,4%; en Alemania el 30,6%; en Italia el 44,2%; en Suiza el 49,5%, en Austria el 29%; en Bélgica el 41% (datos de 1994).
  4. El FMI afirmó, en 1995, el rol monetario del oro y decidió que debía evitarse cualquier movilización de su stock de oro que debilitara su posición financiera global; sostuvo que las tenencias de oro le daban capacidad de maniobra y agregaban credibilidad a sus balances.
  5. Cuando se crea el Banco Central Europeo se decide que el 15% de sus reservas estén constituidas por oro.
  6. La suba del precio del oro que se produjo desde setiembre de 1999 a marzo de 2005, desde 265 a 425 dólares, no se correspondió con una suba parecida de los metales en general. Tampoco corresponde a un aumento de la demanda del oro por razones industriales.
  7. A mediados de los noventa se calculaba que los stocks privados de oro comprendían unas 60.000 toneladas en joyería –incluye la joyería que tiene como principal motivo la inversión- y otras 24.000 toneladas en forma de barras y monedas.
  8. El oro se comercializa principalmente a través de bancos, los bullion banks, como el Credit Suisse, Union Bank of  Switzerland, Suisse Bank Corporation, Republic National Bank y N. M. Rotschild. Estos bancos tienen sus propias refinerías de oro y mecanismos para la fijación de precios. Este mecanismo “bancario” de fijación de precios es digno de notar, y volveremos luego sobre él.
  9. Se calcula que el volumen comercializado de oro – físico o en contratos- excede las 300.000 toneladas anuales, lo que representa una cifra más de 100 veces superior a la producción anual, y más del doble del stock mundial. A fines de los noventa el volumen diario de transacciones equivalía al volumen que se negociaba diariamente entre dos monedas importantes, el yen y el marco, por ejemplo.

Este movimiento no se puede explicar si se considera al oro como un mental más, sin funciones monetarias. Estos datos no pueden ser explicados por la tesis de la desmaterialización del dinero. Insistimos en esta pregunta: ¿por qué se mantiene semejante cantidad de valor inmovilizado, en especial en lo que hace a las reservas oficiales, si el oro ha perdido todo rol monetario? Notemos que el rol de “reserva” es clave entre las funciones de la moneda. Con razón Lipietz, luego de referirse a las tres funciones clásicas del dinero – patrón de precios, medio de circulación y medio de pago y de atesoramiento, o de reserva – afirma que, como lo destacaba Marx “…sólo la tercera implica la forma social de la “verdadera moneda”, es decir, la capacidad de validar socialmente una producción social sin tener necesidad de ser ella misma validada [Lipietz (1983) p. 140]. Si bien actualmente el oro no cumple el rol de medio de pago, sí lo hace en cuanto medio de atesoramiento en el sistema monetario internacional. En el atesoramiento el dinero se petrifica como encarnación pura del valor, de la riqueza y del poder social, y “el oro se retiene como dinero” [Marx (1999) t. 1, p. 91].

Esto implica, en primer lugar, que el oro no es demandado en cuanto simple metal, sino en cuanto equivalente general, por su existencia económica como dinero-mercancía. En segundo término, significa que no se lo demanda como moneda acuñada bajo forma nacional, sino como pura y simple encarnación de trabajo humano, como equivalente general mundial. Su valor de uso es conservar valor, tiempo de trabajo directamente social. ¿Cómo se puede pasar por alto esta circunstancia cuando se ha reconocido que el atesoramiento implica una (la otra es el medio de pago) de las formas de la “verdadera moneda”?

Obsérvese que esta cuestión remite al tema de cuál es el respaldo último del dólar, o el euro. En este respecto los altos funcionarios de los bancos centrales parecen tener una percepción más justa de la verdadera relación entre los billetes y el oro cuando justifican la tenencia de reservas de oro –y la compra del metal cuando crece la desconfianza en el billete- diciendo que, después de todo, “el oro es la única reserva que no es constituye el pasivo de algún gobierno” (…)”

Lo que plantea Astarita también se evidencia en recientes declaraciones de Alan Greenspan[1] en una entrevista con la revista Gold Investor en febrero de 2017. Así, plantea Greenspan que: “Considero que el oro es la principal moneda mundial. Es la única moneda, junto con la plata, que no requiere la firma de una contraparte. Sin embargo, el oro siempre ha sido mucho más valioso por onza que la plata. Nadie rechaza el oro como pago para cumplir una obligación. Los instrumentos de crédito y la moneda fiduciaria dependen de la solvencia crediticia de una contraparte. El oro, junto con la plata, es una de las únicas monedas que tiene un valor intrínseco. Siempre ha sido así. Nadie cuestiona su valor, y siempre ha sido un bien valioso, acuñado por primera vez en Asia Menor en el 600 a. C. El patrón oro estaba operando en su apogeo a fines del siglo XIX y principios del XX, un período de extraordinaria prosperidad global, caracterizado por un firme crecimiento de la productividad y muy poca inflación. Pero hoy en día, existe una opinión generalizada de que el patrón oro del siglo XIX no funcionó. ¡Creo que es como usar zapatos del tamaño incorrecto y decir que los zapatos son incómodos! No fue el patrón oro el que falló; era política. La Primera Guerra Mundial desactivó las paridades de tipo de cambio fijo y ningún país quería estar expuesto a la humillación de tener un tipo de cambio menor frente al dólar estadounidense que el que disfrutaba en 1913.

Gran Bretaña, por ejemplo, optó por volver al patrón oro en 1925 al mismo tipo de cambio que tenía en 1913 en relación con el dólar estadounidense (4,86 dólares por libra esterlina). Ese fue un error monumental de Winston Churchill, entonces ministro de Hacienda. Indujo una severa deflación para Gran Bretaña a fines de la década de 1920, y el Banco de Inglaterra tuvo que dejar de pagar en 1931. No era el patrón oro lo que no funcionaba; fueron estas paridades de antes de la guerra las que no funcionaron. Todos querían volver a las paridades cambiarias de antes de la guerra, lo que, dado el diferente grado de guerra y destrucción económica de un país a otro, hacía que este deseo, en general, fuera totalmente irreal.

Hoy en día, volver al patrón oro se percibiría como un acto de desesperación. Pero si el patrón oro estuviera vigente hoy, no habríamos alcanzado la situación en la que nos encontramos ahora.” (CMI GOLD & SILVER, 2019).

El Banco Central de Hungría reporta declaraciones de Greenspan en las que este expresa que “El dinero fiduciario in extremis no es aceptado por nadie. El oro siempre se acepta.” (PALOTAI & VERES, 2020).

Además, antes había señalado (Greenspan, 1999) que “Dada la pérdida de poder de fijación de precios, no es sorprendente que los empleadores individuales se resistan a los aumentos salariales. Pero, ¿por qué últimamente el poder de fijación de precios ha estado tan delimitado? La política monetaria ciertamente ha contribuido a contener el aumento del nivel general de precios y a amortiguar las expectativas de inflación durante los años ochenta y noventa. Pero nuestra actual política monetaria discrecional tiene dificultades para anclar el nivel de precios en el tiempo de la misma manera que lo hizo el patrón oro en el siglo pasado.”

A continuación, se expone una breve cronología de la economía geopolítica del oro desde la finalización de Breton Woods hasta la actualidad, con especial énfasis desde 1999.

10 de julio de 2014. (Lewis, Paul Volcker Dreams of a “New Bretton Woods.” But What Would That Look Like?, 2014), para Forbes, reporta: “Volcker fue subsecretario del Tesoro para asuntos monetarios internacionales de 1969 a 1974. Estados Unidos puso fin al vínculo oficial del sistema de Bretton Woods con el oro en 1971, y la disolución final del sistema fue en la primavera de 1973. Eso le daría una gran perspectiva sobre la evolución de las cosas desde entonces. ¿Sus conclusiones? ““A estas alturas creo que podemos estar de acuerdo en que la ausencia de un sistema monetario oficial, basado en reglas, administrado cooperativamente, no ha sido un gran éxito. De hecho, las crisis financieras internacionales parecen al menos tan frecuentes y más destructivas en cuanto a obstaculizar la estabilidad y el crecimiento económicos.”

14 de abril de 2015. (RT en Español, 2015) señala que “Numerosos analistas financieros destacan el fracaso de las divisas nacionales como el principal medio de pago en el mundo y discuten cada vez más la posible aparición de una moneda respaldada por oro, que pondría fin a la era de la hegemonía del dólar como moneda de reserva. Al parecer, el FMI también apuesta por el oro en las actuales condiciones económicas poco estables. l conocido economista Meghnad Desai, director del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF, por sus siglas en inglés), organización de investigación independiente y consultoría, indicó que los Derechos Especiales de Giro del FMI (DEG) deben contener una cierta cantidad de oro para ayudar a estabilizar esa moneda ‘sintética’. “Un poco de oro ayudaría a estabilizar los DEG. Podríamos pedir que el oro sea designado como parte de los DEG. Creo que es bastante probable que eso suceda”, dijo Desai en una conferencia de metales preciosos celebrada el pasado fin de semana en Dubái, informa el portal ‘Zero Hedge’. “Esto será más fácil si China aumenta sus reservas oficiales de oro”, agregó Desai.”

17 de junio de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que el Estado de Texas crea su propio depósito de oro fuera del control de Washington. La nueva ley firmada por el gobernador de Texas, Greg Abbott, estipula la repatriación al Estado de unos 1.000 millones de dólares de la Reserva Federal de EE.UU. con el fin de crear su propio depósito de oro que “no reconocerá la autoridad del Gobierno federal”. “Será el primer depósito de este tipo en el país, incrementará la estabilidad de nuestras reservas de oro y eliminará la necesidad de los contribuyentes de pagar cuotas y tarifas fuera del Estado de Texas”, declaró el gobernador. El autor de la ley, el republicano Giovanni Capriglione, asegura que se pone en contacto con él mucha gente “de todo el mundo” que quiere almacenar oro y otros materiales preciosos en Texas, debido a que se trata de un Estado “fuerte y poderoso”. Según la propuesta, el depósito “no reconoce la autoridad del Gobierno federal o cuasi federal” y, por lo tanto, prohíbe cualquier “confiscación” de su contenido por parte de Washington. La decisión ha desatado varios rumores sobre la posibilidad de que los secesionistas de Texas quieran de esta forma obtener una autonomía financiera y estar preparados para emitir su propia moneda en el caso de que concluya el respaldo económico por parte del Gobierno federal.

31 de agosto de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que Estados Unidos oculta el verdadero valor de sus reservas al negarse a realizar una auditoría pública, ante la expectativa de los inversionistas de un alza en la tasa de interés de referencia (tasa de fondos federales).

14 de septiembre de 2015. Señala (RT en Español, 2015) que China e India compran todo el oro de la bola de metales de Londres (LME). En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el mayor mercado mundial de opciones y contratos a futuro de metales no férricos, prácticamente no queda nada de oro ‘real’ porque todo lo han comprado China e India.

15 de septiembre de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que algunos países europeos retirarán su oro de Estados Unidos. Desde 2014 hasta esta fecha los bancos centrales extranjeros retiraron 246 toneladas de oro (equivalentes a US$) del banco de la Reserva Federal de Nueva York (que es uno de los doce grandes almacenes de metales preciosos de la FED). Esto lo hacen los bancos extranjeros para estabilizar factores negativos que se han puesto de relieve en la economía global, puesto que estos activos tienen mayor liquidez. Esto ocurría con miras a invertir el oro, que implica arrojarlo a la circulación.

19 de septiembre de 2015. (RT en Español, 2015) señala que el bloque de los países BRICS compra oro para independizarse del dólar ante lo que creían era un inminente colapso de este. El incremento en la demanda de oro refleja tensiones geopolíticas crecientes.

21 de julio de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que el oro sufre una crisis importante, su precio más bajo en los últimos cinco años. Colin Cieszynski, director estratégico de mercado de CMC Markets, dice que esta baja se debe a que: 1) Menor necesidad de protección frente a inflación (el precio del petróleo haía caído entonces a USD$50 por barril), 2) Menor demanda de refugios defensivos (la incertidumbre por BREXIT ya no estaba en niveles críticos), 3) Las masivas compras de oro que realizaba China ese año, quien aumentó entre 2008 y 2015 sus reservas de oro en un 60% (que implica inherentemente un incremento de la demanda).

1 de septiembre de 2015. Señala (RT en Español, 2015) que algunos expertos señalan que la compra masiva de oro realizada por Rusia y China es parte de una estrategia para la creación de un nuevo instrumento financiero por parte de los BRICS.

6 de septiembre de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que retiro de oro de que estaba depositado en la FED de Nueva York. Se estima que el 90% del oro guardado ahí (al menos hasta antes del retiro) pertenecía a potencias extranjeros.

8 de septiembre de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que una escasez récord de oro por crisis financiera mundial. Esto se debe a que el oro es por antonomasia el activo de refugio al que los inversionistas acuden en tiempos de incertidumbre. Como puede verificarse en (), esto implica que en pleno 2015 los inversionistas aún percibían la fragilidad estructural del sistema financiero internacional, además de una creciente tensión geopolítica a nivel planetario. En ese momento, el oro alcanzó el que fue su precio más alto en el período 2010-2015.

2 de octubre de 2015. (RT en Español, 2015) señala que los analistas de RBC Capital Markets revelaron que la reciente alza en los precios del oro se debe en parte a la decisión de la Reserva Federal de EE.UU. de no elevar la tasa de interés de los fondos federales. No obstante, señalan que este aspecto positivo para el metal precioso puede pronto llegar a su fin, ya que los analistas de RBC todavía esperan que la Fed suba las tasas en diciembre, causando así la bajada del precio de oro.

17 de octubre de 2015. (RT en Español, 2015) señala que el precio del oro alcanza su máximo en cuatro meses por compra de grandes inversores a causa de su convicción de que era poco probable que la FED aumentase en (2015) las tasas de interés de los fondos de federales.

30 de septiembre de 2015. (RT en Español, 2015) se reporta que los inversionistas advertían señales de procesos especSe percibía mucha especulación y se decide protegerse con oro (mencionar a experto que explica Breton Woods (1971) y consecuencias actuales).

12 de noviembre de 2015. Reporta (RT en Español, 2015) que geólogos chinos hallan 470 toneladas de oro bajo el mar de China oriental, a dos mil kilómetros de profundidad. Llevaban tres años trabajando en ello. Así, tras el descubrimiento China levantó doce plataformas de perforación en un lugar en el que trabajan alrededor de mil personas.

13 de noviembre de 2015. Se reporta por parte de (RT en Español, 2015) que diversos rumores de caída de bolsa dispararon el precio del oro. “El tercer trimestre del año tuvo dos periodos bien diferenciados. Primero, las salidas de la bolsa de los fondos cotizados contribuyeron a la caída de los precios en julio e impulsaron la demanda de los consumidores en todo el mundo. Posteriormente, un cambio positivo en las actitudes de los inversores institucionales provocó el regreso de los fondos cotizados en agosto y septiembre, empujando los precios hacia arriba”, señala el medio citando al World Gold Council (WGC). “La organización explicó que “los bancos centrales compararon otras 175 toneladas de oro, en reconocimiento de los beneficios de diversificación”. Por otro lado, para los expertos la masiva compra del oro por parte de algunos países podría formar parte de una estrategia diseñada para “romper el monopolio del dólar”. El analista Mac Slavo afirma que la “furiosa” compra de oro significa que “un cambio clave de (la) moneda mundial (de reserva) ya está en marcha”. “En el mundo material, que rige la política y la economía, siempre ha habido una regla dorada: quien tiene el oro, crea las reglas”, destacó Slavo. Recientemente, Stanley Druckenmiller, un multimillonario que gestiona fondos de cobertura y está vinculado a George Soros, compró casi tres millones de acciones de oro después de que múltiples rumores advirtieran de que se produciría una caída en las bolsas. Para los expertos financieros, una compra tan importante demuestra que se avecina un fuerte colapso financiero.”

18 de diciembre de 2015.  Reporta (Barba, 2015) para Forbes México que el famoso inversor Jim Rogers[2] realizó recomendaciones, basándose en su propia experiencia, sobre las medidas que se pueden tomar antes de que la moneda estadounidense colapse. “Lo que probablemente sucederá es que el dólar se convertirá en una burbuja. El oro, la plata y otros metales preciosos continuarán bajo presión. Ahora, si estoy en lo correcto, venderé mis dólares en el momento adecuado y pondré el dinero en oro y plata […] esa es probablemente la forma en que va a funcionar.”

22 de diciembre de 2015. (RT en Español, 2015) reporta que el Banco de Rusia incrementa reservas de oro en 186 toneladas entre enero y noviembre de 2015, más que en todo el año 2014. Eso se debió a las previsiones existentes por la crisis financiera internacional.

23 de diciembre de 2015. Según (RT en Español, 2015), la CNBC reporta que a pesar de la drástica caída de los precios del oro, los expertos llaman a este metal precioso el “sol” del universo monetario gracias a su demanda siempre insatisfecha.

5 de enero de 2016. Como se verifica en (RT en Español, 2016), Mark O’Byrne, director de investigación de la compañía GoldCore Ltd., uno de los corredores de bolsa más grandes del mundo en el comercio del oro, certifica que el centro de gravedad del oro se mueve a China y se especula sobre el lanzamiento de un yuan respaldado en oro y señala que la creación de esta moneda equivaldría a “asesinar” al dólar.

10 de julio de 2016. La prestigiosa revista Business Insider reporta que: “Alan Greenspan quiere que EE. UU. Vuelva al patrón oro. “Bajo un patrón oro, la cantidad de crédito que una economía puede respaldar está determinada por los activos tangibles de la economía, ya que cada instrumento de crédito es, en última instancia, un derecho sobre algún activo tangible. […] El abandono del patrón oro hizo posible a los estatistas del bienestar utilizar el sistema bancario como un medio para una expansión ilimitada del crédito “. – Alan Greenspan, 1966 BALTIMORE – ¡Ese viejo bribón!” (Business Insider, 2016).

21 de febrero de 2017. El Mises Institute recoge declaraciones de Greenspan en las que este expresa que: “Cuando era presidente de la Reserva Federal solía testificar ante el congresista estadounidense Ron Paul, quien era un firme defensor del oro. Tuvimos algunas discusiones interesantes. Le dije que la política monetaria de Estados Unidos trató de seguir las señales que habría creado un patrón oro. Esa es una política monetaria sólida incluso con una moneda fiduciaria. En ese sentido, le dije que incluso si hubiéramos vuelto al patrón oro, la política no habría cambiado tanto.” (Mises Institute, 2017).

16 de noviembre de 2018. (Lewis, The Gold Standard Didn’t Disappear In 1971, It Just Went Underground, 2018) reporta para Forbes que: “Oficialmente, el patrón oro se considera una tontería supersticiosa, especialmente por parte de los académicos. El hecho de que funcionó muy bien durante siglos, produjo resultados que nadie parece poder lograr hoy y, a diferencia de cualquier otra “superstición” en la historia de la civilización humana, ha sido compartido por los antiguos y modernos, chinos, romanos, persas y Aztecas, aparentemente significa poco para esta gente. Pero extraoficialmente, el oro no solo fue la base del sistema monetario mundial durante siglos hasta la desintegración de Bretton Woods en 1971, sino que también ha sido, en forma aproximada, la base del sistema monetario mundial durante la mayor parte del tiempo desde 1971.”

30 de mayo de 2019. (Mora Lleonart, 2019) señala que Serbia y Filipinas incrementan reservas de oro en sus bancos centrales, lo que es visto como un alejamiento del patrón dólar estadounidense.

9 de junio 2019. (Pedraza, 2019) reporta que los chinos recurren al oro para proteger sus ahorros ante la devaluación del yuan. La desaceleración de la economía de China está empezando a dejar sentir sus efectos sobre los consumidores y empresas. La quiebra de varios bancos en los últimos meses ha aumentado el interés de los inversores por el oro como medio para proteger sus ahorros de la incipiente crisis. Los ciudadanos chinos están empezando a sentir los efectos de la desaceleración de su economía y de la devaluación de la divisa local, el yuan. En los últimos meses, varias entidades financieras de diferentes tamaños han quebrado y los clientes están empezando a sacar sus ahorros de los bancos y a comprar oro como medio de proteger su patrimonio. No es extraño que los chinos opten por el oro como refugio en tiempos inciertos, ya que el país mantiene una especial vinculación con el metal dorado, del que es máximo productor mundial desde hace más de una década, además de ser el mayor consumidor global. Según el diario chino-americano The Epoch Times, la divisa local (yuan o renmibi) sufrió una importante caída a principios de julio, de entre 400 y 300 puntos con respecto al dólar estadounidense.

8 de agosto de 2019. (Lewis, We Just Tested The Gold Standard — It Still Works, 2019) reporta para la revista Forbes que: De hecho, gran parte del tiempo desde 1971 también se ha guiado por el oro. En 1982, el presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, abandonó formalmente el “experimento monetarista” y adoptó un método flexible y ad-hoc que, sin embargo, tenía como objetivo estabilizar el valor del dólar frente al oro y otras materias primas, controlando los vaivenes de los años setenta y principios de los ochenta. Fue ayudado en esto por los otros gobiernos del mundo, que se reunieron en el Acuerdo Plaza en 1985 para lidiar con un dólar que era demasiado fuerte (era $ 300/oz. En ese momento), y nuevamente en el Acuerdo del Louvre en 1987 para lidiar con un dólar que estaba demasiado débil ($ 400/oz. En ese momento). El mundo entero estaba guiando al dólar hacia una banda aproximada de $ 350/oz. Este proceso fue refinado por el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien sucedió a Volcker en 1987. Durante su mandato, el valor del dólar frente al oro se estabilizó aún más. Greenspan, un defensor del patrón oro en su juventud, dijo más tarde muchas veces que esto era intencional. En 2004 dijo: [Los] bancos centrales más efectivos en este período de dinero fiduciario tienden a tener éxito en gran parte porque tendemos a replicar lo que probablemente habría ocurrido bajo un estándar de materias primas en general.”

Fuente: (Lewis, We Just Tested The Gold Standard — It Still Works, 2019).

6 de mayo de 2020. (Cava, 2020) señala que China y Rusia acumulan oro. China para reemplazar petrodólar. Estados Unidos, Reino Unido, Rusia e India también están en camino de lanzar sus propias criptomonedas. Es indudable, ha llegado el momento de las criptomonedas. Probablemente será la forma en la que van a llevar a cabo el “reseteo”. El mes pasado, el Banco Popular de China (PBoC) confirmó que los cuatro principales bancos estatales y los gigantes de pagos Tencent y Ant Financial comenzaron las pruebas de pago electrónico en cuatro regiones chinas utilizando el nuevo yuan digital. 19 restaurantes y establecimientos minoristas, incluidos Starbucks, McDonald’s y Subway, participaron en las pruebas piloto. Están considerando la posibilidad de lanzar el yuan digital en los Juegos Olímpicos de invierno de 2022. El lanzamiento de un yuan digital sería muy utilizado por los chinos ya que están muy acostumbrados a los pagos por medios electrónicos. Una moneda digital haría imposible los Quantitative Easing y el helicóptero monetario. La posición oficinal de China es que el dólar estadounidense debe ser reemplazado por una cesta de monedas (dólar, euro, yuan, yen) aprobada por el FMI. Ahora bien, lo más probable es que China realmente no quiera esa opción, porque en el caso de lanzar esa “cesta” de monedas, los Estados Unidos seguirían teniendo el control. El BPoC no ha confirmado todavía que la moneda digital vaya a ser respaldada por oro, pero es seguro que si finalmente se lanzase una moneda digital respaldada por oro el dólar estallaría en pedazos. Estamos ante una estrategia que comenzó en el año 2000 cuando China y Rusia acordaron trabajar juntos para ir reduciendo el uso del dólar en sus transacciones comerciales, comenzando por las transacciones entre ellos. Y por ese motivo han ido acumulando cautelosamente oro.

2 de julio 2020. (BBC News Mundo, 2020): “Oro de Venezuela: tribunal británico niega al gobierno de Maduro acceso al oro depositado en el Banco de Inglaterra por considerar a Guaidó el presidente. El Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra ratificó este jueves que Reino Unido “reconoce” a Juan Guaidó como el presidente interino de Venezuela en la disputa generada por el intento del gobierno de Nicolás Maduro por vender lingotes de oro depositados en el Banco de Inglaterra.”

18 de junio de 2020. (Pichel, 2020) reporta para BBC: “Oro de Venezuela: por qué el Banco de Inglaterra retiene 31 toneladas de lingotes del país sudamericano (y cuál es la pelea política y judicial que genera). 31 toneladas de oro están en el centro de una disputa legal entre el Banco Central de Venezuela (BCV) y el Banco de Inglaterra. Los lingotes de oro, valorados en US$1.000 millones, están en las bóvedas de la institución inglesa y pertenecen a Venezuela, que ahora quiere venderlos y usar los fondos para combatir la propagación del coronavirus en el país, según afirma el gobierno de Nicolás Maduro.”

7 de septiembre de 2020. (RT en Español, 2020) informa que se verifican pronósticos del economista Peter Schiff sobre el oro. En concreto, el experto había vaticinado un colapso de la moneda virtual (del Bitcoin y de las criptomonedas en general a la par de una apreciación del dólar).

22 de mayo de 2021. (RT en Español, 2021) señala que Richard Kelly, jefe de estrategia global del fondo de cobertura canadiense TD Securities, dijo a CNBC que recomendaba fuertemente invertir en oro.

26 de mayo de 2021. (RT en Español, 2021) reporta que, en mayo de 2021, la debilidad del dólar y la caída del precio del Bitcoin llevaron al precio del oro a su máximo desde enero de 2021.

29 de mayo de 2021. (RT en Español, 2021) reporta que el Bitcoin experimenta una brusca caída en su precio, lo cual dispara precio del oro debido al incremento de demanda como activo de refugio.

31 de mayo de 2021. Kiyosaki recomienda comprar oro para protegerse de la devaluación del dólar, aún por encima del bitcoin debido a su estabilidad, según lo reportado por (RT en Español, 2021).

1 de junio de 2021. A juzgar por lo que reportan (Becedas & Nieves, 2021), el oro es menos volátil que el Bitcoin. Así, “Nikolaos Panigirtzoglou, estratega de JP Morgan y experto en criptodivisas, explica que “había argumentado anteriormente que el hecho de que el bitcoin no superara con claridad el umbral de los 60.000 dólares generaría unas señales más bajistas e inducirían a que se deshicieran más posiciones en la criptomoneda, y que esto probablemente haya sido un factor significativo en la corrección de la semana pasada” (…) “No hay duda de que la dinámica de auge y caída de las últimas semanas representa un revés para la adopción institucional de estos criptoactivos y, en particular, el bitcoin y ethereum. Observamos que el mero aumento de la volatilidad, especialmente en relación con el oro, es un impedimento para promover su adopción institucional, ya que reduce el atractivo del ‘oro digital’ frente al oro tradicional en las carteras institucionales”, sentencia Panigirtzoglou.”

3 de junio de 2021. (RT en Español, 2021) reporta que Rusia dejará de emplear el dólar en sus reservas del Fondo de Bienestar Nacional dentro de un mes. Reemplazará unos 40.000 millones de dólares de ese organismo con oro y otras divisas para minimizar el riesgo de sufrir sanciones por parte de EE.UU.

REFERENCIAS

Astarita, R. (2006). CONCEPCIONES SOBRE EL DINERO, EL ROL DEL ORO Y CUESTIONES MONETARIAS. Obtenido de Instituto Argentino para el Desarrollo Económico: http://www.iade.org.ar/noticias/concepciones-sobre-el-dinero-el-rol-del-oro-y-cuestiones-monetarias

Barba, G. (4 de Diciembre de 2015). Compraré oro antes de que estalle la burbuja del dólar: Jim Rogers. Obtenido de Forbes México: https://www.forbes.com.mx/comprare-oro-antes-de-que-estalle-la-burbuja-del-dolar-jim-rogers/B

BBC News Mundo. (2 de Julio de 2020). Oro de Venezuela: tribunal británico niega al gobierno de Maduro acceso al oro depositado en el Banco de Inglaterra por considerar a Guaidó el presidente. Obtenido de América Latina: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-53263887

Becedas, M., & Nieves, V. (1 de Junio de 2021). JP Morgan avisa de que el crash del bitcoin no ha terminado y supone un revés para su adopción institucional. Obtenido de El Economista: https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/11248120/06/21/JP-Morgan-avisa-de-que-el-crash-de-bitcoin-no-ha-terminado-y-supone-un-reves-para-su-adopcion-institucional.html

Business Insider. (10 de Julio de 2016). Alan Greenspan wants the US to go back on the gold standard. Obtenido de Market Contributors: https://www.businessinsider.com/alan-greenspan-wants-the-us-to-go-back-on-the-gold-standard-2016-7

Cava, J. L. (6 de Mayo de 2020). ¿Por qué están acumulando cautelosamente oro China y Rusia? Obtenido de Estrategias de Inversión: https://www.estrategiasdeinversion.com/analisis/trading/por-que-estan-acumulando-cautelosamente-oro-china-n-447829

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[1] Alan Greenspan (nacido en Nueva York el 6 de marzo de 1926) es un economista estadounidense que fue presidente de la Reserva Federal de EE.UU. entre 1987 y 2006. Obtuvo la licenciatura en economía en 1948, la maestría en economía en 1950 y su doctorado en economía en 1977, todos por la Universidad de Nueva York.

[2] James B. Rogers, Jr. es célebre inversor estadounidense, así como un comentarista financiero. Cofundó junto con George Soros el Quantum Fund y el Soros Fund Management. Es también profesor dentro de los Estados Unidos a nivel de college, así como también escritor y creador de un índice respecto de productos genéricos (commodities) que se conoce como Rogers International Commodity Index (RICI). Rogers está afincado en Singapur, y es el Chairman de ‘Rogers Holdings and Beeland Interests, Inc’.

ANÁLISIS DE LA METODOLOGÍA APLICADA POR LOS INSTITUTOS NACIONALES DE ESTADÍSTICA Y CENSOS EN LA CLASIFICACIÓN CUALITATIVA DEL NIVEL DE INGRESO

ISADORE NABI

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EL MODO DE PRODUCCIÓN FEUDAL – CARLOS ANTONIO AGUIRRE ROJAS

En: Revista Mexicana de Sociología. México. IIS-UNAM, Año XLVIII/Num. 1. Enero-marzo 1986. pp- 5-85.

“[…] al igual que cualquier otro modo determinado de producción presupone, como condición histórica suya, una fase dada de las fuerzas productivas sociales y de sus formas de desarrollo […] (y) […] las relaciones de producción correspondientes a ese modo de producción especifico e históricamente determinado […]”

Carlos Marx, El Capital.

I

Cuando Marx, en su célebre Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política trata de realizar una apreciación global de la línea de desarrollo económico de las sociedades humanas nos dice: “A grandes rasgos puede calificarse a los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno de épocas progresivas de la formación económica de la sociedad” (cfr., Marx, 1980a:5).

El problema que aquí se plantea —y que ha dado lugar a todo tipo de malas interpretaciones y de largas polémicas— no es el problema de las etapas obligadas que la humanidad debe o ha debido recorrer en su progresiva evolución, sino solamente —¡solamente!— el de aquellas figuras económicas que, en términos reales, han representado pasos cualitativos específicos hacia niveles superiores de desarrollo de la base económica general de la sociedad.

La idea que Marx tiene en mente en esta afirmación, se refiere a la cuestión de cómo la humanidad se crea su base económica propia, esto es, cómo alcanza a desarrollar sus distintas potencias y capacidades económico-productivas, hasta lograr dominar a la naturaleza y forjar entonces la base material adecuada del verdadero mundo humano, de la verdadera historia del hombre o “reino de la libertad”[1] Por eso, si en la esfera económica de lo que se trata es de vencer el predominio de la naturaleza y de conquistar la plataforma material correspondiente a la “verdadera vida social” (Marx, 1976: t. 1, p. 89), entonces todas aquellas formas económicas o modos de producción que impliquen un salto cualitativo esencial de las destrezas y poderes productivos humanos, tendrán que ser concebidos como “etapas progresivas”, como escalones ascendentes en el proceso de formación de la base económica de la sociedad.

De aquí, evidentemente, no se desprende ninguna ley obligada del curso concreto del progreso histórico para todos los pueblos. Esas etapas progresivas no son las etapas necesarias e ineludibles de los distintos grupos humanos, sino las vías reales que una parte de la humanidad —o un conjunto abstraído de sus “partes”— ha podido recorrer en su continuado esfuerzo por desarrollar las fuerzas materiales y las relaciones económicas cada vez más potenciadas y complejas frente a la naturaleza y para los mismos hombres. Marx es muy claro en este punto, cuando en su carta a la redacción del periódico ruso Otiechestviennie Zapiski de fines de 1877, condena la idea de que él ha construido “[…] una teoría filosófico-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las circunstancias históricas que en ellos concurran” y critica este modo de abordar la historia, ironizando sobre el uso de una “[…] clave universal de una teoría general de filosofía de la historia, cuya mayor ventaja reside precisamente en el hecho de ser una teoría suprahistórica” (véase la carta en Marx y Engels, 1980a:62-65).

Esto no nos lleva, sin embargo, a negar todo sentido general de la evolución histórica. Aunque no hay una ley forzosa de sucesión de etapas dentro de los recorridos concretos de los pueblos humanos, sí hay una sola tendencia general que anima, en el plano económico, las diversas rutas establecidas por la marcha peculiar de los grupos sociales: en la esfera de la economía, toda sociedad tiende siempre a potenciar y enriquecer sus propias fuerzas productivas —si bien con énfasis distintos, con ritmos diferenciados, con jerarquías particulares— acrecentando así sus medios de enfrentar a la naturaleza y de utilizarla para sus propios fines. Se trata siempre, pues, de consolidar y ensanchar la fuerza y el impacto de la propia base económica frente a lo natural. Pero los modos concretos de actualizarse esta tendencia general difieren obviamente según las condiciones histórico-geográficas, la tradición histórica previa, las migraciones, fusiones y contactos específicos, la adaptabilidad y ritmo peculiares del desarrollo, en suma, según las peculiaridades histórico-concretas de cada uno de los pueblos.[2]

Por eso, el párrafo inicial que aquí comentamos sobre las etapas progresivas de la formación económica de la sociedad, lejos de ser una teoría general de las etapas necesarias de la evolución humana en su conjunto, es sólo la enumeración analítica de los peculiares y distintos modos de producción que en los diversos momentos históricos representaron los grandes jalones del avance de las sociedades en la conquista de su base económica propia y en el desarrollo progresivo de sus fuerzas productivas en general y materiales en particular.

Ahora bien, ¿por qué modos de producción y no formas de sociedad o sociedades en general? Porque se trata de escalas graduadas y progresivas en la conformación y ensanchamiento del nivel o plano económico de la sociedad, y no de la evolución social integral misma. Y también, como se plantea igualmente en el Prólogo de 1859, porque durante esta fase de nuestra prehistoria humana, el nivel económico tiene, respecto de las otras esferas de la actividad social humana, un carácter privilegiado o recentrador claramente establecido.

Marx dice entonces modo de producción asiático, antiguo, feudal o burgués moderno, y piensa literalmente en diversas maneras de producir de los hombres, en distintas formas concretas, técnicas y sociales, de llevar a cabo el acto productivo. Porque ¿qué es en sentido estricto ese “modo de producción de la vida material” de que se habla en el Prólogo citado? Modo do producción es modalidad o manera concreta y particular de llevar a cabo la actividad de la producción, producción que es a un mismo tiempo aspecto técnico-real y configuración social específica del proceso de reproducción de la vida material de los hombres.

Y por lo tanto, síntesis obligada de dos aspectos esenciales. Porque si modo de producción es, en términos generales, idéntico a proceso de producción, entonces es como decimos, tanto un modo técnico-real-instrumental de apropiarse la naturaleza, como una configuración social económico-formal dentro de la cual se lleva a cabo dicha apropiación. Es pues tanto figura concreta’ de un conjunto dado de fuerzas productivas específicas y de su modo peculiar de utilización y desarrollo —o en otros términos una figura dada del proceso de trabajo— como unidad compleja de determinados vínculos sociales, de específicas relaciones de producción entabladas por los hombres para llevar a cabo la actividad productiva y dar expresión adecuada a ese peculiar tipo de proceso laboral en que ellas se fundan.

He aquí planteado, muy breve y esquemáticamente, el contenido general del concepto “modo de producción”.[3] Nos interesa, sin embargo, en particular, el análisis del modo de producción feudal. ¿Qué entiende Marx por modo de producción feudal?, ¿por qué lo llama “feudal” y no modo de producción servil o modo de producción europeo-medieval?, ¿qué modo técnico real del proceso de trabajo o conjunto de fuerzas productivas materiales, y qué formas económico-sociales o relaciones de producción implica este modo de producción?, y ¿por qué es éste una de las etapas “progresivas en la formación de la base económica de la sociedad?

Sin intentar agotar en estas pocas páginas la respuesta a estas preguntas, veamos algunos de los elementos de su solución.

Por lo que se refiere sobre todo a la significación general del modo de producción feudal, Marx señala que no es solamente esa etapa progresiva de la formación económica de la sociedad que ya hemos explicado, sino, en particular, una de las fases económicas principales que en Europa occidenta[4]l han creado las premisas materiales y las condiciones generales para el surgimiento de la sociedad capitalista. No es pues un modo de producción universal”, un camino necesario y recurrente de tránsito para todos los pueblos que intentaran llegar al capitalismo, sino solamente la vía específicamente europea —y por excepción japonesa— mediante la cual en ciertos grupos humanos particulares se crearon las premisas imprescindibles para engendrar a la sociedad burguesa moderna.

El feudal es, entonces, un modo de producción básicamente característico de la Edad Media europea, donde ha tenido sus orígenes clásicos que lo determinan en su particularidad, y donde ha desplegado todos sus rasgos y potencialidades intrínsecas. Marx lo concibe explícitamente como la “época germánica” de la historia europea,[5] como el período histórico de desarrollo y refiguración de los principios y elementos aportados por los pueblos germánicos al vasto movimiento de la historia de Europa. Y por tanto, como un modo de producción que se halla necesariamente ligado, por su misma definición y contenido, a la sola historia del continente europeo, pues sin la presencia y aportación germánica, sólo por excepción es que podría originarse un modo de producción rigurosamente feudal.

Al mismo tiempo, y a partir de la concepción del feudalismo como fase progresiva en el proceso de conformación de la base económica de la sociedad, Marx y Engels subrayan los grandes progresos materiales y espirituales que el mundo feudal ha llevado a cabo, progresos sin los cuales Europa no habría podido llegar nunca a esa nueva etapa de la historia universal que es el capitalismo. En contra pues de la opinión dominante en una gran parte de la intelectualidad contemporánea a ellos mismos,[6] los fundadores del marxismo han criticado la concepción burguesa tradicional que concibe a la Edad Media como una época de barbarie general y de oscurantismo espiritual, recalcando en cambio los grandes avances legados a la naciente sociedad burguesa por los siglos anteriores. No sólo los inventos del período final del modo de producción feudal —como la pólvora, la imprenta, la brújula y el reloj mecánico— son claramente señalados como la herencia feudal al capitalismo, sino también los sucesivos avances logrados a lo largo de todo el período medieval, como la lenta formación del organismo europeo, la constitución de las naciones, el despliegue de los rasgos de la individualidad humana en la historia, o la aplicación en gran escala de los molinos hidráulicos, entre otros.

Y en contra de la posición burguesa que afirma haber “liberado al trabajador de la servidumbre, convirtiéndolo en un “hombre libre”, tanto Marx como Engels remarcan la limitación y sojuzgación también inherentes al mundo capitalista, mundo que “debe más de lo que cree” a la “oscura época medieval que tanto critica[7].

Junto a esto, y todavía en lo que toca a la consideración general o caracterización global del modo de producción feudal, Marx vincula su explicación al acto originario mismo de su génesis, al gran hecho histórico que le da nacimiento: las migraciones de los pueblos germanos hacia el antiguo espacio del Imperio romano. Porque además de ser concebido como una forma esencialmente progresiva, que despliega dentro de Europa occidental los aportes germánicos originarios, el modo de producción feudal constituye para Marx una auténtica fusión de dos formas de producción anteriores, que se unifican y combinan, modificándose para dar como resultado una forma nueva totalmente singular. El modo feudal de producir surge como resultado de la conquista de los pueblos germánicos sobre los antiguos habitantes del Imperio romano, desembocando en una de las tres posibilidades que Marx prevee para todo movimiento de conquista: la de la síntesis entre los dos modos de producción en juego, la aleación y mixtura del modo de producción de los conquistadores con el modo de producción de los conquistados. En este caso “[…] se produce una acción recíproca de la que nace una forma nueva, una síntesis (en parte, en las conquistas germánicas) […]” (Marx, 1976: t. 1, p. 18).

El modo feudal de producción es, entonces, en una importante medida, el fruto de la combinación de elementos germanos y elementos romanos, la síntesis en el plano económico de las fuerzas productivas materiales, de los tipos de actividad productiva, de las relaciones de producción características tanto de los germanos como de los antiguos romanos. Por eso, “[…] el feudalismo no salió, ni mucho menos, ya listo y organizado, de Alemania, sino que tuvo su origen, por parte de los conquistadores, en la organización guerrera que los ejércitos fueron adquiriendo durante la propia conquista y se desarrolló hasta convertirse en el verdadero feudalismo después de ella, gracias a la acción de las fuerzas productivas encontradas en los países conquistados” (Marx y Engels, 1973a:72).

Por eso, y ya más en términos de su contenido interno específico, el modo de producción feudal se presenta también como un conjunto de fuerzas productivas particulares y articuladas para su utilización de una cierta manera, lo mismo que como unidad de determinadas relaciones de producción que configuran y dan expresión a esas fuerzas productivas. Pero ¿cuáles son esas fuerzas productivas nuevas que hacen del aspecto técnico-real del modo de producir feudal un modo progresivo superior de apropiarse de la naturaleza?, ¿y cuáles son las relaciones de producción, más ricas y complejas, que corresponden a este más alto grado de desarrollo de las potencias productivas humanas? Veamos la respuesta a estas preguntas ubicando ambos planos constitutivos del modo de producción feudal en el contexto mismo de su desarrollo, en el período inicial o infancia del mundo feudal. [8]

II

Las principales fuerzas productivas materiales que constituyen el aspecto técnico-real del modo de producción feudal se desarrollan en general dentro de la etapa de transición de la antigüedad al período medieval. Por eso su desarrollo y afirmación no se presenta simplemente como un avance lineal y continuo de un conjunto preestablecido de fuerzas productivas, sino como movimiento complejo de readaptaciones, combinaciones, mezclas y nuevas adquisiciones de todo tipo. Las nuevas fuerzas productivas correspondientes a la etapa feudal se forjan al calor y dentro del proceso más general de síntesis ya señalado entre germanos y romanos. De ahí, en parte, su riqueza y amplitud.

Porque en este proceso de real génesis de un nuevo modo de producción, la naciente Europa crea un equipo tecnológico de tal magnitud que le permite “despegarse hacia niveles de desarrollo económico muy por encima de cualquier otra región o espacio del planeta. Las nuevas fuerzas productivas abarcan desde la invención del más sofisticado tipo de arado creado por el hombre antes del arado mecánico capitalista, hasta el des-cubrimiento y sometimiento de nuevas formas de energía motriz, naturales y animales, que potencian la reserva energética disponible para los productores, pasando por el desarrollo de la forma más completa posible de la rotación de cultivos y por una nueva manera de llevar a cabo la reproducción del ganado, creando con ello un sistema combinado de agricultura permanente y ganadería sistemática. Conjunto éste de nuevos e importantes poderes productivos humanos que jalonan hacia adelante el progresivo vencimiento de la naturaleza y crean la sólida y consistente base económica del modo de producción feudal en su aspecto técnico-instrumental. Veamos con detalle el surgimiento y la reasimilación de estas peculiares fuerzas productivas que son el primer componente del modo feudal de producir, ubicando su conformación en el contexto mismo de su desarrollo dentro de “[…] esos grandes y arriesgados movimientos migratorios que echaron los cimientos de los pueblos de la antigua y moderna Europa” (Marx y Engels, 1979:84).

Las nuevas fuerzas productivas comienzan a desarrollarse a partir de la simbiosis generada por la conquista germana. En esta esfera, la transmigración germana pone en contacto a un pueblo esencialmente pastor y ganadero[9] con otro pueblo o masa de pueblos donde la agricultura es ya la actividad que constituye el centro de toda la producción económica. Y aunque la agricultura no es para los germanos una actividad desconocida, sí es una mera forma subsidiaria y periférica de su modo de producción. Igualmente, si bien los romanos conocen el ganado mayor y el pastoreo, éste no es, ni con mucho, un elemento primordial y característico de su base económica. Estamos entonces en este punto de partida de la combinación de las formaciones económicas de ambos pueblos, frente al encuentro de dos masas distintas de hombres cuyas actividades productivas principales son totalmente diversas y donde, por tanto, su síntesis se hace más complicada y difícil, pero más rica y variada a la vez.

Así, para los germanos se trata ante todo de asimilarse y desarrollar por cuenta propia la principal y más acabada actividad económica romana: la agricultura. Porque si ellos se han apoderado del Imperio romano y este Imperio vive, principalmente, de los resultados de las faenas agrícolas, lógico resulta que si quieren permanecer en él se adapten a sus condiciones particulares. Por tanto, junto a su regular actividad ganadera y pastoril, tendrán que abocarse ahora también a los trabajos agrícolas. Y más conforme más vaya creciendo su propia población, asentada en los nuevos territorios. Porque si la ganadería permite, sin problemas, un cierto incremento y densidad de la población, es sólo a costa de la ocupación siempre creciente de grandes espacios dedicados al pastoreo. Al llegar al límite de los territorios europeos utilizables para el pastoreo, los germanos se ven obligados a buscar otras fuentes de subsistencia posibles. Y para ello recurren a la agricultura, a la actividad que los romanos les enseñan y transmiten y que los convierte progresivamente en pueblos también eminente-mente agrícolas y claramente campesinos. “Incluso después de su migración a la Galia, los francos continuaron favoreciendo la ganadería sobre la agricultura. Mientras hubo una escasa población en relación con la tierra disponible, no hubo una competencia entre los dos regímenes: los animales estaban en perpetua pastura. Pero con el crecimiento de la población, el cultivo se propagó a expensas de los bosques, pantanos y praderas” (White, 1981:55). Los germanos fueron entonces obligados a aprender, desarrollar y ejecutar la actividad agrícola como su labor económica principal, convirtiéndose poco a poco en campesinos completos, hechos y derechos. Y así, lo que en sus viejos territorios de Germania no era más que una actividad subsidiaria y puramente complementaria, a la que destinaban los pocos siervos con que contaban, se convirtió entonces en su forma productiva fundamental.

Y con ello se aceleraron varias de las tendencias que hasta ese momento sólo se habían insinuado dentro de la organización social de los germanos. Al volversepueblosagricultores se volvieron pueblos más sedentarios y estables, pues el cultivo de la tierra requiere más permanencia en ella que el simple pastoreo. Y con ello disminuyó también la importancia de la caza como actividad regular, siendo relegada a un segundo término. Pero la caza y el seminomadismo van unidos inseparablemente al espíritu guerrero v a la guerra. Con la decadencia de los primeros se ve minada también la fuerza de la segunda. Y así, “[…] ocupado por los cuidados de una agricultura más estabilizada, el germano común, en la época de las migraciones, que más que guerrero, se convertía, poco a poco, en campesino” (Bloch, 1979: t. 1, p. 175).

Se convertía pues, poco a poco, en agricultor. Pero no de un modo simple, pasivo y puramente imitativo, sino a través de cambios y modificaciones importantes.

Veamos:

Los germanos se volvieron, al contacto con el nuevo Imperio a su cargo, agricultores. Pero no sólo había germanos en las tierras recién conquistadas del mundo mediterráneo, sino también a lo largo de toda la Europa central, y parte oriental, antes pobladas por ellos, en las antiguas tierras de la Germania primitiva. Al extenderse entonces la agricultura como su actividad central, tenía no sólo que ser asimilada por los germanos que ocupaban las antiguas tierras del Imperio, sino desarrollada, difundida y adaptada por los germanos que se habían quedado en casa, en sus antiguas moradas del centro y norte de Europa. Y esto no era tan sencillo como lo es su enunciación, pues no se trataba de trasladar simplemente una actividad de una región dada a otra, muy similar a la primera, sino de empezar por crear las condiciones propicias de su generalización en una región total-mente distinta en cuanto a clima, calidad y condición de los suelos mismos.

Y para esto, el principal obstáculo a vencer era la estructura específica del instrumento agrícola básico: el arado.[10]

Porque el arado ligero de surcos, característico de las regiones mediterráneas europeas, era totalmente inadecuado para la región nórdica de Europa. Los suelos ligeros y secos del Mediterráneo, hacían posible el uso de un simple arado de surcos, cuya reja no penetra demasiado la tierra, y al actuar sobre ella no la voltea, sino que simplemente la perfora, marcando el surco en la tierra y dejando intactas las tierras entre surco y surco. Por eso, para prevenir la evaporación indebida de la humedad de la tierra y mantener su fertilidad a través de llevar a la superficie los minera-les del subsuelo, se hace necesario volver a trabajar la tierra ya arada, de un modo transversal a la primera arada, con lo cual el trabajo de arado de un campo se vuelve el doble del que en otras condiciones se requeriría. “Pero esta clase de arado y de cultivo no era del todo apropiado para la mayor parte de Europa del norte, debido a sus veranos húmedos y suelos duros […] Europa del norte tuvo que desarrollar una nueva técnica agrícola y sobre todo un nuevo arado” (White, 1981:42). Tuvo que inventar entonces un nuevo instrumento de producción, un nuevo tipo de arado, para poder aplicarse a la agricultura de una manera generalizada y completa. Y ese nuevo arado es el arado pesado con vertedera y ruedas,[11] instrumento fundamental que constituye el primer resultado esencial de la fusión de los pueblos germánicos y romanos, y el primer gran aporte de la sociedad feudal en formación al desarrollo progresivo de las fuerzas productivas humanas en la historia. El arado pesado con vertedera y ruedas, fruto de las dificultades específicas del clima y los suelos de la Europa septentrional, constituye en realidad el pleno desarrollo del arado, su figura más acabada y completa, hasta antes de la introducción de la ciencia en la agricultura: “[…] en cuanto se hace necesario o conveniente labrar la misma tierra año tras año, se requiere un cultivo de mayor profundidad con el fin de retrasar el agotamiento de los suelos. De ahí el fundamental invento del arado, si bien su pleno desarrollo se produjo cuando el hombre hubo de enfrentarse a los terrenos arcillosos del norte de Europa” (cursivas nuestras, Derry y Williams, 1977:74).

Este arado pesado, esencialmente diferente de su predecesor mediterráneo, presenta frente a él la figura siguiente:

Pero para entender por qué este nuevo arado pesado con vertedera y ruedas significa la culminación del desarrollo de este tipo de instrumento agrícola —el instrumento de trabajo central de todas las sociedades precapitalistas basadas en la agricultura— necesitamos observar con detalle cómo funciona, y cuáles son las ventajas que reporta su aplicación. Al respecto, la descripción de Lynn White Jr. es de lo más precisa y transparente: “Contrariamente al arado de surcos, cuya reja cava a través del tepe,[12] arrojándolo a ambos lados, el arado pesado posee tres partes funcionales. La primera es una cuchilla o cuchillo pesado puesto en la punta de la vara del arado y que corta verticalmente la superficie del suelo. La segunda es una reja plana colocada en ángulos rectos de la cuchilla y que corta la tierra horizontalmente a las raíces de la hierba. La tercera es una vertedera diseñada para voltear la tajada de tierra ya sea a la derecha o a la izquierda, dependiendo de cómo es atacada. Es evidente que este arado es una más formidable arma contra el suelo que el arado de surcos” (White, 1981:43).

Arma más formidable y más compleja que implica diversas ventajas sobre el antiguo arado ligero mediterráneo y que por tanto crea una agricultura mucho más productiva y desarrollada que la agricultura mediterránea clásica. Ventajas que se reflejan tanto en el ahorro de fuerza de trabajo humana, como en la mayor fertilidad de los campos cultivados e incluso en la extensión de tierra susceptible de ser trabajada e incorporada a la producción regular agrícola: para los propósitos de la agricultura del norte de Europa, sus ventajas fueron tres: “Primero, el arado pesado manipulaba los terrones con tal violencia que no era necesario arar transversalmente. Esto ahorraba trabajo al campesino y así incrementaba el área de tierra que él pudiera cultivar. El arado pesado era una máquina agrícola que remplazó con fuerza animal la energía y el tiempo humanos.

“Segundo, el nuevo arado al eliminar la arada transversal tendía a cambiar la forma de los campos en Europa del norte de casi cuadrados a alargados y estrechos, con una sección transversal-vertical ligeramente redondeada para cada banda de surcos, produciendo efectos saludables para el drenaje en aquel clima húmedo. Estas bandas de surco eran normalmente aradas de derecha a izquierda, resultando con el paso de los años que cada banda se volvía un montículo alargado y bajo que aseguraba un cultivo sobre la cresta incluso en los años más húmedos, y en la depresión o surco durante las estaciones secas.

“La tercera ventaja del arado pesado derivó de las dos primeras: sin tal arado era difícil explotar las densas, ricas, aluviales tierras bajas que, apropiadamente manejadas, darían al campesino muchos mejores cultivos de los que él pudiera obtener de los suelos suaves de las tierras altas (mesetas) ” (White, 1981:43).

Así, con la invención y difusión masivas[13] de este nuevo arado, más complejo y perfeccionado, los pueblos germanos habitantes de la Europa del norte no sólo asimilaron la agricultura como actividad económica principal, sino que superaron con creces todo lo transmitido en este nivel por sus predecesores romanos. El primer fruto de la fusión entre romanos y germanos no fue sólo la extensión de la importancia de la actividad agrícola dentro de toda la organización económica, sino también, y en particular en las tierras del norte europeo, la creación de una mejor y muy superior forma de cultivo, más económica en cuanto al trabajo humanorequerido, más intensiva y fértil en cuanto a sus rendimientos, y más amplia y abarcativa en cuanto a los tipos y condiciones de tierra en que podía asentarse.

Progresos fundamentales que, entre otros factores, explican el cambio del centro de gravedad del desarrollo general de Europa del sur mediterráneo hacia las zonas del norte (cfr. al respecto, White, 1981:77-78).

Pero los germanos no sólo han desarrollado en esta época la agricultura más productiva y fértil del norte de Europa. También se han hecho cargo de la vieja agricultura mediterránea, ya asentada desde hace largo tiempo en esta región del continente. Y también dentro de ella han introducido importantes modificaciones. “La distribución de las tierras los obliga a plegarse a los usos de la agricultura romana” (Pirenne, 1978:33). Pero no de un modo pasivo y puramente receptivo. Por el contrario. Los germanos que ocupan las tierras del Imperio se adaptan también poco a poco a la mayor preeminencia y papel de la agricultura, pero sólo mediante la introducción de cambios fundamentales en su organización interna y de su enriquecimiento a través de sus propios aportes originales.

Así, en primer lugar un cuidado y producción sistemáticos del propio ganado, asociados a la misma agricultura. Porque al convertirse en agricultores, los germanos no han abandonado, sin embargo, la importancia atribuida a su antigua actividad ganadera y pastoril, sino al contrario: han integrado, dentro de la nueva agricultura desarrollada y asimilada por su población, el ejercicio sistemático de la actividad ganadera, preocupándose por extender y desarrollar los cultivos y producción del forraje que alimenta a este ganado y generalizando el aprovechamiento regular de los excrementos del mismo, utilizados como abono fundamental de las mismas tierras cultivadas.

Porque los romanos, aunque han conocido el ganado menor y utilizado a los bueyes como animales de labor, nunca han asumido la producción de ganado como actividad particular y sistemática a la que hay que dedicar una especial atención. Se han contentado con dejar vagabundear a sus escasos animales en los bosques o pastos silvestres, donde el abono natural, por ellos producido, se perdía simplemente. Pero entonces, para obtener ese abono han recurrido a la deforestación, usando la madera quemada de los árboles como fertilizante de la tierra. Y han provocado también el progresivo deterioro de los bosques, destruidos por el propio ganado que de ellos se alimenta. Pero con ello han reducido la posibilidad de extensión del mismo ganado. “Por tanto, la escasez de ganado era una característica de la economía mediterránea, que se veía favorecida por la deforestación cada vez más acusada, producida precisamente por la necesidad de utilizar los bosques como suplemento para alimento del ganado. La falta de ganado implicaba, a su vez, la carencia de abono natural para el suelo […]” (Hodggett, 1974:27).

Los germanos en cambio, como hemos visto ya, eran pueblos específicamente ganaderos y, por tanto, pueblos versados en el conocimiento de las necesidades y cuidados requeridos para la reproducción regular de los animales. Al establecerse en el Imperio, han conservado incluso en un primer momento su vieja actividad. Y al convertirse en agricultores no han renunciado a ella, sino que la han dotado de una nueva base en la misma agricultura, dedicándose a producir especialmente cereales destinados a la cría y conservación del ganado mismo. Han producido particularmente forrajes para la alimentación de ese ganado, creando un nuevo sistema balanceado y regular de producción tanto agrícola como ganadera, perfectamente combinado y claramente equilibrado. Y con ello han generalizado el uso de la guadaña,[14] segundo instrumento característico de la fusión romano-germánica y nuevo símbolo de la más desarrollada base económica recién creada. “La guadaña es el símbolo de la extensión de esta fusión de la economía pastoril germánica con el cultivo de cereales propio del Mediterráneo. En efecto, aunque entre los romanos ya existía la guadaña, ésta era tan poco utilizada que se ha dudado muchísimo acerca de su posible datación. La guadaña es la herramienta típica para cortar el heno, y, bajo los francos, el uso de las guadañas para cortar el forraje y alimentar al ganado en los establos llegó a ser tan común que Carlomagno intentó cambiar el nombre del mes de julio para denominarlo mes de la siega del heno’ ” (White, 1979: 159).

Fusión pues de la ganadería y la agricultura que no sólo permitió la producción regular de los distintos tipos de ganado, sino que incrementó también la fertilidad de la agricultura, incrementando el suministro de abonos naturales de una manera uniforme y sistemática. Creación pues de un sistema agrario mucho más rico y completo, que integrando como una de sus partes a la ganadería, era capaz de rendir no sólo mejores y más abundantes cultivos, sino también de proveer de más carne, lácteos, cueros y lana a toda la población. Nuevo sistema balanceado de producción de animales y cereales que explica, en parte, la creciente prosperidad y vitalidad de estos siglos y la sólida base de la futura expansión carolingia (cfr. White, 1981:56).

Sistema que se basa no solamente en la asimilación de la ganadería dentro de la nueva base económica, sino también en una modificación central de la propia forma de cultivo y producción agrícola: el paso de la rotación bienal de las tierras, a la rotación trienal. Rotación trienal, demandada en parte por la propia necesidad de producción de forraje para el ganado, pero no limitada en su explicación a este requerimiento,[15] sino resultante nuevamente de la fusión general de las formas económicas de la Europa septentrional con las formas mediterráneas romanas.

La agricultura romana había practicado regularmente las siembras en otoño para cosechar y producir sus cultivos a fines de la primavera o principios del verano siguientes. Bajo el clásico sistema de rotación bienal, la tierra de labor se dividía regularmente en dos partes, una de las cuales era trabajada y sembrada, mientras la otra se removía, araba y limpiaba para ser dejada en barbecho durante el mismo lapso de cultivo de la primera. Al año siguiente intercambiaban sus papeles, dejando en barbecho la parte recién cosechada, y poniendo en uso la que hasta ese momento había estado en “reposo”. Con ello, la agricultura mediterránea no producía más que una cosecha al año, haciendo producir sólo el 50% de toda la tierra trabajada.

Por su parte, en las tierras del mar Báltico se había desarrollado una agricultura primitiva, limitada exclusivamente a las siembras de primavera, las que eran cosechadas en el verano siguiente al de su siembra. Aquí no se conocían ni practicaban los cultivos de invierno, lo mismo que en el sur de Europa, eran poco aplicados estos cultivos de verano.

Es pues muy posible que los germanos apoderados del Imperio hayan transmitido estos cultivos de verano a la agricultura mediterránea y, uniéndolos con los cultivos de invierno allí habituales, hayan creado un nuevo sistema de rotación de cultivos, más productivo, más frecuente en sus rendimientos y basado en un mayor aprovechamiento de la tierra arada en cada ciclo agrícola. “Así como el teutón y el latino comenzaron a fusionar sus talentos en la construcción de una nueva cultura, al mismo tiempo la primavera del mar del norte Báltico se matrimoniaba a la plantación del otoño mediterráneo para crear un nuevo sistema agrícola más productivo que sus dos progenitores (White, 1981.:71).

El vástago de este matrimonio era precisamente el sistema de rotación trienal de cultivos, sistema que a partir de la simple fusión o síntesis de ambos predecesores lograba constituirse como una forma más progresiva y completa de aprovechamiento de los frutos de la tierra y como una más racional explotación o uso de la misma. Ahora bien: ¿Cómo funcionaba el sistema de tres campos en comparación con el antiguo sistema mediterráneo de la rotación de dos campos? [… ]En el plan de dos campos, alrededor de la mitad de la tierra era sembrada con grano invernal, en tanto que la otra mitad era dejada en barbecho. Al siguiente año los dos campos simplemente intercambiaban sus funciones.

“En el plan de los tres campos la arada era dividida en tercios semejantes. Una sección era sembrada en otoño con trigo invernal o centeno. A la siguiente primavera el segundo campo era sembrado con avena, cebada, chícharo, garbanzo, lenteja, haba. El tercer campo era dejado en barbecho. Al siguiente año el primer campo era sembrado con los cultivos de verano; el segundo quedaba en barbecho, el tercero era sembrado con granos invernales (White, 1981:71).

Este sistema se ilustra claramente con el siguiente esquema:

Con este cultivo, y a través de complejas relaciones (que Lynn White Jr. [1981:71-72] explica pormenorizadamente) el área que un campesino podía poner en cultivo, sin incrementar para nada los antiguos limites de su tierra, era un octavo mayor que antes, pero su productividad agrícola se veía en cambio acrecentada en un 50%. Además podía ahora distribuir el trabajo de la arada, la siembra y la cosecha de una manera más equitativa a lo largo de todo el año, superando la antigua alternancia de fuertes épocas de trabajo y de relativa inactividad características del sistema bienal. Con ello incrementaba la propia eficiencia de su fuerza de trabajo, a la que utilizaba también de un modo más uniforme y racional.

Y a la que también tenía ahora más protegida de los riesgos del hambre y la mala nutrición, pues con la mayor abundancia de tipos de cultivo, había mejorado notablemente la reproducción energética y física de toda la población, y se hallaba menos sujeta que antes a las vicisitudes de un mal tiempo o una mala cosecha.

Por último, con ello apuntalaba la producción ganadera como una producción regular, al asegurarse el suministro necesario de forraje e insumos diversos para la reproducción de los distintos tipos de ganado. Y en particular, a partir de los tiempos carolingios, de la reproducción del caballo, que poco a poco irá demostrando su superioridad como animal de tiro en la agricultura e irá desplazando al buey dentro de esta esfera de la producción. Pero eso sólo en la etapa posterior a la época que ahora examinamos, al desarrollarse de lleno la primera edad feudal.

La rotación trienal fue, entonces, con todas estas ventajas concomitan-tes, el tercer gran progreso fundamental resultante de la combinación germana y romana, la tercera conquista principal alcanzada por la nueva Europa en el proceso de constitución de una nueva base económica propia y más desarrollada. Base económica que, retomando los más importantes rasgos del sistema de producción germano y de la forma económica romana, se va conformando poco a poco como un nuevo modo de producción específico y original, que se asienta cada vez más como el soporte material central de toda la nueva sociedad feudal en gestación y como el punto de partida de toda la evolución histórica ulterior. “De la fusión de estos dos sistemas de producción nació finalmente el que caracteriza al occidente medieval, y la fusión fue sin duda más precoz y más rápidamente fecunda en las regiones en las que se daba un contacto más estrecho entre ambas civilizaciones: en el corazón de la Galia franca […]” (Duby, 1979:31) .

Fusión precoz y fecunda que, sintéticamente, podemos resumir en la gráfica siguiente:

Uno de los resultados esenciales de la combinación y mixtura de los pueblos es entonces el de desencadenar esta serie de progresos tecnológicos fundamentales, que vienen a constituir parte de las nuevas fuerzas productivas materiales de la naciente sociedad en proceso de gestación. Con el arado pesado, la guadaña y el sistema combinado de ganadería sistemática y agricultura, la sociedad merovingia se crea una plataforma productiva mucho más desarrollada y compleja que la de sus dos predecesoras in-mediatas.

En este sentido, lo que el período carolingio culmina y aporta, constituye una profundización y perfeccionamiento de esa nueva base productiva, la que no sólo es difundida y consolidada en toda Europa occidental, sino también enriquecida y puesta a punto por nuevos e importantes des-cubrimientos y avances específicos.

Bajo los carolingios no sólo se extienden y afirman las conquistas básicas ya alcanzadas durante el proceso mismo de transición (tales como el arado pesado y la producción sistemática de ganado mayor) sino que se enriquecen con nuevos elementos (como la herradura, el arnés moderno, el estribo o el molino de agua) que completan el equipo tecnológico sobre el cual se apoyará toda la evolución histórica posterior y en particular la primera edad feudal. Equipo tecnológico renovado que además de acrecentar nuevamente la productividad de la agricultura, introduciendo en ella a un nuevo animal de tiro, modifica también las posibilidades del transporte, las fuentes de energía tradicionales, y hasta las formas mismas de la organización militar.-

Veamos esto con más detalle.

Hemos visto ya la importancia y significación profundas de la invención del sistema de rotación trienal de cultivos. A partir de este sistema se hace posible la producción sistemática del alimento para el ganado, la producción de forraje en gran escala para la manutención sin problemas de los animales. Vimos también que el cultivo principal que se utilizaba para estos fines era el cultivo del heno, la planta con la que se alimenta preferentemente a los bueyes. De aquí el uso y difusión de la guadaña, ya señalado también. Pero junto al heno, el otro gran cultivo que puede ser producido intercalándose con el trigo y el centeno, y que puede también ser destinado a la alimentación del ganado, es el cultivo de la avena.

La avena es el alimento fundamental del caballo, así como los pastos y el heno lo son del buey. Pero el caballo es un animal de tiro mucho más rápido, resistente y potente que el buey. Por tanto, es una fuerza de tracción, de rastreado y de arada mucho más eficiente que su competidor bovino. ¿Por qué entonces no había sido utilizado dentro de la agricultura antes de esta época? Por la sencilla razón de que no existían aún las condiciones necesarias mínimas para dicha utilización. Y esas condiciones materiales mínimas son principalmente tres: en primer lugar, un suministro regular y abundante de avena, el mejor alimento del ganado caballar; en segundo lugar, la invención de la herradura con clavos para los cascos del animal y por último el nuevo arnés o collera almohadilla que cambia el punto de apoyo de tiro y lo traslada del cuello hacia los hombros del caballo. Sin estas tres condiciones, el caballo no se halla en posición de competir con el buey como animal de trabajo dentro de las faenas agrícolas. Pero en cambio, en presencia de estos tres elementos, el caballo supera fácilmente y con creces a su antiguo vencedor. Veamos por qué.

La primera condición señalada alude simplemente a la posibilidad misma de existencia de una cría del caballo en gran escala. Sólo a partir de una producción regular e importante de avena es que se hace posible contar con un número creciente de caballos y plantearse su mayor utilización, no sólo para la agricultura, sino también para la guerra y el transporte. Y esta condición se satisface precisamente sobre la base del desarrollo y consolidación del ya explicado sistema de rotación trienal de los cultivos[16].

La segunda gran condición consiste en la invención de la herradura con clavos para los cascos de los caballos. Mientras que en general el caballo es sin duda más resistente para la actividad que el buey, en particular sus cascos son mucho más débiles que los de este último animal. En condiciones de terrenos difíciles, los cascos de los equinos se rompen con mucha más frecuencia que los de los bueyes, a lo que se agrega que en condiciones de humedad, dichos cascos se ablandan, se desgastan más rápidamente y se echan a perder progresivamente con mucha facilidad. Un animal con los cascos dañados o destruidos no sirve prácticamente para nada. Por eso, puestos a elegir, los antiguos campesinos y comerciantes tendían a escoger con predominancia al buey para las diversas tareas de la agricultura y el transporte. El “talón de Aquiles” del caballo, que eran sus débiles cascos, lo hacía poco ventajoso dentro de estos campos.

Pero con el descubrimiento de la herradura con clavos el caballo superó esta especial deficiencia frente a su competidor. Ahora, el caballo herrado podía llevar a cabo más grandes recorridos, en condiciones difíciles de terreno y/o de humedad, sin correr el riesgo de inutilizarse. Las largas marchas, a un ritmo más veloz y en períodos más prolongados, se hicieron ahora posibles con un más alto grado de seguridad y rendimiento. Y esto permitió entonces introducir o extender el uso del caballo tanto a la agricultura, como al transporte y a la guerra. Porque con su herradura de clavos, el caballo podía lo mismo resistir una jornada entera de marcha forzada hacia el lugar de los combates, que aguantar el trabajo de arado en un campo abrupto, irregular y de clima húmedo, o jalar una carreta cualquiera con una carga importante, por las difíciles rutas y caminos del norte de Europa. Podía entonces cumplir con las distintas necesidades militares, agrícolas o de transporte de los hombres medievales, proporcionándoles una mayor velocidad, resistencia, seguridad y rendimiento que en las etapas anteriores.

Pero esto solamente en conjunción con otros descubrimientos complementarios. Porque un caballo bien alimentado y con buenas herraduras en sus cascos no es aún un animal de tiro superior al buey. Si de lo que se trata es de hacer que el caballo tire del arado —o en su caso de la carreta— durante un tiempo prolongado, no es suficiente el tener asegurada la fortaleza de sus patas o su potencia y energía en general. También es necesario contar con un mecanismo de enganche adecuado, que permita al animal ejercer el máximo de su poder del modo más racional posible.

Y esto es precisamente lo que se alcanza con la tercera condición mencionada, la invención del nuevo arnés con collera almohadillada, que cambia el punto de apoyo del tiro y hace posible entonces aumentar la fuerza y el rendimiento del caballo en la agricultura y el transporte. Veamos de que manera.[17]

El antiguo arnés, ideado originalmente para enganchar al buey al timón del arado, es un arnés que coloca el punto de apoyo del tiro en el cuello del animal. Pero si bien el cuello del buey es lo suficientemente corto y grueso como para que dicho arnés le sea perfectamente adecuado, el largo y diferente cuello del caballo no se adapta tan fácilmente a estas mismas condiciones. Porque el punto de apoyo del tiro es el punto a partir del cual el animal ejerce toda la fuerza de tracción y arrastre de la que es capaz.

Y mientras que el buey, usando ese arnés antiguo o arnés de yugo, puede fácilmente jalar el timón del arado o de la carreta sin causarse daño alguno, y aplicando toda su potencia, el caballo en cambio sufre al comenzar a moverse, pues la correa aplicada a su cuello —y que a veces se complementa con otra que rodea su vientre— comienza a ejercer presión sobre el mismo, apretando su vena yugular y su tráquea, y provocando una aguda sensación de asfixia y una interrupción de la circulación normal de la sangre a la cabeza.

Con ello es evidente que tanto la fuerza como el rendimiento del caballo se ven claramente disminuidos. Y por eso, al utilizar indistintamente el arnés de yugo para el buey o para el caballo, tenía que resultar obvio para los campesinos de la antigüedad la superioridad del primero sobre el segundo.

Así, fue sólo hasta la invención del nuevo arnés, específicamente diseñado para la anatomía y peculiaridades del caballo, que se hizo posible descubrir todas las potencialidades y ventajas de este animal, y los mayores beneficios de su uso en la agricultura y el transporte. Porque el nuevo arnés, dotado ahora de una collera rígida y almohadillada, hacía descansar el nuevo punto de apoyo, ya no en el cuello del caballo, sino en sus resistentes omóplatos, en sus hombros, con lo que desaparecían los inconvenientes anteriores. Con este arnés moderno no sólo se eliminaba la sensación de asfixia del caballo, sino que la circulación sanguínea y la libre respiración de la bestia se volvían completamente normales. La gráfica siguiente muestra claramente las diferencias explicadas y las implicaciones señaladas de un tipo y otro de arneses:

Como se ve, con el nuevo arnés el caballo podía por fin contribuir con toda su fuerza al tiro al que estaba enjaezado, desempeñándose además sin fatigas adicionales ni limitaciones extraordinarias, y compitiendo finalmente en igualdad de circunstancias con su equivalente bovino.

Competencia que en estas condiciones colocó las cosas en una nueva dimensión, e invirtió la tradicional elección de los campesinos, inclinándola ahora en favor del caballo. Porque un caballo enganchado con el nuevo arnés de collera rígida y almohadillada demostró ser capaz de mover una carga cuatro o cinco veces mayor que un caballo enjaezado con arnés de

yugo. Y no sólo movía una carga más pesada que antes, sino que la movía sin fatigarse en el mismo grado que anteriormente. Por tanto, era claro que el caballo podía ahora acometer, con nuevas posibilidades, la realización de las faenas agrícolas antes ejecutadas por el buey.

Y esto fue lo que sucedió. El buey comenzó a ser sustituido por el caballo como animal de tiro dentro de la agricultura. Porque una vez armado con la herradura de clavos y el arnés moderno de collera almohadillada, el ganado equino pudo mostrar sus grandes ventajas y sus más altas potencialidades respecto de su similar bovino. A partir de estos inventos, el caballo demostró ser capaz de un desplazamiento que era 50% más rápido que el buey, con lo que el trabajo de arado se hacía una vez y media más veloz que antes y podía en consecuencia cumplirse en menos tiempo. Esto hacía posible disponer de más tiempo libre a los productores, o si lo deseaban y podían, incrementar la extensión de tierra cultivable en cada ciclo agrícola, trocando ese tiempo libre por una mayor producción bruta.

Mayor producción o riqueza cuantitativa incrementada que también crecía por el alargamiento de la jornada cotidiana de trabajo. Porque el caballo no sólo ejecutaba más velozmente sus tareas agrícolas, sino que resistía diariamente un mayor tiempo de ejecución de las mismas. La antigua jornada realizada con bueyes podía ahora aumentarse en una o hasta dos horas diarias al ser realizada con caballos, sin perjudicar en lo más mínimo a dichos animales. Por tanto, el campesino tenía nuevamente la opción abierta: o aumentar el espacio cultivado —si esto era posible a partir de las tierras disponibles— al contar con una jornada ejecutada más rápidamente y de mayor duración, o en el otro caso, cumplir en menos tiempo sus antiguas labores de arado y siembra en su mismo terreno de siempre, liberándose así tiempo para otras actividades o simplemente para el descanso.

Y lo que en condiciones normales era ya de por sí ventajoso, lo era aún más tratándose del relativamente difícil clima de Europa del norte. Hemos visto ya cómo las tierras del norte de Europa eran tierras mucho más ricas y fértiles para la agricultura que los espacios mediterráneos. Pero hemos visto que esta mayor fertilidad se contrapesaba también con un tipo de suelos más difíciles de arar (lo que propició el invento y difusión del arado pesado con vertedera y ruedas), y con un clima más húmedo y lluvioso, de cambios más bruscos y caprichosos que el clima seco, mediterráneo. Por tanto, un trabajo de arada más veloz y más duradero en cada jornada, permitía a los campesinos aprovechar mucho más los momentos favorables del clima, sacando el mayor provecho posible de las condiciones climáticas, en las situaciones en que éstas eran más propicias para ellos. Como señala Lynn White Jr: “Esta más grande velocidad y poder de resistencia del caballo es particularmente importante en el cambiante clima de Europa del norte, donde el éxito de una cosecha puede depender de un trabajo de arada y de siembra realizado bajo circunstancias favorables. Asimismo, la velocidad del caballo facilita en gran medida el rastreado, que es mucho más importante en el norte que en las cercanías del Mediterráneo donde el trabajo de arada en cruz deshace suficientemente bien los terrones (White, 1981:62). Por eso, con las ventajas que el uso del caballo implicaba, se hacía posible una más oportuna intervención de los campesinos dentro del ciclo agrícola, en las particulares condiciones de Europa septentrional.

Con todo esto, es claro el hecho de que los campesinos tenderían cada vez más a introducir al caballo en su agricultura, en sustitución de los antiguos bueyes. Porque al contar con este nuevo animal de tiro dentro de esta esfera específica, podrían desarrollar varias de sus labores principales —fundamentalmente la arada, pero también el rastreado[18] o el simple acarreo de los cereales ya segados en el momento de la cosecha—de un modo mucho más veloz, en jornadas de trabajo más prolongadas y en forma más ágil, amplia y oportuna que antes. Podían pues explotar y aprovechar las grandes ventajas de la nueva figura de existencia de la energía animal que el caballo representaba.[19]

Pero como ya hemos señalado, no sólo la agricultura se beneficia con la invención de la herradura con clavos y el nuevo arnés de collera rígida. También el transporte comenzó a ser efectuado cada vez más con caballos, que ahora movían no solamente el arado y la rastra, sino también las carretas de todo tipo.

Y dado que el transporte, lo mismo que el trabajo de arada, era ahora más veloz, podía incrementar entonces su radio de acción. En el mismo tiempo se llegaba más lejos, lo que hacía posible incorporar a los circuitos comerciales y al mercado todo un conjunto de productos nuevos, antes demasiado alejados de las rutas de comunicación. Así, cuando las condiciones económicas permitieron volver a activar los intercambios comerciales –lo que en términos generales se dio solamente hasta la segunda edad feudal—, esta reactivación tuvo un apoyo importante en el uso del caballo, introducido siglos antes, como nuevo animal de tiro de los transportes.

Y no sólo el transporte de las mercancías se convirtió en virtualmente más ágil y extenso, sino también el movimiento y desplazamiento de los propios hombres. La mayor velocidad y baratura de los transportes permitía a los campesinos alejarse un poco más del lugar en que se hallaban sus propias tierras de cultivo. Pero ¿para qué quería el campesino alejarse de estas tierras? Para acercarse más a otros hombres y convivir con ellos. Las pequeñas aglomeraciones de aldeas y pueblos enanos, que se asentaban en el centro de los terrenos de labor y muy cerca de ellos, pudieron ahora concentrarse y crecer de tamaño. En vez de 30 familias campesinas unidas en un reducido caserío, podían ahora constituirse pueblos de 500 familias, que aunque más alejadas de su espacio de trabajo, vivían en cambio una vida social más rica e intensa.

Así, con un transporte más rápido y barato que antes, al campesino no le preocupaba demasiado estar un poco más retirado de sus campos, siempre y cuando obtuviera a cambio un flujo de intercambios humanos mucho más desarrollado y complejo. Como dice Lynn White Jr.: “En una aldea grande de doscientas o trescientas familias no sólo habría una mejor defensa en las emergencias, sino también una taberna, una bella iglesia grande, tal vez una escuela conducida por el cura en la cual los niños podrían aprender sus primeras letras, y seguramente más pretendientes para sus hijas, y ya no solamente buhoneros con sus cargamentos sino comerciantes con carretas y noticias de partes distantes (White, 1981:67). Habrá pues una vida más “urbana”, y con ello, más desarrollada y progresiva en cuanto a los elementos y determinaciones sociales de la propia vida de los hombres.

Y si bien esta concentración y mayor desarrollo de las aglomeraciones urbanas medievales sólo se dará hacia la segunda edad feudal, resulta interesante constatar que este proceso tendrá uno de sus soportes importantes en esta agilización y perfeccionamiento del transporte, derivados de la introducción en gran escala del caballo como nueva fuerza motriz de esta actividad.[20]

La combinación de la herradura de clavos con el nuevo arnés de collera almohadillada provocó, como vemos, cambios muy importantes en la agricultura y el transporte. Dichos cambios aumentaron la productividad y el rendimiento de los esfuerzos humanos en dos campos directamente vinculados a la economía de los hombres. Era pues un progreso importante de las potencias o fuerzas productivas humanas.

Progreso que se refería sobre todo a la explotación y aprovechamiento de una nueva forma de energía animal, mayor en cantidad y en duración; más intensa o condensada en los momentos críticos de la producción, más económica en cuanto a su obtención y más veloz y segura en su utilización.

Pero el mundo medieval no conoció sólo este cambio, en lo que corresponde a las formas de energía empleadas. Junto al uso generalizado de los caballos, se desarrolló también una nueva forma de aprovechamiento de las fuentes energéticas naturales inanimadas: el uso de las corrientes de agua a través de los molinos hidráulicos.

Los molinos de agua, perfeccionados y extendidos a todo el espacio europeo a partir de los tiempos carolingios,[21] y durante toda la etapa feudal, son precisamente otro de los más importantes progresos tecnológicos realizados en el proceso de construcción y redondeamiento de las nuevas fuerzas productivas que estamos analizando. Con su adopción y difusión en escala social el período carolingio puso la última piedra principal de los cimientos materiales y tecnológicos sobre los cuales se ha edificado toda la vasta construcción feudal. Veamos cuál ha sido su importancia.[22]

El molino de agua ha sido inventado desde la antigüedad clásica, aunque su verdadero uso y construcción masiva sólo corresponde de hecho a la

Edad Media. No es necesario, en efecto, engañarse: invención antigua, el molino de agua es medieval desde el punto de vista de su efectiva difusión” (Bloch, 1974:83). Porque como sabemos, la sociedad de la antigüedad greco-latina era una sociedad que en el momento de su mayor expansión y desarrollo económico —en la’ etapa del Imperio romano tardío— se encontró apoyada en la esclavitud. Y la baratura del esclavo fue tan grande, y la lógica de “desarrollar la productividad y el rendimiento del trabajo” ante todo fue tan suficientemente marginal, que se bloqueó de hecho la aplicación y explotación de una gran parte de los descubrimientos y avances tecnológicos, entre ellos el molino hidráulico.[23]

Por eso, aunque tanto los griegos como los romanos conocieron dos tipos específicos del molino de agua, no llegaron a utilizarlos más que de un modo escaso y esporádico. Prefirieron seguir utilizando la energía humana esclava, tan abundante y tan poco apreciada por ellos en esta época, que sustituirla por la energía natural recién controlada. Se limitaron a explotar su invento sólo en casos excepcionales, heredando su verdadero aprovechamiento productivo a las sociedades posteriores que habrían de sucederles.[24]

Herencia cuya importancia histórico-universal radica en el hecho de que representa, como principio conquistado, la primera figura material de la maquinaria en la historia, la primera forma concreta de aparición de un instrumento de trabajo que ya no se limita a servir de auxiliar o complemento de la acción humana —que no hace pues las veces de herramienta—, sino que sustituye las potencias del trabajador por su propio movimiento, liberando al hombre de sus antiguos esfuerzos y ejecución. Como dice Marx: “Con el molino hidráulico, el Imperio romano nos había legado la forma elemental de toda maquinaria” (Marx, 1981: t. 1, vol. 2, p. 424). Y con ello nos había legado no sólo el elemento (la maquinaria) sino también el conjunto de principios mecánicos y la lógica del desarrollo tecnológico de los últimos diez siglos hasta la actualidad. Desde la última etapa de la Edad Media y hasta nuestros días, el sentido que ha tenido el desarrollo de las fuerzas productivas materiales no ha sido otro que el de reducir el papel y la importancia del factor humano dentro del trabajo, para sustituirlo con las diversas máquinas y mecanismos inanimados que tan explosiva difusión tienen hoy en día. Con la maquinaria, el hombre puede ser reducido a la mera función de supervisor y vigilante del acto laboral, el que entonces se convierte en un proceso cuasi-objetivo y otorga al hombre el tiempo libre necesario para su verdadero desarrollo social. La maquinaria es, pues, la condición objetiva primera para la verdadera liberación de los hombres respecto de la actividad del trabajo. Y la primera maquinaria que el hombre ha inventado en la historia es precisa-mente el molino movido por agua. Veamos entonces más de cerca, lo que entraña la aparición de este invento, y sobre todo el uso que la sociedad medieval ha hecho del mismo.

La antigüedad había conocido dos formas fundamentales del molino de agua: el molino llamado de tipo “griego o escandinavo”, a partir de su supuesta invención casi simultánea en el Asia menor y en Jutlandia, alrededor del siglo I a. C., y el molino de tipo “romano” descrito por Vitruvio en la época del Imperio romano, en el siglo I d. C. (Cfr. sobre este punto, los extractos de Marx [1984:88] a la obra de Poppe).

El molino de tipo griego era un mecanismo cuya rueda hidráulica se hallaba colocada en forma horizontal, totalmente sumergida en el agua, y que a través de un eje simple y fijo, sin engranes de ningún tipo, transmitía directamente su movimiento a la muela o piedra de moler. Con su aparición se había conquistado, ya, el primer modo eficaz de sustituir en lo esencial la fuerza y destreza humanas por el movimiento mecánico y la acción impulsora de los elementos objetivos, dando paso al desarrollo de la maquinaria dentro del proceso de trabajo humano.

Y aunque muy imperfecta en su diseño y muy limitada en sus posibilidades, esta primera figura de la maquinaria significaba, como hemos dicho, toda una nueva línea de evolución del progreso de las fuerzas productivas materiales, y un hito fundamental en el proceso de “formación de la base económica de la sociedad”. Porque a pesar de su simplicidad y de su no muy amplia aplicación, este tipo de molino presentaba ya las partes funcionales básicas de toda maquinaria y el uso de fuerzas motrices nuevas para su propio movimiento. Veamos esto más de cerca.

El molino de tipo griego o escandinavo era ya un mecanismo movido por las corrientes de agua, esto es, por una fuerza natural inanimada —no humana ni animal— que haciendo las veces de energía motriz impulsora, producía un movimiento mecánico que hacía funcionar al instrumento de trabajo y permitía obtener el producto deseado. Con ello se había obtenido una forma de energía completamente mecánica, no sujeta a las vicisitudes y problemas de los animales, donde la “voluntad” y posibilidad de movimiento libre” de las bestias funciona como obstáculo y fuente de errores permanente. Y además era una fuente de energía gratuita, que no implicaba los costos de reproducción de sí misma, como en el caso del ganado. Por eso dice Marx (1980b:78), “En todo caso, es evidente que la utilización de la fuerza del agua para poner en movimiento un mecanismo tenía gran importancia como principio particular. Importancia que estriba en el hecho de aprovechar las fuerzas de la naturaleza en cuanto tal, para mover las máquinas y mecanismos diversos de la producción, perfeccionando la forma del movimiento producido y reduciendo las fallas e imperfecciones de las modalidades anteriores del mismo. Creando pues la primera forma de explotación productiva de una fuerza natural mecánica que pone en funcionamiento el mecanismo motor de la nueva maquinaria recién inventada.

Porque como hemos ya dicho, y como señala también Marx (1980b: 80-81), “El molino […] puede considerarse el primer instrumento de trabajo al que se aplica el principio de la máquina”, convirtiéndolo así en la primera figura concreta de la maquinaria. Figura que, en cuanto tal, presenta ya de modo rudimentario y basto, las tres partes funcionales básicas de toda maquinaria: el mecanismo motor —aquí representado por la rueda hidráulica horizontal—, el mecanismo de transmisión —que está constituido por el eje fijo y simple que une a la rueda con la muela— y la máquina-herramienta o máquina de trabajo —que aquí es simple y fundamentalmente la piedra de moler o muela (Cfr. al respecto Marx, 1981: t. I, vol. 2, p. 463-464). Estas partes funcionales se pueden entender con mucho más claridad si se observan las gráficas que se presentan en la página siguiente.

Este molino de tipo griego o escandinavo es, pues, la primera forma de la maquinaria hidráulica legada por la antigüedad. De fácil construcción y uso, que no requería especialización alguna, y de costo relativamente bajo, el molino griego alcanzó una cierta difusión importante en el período de los reinos merovingios que hemos mencionado antes. Pero esta difusión, aunque de cierta amplitud, nunca fue comparable con la que logró el molino de tipo romano, que en el período siguiente acabó por desplazar a su antecesor griego o escandinavo, apoderándose de todo el territorio de Europa occidental.

Porque a pesar de su significación histórico-general ya desarrollada, el molino griego presentaba una serie de limitaciones, debidas a la simplicidad rústica de su diseño. En primer lugar, el hecho de que su velocidad dependía directamente de la velocidad de la corriente del agua que lo movía, variando con ella de modo inmediato y proporcional. Porque al ser el mecanismo de transmisión un eje simple y fijo, la velocidad del movimiento de la muela era siempre la misma que la velocidad de la rueda hidráulica. Y esta última variaba conforme la intensidad y magnitud del caudal del río dentro del cual se hallaba inmersa.

Pero los ríos del sur de Europa son ríos cuyo flujo hidráulico es particularmente irregular, alternando la magnitud de sus movimientos caudalosos y sus velocidades de un modo frecuente: “La irregularidad del reflujo propia del curso del agua de este clima no parece de hecho predestinarla a la función de fuerza motriz” (Bloch, 1974:77).[25]  Función que al ser desarrollada a pesar de todo por el molino griego, acrecentaba el inconveniente señalado de su rigidez en cuanto a la transmisión y control del movimiento.

Junto a esto, el molino de tipo griego poseía el inconveniente de que no permitía aprovechar toda la energía desplegada por el agua en movimiento. Al hallarse el mecanismo motor o rueda hidráulica completamente sumergida dentro de la corriente, una parte de la energía se desperdiciaba en vencer la resistencia que la propia corriente ejercía al movimiento de la rueda. Y aunque el punto de fuga de las aspas impulsaba y permitía el movimiento giratorio de la rueda en uno de los sentidos, gastaba sin embargo parte de la fuerza del río sin beneficio alguno?[26]

Por último, el modo de funcionar de este molino implicaba que los desperfectos en la rueda hidráulica horizontal o en el eje fueran más frecuentes que en el caso del molino romano, y además más difíciles de solventar. Para reparar una rueda averiada había que desmontarla completamente y sacarla a la superficie, del mismo modo que para componer el eje habría muchas veces que desarmar casi todo el molino. La conexión tan directa y rígida de todas las partes de este molino complicaba en mayor medida su adecuado mantenimiento. Era evidente, a partir de las limitaciones señaladas del molino escandinavo o griego que “[…] en los tiempos en que se construyeron los primeros molinos de agua no se preocupaba nadie de si era más provechoso dirigir el agua con más exactitud o construir las ruedas más eficazmente” (Marx, 1984:91).

Estas imperfecciones del molino griego o escandinavo fueron superadas en el molino de tipo “romano”, mecanismo más complejo que el primero, y con posibilidades de aplicación y explotación mucho más grandes. El molino romano es la segunda modalidad o figura de la maquinaria que la antigüedad heredó al mundo feudal, y la forma que comenzó a extenderse de un modo mucho más amplio en Europa, a partir de los tiempos carolingios en adelante.

A diferencia de su predecesor, este molino posee una rueda hidráulica colocada verticalmente, rueda que recibe el impacto de la corriente del agua desde abajo o desde arriba, y que a través de un juego de diversos engranes, transforma ese movimiento en movimiento horizontal transmitiéndolo entonces a la muela o piedra de moler. Estas diferencias se ilustran claramente en los siguientes dibujos:

Han cambiando entonces tanto la posición espacial del mecanismo motor, como el carácter del mecanismo de transmisión. Y con ello se han suprimido los inconvenientes de la anterior forma del molino hidráulico. Porque con la rueda hidráulica vertical sólo la parte del mecanismo motor que recibe el impacto e impulso de la corriente se halla en contacto con el caudal del río, eliminando así el efecto de resistencia que la propia agua imponía antes al giro de la rueda. Y dado que la resistencia del aire es notoriamente inferior a la del agua en movimiento, el aprovechamiento de la energía hidráulica es también claramente superior. E incluso, en el caso de que la rueda hidráulica reciba la corriente desde arriba, se agrega al impulso del agua en movimiento la fuerza de la gravedad obtenida por la caída del agua sobre la rueda, multiplicándose así, la fuerza motriz aprovechada por este nuevo tipo de mecanismo.

Junto a esto, el hecho de que la transmisión de esa energía se realice ahora a través de varias ruedas dentadas o engranajes, hace posible regular la velocidad del movimiento de la muela, obteniendo un funciona-miento uniforme y más controlado de la máquina-herramienta o máquina de trabajo. Porque a partir del juego de engranes no sólo se consigue convertir un movimiento vertical en horizontal, sino también graduar a voluntad la rapidez de ese movimiento, en base al diámetro y medida de la circunferencia de las ruedas dentadas utilizadas en dicho juego. Con ello, la irregularidad de las corrientes de los ríos que desembocan en el Mediterráneo es controlada y rebasada como barrera al uso de la energía mecánica hidráulic recién conquistada. Además, con el nuevo mecanismo de engranajes y con la rueda hidráulica vertical, desaparece la rigidez y la interconexión inmediata de todas las piezas del molino, con lo cual su reparación y mantenimiento se simplifican en gran medida. Ahora es más fácil y práctico componer las averías de cualquiera de las partes del mecanismo general, que se han vuelto más flexibles e independientes.

Por lo tanto, el molino de tipo romano no es sólo funcionalmente superior al de tipo griego o escandinavo, sino que representa también una figura más compleja y desarrollada de la propia maquinaria. A las diversas ventajas ya señaladas del molino griego, el molino romano suma el hecho de que constituye todo un sistema completo de movimiento mecánico, que lleva implícitos varios de los principios centrales y generales del desarrollo de toda maquinaria ulteriormente desarrollada. Como afirma Marx (1980b: 81): “Con la construcción del molino de agua se realizó de hecho un principio mecánico (el empleo de la fuerza motriz mecánica y su transformación mediante aparatos mecánicos) porque la rueda sobre la que cae el agua y el eje que transmite el movimiento a la muela, a través de un sistema de ruedas dentadas y de engranes, constituían un sistema completo de movimiento mecánico”.

Sistema completo de movimiento mecánico o primera figura histórico-universal de la maquinaria —en su segunda modalidad— que se mueve prácticamente por sí mismo, y donde el hombre sólo tiene la función de “alimentación de la maquinaria y supervisión o auxilio esporádico de su movimiento regular y adecuado. Mecanismo maquiniforme que, además de desarrollar por vez primera las partes funcionales básicas de toda maquinaria, implica también la aplicación de principios esenciales característicos del diseño de dicha maquinaria, tales como el principio de conversión de un tipo de movimiento en otro, y el de regulación de la velocidad de ese mismo movimiento para diversos fines. Elementos y principios de la construcción de máquinas, presentes en estos primeros molinos de agua, que permiten afirmar a Marx que “Desde este punto de vista se puede estudiar, por lo tanto, la historia de la mecánica precisamente sobre la historia del molino” (Marx, 1980b:81) [27]

He aquí las principales implicaciones de la generalización de los molinos de agua a partir de los tiempos carolingios.[28] Con la difusión y reasimilación de estos molinos, legados por la antigüedad, se completa prácticamente el equipo tecnológico básico de las fuerzas productivas materiales desarrolladas y/o actualizadas por el movimiento de transición de la antigüedad clásica al feudalismo. Con la única excepción importante de los molinos de viento, la sociedad feudal habrá de apoyar su desarrollo económico y sus distintas relaciones sociales, jurídicas y políticas, en el conjunto de nuevas fuerzas productivas hasta aquí reseñado. Y si como dice Marx, toda economía se reduce a ser economía de tiempo libre para los hombres, entonces el progreso “económico, así interpretado, desarrollado a partir de todo este conjunto de nuevas e importantes fuerzas productivas materiales y de su específica utilización, debe medirse aquí con parámetros de largo alcance. La profunda potenciación y el avance cualitativo tan importante de los poderes humanos frente a la naturaleza, generado como aspecto técnico-real del proceso de producción correspondiente al feudalismo, es lo que explica el hecho de que el modo de producción feudal represente un modo de producción superior al modo antiguo-clásico —incluida su descomposición bajo las formas de producción esclavistas— y un escalón más alto dentro de la serie progresiva de las etapas de formación de la base económica de la sociedad.

III

He aquí las principales fuerzas productivas específicas que conforman el lado técnico-real del modo de producción feudal. Dichas fuerzas productivas constituyen el esqueleto particular de la modalidad feudal del proceso laboral. Pero este proceso de trabajo concreto no existe sino dentro de una configuración económico-formal dada, dentro de un conjunto determinado de relaciones de producción que son el otro aspecto constitutivo del modo feudal de producir. Y al igual que en el caso de las fuerzas productivas, estas relaciones de producción derivan, en una medida importante, del mismo movimiento de síntesis entre las figuras germanas y las romanas.

¿Cuáles son estas relaciones, que forman la estructura económica del modo de producción feudal? En primer lugar, la relación feudal misma, que constituye el vínculo central que estructura la cohesión interna de la clase dominante feudal; en segundo lugar la relación de servidumbre, que es la relación económica primordial, y que prefigura el modo de explotación, del trabajo dentro de esta específica sociedad medieval; por último, las relaciones de dependencia personal, que además de hacerse presentes como rasgos de las dos anteriores, impregnan con su contenido a toda relación humana esencial desarrollada en esta época feudal. Relaciones básicas que, en su conjunto, conforman el aspecto económico-formal correspondiente al modo feudal de producción, el lado económico social del nuevo y más. progresivo sistema de producción.

Sistema de producción que entonces no sólo desarrolla o generaliza nuevos instrumentos de trabajo, formas de rotación de cultivos, formas nuevas combinadas de distintas actividades económicas o nuevas fuentes de energía motriz, sino que también crea, difunde y consolida nuevas relaciones económicas, antiguas formas de vinculación entre los hombres y rasgos económicos característicos de sus antecesores inmediatos. Porque al mismo tiempo que el recién creado arado pesado con vertedera y ruedas o el molino de agua, habrá de difundirse y consolidarse la relación de servidumbre económica incipientemente desarrollada en ambos pueblos; junto a la combinación regular de agricultura y ganadería, se expandirán simultáneamente las relaciones de dependencia personal; y paralelamente a la extensión de una agricultura más productiva y uniforme basada en parte en la nueva utilización productiva del caballo, avanzará también la con-formación de las nuevas unidades económicas autosuficientes, que concentrando en sí mismas el todo económico de la nueva sociedad, se constituirán en las células elementales del modo de producción en proceso de conformación. Junto, pues, a las nuevas fuerzas productivas materiales conquistadas y recapturadas, se desarrollarán las nuevas relaciones de producción dentro de las cuales habrán de moverse las primeras. Veamos esto con más detalle.

Los progresos materiales resultantes de las fuerzas productivas ya explicadas han gestado un cimiento económico mucho más productivo, amplio y diversificado que el de todas las formas productivas anteriores. Y con ello han permitido la creación de unidades económicas que, fortalecidas y consolidadas por este avance técnico-real, pueden ahora ser prácticamente autosuficientes en términos productivos y constituirse como el nuevo “todo económico característico de la sociedad feudal. Estas nuevas unidades no son otras que los feudos.[29]

Porque habíamos señalado que los rasgos germánicos ocupaban, dentro del proceso de mixtura que ahora analizamos, el papel dominante, la posición principal. Y uno de estos rasgos centrales es precisamente la autosuficiencia y aislamiento del hogar germano individual, célula económica elemental donde se agotan las principales relaciones económicas de la comunidad germánica, y, que se erige entonces, como el “todo económico de esta forma social. Al irse asentando entonces el modo de producción feudal sobre las nuevas conquistas materiales creadas, los germanos reproducen de nueva cuenta, pero sobre una base más compleja, su misma forma de organización anterior, sus antiguos rasgos característicos. La autosuficiencia y aislamiento del hogar germano individual se convierte ahora en la autosuficiencia y autonomización del feudo, puesto como la célula económica primaria del nuevo orden social. Pero ahora de un modo mucho más sólido y seguro, pues al abarcar dentro de sí la agricultura mejorada con las nuevas formas de cultivo y los nuevos instrumentos agrícolas, y la combinación regular con la actividad ganadera, el feudo garantiza su autorreproducción y auto-subsistencia por un largo tiempo. Ahora, él sólo puede nuevamente impulsar y desarrollar el crecimiento de la población, la extensión y difusión de distintas actividades no-económicas —aunque esto, sobre todo, para las clases dominantes— y la propagación y éxito de las nuevas relaciones sociales.

Pero ¿qué es más en particular, esta nueva célula económica llamada feudo?, ¿en qué relación se sustenta su funcionamiento general?, ¿qué conexión tiene con la relación feudal y con las relaciones de dependencia personal típicas de este período histórico de la vida europea? Veamos.

El feudo es, como ya mencionamos, una contrapartida material en tierras y hombres que la trabajan. Pero dicha contrapartida no es sino una nueva figura de la vieja riqueza efímera donada por los jefes guerreros germanos a sus seguidores —dentro de la típica relación del “comitatus de la comuna germana—, transformada ahora a partir de las nuevas condiciones imperantes dentro del mundo feudal. Nueva figura material de la riqueza, mediante la cual el señor feudal se asegura la fidelidad y entrega de sus vasallos.

Así, si el jefe guerrero germano ha dado paso al señor feudal, y sus antiguos gisind o comes —seguidores de armas, en alto alemán o en latín, respectivamente— se han convertido en vasallos, también la retribución material de estos últimos ha pasado de su originaria forma efímera y mueble —caballos, frameas, anillos, banquetes, armas— a otra permanente e inmueble, a la dotación de territorios productivos y de hombres que los hacen producir.

Y esto porque las nuevas formas de presentación de la riqueza material han modificado la base misma de los antiguos vínculos entre los hombres. La vieja relación de dependencia personal[30] característica de los pueblos germanos, se reproduce nuevamente dentro de la relación feudal clásica,[31] pero ahora de una manera mucho más rigurosa y regular, con un ritual más formal y con una fuerza e importancia mucho más grandes. Al abarcar en su base un aspecto económico más sólido, el vínculo entre las dos partes se convierte también en un vínculo más duradero e indestructible y en un lazo social que ahora pasa al primer plano de toda la estructura económica, proporcionándole al nuevo orden las formas específicas de su cohesión social.

La dependencia personal reaparece entonces como rasgo constitutivo esencial del vínculo feudal, bajo una forma enriquecida y más compleja. El antiguo jefe de armas germano es ahora el señor feudal rodeado de un importante cuerpo de vasallos, subsumidos a su protección, benevolencia y mando. Y aunque la principal demanda hacia esos vasallos sigue siendo la del apoyo militar y guerrero irrestricto, el señor feudal puede requerir a sus subordinados consejo ante los problemas, ayuda material para costear diversas ceremonias o actos sociales, alojamiento y manutención en la casa del vasallo cuando anda de excursión o de paso, e incluso presencia y auxilio en la impartición de justicia y en la aplicación de las leyes. Puede entonces demandar la reciprocidad de sus vasallos para los más diversos fines, porque la dependencia personal que ellos han contraído voluntariamente hacia él ya no se agota sólo en los momentos y actos de guerra, sino que se ha afianzado, regularizándose y extendiéndose a los más distintos campos de la vida social.

Y se ha afianzado de este modo porque la contrapartida recibida por los vasallos, como ya hemos dicho, también ha cambiado. De la simple entrega de regalos efímeros, obtenidos del botín guerrero, se ha pasado ahora a la donación de tierras y de hombres que la trabajan, al obsequio de rentas regulares derivadas de esas tierras o a la manutención, ahora regular, abundante y segura, dentro de la corte del señor. Así, si como dice Montesquieu “entre los germanos había vasallos, pero no había feudos; y no había feudos porque los príncipes no tenían tierras que dar (Montesquieu, 1973:382), ahora en cambio comenzaba a haber feudos, porque los príncipes ya tenían tierras que repartir, porque la riqueza material había mutado sus figuras y porque la nueva agricultura, mejorada y más desarrollada, había pasado al primer plano de la vida económica. El feudo era entonces la nueva recompensa dada por el señor en pago a la fidelidad y apego del vasallo.

Con ello, la relación de dependencia personal establecida entre señor y vasallo adquiere un carácter económico fundamental, que aunque en cierto sentido la fortalece, la despoja al mismo tiempo de su anterior estructura primitiva e ingenua, haciéndola más vulnerable a intereses de tipo igualmente económico.[32]

De este modo, la antigua dependencia personal de la comunidad germana adquiere su forma de reproducción privilegiada en la relación feudal, pero no se limita a ella, sino que se propaga y extiende como rasgo básico o como contenido central de las principales relaciones —económicas, pero también sociales en general— que tienen vigencia dentro de la sociedad característica de toda la Edad Media europea.[33] Y de simple relación entre el jefe guerrero germano y su corte de compañeros, se convierte poco a poco en la modalidad de entrelazamiento social más difundida y general de toda la sociedad feudal.

La relación feudal aparece entonces como la variante por excelencia que reproduce, de modo complejizado y enriquecido, la vieja dependencia personal típica de la organización militar germana, dependencia que al prefigurarse en torno a las nuevas formas de la riqueza material, crea el vínculo más característico e importante de la clase dominante feudal, el lazo esencial que concentra y cohesiona su unidad interna, tanto frente al exterior de Europa, como contra la clase de los siervos. “Lo primero que hizo el rey franco al convertirse de simple jefe militar supremo en un verdadero príncipe, fue transformar esas propiedades del pueblo en dominios reales, robarlas al pueblo y donarlas o concederlas en feudo a las personas de su séquito. Este séquito, formado primitivamente por su guardia militar personal y por el resto de los mandos subalternos, no tardó en verse reforzado no sólo con romanos (es decir, con galos romanizados) que muy pronto se hicieron indispensables por su educación y su conocimiento de la escritura y del latín vulgar y literario, así como del derecho del país, sino también con esclavos, siervos y libertos, que constituían su corte y entre los cuales elegía sus favoritos. A la más de esta gente se le donó al principio lotes de la tierra del pueblo; más tarde se le concedieron bajo la forma de beneficios, otorgados la mayoría de las veces, en los primeros tiempos, mientras vivía ese rey. Así se sentó la base de una nobleza nueva a expensas del pueblo” (Engels, s.f.a.: 175). Se introdujeron pues, entre el jefe y su séquito, los feudos, con lo que la anterior relación de mutua dependencia y de protección-subordinación se consolidó como una de las relaciones principales de la nueva forma económica, y como el nexo central de la nueva nobleza feudal.

Pero no de modo súbito e inmediato. En los agitados tiempos en que la conquista germana apenas va afianzándose, y en que la fusión de los pueblos sólo se produce gradualmente, los jefes guerreros de los germanos —cada vez más convertidos en señores— no quieren aún desprenderse total-mente de su corte de compañeros de armas —cada vez más transformados en vasallos—, pues la guerra y el enfrentamiento militar se hallan aún a la orden del día. Y saben bien que otorgándoles feudos a esos compañeros los incitan a ocuparse de los mismos, a residir en ellos y a sumergirse cada vez más en la vida sedentaria y agrícola, abandonado su espíritu e iniciativa bélicos. Por eso retienen consigo a una parte de los vasallos, a los que dan manutención, cobijo y abrigo, y que, junto al señor se mantienen aún siempre prestos para el combate y la lucha militar. A otros les otorgan, para su sustento, las rentas derivadas de una tierra determinada, sin entregarles directamente el usufructo de la misma. A otros, por último, les donan el feudo de un modo condicionado o temporal, bajo la forma conocida de beneficio o de precario. Pero poco a poco, conforme más se estabiliza el nuevo orden de la sociedad y más se completa la síntesis de los distintos pueblos, más tiende a imponerse la donación irrestricta y vitalicia de la tierra misma, la entrega del feudo en su forma más clásica y completa,[34] como la contrapartida de los servicios y la fidelidad del vasallo:

“[…] Al jefe de un grupo de vasallos, como a todo patrono, las condiciones generales de la economía no le dejaban elegir más que entre dos sistemas de remuneración. Podía retener al hombre en su vivienda, alimentarlo, vestirlo, y equiparlo a su costa. O bien atribuyéndole una tierra o al menos unas rentas fijas sacadas del suelo, dejarlo a su propio cuidado: a lo que se llamaba Chaser en los países de lengua francesa, o sea, dotarle de su vivienda particular (casa)” (Bloch, 1979: t. I, p. 188 y 189). Las nuevas formas de la riqueza imponían pues sólo estas pocas posibilidades de mantener el vínculo de dependencia y vasallaje. Y aunque durante los primeros siglos del modo de producción feudal todas ellas se dan realmente, el movimiento general se desplaza sólo en el sentido de consolidar y generalizar cada vez más la forma del feudo de posesión de tierras, forma donde el vínculo de señor a vasallo se hace más fuerte y permanente —pues va ahora de por medio un interés directamente económico— pero donde el mismo lazo pierde su intimidad y espontaneidad antiguas, haciéndose más distante e interesado. Al institucionalizarse como vínculo social general, el lazo de dependencia personal que ahora se realiza a través del feudo, puede erigirse como una de las relaciones sociales fundamentales de la nueva forma social, sólo al precio de despojarse de su primitivo carácter ingenuo y radical, de su aura de íntima entrega y amistad. Por eso resulta clara la siguiente afirmación de A. Thierry: Entre esos vasallos o leudes, los más adictos, los más útiles, como entonces se decía, eran los que viviendo cerca del rey y formando en tomo de su persona una guardia permanente tenían por salario la vida en común a su mesa o una exacción sobre los frutos de su dominio. Cabía contar menos con la fidelidad de los que domiciliados lejos y viviendo en sus propias casas gozaban por concesión real, del feudo o sueldo en tierras” (Thierry, 1946:63). Así se iban pues conformando y afianzando paso a paso, éstas abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus `superiores naturales” (Marx y Engels, 1970:33), y que se expandían cada vez más como las formas dominantes de vinculación entre los hombres.

Pero ésto sólo en lo que toca a la relación feudal, a la relación dentro de la cual el feudo era la contrapartida del vasallaje y el servicio de otro hombre. Pero no era igual en el interior del feudo mismo. Como hemos dicho, ese feudo consistía en tierras y en hombres que las trabajaban, o sea, en siervos sometidos al trabajo productivo, dentro de la unidad feudal. La relación feudal se apoyaba entonces en la relación interna de servidumbre que sostenía y apuntalaba la existencia del feudo mismo. Y esta relación servil era también, con las dimensiones e importancia que en este momento adquiría, un resultado de los nuevos progresos materiales vistos y de los sucesivos avances de la fusión entre los pueblos.

Porque la servidumbre no era un hecho nuevo ni para los germanos ni para los romanos. Entre los primeros había existido, como puede verse en Tácito, de un modo incipiente y marginal, asociada a la agricultura, que también comenzaba apenas a despuntar dentro de las actividades económicas de los germanos. Reducida en esta época a un simple tributo entregado por el siervo a su señor germano, dejaba sin embargo un amplio margen a las diversas actividades y necesidades del primero. Por su parte, los romanos también habían conocido en los tiempos del Imperio una forma de producción basada en la servidumbre, la forma del colonato. Como es sabido esta forma ligaba al colono-arrendatario a la tierra y por esta vía al señor. No podía separarse de ella y estaba obligado, por su usufructo, a entregar una renta fija al propietario y señor de esa tierra. Pero tenía también una importancia secundaria, frente a la relación de esclavitud que funcionaba como la verdadera base general de la producción social.[35]

Ahora en cambio, esta servidumbre comienza a extenderse y difundirse como la relación más importante de la nueva producción. Al desarrollar la nueva agricultura, superada y mejorada con todos los aportes romanos y germanos y con sus resultados, se desarrolla también la servidumbre liga-da a ella en la vieja estructura germana, y alimentándose de las similares relaciones serviles existentes incipientemente entre los romanos, se propaga poco a poco como la nueva forma dominante del trabajo social, como la modalidad característica del nuevo mundo en formación. Y con ello anula entonces la necesidad y posibilidad del trabajo esclavo, forma inferior de explotación del trabajador y totalmente en pugna con los nuevos progresos materiales de la base productiva creada.

Porque el esclavo había sido para los romanos no un hombre, sino un objeto, un “instrumento que habla. Un ser por tanto sin voluntad ni responsabilidad alguna, sin intereses propios reconocidos y sin relevancia específica dentro de la sociedad romana, que apoyándose en él lo rebajaba sin embargo a la más ínfima situación posible.[36] El esclavo no era un hombre, sino uno más de los medios necesarios para la producción y la economía, romanas. Y mientras era abundante, e incluso excedente, el esclavo podía ser efectivamente tratado como mero instrumento, como objeto de uso que igual se aprovechaba para el trabajo productivo que para los caprichos domésticos o para las fiestas y ceremonias diversas.

Pero la fusión de romanos y germanos había ensanchado el espacio de la historia, había abierto el territorio de toda Europa a las nuevas formas económicas. Junto a la escasez de esclavos característica de los últimos tiempos del Imperio romano, este ensanchamiento del territorio de la nueva forma histórica hacía cada vez más valiosos a los hombres que trabajaban, pues en relación con la tierra disponible, ellos eran más difíciles de retener y conseguir. La esclavitud no podía volver a ser el sostén de la producción social en un momento en que la fuerza de trabajo se volvía escasa y difícil de retener.

Además estamos, como vimos, frente a enormes progresos de las fuerzas productivas. La agricultura más regular e intensiva, más grande en rendimientos y completamente integrada con la producción ganadera, re-quería de una fuerza de trabajo que no fuera indiferente e incluso hostil al trabajo sino que se esforzara con cierta responsabilidad e interés propios en el mismo. Que aprovechando conscientemente los recientes progresos materiales tuviera una cierta diligencia y dedicación hacia la actividad productiva. Pero esa fuerza de trabajo no podía existir mientras se tratara a los hombres Como al ganado, como mero rebaño de medios productivos.

Por último, la esclavitud en cuanto tal no había sido conocida por los germanos primitivos.[37] Y en la medida que ellos eran los conquistadores, tenderían de entrada a reproducir sus propias formas de organización y de producción, antes que asimilarse las ajenas. La forma incipiente que ellos habían desarrollado, junto y para la agricultura igualmente en cierne, era la servidumbre de los hombres sometidos sólo en cuanto a un tributo, pero bastante libres e n cuanto a su modo, ritmo y formas de trabajo, y en cuanto al uso de su restante tiempo. Por eso, también esto iba contra la antigua base esclava de la agricultura romana.

Todo tendía pues a suprimir la esclavitud y a sustituirla por la servidumbre, por esta forma nueva de explotación que, elevando al trabajador a la condición de hombre (hombre sometido, pero igualmente humano, y no ya mero instrumentum vocale, mera cosa) delegaba en él una mayor autonomía, más responsabilidad y libertad en el trabajo, y más amplio margen de desarrollo y de capacidades diversas. Sustituía pues la vieja forma del trabajo esclavo por una más desarrollada y compleja situación y status del trabajador, por una forma económica histórico-progresiva más elevada del trabajo que, moviéndose aún dentro de los antagonismos de clase, se correspondía adecuadamente con los nuevos e importantes avances de las nuevas fuerzas productivas.[38] Así, el siervo, a diferencia del esclavo, podrá desarrollar entonces esa mayor disposición e interés en el trabajo, siendo más independiente en cuanto individuo, más seguro en cuanto trabajador y más firme en cuanto sostén productivo de la sociedad: “Como su régimen de vida es ahora mejor, su raza se perpetúa con más seguridad; sobre los campos que se le han cedido, su trabajo será de mejor calidad; como las rentas, de mejor o peor grado han de pagarse, será de su propio trabajo del que dependerá el excedente —al cual estaba sujeta su vida— de productos. Este siervo “no entregaba al’ amo más que una parte de los productos obtenidos con su trabajo; no le entregaba más que una parte de su tiempo [ … ] como tenía que vivir y pagar sus rentas, se imponía a todas luces que las corveas no ocuparan toda su jornada. No vivía todo el tiempo bajo las órdenes de otro hombre; tenía su propio hogar y él mismo dirigía el cultivo de sus campos; si se mostraba más diestro y activo que su vecino en el trabajo se alimentaría mejor que éste y, allí donde existiera podía vender sus productos al mercado (Bloch, 1980:166, 167). Tenía pues una mayor autonomía, iniciativa, libertad y amplitud de miras que el esclavo. Podía en consecuencia, y acorde con el espíritu germano, desarrollar los distintos rasgos de su individualidad propia, de un modo mucho más profundo y extenso que las anteriores clases sociales trabajadoras explotadas.

La servidumbre se imponía entonces como la forma general del trabajo, en todas las esferas de la producción económica. Los esclavos eran manumitidos de modo acelerado, y dotados de una tierra propia para su cultivo, a cambio de la prestación de servicios en la tierra de los señores y de ciertas entregas de productos a los mismos. Eran pues manumitidos con obediencia (Manumísiocum obsequio) en grandes proporciones: “[…] las manumisiones habían sido muy numerosas en la época de los reinos bárbaros y se habían dado a grupos muy amplios; por lo menos, eso dicen los textos, a pesar de sus terribles lagunas” (Bloch, 1980:170). Por su parte, los germanos extendían también en sus antiguos territorios la forma de trabajo basado en la servidumbre, la que junto con la agricultura se difundía aquí cada vez más como la nueva base de la producción. Todas las corrientes que, en la nueva situación, tendían a estabilizar nuevamente la producción, se unían en una sola marea que propagaba a toda Europa la relación de servidumbre y señorío, el trabajo servil: “[…] En ambas partes, la evolución durante la primera edad feudal debía orientarse en un mismo sentido, tendiendo, de manera uniforme, hacia una imposición creciente de los señoríos” (Bloch, 1979: t. I, p. 280).

Se daba pues un movimiento general de nivelación de todos los hombres sometidos o antiguamente explotados de distintas formas hacia la forma general y única de la servidumbre, hacia esta forma que reconociendo la condición humana semejante del hombre colocado como jerárquicamente inferior, le imponía el pago de un tributo o la realización de una prestación o servicio determinado en pago de la responsabilidad y dominio que el señor asumía sobre este individuo sometido. Porque por múltiples vías se iba consolidando lo que Marx considera uno de los rasgos centrales de la relación servil: la apropiación por parte de los nuevos o antiguos señores de la voluntad individual de los nuevos siervos a ellos subordinados. “La apropiación de una voluntad ajena es supuesto de la relación señorial (Marx, 1976: t. I, p. 462). Y esa apropiación se creaba al elevar al esclavo a la condición de hombre, manumitiéndolo y haciéndolo prestar servicios diversos en la casa del señor como siervo doméstico, o emancipándolo de su status anterior y dotándolo de tierra propia, a cambio de que trabajara cierto tiempo en la tierra del señor y de que entregara periódicamente cierto tipo y cantidad de productos.

O también, esa apropiación de una voluntad distinta se generalizaba cuando la antigua prestación personal realizada por el germano libre para costear los gastos comunes de la comunidad se convertía en una obligación impuesta y coercitiva por los antiguos jefes que, usurpando sus cargos comunitarios, se convertían a raíz de la conquista en señores de sus antiguos compañeros de la comuna.

Se afianzaba así, paso a paso, la esencia misma de la relación de servidumbre: relación donde un hombre somete a otro a su dominio, y apropiándose de su voluntad individual, lo obliga a efectuar para él diversas prestaciones en trabajo o servicios personales de un tipo cualquiera, o a entregarle distintos productos o frutos de su trabajo y donde a cambio, y en función del mismo dominio y señorío ejercidos sobre el hombre colocado en la condición servil, el señor asume cierta responsabilidad de res-peto de la propiedad, de protección, de manutención o de donación de tierras del siervo, sea como decimos, protegiendo su producción anterior, sea obligándolo a trabajar en la tierra y autosostenerse, u obligándolo a desempeñar otro tipo de actividad, al dotarlo de los medios necesarios para efectuar dichas tareas, tanto en medios de trabajo y de subsistencia diversos como directamente en tierras cultivables.[39] Lo que gráficamente puede esquematizarse así:

Relación amplia y con diversas variantes posibles que nos explica el hecho de que sus variadas figuras y combinaciones particulares puedan encontrarse a lo largo y ancho de todo el planeta, en los más distintos períodos históricos y dentro de las estructuras sociales más diferenciadas.

Figuras y combinaciones ricas en su concreción determinada que también explican la tradicional confusión que encuentra” feudalismos en todas las historias de los pueblos, a partir de que identifica una u otra modalidad particular de la servidumbre económica, una u otra manifestación de la esencia de esta relación, tal y como aquí la hemos definido.

Esencia que constituye entonces a la servidumbre como una relación de producción polivalente y casi universal, relación que lo mismo se hace presente cuando un conquistador se apodera de un antiguo agricultor, y, sometiéndolo, le impone un tributo a cambio de respetar su producción y trabajo anteriores, que cuando un antiguo jefe comunitario usurpa su cargo y transforma las antiguas prestaciones personales de los miembros de la comunidad en cargas serviles obligatorias y coercitivas,[40] o cuando el antiguo amo lleva a cabo la manumisión de sus antiguos esclavos, y elevándolos a la condición de humanos, los dota de tierra propia y les impone a cambio una cierta prestación de servicios personales y una determinada renta en productos. Esencia que también Engels percibe claramente cuando dice: “Es seguro que la servidumbre y la prestación de servicios no son una forma exclusiva del medioevo feudal; las encontrarnos en todas o casi todas partes donde los conquistadores hacen que los antiguos habitantes cultiven la tierra (por ejemplo, en Tesalia, en la remota antigüedad). Este hecho me ha conducido a error a mí y a muchos otros en lo que respecta a la servidumbre en la Edad Media; se estaba demasiado inclinado a fundarla simplemente sobre la conquista, lo que todo lo tornaba tan claro y fácil”. Véase, entre otros a Thierry (Marx y Engels, 1973b: t. II, p. 427-428).

Relación pues de servidumbre que aquí sólo nos muestra una de sus modalidades posibles, pero que igual existe, universalmente, a lo largo y ancho de las distintas historias de los pueblos humanos —universalidad donde se funda el error de concebir al feudalismo, que sobre ella se soporta, como igualmente universal, lo que es un craso error. Relación de servidumbre que entonces, como aclara Engels, no tiene su origen directa y simplemente en la conquista germana, sino que se constituye mediante un complejo combinado de las manumisiones de antiguos esclavos romanos, de extensiones, modificadas sobre la nueva base productiva, de la incipiente servidumbre presente en la comuna germánica y del retome y refundición de la forma servil del colonato romano aparecida antes de las migraciones de los pueblos. Servidumbre complicada que sintetizando todos estos antecedentes, uniforma el modo de relación con los trabajadores directos y da la infraestructura necesaria para la nueva sociedad feudal.[41] Servidumbre que también, aunque ocasionalmente, permanece como servidumbre doméstica, al emancipar a los esclavos sin dotarlos de tierra y hacerlos servir en casa del antiguo amo a cambio de su manutención, tiende en términos generales a convertirse cada vez más en servidumbre de la gleba, en relación de señorío donde el siervo es poseedor de una parte de tierra a cambio de una prestación personal especificada previamente: Por lo tanto, son necesarias relaciones de dependencia personal, la carencia de libertad personal, cualquiera que sea su grado, y el hallarse ligado a la tierra en cuanto accesorio de la misma la servidumbre de la gleba [hörigkeit] en el sentido propio del término (Marx, 1981: t. III, p. 1006). Porque en estos difíciles tiempos en que la fuerza de trabajo se ha hecho particularmente escasa, se hace cada vez más necesario retenerla, ligarla a la tierra propia y, por esta vía, encadenarla al servicio y sumisión respecto del señor que le ha dotado de tal tierra. Y así, en este multivariado movimiento de uniformación de las antiguas formas de explotación, todas las líneas desembocan siempre en esta ligazón del siervo con la tierra, en esta constitución del hombre cargado con los lazos serviles, en mero accesorio de la tierra, en pieza indisoluble y soldada al dominio señorial, en hombre sometido por y para el trabajo agrícola.[42]

El siervo es, pues, cada vez más puesto como mero accesorio de la tierra, como parte de ella. No en cuanto objeto o en cuanto instrumento parlante como el esclavo, sino en cuanto hombre sometido que, sin embargo es, cada vez más, sólo parte constitutiva del propio dominio señorial, del territorio mismo del feudo. Y con ello, el señor feudal integra completamente a la servidumbre como infraestructura del feudo, como soporte material de la propia relación feudal. Porque al colocar al hombre sometido a la servidumbre como mero accesorio de la tierra de la que él es propietario, lo que hace es integrar la relación de la servidumbre como mero momento de la propia relación feudal, como sostén material, fundamental pero subordinado, de la específica y característica estructura feudal de la producción. Y así puede entonces compaginar una modalidad particular de la cuasi-universal relación servil, con la peculiar y específicamente europea forma de organización feudal medieval, basada en la dependencia personal y en las viejas formas germanas, modificadas y refiguradas por los aportes romanos. Puede entonces hacer de la servidumbre sólo uno de los elementos constitutivos del modo de producción feudal, definido por muchos otros rasgos económicos y de la producción. Así, dice claramente Marx: La relación del retainer con su señor territorial, o la prestación personal, es esencialmente diferente. Pues en el fondo, ella representa sólo un modo de existencia del propietario mismo de la tierra, el cual ya no trabaja, pero cuya propiedad incluye entre las condiciones de la producción a los trabajadores mismos como siervos, etcétera” (Marx, 1976: t. I, p. 462). El propietario feudal ha sido entonces emancipado del trabajo de la tierra, en virtud de la relación de servidumbre interna al feudo mismo. Pero el carácter feudal de su producción no depende de esta relación servil, sino que la incluye como supuesto de la misma.

La servidumbre, a su vez, no hace más que garantizar la producción interna del feudo, dar el trabajo de reproducción de la entidad feudal, previamente constituida e independientemente generada. No hace pues más que ponerse como palanca o medio de la reproducción y consolidación de la relación feudal que, integrándola, la trasciende e incluso refigura de acuerdo con sus necesidades y determinaciones propias. Porque la propia particularidad histórica que la servidumbre presenta en esta época le viene dada precisamente por su inserción dentro de la relación feudal, por los rasgos característicos de esta última: la servidumbre específica del mundo feudal es una servidumbre teñida, en mayor o menor medida, por la dependencia personal característica de la relación feudal, por el vínculo de protección y entrega que hemos explicado un poco más atrás.

Porque en esta sociedad en gestación, donde el principal vínculo social que los hombres tienden a establecer es el de la dependencia personal, no resultan muy claros los límites del mismo. Y aunque su forma acabada y completa se da principalmente entre los estratos superiores de la sociedad, su esencia se propaga hacia toda la pirámide social, reproduciéndose más o menos imperfectamente en todo lugar donde dos hombres traban entre sí una relación social duradera e importante. La servidumbre adquiere entonces, junto a sus rasgos generales, un carácter particular como relación también inmediata de una cierta dependencia personal, reproduciendo de algún modo la entrega y sumisión absoluta del siervo y la protección patriarcal y apoyo del señor: “Ser hombre de otro hombre: no hay en todo el vocabulario feudal alianza de palabras más extendida que ésta, ni de un sentido más pleno. Común a las lenguas románicas y germánicas, servía para expresar la dependencia personal, fuese cual fuese la naturaleza jurídica exacta del vínculo y sin que sirviese de óbice ninguna distinción de clase. El conde era el hombre del rey, como el siervo era el de su señor rural (Bloch, 1979: t. I, p. 167). Todos los hombres de esta sociedad feudal en formación, estaban pues, ligados a otros por un vínculo de dependencia personal.[43] Con más o menos perfección y más o menos adecuación, ese vínculo permeaba toda relación entre los hombres y también entonces el de la servidumbre.[44] Sólo un siervo feudal podía decir que era “el hombre” de su señor rural, cosa que no diría un siervo sometido por un conquistador extranjero, ni un campesino cuya tierra hubiese sido usurpada para someterlo a la condición servil. Porque sólo la servidumbre específicamente feudal, teñida por los rasgos de la dependencia personal, podía llegar á tales modalidades del nexo entre los miembros componentes del señorío y producir tales concepciones entre los hombres. Bajo este velo de la dependencia personal entre señor rural y siervo se ocultaba la explotación económica del segundo por el primero, mistificándose su verdadero sentido primordial. Pero ante la carencia de otras formas de vinculación social entre las personas —tales como la relación comunitaria, los vínculos sanguíneos gentiles, la relación de miembro de la entidad urbana o ciudad, etcétera—, los lazos de la dependencia personal, en sus múltiples figuras, habrían de cobrar una fuerza y extensión particularmente amplias.

La modalidad específicamente feudal de la servidumbre consiste, entonces, tanto en su carácter centralizado respecto a su forma como servidumbre de la gleba —o sea, donde el siervo es considerado accesorio de la tierra y establece a través de ella su servidumbre respecto al señor— como en su particular carácter de relación servil revestida como relación de dependencia personal entre siervo y señor.[45] La generalidad y universalidad del vínculo entre señorío y servidumbre se particulariza aquí, a partir de uno de los rasgos definitorios y esenciales de la relación clásicamente feudal, a partir de dicha dependencia personal, adquiriendo así su figura particular europeo-medieval.

He aquí las principales relaciones de producción características del modo de producción feudal, los principales elementos de su lado económico-formal.

IV

Éstos son, brevemente expuestos, los dos aspectos constitutivos o definitorios del modo de producción feudal. Para Marx, el reconocer la exclusividad europea —y japonesa por excepción— del desarrollo de esta forma de producir, no implica sin embargo negar ni su especificidad —que hemos tratado de desarrollar aquí— ni sobre todo su profunda significación histórico-universal, su carácter histórico progresivo dentro del proceso general de formación de la base económica de la sociedad.

Porque, como hemos visto, el desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado en esta etapa es de tales dimensiones que permite a Europa “despegarse”, en cuanto a niveles de progreso, respecto de toda el resto del planeta. Si al comenzar la Alta edad media, China es aún la civilización más compleja y desarrollada del mundo, y Europa le sigue de cerca los pasos, al finalizar el período medieval, en cambio, es ya la región europea de nuestro globo la que se halla a la cabeza de la carrera” o marcha general de la humanidad, y además con una ventaja que es ya apreciable-mente considerable. Y por eso es a partir de la tecnología, de la productividad y del progreso material alcanzado en el “oscuro medioevo, que Europa puede proyectarse por todos los mares y continentes de la tierra, conquistándolos, sometiéndolos y subordinándolos a la dinámica de su propia evolución, la dinámica de constitución del nuevo modo de producción capitalista.[46] Como hemos visto, es a partir del nuevo equipo tecnológico, correspondiente al modo feudal de producción, que Europa acelera inusitadamente su desarrollo, creando las premisas fundamentales para la apertura de esa “nueva época históricaque se inaugura con la sociedad burguesa moderna.

Sociedad burguesa que también debe mucho a los progresos alcanzados en el otro plano del modo de producción, a los avances en las relaciones económicas básicas desarrolladas durante este período. Porque es también a partir de la relación de servidumbre feudal que se preparan las nuevas formas de explotación económica del trabajo que habrán de tener vigencia en la forma capitalista. El trabajo “libre que es la precondición funda-mental del mundo del capital; se apoya, en cierta medida, en el desarrollo importante de los hombres explotados dentro de la servidumbre y dentro de las relaciones diversas signadas por la dependencia personal antes explicadas. La revaloración humana que el medioevo hace del hombre colocado como siervo y su inserción directa dentro de variadas relaciones directas de dependencia personal, desarrollan en él una serie de capacidades y posibilidades de autopercepción que andando el tiempo, facilitarán su separación de los medios de producción y su conversión en mera fuerza de trabajo potencial, en trabajador asalariado para el capital.

Por eso, el estudio y comprensión adecuadas del modo de producción feudal no es un mero ejercicio intelectual o un pasatiempo erudito. Es más bien el esfuerzo por entender, en lo concreto de un caso histórico particular, el sentido histórico progresivo de la evolución humana, las vías reales de formación, paso a paso, de la verdadera base económica de la futura sociedad libre de los hombres. Es también el intento de poner a prueba, a la luz del conocimiento histórico antiguo y contemporáneo, la validez de una concepción específica de “lo histórico, de la concepción materialista de la historia. Y es, por último, la posibilidad de corroborar, en el análisis concreto de una sociedad dada, la fuerza, alcances y potencialidades abiertas por una cosmovisión que aún marca con todo su sello, la atmósfera intelectual de nuestros días.

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À * El cuerpo principal de este artículo lo constituyen partes de los capítulos IV y V del libro Las luminosas edades oscuras. La concepción marxista sobre la transición de la antigüedad al feudalismo, de próxima publicación. Hemos agregado algunas consideraciones introductorias sobre el concepto de modo de producción feudal y sobre su connotación dentro de la concepción materialista de la historia, así como retocado, en general, la presentación actual.

[1] Recuérdese la tesis de Marx —presente lo mismo en El Capital o en la Contribución a la crítica de la economía política, que en la Ideología Alemana o en los Grundrisse— en cuanto a que vivimos aún dentro de la prehistoria humana, dentro del reino de la necesidad. Al estar marcados con la herencia del predominio de la naturaleza sobre el hombre, todas las sociedades hasta la actualidad han vivido centradas en el desarrollo de actividades predeterminadas y exteriormente impuestas —como la actividad de la producción— y dentro de relaciones “necesarias e independientes de su voluntad”. En cambio “Los individuos universalmente desarrollados, cuyas relaciones sociales en cuanto relaciones propias y colectivas están ya sometidas a su propio control colectivo, no son un producto de la naturaleza, sino de la historia” (Marx, 1976: t. I, p. 89-90) y sólo habrán de existir allende el modo de producción capitalista, dando inicio real a la historia humana.

[2] Problema aparte lo constituye la pregunta de por qué ha sido una especial región del planeta (Europa) la que ha podido desarrollar la mayor parte de esas etapas progresivas del proceso de formación de la base económica de la sociedad. Aquí se aportan marginalmente algunos elementos de solución a este punto.

[3] Resulta interesante señalar que en su obra, Marx no habla sólo de los modos de producción mencionados en el Prólogo, sino también, por ejemplo, del modo de producción de la pequeña propiedad parcelaria (Marx, 1981: t. 3, v. 8, p. 1021-1034) o del modo de producción característico de la organización corporativa gremial medieval (Marx, 1976: t. 1, p. 433-477). Estas referencias nos refuerzan en la idea de que el concepto modo de producción es prácticamente el mismo que el de pro-ceso de producción. Así, aunque los dos casos mencionados son variantes reales o formas concretas de los procesos productivos —y por tanto, modos de producción diversos— no representan, sin embargo, etapas progresivas en el proceso de formación de la base económica de la sociedad. Por eso no están incluidos en la enumeración de Marx. Otro punto digno de ser destacado es que Marx no designa a los modos de producción a partir de las relaciones económicas centrales que ellos implican, sino por algún rasgo geográfico (asiático), temporal (antiguo) , o particular (moderno burgués) que los singulariza y ubica inmediatamente. En el caso que nos ocupa, creemos posible que Marx lo llame modo de producción feudal por estar centrado en torno al feudo —su unidad económica básica— y a la relación feudal, tan característica de la Edad Media europeo-occidental.

[4] De los principales textos y afirmaciones de Marx y Engels parece desprenderse la idea de que el modo de producción feudal es exclusivamente europeo y japonés por excepción (Cfr. por ejemplo, Marx, 1981: t. I, v. I, p. 172 y v. 3, p. 897.) Por tanto, el feudalismo sería algo restringido sólo a Europa y Japón, aunque la servidumbre, que le subyace como una de sus bases fundamentales, sería en cambio una relación cuasi-universal de desarrollo. De ahí la confusión y la polémica sobre la universalidad o exclusividad del feudalismo como sistema social. En cuanto a esta discusión —una de las más importantes y de las más típicas en torno al feudalismo—, que se inaugura desde los textos de Voltaire y Montesquieu, véase por ejemplo: Boutruche (1973: Introducción y p. 125-267); Bloch (1979: v. 2, p. 187-202) ; Colliva (1981) ; Udatzova y Gutnova (1980) ; Vilar y otros (1976: p. 205-341) . Sobre el caso particular del Japón cfr. K. Takahashi, “La place de la Revolution de Meiji dans L’histoire agraire du Japon”, y sus contribuciones al debate en Du feodalisme au capitalismo: problemes de la transition, vol. I, pág. 95-141 y vol. 2, pág. 23-81).

[5] Así, dice: “[…] la Edad Media (época germánica) surge de la tierra como sede de la historia […]” (Marx, 1976, t. 1: 442). Esta idea proviene de Hegel que en sus Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, trata a la Edad Media como uno de los periodos del “mundo económico”.

[6] Por citar sólo dos ejemplos cercanos al propio Marx, cfr. la opinión de Voltaire (1959: 245-246) o Thierry (1875) . Para ambos, la sociedad europea se barbariza en la Edad Media, retrocediendo con respecto a los alcances de la antigüedad romana. Aún a principios de este siglo esta concepción ha sido sostenida por ejemplo por Lot (1956:353) o por Pirenne (1981:24, 27 y 29; 1978:190-191; 1941:11-12; 1980: 21-37).

[7] Dice Engels (1969a:644), por ejemplo, “La Edad Media era considerada como una simple interrupción de la historia por un estado milenario de barbarie general; los grandes progresos de la Edad Media, la expansión del campo cultural europeo. las grandes naciones viables que habían ido formándose unas junto a otras durante este período y, finalmente, los enormes progresos técnicos de los siglos XIV y XV: nada de esto se veía”. Véase también Engels (1981c), Marx (1980b y 1981). Por lo demás, también en esta reivindicación del sentido progresivo del medievo, Marx y Engels han seguido de cerca a Hegel, quien declara enfáticamente que “la humanidad se hizo libre no tanto de la servidumbre, como por la servidumbre” (Hegel, 1974: 655).

[8] Estamos hablando, en términos cronológicos, de los períodos merovingio y carolingio, de los siglos V al IX de nuestra era. Es casi lo que en ciertas periodizaciones tradicionales se conoce como la alta Edad Media. Al respecto, cfr. la periodización de Hegel (1974: 571-573).

[9] Para una caracterización general del modo de producción y de la sociedad que corresponden a la comuna germana de antes de las invasiones, debe consultarse sobre todo a Tácito, en su célebre texto sobre La Germania (De origine et moribus germanorum). También puede verse a Julio César, quien en sus Comentarios de la guerra de las Galias habla sobre el carácter y costumbres de los germanos, un siglo y medio antes de Tácito (cfr. Libro VI, caps. XI-XXVIII). Muy importante es la caracterización de Marx en sus “Formaciones económicas precapitalistas” (Marx, 1976: t. I, 433-477). También pueden consultarse Engels (1969c); Engels, (s. f.); Dopsch, (1951) ; o Brunner (1936) , por citar solamente algunos de los más importantes.

[10] Recordemos aquí, sólo de paso, la idea de Marx: “Lo que diferencia unas épocas de otras no es lo que se hace, sino cómo, con qué medios de trabajo se hace” (Marx, 1981: t. 1, v. 1, p. 218) . Es exactamente de lo que aquí se trata. No era tan importante lo que se iba a hacer, esto es difundir la agricultura masivamente al norte de Europa, sino cómo se iba a hacer, a través de qué medios de trabajo se iba a realizar. Y en este contexto, la invención del arado pesado con vertedera y ruedas marca un punto importante dentro del progreso general de las fuerzas productivas y simboliza la conformación y unidad de la entidad Europa sobre una base agrícola más desarrollada y progresiva que todas las etapas anteriores.

[11] Sobre las diferencias entre este arado pesado y el antiguo arado ligero puede consultarse la importante y documentada obra de Haudricourt y Brunhes (1955). Aunque no coincidimos del todo en sus tesis, es una obra que no puede omitirse respecto a este problema. También en relación con la importancia e implicaciones de la invención de este nuevo arado, puede verse a Slicher (1978:90-92), Forbes (1958: 120-121), Bernal (1972: 351), Duby (1979: 20), Oarkley (1980: 103). Abundantes grabados e ilustraciones de dicho arado y de sus diversas variantes, pueden verse en la obra citada de Haudricourt y Delamarre, en el texto de Pounds (1981: 224) y en Crombie (1979: 237). Referencias y desarrollos más detenidos se encuentran en Hodgget (1974: 24-31) y Bloch (1978:210-212). Pero sin duda alguna, la exposición más completa, precisa e importante está en el libro ya citado de White (1981). En este excelente texto nos hemos basado para todo el tratamiento del problema que aquí realizamos. Más adelante volveremos a utilizarlo para otros puntos decisivos.

[12] Tepe: pedazo de tierra cubierto de césped y muy trabado con las raíces de esta hierba.

[13] Hay polémica aún acerca del momento en que fue inventado este arado pesado con vertedera y ruedas. Sin embargo, lo que es un hecho aceptado es que su difusión y existencia generalizadas sólo se realizan a partir de la conversión de las tierras del norte de Europa en tierras destinadas fundamentalmente a la agricultura. Y esto es lo realmente importante para nuestro argumento.

[14] La guadaña, de mango mucho más largo que la hoz, permite cortar o segar el heno al ras del suelo, con lo cual la planta destinada a forraje se aprovecha completamente. El trigo, en cambio, no requiere ser cortado al ras del suelo, sino que se siega sólo a partir de donde comienza la espiga, dejando los tallos como abono para la tierra o como alimento para los animales. Por eso, antes de la producción regular de forraje para la ganadería sistemática, la guadaña ha sido un instrumento excepcional, frente a la hoz, mucho más difundida y habitual.

[15] Referencias a la rotación trienal y su papel en esta época pueden verse en Bloch (1978:128-134), Slicher (1978:85-89), Forbes (1958121-122), Bernal (1972: 351), Crombie (1979:174-175), Jerry y Williams (1977:41), Bloch (1974:208), Oakley (1980:104), Hodggett (1974:27-29), Pounds (1981:222-227), Kula (1978:66-67). La mejor exposición es, sin embargo, una vez más, la de Lynn White Jr.

[16] Según Lynn White Jr. sería incluso la relativamente tardía extensión y afianzamiento de este sistema de rotación trienal lo que explicaría también que la sustitución del buey por el caballo en distintas actividades se haya dado hasta el período carolingio y el principio de la primera edad feudal, a pesar de que las otras dos condiciones serán cronológicamente anteriores a dicho sistema. Aunque el punto de la datación histórica de estos progresos es aún polémico, lo esencial para nosotros es más bien su conexión especifica entre si y con el resto de las relaciones económicas que analizamos. También para la exposición siguiente de varios de los progresos tecnológicos carolingios, hemos seguido muy de cerca a este autor (Cfr. su bibliografía al final de este artículo).

[17] Sobre este punto pueden consultarse no solamente a Lynn White Jr. (1981: 59-69), sino también a Usher (1941:113-119 y 131-133), Haudricourt y Delamarre (1955: cap. IX, p. 155-190) y Gille (1962: 443-445). Sin embargo, la fuente común de todos ellos y el más importante trabajo sobre esto es el de Lefevre.

[18] El trabajo de rastreado es el de allanar y aplanar la tierra después de los trabajos de arada.

[19] De este modo, es claro que la sustitución del buey por el caballo en la agricultura representa la introducción de un nuevo instrumento de trabajo dentro de la misma, y en particular de un instrumento vinculado a la fuente de energía utilizada dentro de todo el proceso. Dice Marx sobre esto: “El animal es, grosso modo, sólo el más antiguo instrumento del hombre, como lo ha demostrado Turgot” (Marx, 1980: 80). Allí mismo, Marx califica a los animales usados por el hombre en los procesos productivos como “locomotoras vivientes”, donde resalta su función como formas de energía motriz. En este sentido puede también recogerse la afirmación de Lynn White Jr. cuando dice que la introducción generalizada del caballo en la agricultura marca una época en la aplicación de la energía a la agricultura” (White, 1981:63),

[20] De este modo, este avance en cuanto a los medios de transporte medievales, conquistado virtualmente ya desde este período que analizamos, será un apoyo de cierto peso para la evolución ulterior de la Edad Media “cuyo desarrollo posterior se convierte luego en una contraposición entre ciudad y campo” según dice Marx (Marx, 1976: v. 1, p. 442). Pero esto sólo en unión de muchas otras causas, que determinan hacia el fin de la primera edad feudal el nacimiento y desarrollo generalizado de la ciudad medieval.

[21] Es igualmente polémica la datación sobre el momento en que los molinos de agua comenzaron a extenderse de un modo masivo en toda Europa. Desde nuestro punto de vista esto no es tan importante. Aunque se ubique la difusión generalizada de este importante avance técnico un par de siglos después de Carlomagno, lo realmente importante es el hecho de que con estos molinos de agua —y un poco más tarde con los molinos de viento, que en su desarrollo y progreso siguen casi los mismos pasos que los molinos hidráulicos— se completa en líneas generales el equipo tecnológico característico que corresponde al modo de producción feudal en cuanto tal. Luego de la adopción y socialización en gran escala de estos molinos de agua -y por extensión de viento también— la sociedad feudal ya no habrá de realizar progresos demasiado significativos en la estera de las fuerzas productivas materiales. Será hasta el ocaso de dicha forma feudal, y ya nuevamente en la transición hacia la forma siguiente, cuando se desencadene la subsecuente “oleada” de invenciones y avances tecnológicos, sobre los cuales habrá de levantarse la sociedad capitalista en cierne. Como vemos, es particularmente en los periodos de transición donde se concentra con predilección el desarrollo importante y progresivo de las tuerzas productivas materiales. (Cfr. al respecto el “Prólogo” a la Contribución a la crítica de la economía política, de Marx.)

[22] Para la exposición siguiente nos hemos apoyado sobre todo en Usher (1941: 121-141) y Bloch (1974:73-110). También son esenciales los comentarios de Marx (1980b y 1984) que citaremos después. Otras referencias importantes al punto pueden verse en White (1981:80-89), Deshayes (1962:463-469) y Mumford (1982:132-137). En cualquier otra historia de la técnica (cfr. la bibliografía al final) se menciona siempre este descubrimiento, aunque sin aquilatar en todos los casos su profunda significación. Por otra parte nos parecen totalmente discutibles las tesis y afirmaciones de Dockes (1984:201-202 y 208-238) sobre el molino de agua. Se trata clara-mente de una sobrepolitización del problema, tan característica de la corriente a la que él pertenece. También su “relativización” del progreso técnico de Europa occidental en los siglos IV-IX (ibid: 197-208) nos parece criticable y completamente endeble. Después de lo aquí desarrollado no creemos necesario entrar a una crítica pormenorizada de sus argumentos y afirmaciones.

[23] Cfr. al respecto “Innovación técnica y progreso económico en el mundo antiguo” en La Grecia antigua de M. I. Finley.

[24] He aquí un claro ejemplo que nos previene contra una visión simplista del papel del progreso técnico dentro de la evolución histórica. El desarrollo de las fuerzas productivas tiene sin duda una tendencia acumulativa y progresiva, y un papel esencial dentro de las distintas formaciones sociales humanas, pero su vigencia específica y su modo de influir sobre los distintos planos de la totalidad social es algo sumamente complejo, y en absoluto lineal, mecánico o uniforme. El paso que va de la invención o descubrimiento científico, a la innovación tecnológica —o aplicación empírica de esa invención— y a su difusión generalizada —o socialización de esa innovación— no se cumple automáticamente, sino que está influido por las condiciones sociales específicas y por el “medio histórico del que hablaba Marx (cfr. Carta a la redacción de Otiechestviennie Zapiski de fines de 1877). Para el ejemplo particular del progreso técnico en la antigüedad, véase M. I. Finley, Economía de la Antigüedad, pág. 101, 114-116, 156-160 y 204-208. Para el período medieval cfr. el interesante articulo de Lynn White Jr. “Cultural climates and technological advance in the middle ages”, en Medieval religion and technology, pág. 217-253.

[25] Y si a pesar de todo, es aquí en donde primeramente se han construido y utilizado los molinos hidráulicos —por lo menos simultáneamente a los molinos escandinavos, y teniendo en el Mediterráneo un desarrollo y complejización mayores— eso sólo se debe al hecho de que a pesar de su irregularidad, los ríos no se congelan en esta zona mediterránea, mientras que en el norte de Europa dicho congelamiento inutiliza los molinos de agua, por importantes períodos en el año. (Al respecto cfr. igualmente el artículo de M. Bloch “Avvento e conquiste del molino ad acqua”, ya citado.)

[26] En este sentido podemos asumir el extracto que hace Marx (1984:91) cuando dice: “Se preocupaban poco en construir máquinas con baja fricción y que pudiesen funcionar con un mínimo posible de fuerza de movimiento. Se confiaba totalmente, y sólo, en la fuerza de movimiento [externa]. Ésta tenía que vencer las resistencias que se le presentaban y superar todos los errores de la máquina”.

[27] Muy interesantes son los desarrollos e hipótesis con los que Marx ilustra esta última idea citada. Ellos se hallan incluidos en el texto mencionado de Capital y tecnología. Aquí debimos circunscribirnos solamente a los que se refieren a los molinos hidráulicos en particular.

[28] No entramos aquí a explicar la significación e importancia de los molinos de agua durante la primera y segunda edades feudales. Bástenos señalar que dichos molinos han sido uno de los principales motivos de la lucha de clases social y política a lo largo de todo el medioevo, y uno de los soportes importantes del desarrollo de las industrias medievales, tanto de la textil y la siderúrgica, como de la de curtido de pieles y de trabajo de la madera, entre otras.

[29] El feudo, definido de acuerdo con su figura clásica, completa y más acabada, es una determinada cantidad de tierras y de hombres sometidos o siervos que la trabajan, que son entregados al señor feudal de un modo vitalicio e incondicional y como contrapartida material de los servicios fundamentalmente militares recibidos por parte del vasallo. Es pues el componente material o económico de la relación feudal en cuanto tal. Al respecto cfr. Bloch (1979: t. I, libro II, 2a. parte) y los artículos “European feudalism” y “Les formes de la rupture de l’hommage dares rancien droit feodal” en Bloch (1983: t. I).

[30] Entendemos la relación de dependencia personal como una relación directa e inmediata entablada entre dos personas a partir del reconocimiento y asunción de ciertas cualidades y atributos personales de los miembros que la entablan. Relación doble que es de una parte entrega y reconocimiento de una de las personas, y de la otra respaldo y protección, uniendo profundamente a ambas personas en tanto personas y haciéndolas interdependientes de modo inmediato. La dependencia personal puede tener, obviamente, diversas formas de manifestación, según el con-texto y momento en que aparezca. Ella se presenta como relación básica y central dentro de la comunidad germánica, de donde es transmitida y difundida a la Edad Media europea.

[31] La relación feudal clásica es entonces una relación de dependencia personal directa, contraída libre y voluntariamente entre dos hombres, y cuyo fin esencial es un fin militar —aunque el componente económico es también muy importante. pero no el fundamental—; relación en la que el hombre colocado en la posición superior o señor feudal, recibe del subordinado o vasallo servicios y apoyo funda-mentalmente militares, otorgando en cambio la propiedad vitalicia sobre una tierra determinada y el mando sobre los hombres o siervos que la trabajan, es decir, otorgando en cambio el feudo. En este sentido, la relación feudal es la relación principal de cohesión interna de la clase dominante feudal, su mecanismo básico de unidad. De ahí que su contenido económico, aunque importante, no sea el central de esta relación, pues se trata de un nexo establecido entre miembros que son a priori, hombres con poder económico y parte integrante de la clase que explota económicamente a otras.

[32] Por eso, serán precisamente causas económicas, el pasar a primer plano de los rasgos económicos de la relación feudal, lo que terminará por disolverla (Cfr. Bloch 1979: t. I, p. 245-276).

[33] Al punto que Marx puede decirnos: “La tenebrosa Edad Media europea. En lugar del hombre independiente nos encontramos con que aquí todos están liga-dos por lazos de dependencia: siervos de la gleba y terratenientes, vasallos y grandes señores, seglares y clérigos. La dependencia personal caracteriza tanto las relaciones sociales en que tiene lugar la producción material como las otras esferas de la vida estructuradas sobre dicha producción” (Marx, 1981: t. I, vol. I, p. 94). La dependencia personal parecería ser entonces el vínculo o rasgo característico de toda relación social posible dentro de este orden.

[34] El feudo que consiste en tierras y siervos, y que es la contraprestación vitalicia de un apoyo y servicios guerreros es pues, como mencionamos, la forma acabada, clásica y característica del feudo en cuanto tal. Pero frente a ella existen otras formas, derivadas o prefigurativas de esta forma clásica —como el beneficio y el precario ya señalados— que también se designan o conciben bajo el nombre amplio del feudo. Sin embargo, su ubicación, explicación y sentido intrínseco sólo son comprensibles a partir de su figura más desarrollada y clásica, ya explicada.

[35] Exagerando, A. Thierry (1947:34) ha señalado esta existencia de la servidumbre entre los romanos, antes de las invasiones: “la servidumbre de la gleba, con cualquier nombre que se la llamara, era anterior en suelo galo a la conquista de los bárbaros; esta conquista pudo agravarla pero se hundía en la noche de los siglos y tenía su raz en una época inasequible, aún para la erudición de nuestros días”. Punto de vista explicable totalmente en un historiador burgués, para quien el ene-migo principal sigue siendo aún el fantasma feudal y medieval, con todo su cortejo de relaciones serviles y de dependencia personal.

[36] Sobre esto dice claramente Montesquieu (1973:160): “La esclavitud propia-mente dicha es la institución de un derecho que hace a un hombre dueño absoluto de otro hombre, o a este último propiedad del primero, que dispone de sus bienes y hasta de su vida.”

[37] A pesar de ser un punto polémico, nuestra opinión es que la esclavitud no existía dentro de La comuna germánica. Los “esclavos” de que habla Tácito, se explican por su punto de vista permeado por las propias concepciones del mundo en que vivía, pues la situación que él describe parece responder, como puede verse en su Germania —y como concibe también Marx—, más bien a una forma incipiente de la servidumbre, que -a una forma de esclavitud en cuanto tal. La servidumbre era una relación más acorde con la forma germana, donde existía uno de sus antecedentes clásicos: la prestación personal de los miembros de la comuna.

[38] Véase al respecto la afirmación de J. Kuczynski (1974). También allí se cita la idea de J. Stalin sacada de su texto Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. (Cfr., p. 116-117) .

[39] Como se ve, concebimos a la servidumbre como una relación amplia y flexible, que en sus diversas variantes y posibilidades se presenta como una forma casi universal de las relaciones de producción. Así parece concebirla Marx (1976: t. 1, p. 462-463) a lo largo de todo el argumento de las “Formaciones económicas precapitalistas”, por ejemplo cuando dice: “De lo visto resulta que la relación señorial y la relación de servidumbre corresponden igualmente a esta forma de la apropiación de los instrumentos de producción y constituyen un fermento necesario del desarrollo y de la decadencia de TODAS las relaciones de propiedad y de producción ORIGINARIAS a la vez que expresan también el carácter limitado de ésa (versalitas nuestras). O sea que la servidumbre es una vía posible de disolución de todas las formas originarias, de cualquiera de ellas. Por eso puede revestir múltiples formas que van desde la servidumbre de la gleba en su forma más clásica y acabada hasta la simple obligación de un tributo: “Además está claro que en todas las formas en las que el trabajador directo sigue siendo ‘poseedor’ de los medios de producción necesarios para la de sus propios medios de subsistencia y sus condiciones de trabajo, la relación de propiedad debe manifestarse al mismo tiempo como relación directa de dominación y servidumbre, con lo que el productor directo aparecerá como carente de libertad; carencia ésta de libertad que podrá atenuarse DESDE la servidumbre [leibeigenschaft] con prestaciones personales HASTA la mera obligación tributaria” (versalitas y cursivas nuestras, Marx, 1981: t. III, v, 8, p. 1005-1006).

[40] Caso que ha sido señalado claramente por Marx. Así si primero define el trabajo de prestación personal para la comunidad y dice: “[…] Las pequeñas comunidades pueden vegetar independientemente una al lado de la otra y en ellas el individuo trabaja independientemente, con su familia, en el lote que le ha sido asignado (un trabajo determinado para reservas colectivas, por así decirlo para seguro, por un lado, y para costear los gastos de la entidad comunitaria en cuanto a tal, o sea para la guerra, para el servicio divino, etcétera) ; el dominio señorial en su sentido más originario se encuentra primeramente aquí, por ejemplo en las comunidades eslavas, en las rumanas, etc. Aquí se da la transición a la prestación personal, etc.” (Marx, 1976: t. I, p. 435-436) luego señala claramente la usurpación de esa prestación y la consecuente génesis del señor-terrateniente y el siervo sometido a esa prestación servil: “Una parte del suelo pertenece a los campesinos individuales, quienes lo cultivan en forma autónoma. Otra porción se cultiva colectivamente y crea un plusproducto que sirve en parte para solventar gastos comunitarios, en parte como reserva para casos de malas cosechas, etc. Estas dos últimas partes del plusproducto y finalmente todo el plusproducto junto con el suelo en el que creciera son usurpadas poco a poco por funcionarios estatales y por particulares, y los propietarios campesinos, originariamente libres, cuya obligación de cultivar en común ese suelo se mantiene en pie, se transforman así en personas obligadas a prestaciones personales o al pago de renta en productos, mientras los usurpadores de las tierras comunes se transforman en los terratenientes no sólo de la tierra comunal usurpada, sino también de las mismas propiedades campesinas” (Marx, 1981: t. III, v. 8, p. 1022; cfr. también Marx, 1980c:216-218). Por lo demás, la diferencia y relación entre la servidumbre, la prestación personal comunitaria, la prestación personal servil, etcétera, y la tipología detallada de las distintas modalidades de la servidumbre, sólo puede realizarse a partir de sus formas acabadas, presentes en este caso, sólo a partir de la primera edad feudal. Aquí sólo aludimos a ellas implícitamente y en la medida necesaria para esclarecer nuestro argumento más general, pues aquí sólo estamos ante su conceptualización más genérica y global.

[41] Las múltiples fuentes que la servidumbre medieval ha tenido son claramente percibidas por Montesquieu, quien señala su desarrollo a partir de los antecedentes anteriores a la fusión, a partir de la conquista misma —que también es una de sus palancas—, y a partir de su propagación. (Cfr. Montesquieu, 1973:385-387).

[42] 42 Este movimiento diverso de uniformación hacia la servidumbre, y de ligazón del siervo a la tierra es señalado por Bloch (1979: t. I, p. 295-296). También aluden a él Kuczynski (1974:116), Duby (1979:41) y Hodggett (1974:37). También había sido señalado claramente por Engels (s.f.: 176-177) .

[43] Recuérdese nuevamente la caracterización de Marx (1981: t. I, v. 1, p. 94) de la Edad Media como una sociedad basada, en general, en diversos “lazos de depe dencia personal”.

[44] 44 Esta amplitud y propagación de la relación de dependencia personal es clara para Hegel (1974:609) que dice: “Así nació una serie gradual de dependencias, que iban desde el siervo hasta el ministro y vasallo”. También Guizot ha señalado el revestimiento de la servidumbre bajo la forma de la dependencia personal, reprobándolo: “No hay duda de que al cabo de algún tiempo se formaron, entre los colonos y el señor feudal, algunas relaciones morales, algunas costumbres afectuosas. Pero esto ocurrió a pesar de su situación recíproca y en modo alguno por su influencia. Considerada en sí misma la situación era radicalmente viciosa. No existía moral-mente nada común entre el poseedor del feudo y sus colonos; éstos forman parte de su dominio, son su propiedad” (Guizot, 1972:99). Alusiones a estas mismas ideas de la servidumbre teñida de dependencia puede verse en Pirenne (1981:52-53) y Boutruchc (1978: t. 1, p. 143).

[45] En realidad, la servidumbre feudal-medieval sigue una clara curva de desarrollo que va del claro predominio del rasgo de dependencia personal, en sus primeras etapas, hasta el predominio de la tierra como mediación obligada de la relación y el afianzamiento de la condición del siervo como simple accesorio de ella, en las etapas finales. Pero ambas son figuras correspondientes al modo feudal de producir. Al respecto cfr. el artículo “Serf de la glebe. Histoire d’une expressión soase faite”, en Bloch (1983: t. I).

[46] Sobre esta idea puede confrontarse a Braudel (1974 y 1978). Lo mismo en White (1979). Como ya hemos mencionado, también ésta es la idea de Marx y Engels en referencia a la significación y aportes del feudalismo dentro del proceso histórico-general.

ALGUNAS GENERALIDADES SOBRE EL MODO DE PRODUCCIÓN FEUDAL

ISADORE NABI

FUERZAS PRODUCTIVAS[1]

Conjunto de los medios de producción y de los hombres que los emplean para producir bienes materiales. La parte material de las fuerzas productivas, ante todo los medios de trabajo, constituye la base material y técnica de la sociedad. En nuestra época, se convierte en fuerza directamente productiva la ciencia. La fuerza productiva principal está formada por los trabajadores, que crean los instrumentos de producción, los ponen en movimiento, poseen experiencia y hábitos de trabajo. Las fuerzas productivas expresan la relación que existe entre el hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza, el grado en que éste los domina. En el proceso de producción de los bienes materiales, los hombres desarrollan y perfeccionan los instrumentos de trabajo, crean nuevas máquinas, aprenden a explotar las riquezas naturales, amplían sus conocimientos, van dominando las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad y de la naturaleza. Ello conduce a un crecimiento incesante de las fuerzas productivas. Por el influjo de este crecimiento y, ante todo, del perfeccionamiento de los instrumentos de producción, cambian las relaciones de producción, y se modifica también el modo de producción. A un determinado nivel de las fuerzas productivas corresponden determinadas relaciones de producción, en las que entran los hombres en el proceso de producción. “Lo que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace. Los instrumentas de trabajo no son solamente el barómetro indicador del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino también el exponente de las condiciones sociales en que se trabaja” (C. Marx). En una determinada fase de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes. En las formaciones económico-sociales antagónicas -esclavista, feudal y capitalista- dicha contradicción se convierte en un conflicto insoluble, dado que las relaciones de producción, de forma de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en un freno, en un grillete de ellas. La revolución social es la forma en que se expresa y se resuelve este conflicto (ver Ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas). El capitalismo, después de haber desarrollado de manera gigantesca las fuerzas productivas, se convirtió en un obstáculo ingente para el progreso social.

RELACIONES DE PRODUCCIÓN[2]

Conjunto de relaciones económicas que se establecen entre los hombres, independientemente de su conciencia y de su voluntad, en el proceso de producción, cambio, distribución y consumo de los bienes materiales. Las relaciones de producción constituyen una parte necesaria de cualquier modo de producción. La producción social sólo puede darse cuando los hombres se unen para obrar en común, para establecer un intercambio de actividades. La base de las relaciones de producción se encuentra en las relaciones de propiedad sobre los medios de producción. El carácter de las relaciones de producción depende de quiénes sean los duelos de los medios de producción, de cómo se realice la unión de esos medios con los productores. La historia conoce dos tipos fundamentales de propiedad: la privada y la social. La propiedad privada expresa relaciones de dominio y subordinación, pues los dueños de los medios de producción tienen la posibilidad de explotar a los hombres carentes de propiedad. A lo largo de su desarrollo ascendente, las relaciones de producción basadas en la explotación del trabajo aparecen bajo las formas esclavista, feudal y capitalista. La propiedad social elimina las relaciones de explotación, da origen a la colaboración en los lazos de camaradería y a la ayuda mutua entre los hombres. En el régimen de la comunidad primitiva, existía en forma de propiedad colectiva gentilicia y tribal. Además de los tipos de relaciones de producción indicados, existen relaciones de producción transicionales, que combinan elementos de los diversos tipos de relaciones económicas en el período del tránsito de una formación económica-social a otra. Las relaciones de producción se desarrollan en conexión directa y en dependencia recíproca con las fuerzas productivas de la sociedad y actúan como forma de existencia y desarrollo de estas últimas. Las relaciones entre unas y otras son determinadas por la ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas. En el marco de una formación económico-social concreta, las relaciones de producción se modifican por influjo del crecimiento de las fuerzas productivas, más su esencia permanece invariable. Se debe ello a los intereses de las clases dominantes que procuran consolidar y conservar las relaciones de propiedad existentes. En una determinada etapa del desarrollo de la sociedad, las relaciones de producción sustentadas en la propiedad privada se convierten en un freno para el avance sin obstáculos de las fuerzas productivas; entre éstas y aquellas surge un conflicto, resuelto por medio de una revolución social que derroca a la clase reaccionaria dominante e instaura nuevas relaciones de producción. La supresión de la propiedad capitalista y el establecimiento de la propiedad social socialista eliminan las contradicciones antagónicas entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, se abre un horizonte ilimitado a su desarrollo.

MODO DE PRODUCCIÓN[3]

Modo de obtener los bienes materiales necesarios al hombre para el consumo productivo y personal. El modo de producción constituye la unidad de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción. El cambio del modo de producción origina cambios del régimen social, sirve de base al desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, de toda la producción social. Gracias a los conocimientos adquiridos, a la experiencia y a los hábitos de trabajo, los hombres producen los bienes materiales, desarrollan las fuerzas productivas, que muestran el grado en que el hombre domina a la naturaleza. El nivel de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas determina el carácter de las relaciones de producción. Las relaciones de producción o relaciones económicas, es decir, las que se establecen entre los hombres en el proceso de producción de los bienes materiales, influyen a su vez activamente sobre las fuerzas productivas, facilitando u obstaculizando su desarrollo. Si las relaciones de producción corresponden al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, como ocurre, por ejemplo, bajo el socialismo éstas se desarrollan sin obstáculos. En cambio, cuando las relaciones de producción dejan de corresponder al nivel de las fuerzas productivas, como es el caso en el capitalismo contemporáneo frenan el progreso de dichas fuerzas, se convierten en una traba, y se hace necesario sustituir el modo de producción caduco por otro nuevo, que corresponda al nivel más elevado de las fuerzas productivas. Este cambio de un modo de producción por otro se efectúa por vía revolucionaria. El fundamento económico de las revoluciones sociales se pone al descubierto gracias a una ley económica general: la ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas, descubierta por Marx. El papel decisivo en el sistema de las condiciones materiales de vida de la sociedad corresponde al modo de producción de los bienes materiales. Según sea el modo de producción, tal será en lo fundamental la sociedad misma -sus ideas, sus teorías, las concepciones y las instituciones políticas. El que se sustituya un viejo modo de producción por otro nuevo es resultado inevitable de la agudización de las contradicciones entre las fuerzas productivas en desarrollo y las relaciones de producción rezagadas. Tales contradicciones, cuando impera la propiedad privada sobre los medios de producción, poseen carácter antagónico y se manifiestan en la lucha de clases. En esta lucha alcanza la victoria la parte de la sociedad que se halla vinculada al modo de producción más avanzado y progresivo. Bajo el socialismo, las contradicciones en el desarrollo del modo de producción no presentan carácter antagónico y la sociedad las supera mediante el perfeccionamiento consciente de las relaciones de producción, a las que adecúa el nivel de las fuerzas productivas. Del modo de producción hay que distinguir la base económica de la sociedad, que es el conjunto de las relaciones de producción dominantes en tal o cual sociedad humana. La unidad del modo de producción y de la superestructura ideológica y política que corresponde a la base de una sociedad dada constituye una formación económico-social.

FORMACIÓN ECONÓMICO-SOCIAL[4]

Sociedad humana en una determinada fase de su desarrollo histórico, caracterizada por el modo de producción y por la superestructura política y jurídica, por las formas de conciencia social, una y otras determinadas por dicho modo de producción. El concepto de formación económico-social se debe al marxismo y constituye la piedra angular de la concepción materialista de la historia proporciona la clave para explicar el curso y desarrollo de las relaciones sociales entre los hombres en el proceso de producción, de distribución y consumo de bienes materiales. En la historia de la humanidad se conocen cinco formaciones económico-sociales, que se han ido sucediendo consecutivamente unas a otras: la de la comunidad primitiva, la esclavista, la feudal, la capitalista y la comunista. Cada formación económico-social posee leyes económicas propias que rigen su aparición y desarrollo. Al mismo tiempo, en cada formación actúan leyes generales que enlazan a las formaciones todas en el proceso único, de la historia mundial de la humanidad. El modo de producción de los bienes materiales, base de cada formación económico-social concreta, constituye la unidad de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El desarrollo de una determinada formación económico-social se expresa en el paso de una de sus etapas o fases a otra más elevada (por ejemplo, del capitalismo premonopolista al imperialismo, del socialismo al comunismo). En una determinada etapa, como consecuencia del conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se hace necesario cambiar el viejo modo de producción por otro nuevo, más progresivo, cuyo establecimiento hace que también se transformen todos los demás aspectos de la vida de la sociedad. En las formaciones económico-sociales antagónicas que precedieron al socialismo, el nuevo modo de producción se estableció como resultado de la lucha de clases y de la revolución social llevada a cabo bajo la dirección, de la clase avanzada. El capitalismo es la última formación económica-social basada en la explotación del hombre por el hombre. La revolución socialista y la construcción del socialismo imprimen un cambio radical en el carácter del desarrollo de la sociedad. El modo comunista de producción se halla libre de contradicciones antagónicas, y las que surgen en su desenvolvimiento entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se resuelven perfeccionando estos últimas. En la sociedad soviética, ha vencido plena y definitivamente el socialismo, primera fase de la formación económico-social comunista. Se crea la base material y técnica del comunismo, se perfeccionan las relaciones de producción, se eleva el nivel cultural y técnico de los trabajadores.

TIEMPO DE TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO[5]

Tiempo que se necesita para elaborar una mercancía en las condiciones de producción socialmente normales. En la economía mercantil basada en la propiedad privada, la magnitud del tiempo de trabajo socialmente necesario para elaborar un producto se establece espontáneamente en el curso de la competencia entre los productores de mercancías. El tiempo de trabajo socialmente necesario determina la magnitud del valor de la mercancía. Los capitalistas en cuyas empresas el tiempo individual de trabajo es menor que el socialmente necesario perciben, además de la ganancia habitual, una plusvalía extraordinaria. Los fabricantes que producen una mercancía sobre la base de un tiempo individual de trabajo mayor que el socialmente necesario, sufren perdidas y se ven obligados a mejorar la técnica de la producción, a elevar la productividad del trabajo. En caso contrario, se arruinan. Resulta, pues, que, en el capitalismo, la contradicción entre el tiempo individual de trabajo y el tiempo de trabajo socialmente necesario presenta un carácter irreconciliable, antagónico.”

LEY DEL VALOR

Ley económica de la producción mercantil, ley del intercambio equivalente de mercancías de modo que la producción y el cambio de las mismas se efectúan a tenor del trabajo socialmente necesaria invertido en ellas. En la economía mercantil basada en la propiedad privada, la ley del valor regula espontáneamente la distribución de los medios de producción y de trabajo entre las distintas ramas de la economía nacional. En el régimen de la producción capitalista simple de mercancías, dicha ley actúa bajo el imperio de la lucha competitiva y la anarquía de la producción, a través del mecanismo de la desviación de los precios respecto al valor. La ley del valor, “en las proporciones fortuitas y sin cesar oscilantes de cambio de sus productos, se impone siempre como ley natural reguladora, al modo como se impone la ley de la gravedad cuando se le cae a uno la casa encima” (C. Marx). Las fluctuaciones espontáneas de los precios en torno al valor obligan a los productores de mercancías a aumentar o reducir la producción de tales o cuales mercancías, a orientarse hacia las ramas en que los precios de las mercancías bajo el influjo de la demanda creciente, son superiores al valor, y a abandonar las ramas en que los precios de las mercancías, a consecuencia del descenso de la demanda, son inferiores al mismo. La acción espontánea de la ley del valor condiciono el desarrollo de las fuerzas productivas, el perfeccionamiento de la producción. Quien produce mercancías cuyo valor individual supere al valor social, al venderlas no cubre los gastos y se arruina. Quien aplica nuevas técnicas y en la producción de la mercancía invierte menos trabajo en comparación con los gastos socialmente necesarios se enriquece. Ello incita a los otros productores de mercancías a elevar el rendimiento del trabajo mediante nuevos procedimientos técnicos, organizando mejor la producción y reduciendo los costos. De tal modo, la ley del valor actúe acentuando la desigualdad económica y la lucha competitiva entre los productores de mercancías, conduce a su diferenciación en capas. La mayor parte de ellos se arruinan y van a engrosar las filas de los obreros asalariados; una minoría, se enriquecen, aumentan el volumen de la producción y se convierten en capitalistas. Por la acción de la ley del valor, la economía mercantil simple se transforma en economía mercantil capitalista. En la producción mercantil capitalista desarrollada, la ley del valor se manifiesta bajo la forma de la cuota media (general) de ganancia (ver), del precio de producción. Bajo el imperialismo, la acción de la ley del valor se hace más compleja y se intensifica su fuerza destructora a consecuencia del dominio de los monopolios, de la aparición del precio de monopolio y de la elevada ganancia monopolista. Como quiera que en la sociedad socialista existe la producción mercantil, la ley del valor actúa.” (Borisov & Zhamin, 2009, págs. 142-143).

PRODUCCIÓN MERCANTIL SIMPLE[6]

Producción basada en la propiedad privada de los medios de producción y en el trabajo personal de los productores, que elaboran artículos destinados a la venta en el mercado. Los representantes más típicos de la producción mercantil simple son los pequeños campesinos y los artesanos que no explotan trabajo ajeno. Dicho tipo de producción constituye un régimen económico que ha existido en diversas formaciones económico-sociales. Por su naturaleza, la producción mercantil simple posee un doble carácter. Como quiera que se basa en la propiedad privada sobre los medios de producción, el pequeño campesino o el artesano es un propietario y esto le aproxima al capitalista. Por otra parte, la producción mercantil simple tiene su raíz en el trabajo personal, el productor es un trabajador, y esto le aproxima al proletariado. La producción mercantil simple y la capitalista se diferencian entre sí por la fuente de que emana la propiedad privada sobre los medios de producción. En el primer caso, dicha propiedad se basa en el trabajo personal del productor; en el segundo se basa en la explotación de los obreros asalariados. En la economía mercantil simple son mercancía únicamente los productos del trabajo humano, mientras que, en la capitalista, la propia fuerza de trabajo del hombre se convierte en mercancía. La producción mercantil simple se desarrolla bajo la acción de la ley del valor, ley que, mediante la fluctuación de los precios de las mercancías y de la competencia en el mercado regula espontáneamente la distribución de los medios de producción y de la fuerza de trabajo entre las diferentes ramas de la producción. En la producción mercantil simple, la acción de esta ley lleva al desarrollo espontáneo de las fuerzas productivas. La magnitud del valor de la mercancía es determinada por el trabajo socialmente necesario. Los productores que utilizan una técnica más elevada y que organizan mejor la producción, producen sus mercancías con menos gastos que los socialmente necesarios. En cambio, la venta de las mercancías se efectúa a los precios que corresponden al trabajo socialmente necesario. Ello hace que el productor obtenga un excedente de dinero y se enriquezca, lo cual induce a los demás productores a introducir métodos de producción más perfeccionados. La producción mercantil simple es inestable. La acción espontánea de la ley del valor, las fluctuaciones de los precios y la competencia hacen que la economía mercantil simple se descomponga y que los productores se diferencien: unos (la minoría) se enriquecen; otros (la mayoría) se arruinan. El proceso de diferenciación de los productores en determinadas condiciones históricas – concretamente: cuando existe la propiedad privada sobre los medios de producción y la fuerza de trabajo se convierte en mercancía- da origen a la burguesía y al proletariado, engendra el capitalismo, constituye la base inicial para que nazca el modo capitalista de producción. Mas esta no implica la desaparición absoluta de la producción mercantil simple.

MODO FEUDAL DE PRODUCCIÓN[7]

Modo de producción de los bienes materiales basada en la propiedad feudal sobre la tierra y la propiedad parcial sobre los trabajadores -campesinos siervos-, así como en la explotación de estos últimos por parte de los señores feudales. El feudalismo surgió como resultado de la descomposición del régimen esclavista y, en algunos países, del régimen de la comunidad primitiva. Lenin, al caracterizar el modo feudal de producción, destaca los siguientes rasgos fundamentales: 1) dominio de la economía natural, 2) concesión de medios de producción y de tierra al productor directo, y en particular fijación del campesino a la tierra, 3) dependencia personal del campesino respecto al terrateniente (coerción extraeconómica), 4) estado extraordinariamente bajo y rutinario de la técnica. En las condiciones del modo feudal de producción, la clase dominante es la de los terratenientes en la persona de la nobleza y del clero. La propiedad sobre la tierra era la base para obtener trabajo o productos no remunerados. El trabajo adicional no remunerado del productor directo (campesino siervo) o el producto obtenido mediante dicho trabajo y del que se apropian tos dueños de la tierra por medio de la coerción extraeconómica se llama renta feudal del suelo (ver). La producción artesanal y el comercio se concentraban en las ciudades y se organizaban bajo la forma de gremios de artesanos y corporaciones de mercaderes. En el régimen feudal existían dos clases principales: los señores feudales y los campesinos. Correspondía un gran papel a la Iglesia, que era un gran terrateniente feudal y ejercía una sensible influencia sobre todo el régimen social del feudalismo. A lo largo de toda la época feudal existió una lucha de clases entre explotadores y explotados. Esta lucha se reflejó, en particular, en las sublevaciones campesinas: la de Wat Tyler en Inglaterra (1381), la Jacquerie en Francia (1358), la guerra campesina en Alemania (1524-1525), las guerras acaudilladas por I. Bolotnikov (1606-1607), S. Razin (1670-1671) y E. Pugachov (1773-1775) en Rusia, y otras. El desarrollo de las fuerzas productivas en las entrañas del feudalismo constituyó la base material de la formación de las relaciones capitalistas y su consolidación. El proceso de la acumulación originaria del capital) aceleró la preparación de las condiciones materiales para que vencieran las relaciones capitalistas de producción. El modo feudal de producción se suprimió como resultado de las revoluciones burguesas, que le asestaron un golpe demoledor. En Rusia, la reforma de 1861 abolió la servidumbre, pero no elimino importantes restos del feudalismo. La existencia de supervivencias feudales bajo el aspecto de la gran propiedad terrateniente, el sistema de prestación personal, etc., en la actualidad son singularmente característicos de varios países de África, Asia y América Latina.

ACUMULACIÓN ORIGINARIA DEL CAPITAL [8]

Proceso histórico que precedió a la formación de la gran producción capitalista y separó de los medios de producción al productor. La acumulación originaria del capital va acompañada: 1) de la ruina en masa de los productores de mercancías (sobre todo campesinos) y su transformación en individuos desposeídos, jurídicamente libres, carentes de medios de subsistencia y, por ende, obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas; 2) de la acumulación de riquezas monetarias en manos de determinadas personas, riquezas necesarias para erigir empresas capitalistas. “Por tanto, el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad sobre las condiciones de su trabajo, proceso que de una parte convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras de otra parte convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción.” (C. Marx). En Inglaterra, el proceso de la acumulación originaria del capital supuso la expropiación violenta de los campesinos, de cuyas tierras se apoderaron los grandes propietarios, quienes las convertían en pastizales para ovejas. Los campesinos desposeídos de sus tierras quedaban reducidos a la condición de personas carentes de bienes y, en última instancia, se veían obligados a someterse a la esclavitud capitalista. El gobierno feudal de Inglaterra dictaba leyes inhumanas contra las persones desamparadas, sin medios de subsistencia, que vagaban por todo el país; las empujaba hacia las empresas capitalistas las doblegaba a la disciplina cuartelaria del trabajo capitalista. El saqueo de las colonias los empréstitos estatales, el sistema tributario y la política proteccionista influyeron en no poca medida para que determinadas personas, sobre todo mercaderes, reunieran en sus manos grandes capitales. El Estado promulgaba leyes draconianas contra los expropiados, limitaba el salario de los obreros, establecía una prolongada jornada de trabajo. El proceso de la acumulación originaria del capital no se produjo simultáneamente en los diversos países, y en cada uno de ellos presenta rasgos específicos. En Inglaterra, Holanda y Francia, tuvo lugar en los siglos XVII-XVIII; en los países económicamente atrasados acaeció incluso en el siglo XIX. En Rusia, el proceso se extiende a lo largo de los siglos XVII-XIX y culmina con la reforma campesina de 1861, que arruinó en masa a los campesinos, los dejó sin tierras y convirtió a gran número de ellos en proletarios. Mas, en todas partes, la acumulación originaria del capital supuso la expropiación violenta, por métodos crueles, de los productores directos.

FEUDALISMO, PARTE I[9]

Formación económico-social, segunda forma de la sociedad dividida en clases, precedida por el régimen esclavista y seguida por el capitalismo, última formación social basada en la explotación del hombre por el hombre. Los clásicos del marxismo-leninismo emplean algunas veces el término “servidumbre” como sinónimo de “feudalismo”.

Comparadas con las fuerzas productivas del capitalismo, las de la sociedad feudal aparecen como poco desarrolladas y estancadas, pero en relación a las de la antigüedad, constituyen un gran paso adelante (perfeccionamiento de la fundición y del tratamiento del hierro, empleo generalizado del arado y otros instrumentos de hierro, así como del molino movido por el agua). En determinado grado del desarrollo de la sociedad feudal, se acentúa netamente la división del trabajo entre la agricultura y los oficios, mientras la producción artesanal de la ciudad crece con su técnica manual diferenciada. Finalmente, en el grado superior del feudalismo, surge la manufactura. Antes de la aparición de la manufactura, las relaciones de producción feudales correspondían al carácter de las fuerzas de producción cuyo desarrollo favorecían. Las relaciones de producción feudales podían desempeñar ese papel, ante todo, gracias a la liberación parcial del productor inmediato. Como no se podía matar al siervo –aunque se le podía vender y comprar– como éste poseía una explotación y una familia, se mostraba algo interesado en su trabajo y daba pruebas de cierta iniciativa necesaria a las nuevas formas productivas. Las relaciones de producción feudales tienen por fundamento la producción agrícola, mientras que los trabajadores son los desheredados. Lo que caracteriza también la forma feudal de la propiedad de los medios de producción, es que el señor feudal es propietario parcial del trabajador (coerción económica) y los trabajadores (campesinos y artesanos) propietarios de una parte de los medios de producción, como resultado de su trabajo personal. Las relaciones de los señores y de los campesinos, clases fundamentales de la sociedad feudal, y su papel en la producción, derivan de la forma feudal de propiedad. Bajo una u otra forma, los señores conceden tierras a los campesinos y los obligan a trabajar para ellos, se apropian de una parte de su trabajo o de sus productos (renta feudal o tributo). Los campesinos y los artesanos pertenecen, en un sentido amplio de la palabra, a una misma y única clase de la sociedad feudal, y sus relaciones no son antagónicas. Bajo el feudalismo, las clases y los grupos sociales constituyen órdenes. La forma de repartición de los productos depende enteramente de la situación y de las relaciones de los grupos sociales en la producción. Los comienzos del feudalismo se caracterizan por el dominio absoluto de la economía natural. Con el desarrollo de los oficios, la producción mercantil adquiere una importancia cada vez mayor tanto en la ciudad como en el campo. Aunque la producción mercantil feudal haya preparado ciertas condiciones para la producción capitalista, no hay que confundirla con la producción mercantil capitalista.

El sistema principal de explotación bajo el feudalismo es la renta feudal que aumenta a medida que se pasa de una forma a la siguiente: la “corvea” (trabajo gratuito en la tierra del señor), el tributo en especie y el tributo en dinero. El sistema de la “corvea” propio del feudalismo en los países de Europa Oriental no constituye un simple retorno a la forma primera, sino que lleva en sí los gérmenes de la tercera: producción para el mercado. Con la aparición de la manufactura (siglo XVI), comienza a manifestarse en las entrañas de la sociedad feudal la contradicción cada vez más profunda entre el carácter nuevo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción feudales que se convierten en freno del desarrollo de esas fuerzas. Lo que se llama la acumulación primitiva prepara el advenimiento de la clase de los obreros asalariados y de la clase de los capitalistas.

Debido al carácter antagónico de su economía, toda la vida de la sociedad feudal se halla sacudida por la lucha de clases. Por encima de la base feudal, se eleva la superestructura que le corresponde: el Estado, la Iglesia, la ideología, superestructura que sirve celosamente a la clase dominante, que la ayuda a reprimir la lucha de los trabajadores contra la explotación feudal. Por regla general, el Estado feudal atraviesa una serie de etapas: del parcelamiento político (el feudo es un “pequeño Estado”), a la monarquía absoluta pasando por la monarquía feudal. La forma ideológica predominante bajo el feudalismo es la religión.

La lucha de clases, que se acentúa, ofrece la posibilidad a la joven burguesía de ponerse a la cabeza de la insurrección de los campesinos y de los elementos plebeyos de las ciudades, de apoderarse del poder y destruir las relaciones de sociales de producción feudales. Las revoluciones burguesas del siglo XVII en Inglaterra y del siglo XVIII en Francia, aseguraron el dominio de la clase burguesa (que en ese entonces era una clase avanzada) y conformaron las relaciones de producción al carácter de las fuerzas productivas.

Actualmente, la burguesía imperialista sostiene y refuerza los vestigios del feudalismo, numerosos en muchos países capitalistas. En los países de democracia popular (ver), esas supervivencias fueron liquidadas por medio de reformas agrarias democráticas. Los pueblos de los países coloniales y dependientes luchan a la vez contra el feudalismo y el imperialismo: cada golpe asestado al feudalismo es un golpe asestado al imperialismo.

FEUDALISMO, PARTE II[10]

Formación económico social establecida como resultado de la descomposición y hundimiento del régimen esclavista o del régimen de la comunidad primitiva; ha existido en casi todos los países. Las clases principales de la sociedad feudal son las constituidas por los señores feudales y por los campesinos. La clase dominante y explotadora de los señores abarcaba a la nobleza y al alto clero. Dentro de la clase dominante, existía una división jerárquica en estamentos, una subordinación de los pequeños señores feudales a los de mayor poderío. La Iglesia era una gran potencia feudal. Los campesinos explotados carecían de derechos políticos y jurídicos. En las ciudades, la masa principal de la población se hallaba constituida por maestros, oficiales, aprendices y trabajadores no calificados. La base de las relaciones de producción dominantes bajo el feudalismo era la propiedad del señor feudal sobre los medios de producción, en primer lugar, sobre la tierra, y la propiedad incompleta sobre el trabajador, la cual se expresaba en diversos tipos de dependencia personal del campesino respecto a su señor. Bajo el feudalismo, las fuerzas productivas sólo podían desarrollarse sobre la base del trabajo de los campesinos dependientes, quienes poseían su hacienda, instrumentos de trabajo insignificantes y se sentían algo interesados materialmente en el trabajo. El modo feudal de producción se caracterizó por la sucesión de tres tipos de renta de la tierra: trabajo gratuito en la tierra del señor (corvea), renta en especie y renta en dinero. La renta de la tierra constituía la forma específica de explotación en la sociedad feudal y con mucha frecuencia la renta no era sólo el producto del trabajo suplementario de los campesinos siervos, sino, además, una parte del producto de su trabajo necesario. El régimen del feudalismo se caracteriza por la economía natural y por el nivel bajo y rutinario de la técnica. La superestructura de la sociedad feudal se distingue por varios rasgos: el Estado feudal, por lo común aparecía bajo el aspecto de monarquía estamental o absoluta; en la vida espiritual de la sociedad, imperaba la ideología religiosa. El pensamiento social, en sus líneas fundamentales, se desarrollaba bajo una forma religiosa. Toda la historia de la sociedad feudal se halla saturada de la lucha de clases. Las sublevaciones campesinas, aunque en la mayor parte de los casos se llevaban a cabo bajo una bandera religiosa, conmovieron al régimen feudal, aceleraron su hundimiento. Al feudalismo le sucedió el capitalismo.

EL FEUDALISMO COMO EJE CENTRAL DE LA EDAD MEDIA[11]

El feudalismo fue el régimen imperante hasta el siglo XII, cuando aparecieron las primeras ciudades de la época.

El feudalismo fue el sistema político imperante en Europa Occidental en la Edad Media. Se basa en la descentralización del poder: en la cúspide del poder se encontraba el emperador o el rey y en la base los campesinos, que estaban superditados a los nobles, que ocupaban la posición intermedia en la sociedad y ejercían el poder con autonomía e independencia.

Tras una época de continuas guerras y en un clima de inseguridad e inestabilidad, al hombre libre no le quedó más opción que superditarse al noble que dominara las tierras en la que vivía y establecer así una relación de vasallaje. El vasallo recibía una pequeña porción de tierra para cultivar y autoabastecerse y debía pagar unas rentas al señor que poseía esas tierras. El señor, a cambio, le ofrecía protección militar. Esta relación recíproca era de un gran provecho para el señor, que además de posicionarse superiormente al vasallo, también ejercía una coacción socialmente aceptada.

La vida de los campesinos en la Edad Media era muy dura. La población se basaba en la agricultura y más del 90% era cultivo de cereales. Era una agricultura muy poco avanzada y dirigida al abastecimiento más inmediato: la nobleza era propietaria de la tierra y era muy adversa a las novedades, por lo que las nuevas técnicas agrícolas y el cultivo de nuevos alimentos tardó mucho en realizarse, alrededor de finales del siglo XI. Se introdujo la rotación trienal: la superficie para cultivar se dividió en tres y se iban rotando los cultivos. Un año trigo, el siguiente otro cereal y el tercero se dejaba a la parcela descansar. Al alternar cultivos la tierra no se sobreexplotaba y producía más y mejores cosechas. 

Los siervos trabajaban para mantener al clero y a la nobleza ya que en la sociedad feudal les correspondía el estamento más bajo. Pese a que eran la grandísima mayoría de la población en la Edad Media, les correspondía mantener a los demás estamentos –clero y nobleza- ya que socialmente eran considerados superiores. Hasta que no hubo una mejora de la agricultura en toda Europa no pudo cambiar la situación: en el siglo XII las aldeas se multiplicaron, la población aumentó y también lo hizo la producción. Surgieron las primeras grandes agrupaciones de población: el origen de las ciudades.

La mayoría de las ciudades romanas pasaron a ser centros de administración eclesiástica y estaban dentro del señorío territorial del señor feudal. Tenían muy poca población, pero a partir del siglo XII se produjo un gran cambio: una mayor población vino tras el avance agrícola, que también trajo desarrollo económico. Las viejas ciudades romanas o antiguos burgos volvieron a poblarse y apareció la ciudad medieval. En el siglo XIII algunas ciudades como París y Florencia alcanzaron los 100 000 habitantes.

LA AGRICULTURA EN LA EDAD MEDIA[12]

En la Edad Media la agricultura sufrió muchos cambios. Los nobles y el clero eran considerados los miembros más importantes de la sociedad feudal. Sin embargo, ellos nunca fueron la mayoría: en la Edad Media, casi todas las personas eran campesinos.
No todos los campesinos tenían la misma categoría y condición social. Muchos de ellos eran hombres libres. Entre éstos, algunos eran pequeños propietarios que vivían de sus propias tierras, mientras que otros, los colonos, le arrendaban al señor feudal una pequeña parcela de tierra llamada manso.
Otros campesinos, en cambio, eran considerados casi como esclavos: los siervos. Los siervos eran los únicos que trabajaban para mantener al clero y a la nobleza y que pagaban impuestos.
Gracias a una mejora climática y a una serie de adelantos tecnológicos, la agricultura prosperó hacia fines del siglo XI. Entonces, la población creció y las aldeas se multiplicaron.

Una economía agraria

Desde comienzos de la Edad Media, la vida comercial y urbana se había estancado considerablemente. Por ello, la tierra se convirtió en casi la única fuente de riqueza: más del 90 por ciento de la población feudal basada, sobre todo, en el cultivo de cereales. Sin embargo, la agricultura se hallaba muy poco desarrollada, pues la nobleza, propietaria de la tierra, era adversa a las novedades y gastaba su dinero en armas y objetos lujosos en vez de destinarlo a la introducción de nuevas técnicas agrícolas o al mejoramiento de las que ya existían. Esta situación empezó a cambiar a fines del siglo XI.

Los siervos

Muchos campesinos en la Edad Media eran siervos. Los siervos descendían, en su mayoría, de los antiguos esclavos.
La servidumbre era hereditaria: un siervo pertenecía por nacimiento al patrimonio de su señor y no podía jamás abandonar su feudo. Se los trataba como a una cosa y su amo disponía de su cuerpo, de su trabajo y de sus bienes.
Por eso, el señor que tenía siervos podía venderlos o regalarlos y, si lo consideraba necesario, castigarlos. Estos castigos eran crueles: se los azotaba, se los marcaba con hierro caliente o se les cortaba las orejas, entre otros suplicios.
Algunos siervos realizaban trabajos domésticos: los siervos ministeriales. Éstos generalmente eran mantenidos en la vivienda de su amo o en alguna de sus granjas.
Otros siervos, en cambio, cultivaban las tierras del señor: los siervos de la gleba. Estas tierras eran llamadas mansos serviles. Los siervos de la gleba tenían su propia casa, subsistían con el producto de su propio trabajo y, en caso necesario, podían vender lo que les sobraba de su cosecha. Por eso, su mantenimiento no dependía directamente de su amo.

Los campesinos libres

Los hombres libres o francos se clasificaban en colonos y villanos. Los colonos arrendaban una parcela de tierra al señor: los mansos ingenuos. Estos mansos se heredaban de generación en generación, por medio de un contrato.
Los villanos, en cambio, eran pequeños propietarios que vivían en aldeas del fruto de sus propias tierras, al margen de todo señor. Las tierras que trabajaban era llamadas alodios. En muchos lugares de Europa como, por ejemplo, en Italia y en algunos lugares de Francia, los villanos eran la mayoría.

Obligaciones de los siervos

Los señores feudales tenían la obligación de defender a las personas que vivían de sus tierras y darles refugio en tiempos de guerra.
A cambio, recibían de ellos una renta anual en dinero, en productos agrícolas o animales, el censo; una contribución si éstos se casaban, y parte de su herencia. Entre estas obligaciones se incluían, también, las siguientes:
– Trabajar durante un determinado número de días en las tierras particulares del señor: la corvée.
– Pagar una tasa llamada banalidad por usar los monopolios del castillo: el molino, la prensa de vino, el horno y los puentes, entre otras cosas más.
– Contribuir con una suma indeterminada de dinero, cada vez que el señor lo requería: la talla.

Los Impuestos

La talla

De todas las obligaciones que se contraían con el señor feudal, la más odiada fue la talla. La talla empezó como un deber de todo subordinado de ayudar a su señor. Al principio, era un regalo excepcional al que el señor recurría sólo en caso de emergencia. Con el tiempo, la talla fue reclamada por los señores feudales cada vez con más frecuencia. El problema de este impuesto era que la suma de dinero que debía entregarse no estaba fijada por ninguna ley. Esto hizo que la talla se volviese una carga totalmente injusta, dependía de la voluntad del señor. Por eso, muchos miembros de la Iglesia se opusieron a ella y la talla fue motivo de sangrientas revueltas campesinas.

Las banalidades y el ban

La autoridad del señor feudal estaba reforzada porque poseía el poder o ban que antes había pertenecido al rey. Gracias al ban, el poder del señor en sus dominios era casi total. Entre las cargas impuestas a los campesinos, las más características fueron las que derivaron de este poder: las banalidades.
Las banalidades fueron monopolios que los señores feudales se atribuyeron en perjuicio de los cultivadores. Unas veces, se reservaban la venta del vino o de la cerveza; otras, asumían el derecho exclusivo de proporcionar el toro necesario para la reproducción de los rebaños. Con más frecuencia, obligaban a los campesinos a moler los granos en su molino, hornear el pan en su horno y prensar la uva en su prensa.

Las condiciones de vida

Las condiciones de vida de los campesinos fueron muy diversas. Durante el feudalismo, la proporción de siervos y hombres libres varió mucho según los siglos y las religiones. Además, dentro de estas dis categorías existían muchas diferencias tanto en las leyes que los regían como en el grado de prosperidad.
A pesar de estas diferencias, la mayoría de los campesinos vivía en situación de pobreza, explotación y dependencia. El anhelo por parte de muchos siervos por conseguir su libertad y los repetidos esfuerzos del campesinado libre para obtener algún beneficio fueron motivo de frecuentes revueltas.

Una vida muy sencilla

La vida de los campesinos eran muy rústicas. Casi todas las cosas que necesitaban las fabricaban ellos mismo: sus casas, sus vestidos, sus cubiertos y sus muebles, entre otras cosas más.
La choza de una familia campesina componía, generalmente, de una sola habitación con una mesa, algunos bancos y unos colchones de paja. la ventanas. Las ventanas se cerraban con maderas o telas, pues el vidrio era escaso y caro. En las chozas, también dormían animales, separados de los hombres por un tabique de madera.

La familia campesina

La amplia familia campesina a la que pertenecía un campesino estaba formado por sus parientes por línea masculina y femenina y sus cónyugues. Todos ellos quedaban ligados por sus relaciones con el jefe de grupo: el padre (o en su defecto, la madre) de la rama más antigua de la familia. A este grupo de parentesco se le reconocía a menudo la tenencia de un arrendamiento campesino, que no podía ser rescindida mientras el grupo existiera. Tal familia, compartiendo el mismo «caldero, fuego y lecho», trabajando los mismo e indistintos campos, arraigaban en idéntico trecho de tierra durante generaciones, constituía una unidad social de gran cohesión.

El hombre y las enfermedades

El hambre fue el gran enemigo de los campesinos medievales. Esto se debía, por un lado, a que gran parte de su cosecha iba a caer en manos del señor feudal, y por otro, a que las cosechas no eran abundantes y a la incapacidad de almacenarlas.
Por eso, los campesinos solían estar muy mal alimentados: la dieta campesina se basaba en el pan, legumbres, el vino y la cerveza. La carne se reservaba sólo para las grandes fiestas y el pescado se consumía muy pocas veces.
Debido a la mala alimentación, los campesinos eran presas fáciles de las epidemias como, por ejemplo, la viruela y el sarampión. Como en aquella época no existían muchos médicos ni medicinas, los enfermos morían con facilidad y la gente moría muy joven.

El ocio y las fiestas

Los únicos momentos en que los campesinos se olvidaban de sus penurias eran las épocas de fiesta. Las principales fiestas eran religiosas, y entre ellas destacaban la Navidad y la Pascua, fechas en la que se celebraban bellas procesiones.
También eran muy importantes los carnavales. En esa fecha, la gente se disfrazaba, cantaba y bailaba. Además, se realizaban fiestas para celebrar la cosecha y la matanza del ganado.
A veces llegaban a la aldea artistas ambulantes que recitaban poemas y realizaban juegos, malabares y números con animales.

Carnaval en la Edad Media

La expansión agrícola

Hacia fines del siglo XI, la producción agrícola comenzó a elevarse. Este fenómeno se debió en gran parte, a un calentamiento del clima, y a una menor humedad que propició las actividades agrícolas.
Además, se produjo una serie de importantes avances tecnológicos en el trabajo del campo, que contribuyeron a un aumento de los rendimientos. En el siglo XIII, el proceso de expansión agrícola llegó a su punto máximo.

Nuevas técnicas

Los adelantos técnicos buscaron aumentar las cosechas en las regiones que carecían de tierras vírgenes. Fueron tres las principales innovaciones que se hicieron en aquella época:

  • El empleo del arado de ruedas en lugar del arado romano, que no las tenía. La diferencia fundamental entre ambos instrumentos residía en la reja, que permitía el arado de ruedas no sólo abrir surcos sino, también, remover a tierra. Esta operación se facilitaba con el uso de la vertedera u orejera, que aireaba mejor el terreno.
  • La sustitución del buey por el caballo para arar los campos. Aunque el caballo era más caro y a veces incapaz de trabajar en terrenos difíciles como, por ejemplo, las regiones montañosas, este animal araba más de prisa y oreaba mejor el suelo.
  • La introducción de la rotación trienal, que consistía en alternar cultivos diferentes en cada una de las tres parcelas en las que se dividía un campo de cultivo: el primer año se sembraba trigo; el segundo año, otro cereal o leguminosa y el tercer año, se dejaba descansar el campo.

Al alternar los cultivos, los suelos no se agotaban. Este sistema reemplazó la rotación bienal, que consistía en la intercalación del descanso de un campo entre dos años de cosecha.

Herrerías y herramientas

Una innovación muy especial a fines del siglo XI fue la difusión de las herrerías en las aldeas: ello permitió a los aldeanos forjar sus propios instrumentos sin depender de los talleres del señor feudal. No obstante, su repercusión en las técnicas agrícolas fue muy limitada. Los instrumentos de hierro siguieron siendo muy caros. Por eso, solo los más ricos pudieron adquirirlos y, en general, se continuó trabajando con herramientas de madera. Detrás del arado, por ejemplo, los hombres deshacían los terrones con mazas de madera.

Más gente y nuevas tierras

Con el aumento de la producción agrícola, la alimentación mejoró y las hambrunas y las enfermedades disminuyeron. Entonces, la población aumentó.
El aumento de la población obligó a buscar nuevas tierras agrícolas. Entonces, comenzaron los grandes movimientos de roturación. Se cortaron muchos árboles y, de esta manera, los territorios boscosos se aprovecharon para la agricultura.
Además, se ganaron tierras secando pantanos o zonas cercanas al mar y construyendo redes de canales de drenaje, cuyo mantenimiento implicó una constante atención. Las roturaciones cambiaron los paisajes de Europa Occidental.
Como consecuencia del desarrollo de la agricultura hubo, también, excedentes en el campo. De esta manera, el comercio se revitalizó.
Asimismo, las roturaciones provocaron la fundación de nuevas aldeas a las que acudieron campesinos de tierras lejanas.

Cultivando nuevos terrenos

Cuando la población aumentó, fue necesario cultivar terrenos nuevos. Desde el siglo XI hasta el siglo XIII, la conquista de nuevas tierras fue uno de los fenómenos más importantes de la historia europea. El fuego, la tala y el arado hicieron retroceder los bosques hasta reducirlos, a veces, a manchones desperdigados que se debían defender de los cultivadores, pues se corría el riesgo de quedarse sin madera. También se ganaron, tierras a los pantanos y zonas costeras. Muchas de estas conquistas fueron obra de campesinos aislados. A estas empresas campesinas se sumaron las roturaciones dirigidas por los señores feudales, tanto laicos como religiosos, que establecieron en sus dominios leñadores y roturadores.

VIDA URBANA EN LA EDAD MEDIA[13]

La vida urbana en la Edad Media en Europa fue prácticamente inexistente. La mayoría de las ciudades romanas quedaron convertidas sólo en centros de administración eclesiástica y pasaron a formar parte del señorío territorial de un señor feudal, laico o religioso. Muy pocas personas vivían en ellas.
Sin embargo, a partir del siglo XII esta situación cambió. Como consecuencia del aumento demográfico, del desarrollo económico y de la necesidad de los mercaderes de establecerse en un lugar fijo, las ciudades recobraron su importancia.
Entonces, las viejas ciudades romanas o antiguos burgos volvieron a poblarse y a su lado, aparecieron nuevos burgos: de la fusión entre los antiguos y los nuevos burgos nació la ciudad medieval. A los pobladores de las ciudades medievales, se los llamó burgueses.
Este gran desarrollo urbano llegó a su máximo esplendor en el siglo XIII en el que algunas ciudades como, por ejemplo, París. Milán, Venecia y Florencia, alcanzaron los 100 000 habitantes.

El nacimiento de las ciudades, vida urbana en la Edad Media

Los diferentes estímulos

“Ciudades nacidas del despertar comercial, pero también del progreso agrícola del Occidente, que empezaba a alimentar mejor en víveres y en hombres a los centros urbanos. No queda otro recurso que atribuir el nacimiento y el progreso de las ciudades medievales a un complejo conjunto de estímulos y en particular, a grupos sociales diversos (…) Las regiones más fuertemente urbanizadas del Occidente medieval (…) son regiones a las que convergen grandes rutas comerciales: Italia del Norte (…); Alemania del Norte y Flandes (…). Pero esas regiones son al mismo tiempo, las que poseen las llanuras más ricas, las que disfrutan de los progresos más seguros de la rotación trienal, las que emplean con mayor extensión el arado y el caballo de labor.”
J. Le Goff, La civilización del Occidente medieval

La población urbana

Las ciudades medievales eran, en su mayoría, pequeñas: pocas superaban los 10 000 habitantes y no muchas tenían más de 5 000 habitantes. En las ciudades más pequeñas se concentraba y luego, se distribuía la producción agrícola de los alrededores. Las ciudades más grandes abarcaban un territorio mayor: servían a varias pequeñas, o a todo un país. Así, por ejemplo, Londres, con 40 000 habitantes hacia el siglo XIII, era el principal punto de confluencia de los productos ingleses, y el distribuidor de las importaciones que llegaban a Inglaterra procedentes de otros países.

Comerciante de la Edad Media

La ciudad medieval

Con el renacimiento comercial, las ciudades se convirtieron en centro de atracción de muchas personas de diferente condición social y económica.

Un lugar atractivo

Las ciudades medievales atrajeron a una enorme cantidad de mercaderes que se establecieron en ellas y que, con el tiempo, llegaron a dominarlas. La mayoría estaba situada cerca de un río, del mar o de un camino importante. Este hecho las convirtió en centros comerciales.
Las ciudades también se convirtieron en centros de atracción para los campesinos que buscaban mejores oportunidades. Algunos siervos llegaron a ellas huyendo de los señores feudales. Los campesinos libres lo hicieron atraídos por la creciente actividad artesanal y comercial.
Con ello, estos campesinos se convirtieron en artesanos. Ellos pasaron a ser la mano de obra de la industria destinada, por un lado, a satisfacer las necesidades de una población urbana cada vez mayor, y por otro, a generar artículos que pudieran ser comercializados fuera.
Por último, en algunos casos como, por ejemplo, en muchas ciudades del sur de Francia y en la mayoría de las ciudades italianas, los señores feudales abandonaron sus castillos para residir en las ciudades, dedicándose, también, al comercio.
Entonces, las ciudades se volvieron centros de consumo, de producción artesanal y, a la vez, de redistribución.

Pedraza de Segovia, ciudad medieval

Un aspecto particular

A pesar de que cada ciudad medieval tenía rasgos propios, la mayoría compartía ciertas características.
Eran recintos amurallados, lo que aseguraba su paz. Como los antiguos burgos también tenían murallas, fue muy frecuente que las ciudades tuviesen dos murallas: la antigua y la nueva. Sus puertas se cerraban en la noche y se abrían de nuevo en la mañana.
En su interior, las casas casi siempre tenían tres pisos: el primero, construido de piedra, servía de taller y de tienda; el segundo y el tercero, en cambio, se usaban como vivienda y eran de madera. El uso de este material en las viviendas ocasionaba frecuentes incendios en las ciudades.
Entre los edificios urbanos destacaban las iglesias, el palacio episcopal, y más tarde, el palacio comunal, que fue la sede administrativa de la ciudad. En el centro de la ciudad o cerca de una de sus puertas de acceso solía encontrarse la plaza del mercado, donde se desarrollaba la actividad comercial.
Las calles eran estrechas y por ello, oscuras. No había sistemas de alcantarillado por lo que las ciudades solían tener malos olores. La gente se abastecía de agua en pozos y canales.
Con el paso del tiempo, las ciudades perdieron sus murallas, los barrios se especializaron por el oficio de sus habitantes y comenzaron a crecer desordenadamente.

Industria y mercaderes

El renacimiento de la artesanía

EI atractivo que las ciudades medievales ejercieron sobre los campesinos la liberación del campo, a partir del siglo XII, cierta cantidad de mano de obra que trabajó en la industria urbana. En la Edad Media la industria no contaba con grandes maquinarias y su producción era limitada, es decir, era de tipo artesanal. Por eso. a los obreros se los llamó artesanos. Los artesanos medievales del siglo XII retornaron a las viejas técnicas olvidadas y aprendieron, a la vez de los artesanos del Islam y de Bizancio. A diferencia de Europa occidental, estas regiones contaron con una industria muy desarrollada a lo largo de toda la Edad Media.

Orfebreria en la Edad Media

Un fenómeno migratorio

“EI principal papel de la ciudad en la Baja Edad Media consistía en la atracción que ejercía el mundo exterior. La fuerza de esta atracción variaba en proporción directa con la importancia de la ciudad. El horizonte de las grandes ciudades era internacional, el de las pequeñas simplemente regional. Pero es importante hacer notar que la zona de atracción de la gran mayoría de las ciudades medievales se limitaba al territorio circundante (…) C.E Perrin al estudiar la ciudad de Metz en el siglo XIII calcula que la mayor parte de los inmigrantes que llegaban a ella procedían de distancias menores de 40 km: P. Wolff observó un fenómeno semejante en Toulouse.”
J. Le Goff, La civilización del Occidente medieval

Los mercaderes en las ciudades

EI poderío económico de los mercaderes estuvo estrechamente vinculado al desarrollo de las ciudades que fueron sus centros de negocios. En el siglo XIII, las ciudades estaban dominadas por ellos.
Los grandes mercaderes, a los que a veces se unieron los nobles, ocuparon los puestos de gobierno y constituyeron un patriciado urbano, que controló la vida municipal y que no encontró oposición violenta hasta la crisis del siglo XIV.
Este patriciado también monopolizó la dirección económica de las ciudades.

Mercader en la Edad Media

Burgueses y burguesía

El papel protagónico en el desarrollo de las ciudades lo tuvieron sus habitantes: los burgueses. Bajo este nombre pasó a designarse a todas aquellas personas cuya riqueza se basaba en el dinero y no en la tierra.
El enriquecerse con dinero y no dedicarse a actividades rurales, distinguió a los burgueses de los campesinos y de la nobleza feudal. Por eso formaron una nueva clase social: la burguesía.
La aparición de la burguesía rompió el rígido esquema de la sociedad feudal de órdenes. La mayoría de los burgueses no pertenecía a ninguno de los órdenes. Ellos eran mercaderes, y artesanos especializados en diversos trabajos: panaderos, herreros y carpinteros, entre otros oficios.

Libertades urbanas y burguesas

Algunas ciudades acogieron a los señores feudales. En esos casos, la nobleza invirtió su riqueza en el comercio, se dedicó personalmente a los negocios y acaparó los cargos políticos de la ciudad. De esta manera la nobleza se aburguesó.
En otras ciudades, en cambio, los mercaderes plebeyos acapararon el poder y, al hacerlo, buscaron liberarse del control que ejercía sobre ellos la nobleza. Sus ciudades estaban en las tierras de algún señor feudal. Para resolver este problema, algunos mercaderes optaron por aliarse a los nobles casándose con ellos o comprándoles sus títulos de nobleza. En esos casos fueron los burgueses los que se ennoblecieron.
Sin embargo, generalmente, los burgueses se libraron del dominio feudal emprendiendo sublevaciones y contratando mercenarios que forzaron a la nobleza a renunciar a sus derechos.
En otros casos, recurrieron al apoyo de los reyes, a quienes les interesaba doblegar a la nobleza.
A cambio de apoyo financiero, las ciudades recibieron de los monarcas cartas de libertades que las colocaban directamente bajo la autoridad real -sustrayéndolas del control de los señores-, las autorizaban a administrar justicia por sí mismas y otorgaban libertad personal a sus habitantes.
También obtuvieron de los monarcas el derecho de autogobernarse, lo que posibilitó la formación de gobiernos comunales, que recibieron diversos nombres: ayuntamiento, señorío o comuna. Los privilegios otorgados a las ciudades debilitaron los esquemas feudales.
La Iglesia no vio con buenos ojos el rápido ascenso de la burguesía. Sus ocupaciones encaminadas a acumular dinero fácil fueron consideradas por los clérigos síntomas de avaricia. Por eso, pasaron a formar parte de una lista de oficios deshonrosos. Por otro lado, los intereses que algunos mercaderes cobraban por sus préstamos fueron calificados de usura.
Con el tiempo, sin embargo, la Iglesia se volvió más tolerante con los burgueses, que eran muy religiosos, y convino en que eran necesarios para la sociedad.

Alcaldía medieval de Bamberg en Alemania

La crisis del orden feudal

Con el comercio y el lento cambio de una sociedad rural a una urbana, las relaciones sociales se transformaron y el sistema feudal entró en crisis. Como cada día la economía se orientaba más al dinero, la tierra comenzó a perder el valor que tenía dentro del régimen feudal. Entonces surgió una nueva noción de riqueza: la riqueza comercial, que consistía en dinero o en productos comercializables estimables en dinero.
Como la clase feudal fue muy conservadora, la mayoría quedó al margen de este desarrollo económico. Por otro lado, las libertades otorgadas a las ciudades mermaron, también, el sistema feudal.

La vida en la ciudad

Las ciudades medievales fueron muy activas. Al contrario de lo que sucedía en el campo, la división de tareas caracterizó la vida económica urbana y la vida cultural recobró importancia.

El trabajo y los gremios

Los habitantes de la ciudad se especializaban en un oficio y compraban en el mercado lo que no producían. Los artesanos de un mismo oficio y los comerciantes se agruparon en gremios.
Los gremios fijaban los procedimientos de fabricación, las normas laborales, las horas de trabajo y los salarios. También aseguraban la destreza en el oficio: se accedía al grado de oficial tras un aprendizaje de diez años, como mínimo, en el taller de un maestro.
Así, los productos eran semejantes en calidad y en precio. Nadie podía ejercer un oficio si no pertenecía al gremio respectivo. Los gremios eran muy poderosos y, frecuentemente, se enfrentaron con violencia por el control de la ciudad.

Construcción de una ciudad medieval

Las diferencias sociales

Al principio, había igualdad en la ciudad: la sociedad urbana contrastaba con la jerarquización feudal. Con el tiempo se acentuaron las diferencias entre ricos y pobres y nació el concepto de ciudadanía: para ser ciudadano y obtener las ventajas urbanas, había que tener recursos para pagar un impuesto especial a la comuna y poseer una casa en la ciudad.
Ciudadanos eran los más prósperos: los que se dedicaron a la industria textil, la más importante en la Edad Media, y los mercaderes de paños y objetos de lujo. En el nivel más bajo estaban los trabajadores marginados que no accedían a la ciudadanía y se excluían de los gremios.

La vida cultural

Como las actividades urbanas requerían nuevos conocimientos como, por ejemplo, llevar libros de cuentas, escribir cartas o redactar inventarios, los burgueses fundaron las primeras escuelas laicas. Así, la actividad intelectual dejó de ser exclusiva del clero.
También se fundaron las primeras universidades, que introdujeron al sistema antiguo de enseñanza estudios de leyes y de teología y otras disciplinas como, por ejemplo, la medicina.

Una nueva espiritualidad

Desde el punto de vista religioso, el contraste entre ricos y pobres provocó una necesidad de reforma. De esta manera surgieron en el siglo XIII las órdenes mendicantes: franciscanos y dominicos.
Ambas adoptaron una moral basada en la austeridad y se instalaron en las ciudades, relacionándose con sus problemas. Sus ocupaciones principales fueron la prédica y la enseñanza.

Más trabajo y nuevas aspiraciones

Las reglas del trabajo

“Nadie puede ser tejedor de lana si antes no ha comprado el oficio del Rey (…) cada uno puede tener en su mansión dos telares (…) y cada hijo de maestro tejedor puede tener dos en la casa de su padre mientras que esté soltero y si él sabe trabajar con sus manos. Cada maestro puede tener en su casa un aprendiz, no más (…) y nadie debe empezar a trabajar antes de levantar el sol, bajo pena de una multa de doce dineros para el maestro y seis para el oficial. Los oficiales deben cesar el trabajo desde que el primer toque de vísperas haya sonado, pero deben arreglar sus cosas después de estas vísperas.”
E. Boileau

San Francisco de Asís

Los miembros de la orden franciscana obedecían a la prédica de San Francisco, hijo de un rico mercader italiano de la ciudad de Asís, que en 1 206 había abandonado a los suyos renunciando a todos sus bienes. San Francisco, que llevaba una vida de pobreza y mendigaba para obtener el sustento diario, pronto tuvo muchos seguidores. Por eso. en 1210 el Papa Inocencio III aprobó su regla que exigía vivir de acuerdo con el principio de la pobreza evangélica. De esta manera nació la orden franciscana que se consagró por entero a la conquista espiritual de los hombres. En 1 228, dos años después de su muerte, Francisco de Asís fue canonizado por el Papa Gregorio IX.

San Francisco de Asís

EL COMERCIO EN LA EDAD MEDIA[14]

A partir del siglo XII, se dieron profundos cambios en Europa, el comercio en la Edad Media: la economía rural y cerrada, propia de la época feudal se transformó, gradualmente en una economía abierta y comercial.
Entonces, la industria, los mercados y el dinero recobraron importancia. Este renacimiento comercial, que llegó a su auge en el siglo XIII. se debió, fundamentalmente, a las siguientes causas:

  • Aumento de la producción agrícola, pues generó un excedente de productos que debieron ser vendidos fuera de su área.
  • La paz en Europa, que ofreció seguridad en los caminos y en los mares, luego de varios siglos de conflictos.
  • Aumento de la población debido a la disminución de las guerras y al mejoramiento de las condiciones alimentarias, que provocó la necesidad de satisfacer los requerimientos de más gente cada vez.
  • Las cruzadas, que abrieron nuevos caminos comerciales marítimos y terrestres y revitalizaron el comercio entre Oriente y Occidente.

La población y sus necesidades

El aumento demográfico

A pesar de las escasas fuentes que tenemos para calcular el volumen de la población en la Edad Media, se sabe, por aproximaciones basadas fundamentalmente en la extensión de los cultivos, que desde el siglo XII hubo un gran aumento demográfico en Europa. Los historiadores opinan que hacia el año 1 100 la población europea era de unos 48 millones de habitantes; hacia el 1 200 pasó a ser de 61 millones de habitantes y en el 1 300 superó los 73 millones. Este aumento demográfico, que exigió un mayor desarrollo económico, al mismo tiempo propició una mayor disponibilidad de mano de obra.

Aumento de la población en la Edad Media

Tres necesidades básicas

La actividad comercial e industrial de la Edad Media se destinó, principalmente, a satisfacer las necesidades básicas de la población: alimentación, vestido y vivienda. La industria de la alimentación fue la que más se desarrolló, pese a que la mayoría de los productores trabajaban en pequeño volumen y a que casi todo este comercio en la edad media se efectuaba en la corta distancia que mediaba entre el campo y la ciudad. Sin embargo, siempre hubo ciertos productos alimenticios que sólo podían obtenerse de lugares más lejanos, y algunas zonas, como por ejemplo Flandes y Noruega, se veían obligadas a importar incluso sus alimentos esenciales de lejos. Entre los productos alimenticios que más se comerciaron figuran los cereales, los productos lácteos, la sal y la cerveza.

Un nuevo personaje: el mercader

Mercader de la Edad Media

Al fortalecerse el comercio en la edad media, se formó en Europa una clase de comerciantes profesionales o mercaderes que, con su profesión, relegaron la actividad agraria a un papel secundario. Estos mercaderes crearon una mentalidad propia, muy particular.
La mayoría de los mercaderes era de origen rural: personas que se habían visto forzadas a abandonar el campo por el aumento de población y la falta de tierras, optando por un estilo de vida errante y azaroso. Entre esta masa de desarraigados y aventureros se formaron los primeros comerciantes.
Los primeros comerciantes sólo recorrían pequeñas distancias para vender sus productos, pues los caminos eran malos y los bandidos los asaltaban con frecuencia. Además, cada vez que cruzaban un feudo, el señor feudal los obligaba a pagar un impuesto o les confiscaba sus mercancías.
Estos comerciantes vendían sus productos al menudeo. Sus mercancías eran, principalmente, artículos de primera necesidad como, por ejemplo, sal, cerveza, miel, lana y cereales.
A finales del siglo XII en cambio, los mercaderes se volvieron errantes. Se trasladaban con sus mercaderías de lugar en lugar y vendían sus productos en ferias que se celebraban en fechas y lugares establecidos. Por eso se los llamó pies polvorientos.
Los pies polvorientos usaron animales de carga -en particular, caballos- para transportar sus mercancías. Otro vehículo muy utilizado por estos primeros comerciantes fue el carro de cuatro ruedas, tirado por caballos o por bueyes.
Para compensar las dificultades, los peligros y el costo del camino, los pies polvorientos vendieron no sólo productos de primera necesidad sino, también, productos de lujo como perfumes, especias y tintes que les dejaban un amplio margen de ganancias. También usaron las vías fluviales y las marítimas.
A partir del siglo XIV los mercaderes se volvieron sedentarios pues el volumen creciente de sus mercaderías dificultó su traslado de feria en feria. Entonces, comenzaron a establecerse en determinadas ciudades y comenzaron a vender al por mayor.

El comercio local

El primer tipo de el comercio en la edad media que cobró importancia en la Edad Media fue el comercio local, es decir, el que se efectuaba del campo a la ciudad. A través de este comercio, los campesinos libres y los señores feudales vendían sus excedentes a la ciudad: productos agrarios, madera, cuero y lana principalmente.
Luego, con las ganancias obtenidas con sus ventas, compraban en las urbes mercancías más elaboradas de las que no disponían en el campo como, por ejemplo, telas y herramientas.
El comercio local nunca desapareció. Sin embargo, fue el comercio a larga distancia o internacional el que caracterizó el renacimiento económico de la Edad Media.

Los Mercaderes y el campo

Una nueva clase social

Desde principios del siglo XII, la superpoblación, el hambre y las guerras habían bandeado a un número considerable de individuos, errantes, privados de todo, que pasaron a engrosar la multitud de mendigos o peregrinos ya existente. Entonces, algunos se dedicaron a pequeños negocios (…) Probaron una nueva suerte que nada tenía en común con las actividades tradicionales. Así pues, uno puede suponer que estos mercaderes crearon una mentalidad propia, muy particular. Esta gente, que hizo tabla rasa de sus antiguos vínculos, se lanzó a la aventura (…) buscando, ante todo, un rápido enriquecimiento. Los cronistas de la época hablan de advenedizos, de hombres sin fe y sin ley, sin escrúpulos, que por sus costumbres y modos difieren de los demás hombres.
J. Heers. Historia de la Edad Media

Comerciante de la Edad Media

Del campo a la ciudad

La mayoría de las ciudades medievales del siglo XII eran pequeños centros donde los habitantes del campo circundante ofrecían un excedente de su producción a cambio de objetos elaborados en la ciudad como, por ejemplo, zapatos, o de artículos que llegaban a ella procedentes de otras regiones. Las ciudades reunían el excedente de su propia zona y lo pasaban a otras regiones y, al mismo tiempo, recibían parte del excedente de otras regiones y lo distribuían en su territorio. Para concentrar estos movimientos de compra-venta, las ciudades organizaron ferias que se celebraban una vez a la semana.

El comercio internacional y sus centros

El renacimiento del comercio en la edad media se dejó sentir en toda Europa, pero hubo dos grandes focos donde éste se concentró: Italia del Norte y Flandes. Ambas eran zonas muy pobladas que se dedicaban a la manufactura de tejidos, de objetos de metal y de cerámica.

Italia

Italia se benefició del comercio internacional, pues estaba al centro de una antigua red vial romana y al medio del Mediterráneo. Por ello, y como consecuencia de las cruzadas, sus ciudades controlaron el comercio con Oriente. Los puertos más beneficiados con ello fueron Venecia, Génova y Pisa.
A través del Mediterráneo, Italia vendía a Oriente productos propios y artículos traídos del norte de Europa. De Oriente, los comerciantes italianos llevaban a Europa especias, sedas y perfumes.

Flandes

Otra zona comercial que gozaba de una situación estratégica era Flandes que se hallaba frente al mar del Norte y en la que desembocaban varios ríos europeos, como el Rin y el Mosna.
La región de Flandes perteneció a una importante liga comercial, la liga Hanseática, que comerciantes alemanes habían organizado con las ciudades de Hamburgo, Lübeck. Rostock y Stettin a la cabeza. Esta liga monopolizó las exportaciones del norte de Europa, desde Novgorod en la actual Rusia, hasta Londres.
De esta manera la liga Hanseática consolidó un importante tráfico de trigo, madera y pieles que, en Flandes, se reunía en la ciudad de Brujas, que fue su principal puerto de almacenaje y redistribución.
Flandes exportaba los productos de estas regiones al resto de Europa a cambio de artículos de Europa del centro y del sur y de objetos de Oriente. Exportaba, también, sus propios tejidos.

Rutas y transportes

Para comerciar a larga distancia, los comerciantes medievales contaron con tres rutas: las vías terrestres, las fluviales y las marítimas. Aunque el transporte terrestre permitía alcanzar zonas del interior sin ríos, fue siempre el más caro y penoso, pues los caminos eran malos e inseguros y se debía pagar gran cantidad de impuestos.
Por seguridad, los mercaderes preferían el transporte fluvial. Las redes fluviales más importantes fueron las del río Po, el Ródano, el enrejado de ríos de la zona de Flandes. el Rin y el Danubio. Sin embargo, el medio fluvial también estaba sujeto a impuestos.
El medio de transporte más barato fue el marítimo, por eso fue el preferido a pesar de los riesgos de naufragio y de piratería, de la poca capacidad de las naves y de la lentitud del viaje. Además, un solo barco podía llevar las cargas de varios comerciantes a la vez.

Rutas Comerciales de la Edad Media

Organizaciones comerciales en el comercio en la Edad Media

La liga Hanseática

En los mares del norte, comerciantes alemanes organizaron una red de casas comerciales que compraban y vendían productos desde Inglaterra hasta Rusia. Esta red comercial conformó una corporación, la liga Hanseática, cuya sede se hallaba en Lübeck. La liga llegó a incluir 200 ciudades. Las naves hanseáticas transportaban una gran variedad de artículos: miel y pieles de Rusia, pescado de Escandinavia y lana de Inglaterra, entre otros productos más.

Las ferias

La actividad comercial se impuso en toda Europa en el transcurso del siglo XIII. Dentro de un ambiente de plenitud económica, alcanzaron gran importancia las ferias, grandes mercados situados en zonas de contacto entre el comercio mediterráneo y el nórdico, a las que acudían mercaderes de todos los lugares de Europa.
Las ferias no eran mercados permanentes, pues sólo se realizaban en ciertos períodos del año. Su celebración duraba varios días. A estas citas comerciales acudían, también, titiriteros y juglares, que añadían a la celebración un carácter festivo.
De todas las ferias que se celebraban en la Edad Media, las que alcanzaron mayor renombre fueron las ferias de Champaña, que se instalaban en la llanura francesa de ese nombre, a medio camino entre Venecia y Brujas. Las ferias de Champaña eran, por lo tanto, lugares de encuentro entre los comerciantes flamencos e italianos.

Ferias Comerciales y Ligas Europeas de Comercio

Otros instrumentos del comercio en la Edad Media

Paralelamente al desarrollo comercial a larga distancia, se produjo un desarrollo monetario a través del cual la acuñación y la circulación monetaria aumentaron.
Las primeras monedas que cobraron un valor internacional y que, por lo tanto, tenían vigencia en varios países, se hicieron a fines del siglo XII en Venecia: los matapanes de plata. Después, Francia, Flandes e Inglaterra acuñaron, también, monedas internacionales de plata.
La acuñación de oro en cambio, fue propia del siglo XIII. A partir de entonces, la mayoría de los países europeos adoptó el bimetalismo monetario: el uso de monedas de plata y de oro.
Para agilizar las transacciones comerciales se formaron los primeros bancos y aparecieron los banqueros, que se especializaron en reconocer las diferentes monedas, su peso y sus equivalencias.
Con el tiempo, los banqueros se volvieron prestamistas que cobraban intereses por los préstamos que realizaban, aceptaban velar por los ahorros, abrían libros de cuenta y efectuaban transferencias monetarias para sus clientes.
Puesto que viajar con grandes sumas de dinero era muy incómodo como peligroso, la mayor parte del comercio comenzó a realizarse en forma de transacciones a crédito.
También se utilizaron las letras de cambio: un acuerdo entre un prestamista y su deudor en el que el dinero prestado podía devolverse un tiempo después en un lugar diferente al del préstamo y en otra moneda diferente a la prestada.
De esta manera, un mercader italiano que quisiese comprar, por ejemplo, tejidos en Flandes, podía pedir una letra de cambio en esa región y comprar lo necesario y un tiempo después, pagarlo en Italia. Las letras de cambio eran empleadas no sólo por comerciantes sino, también, por otros viajeros, con el mismo fin que los modernos cheques de viaje.

Ferias y bancos

Las ferias de Champaña

Aunque las ferias se celebraron en todos los países europeos, en los siglos XII y XIII todas quedaron relegadas por las ferias de Champaña: seis ferias que se celebraban a lo largo de todo el año una vez en la aldea de Lagny, otra en Bar-sur-Aube, dos veces en Provins y tres en Troyes. Estas ferias destacaron sobre todas las demás porque los condes de Champaña las protegieron liberando de impuestos a los comerciantes que acudían a ellas. Sobresalieron, también, por su situación geográfica, que las convirtió en el principal lugar de encuentro de los mercaderes. Por eso, en aquella época, la meta más importante de cualquier comerciante eran las ferias de Champaña. Las ferias decayeron en el siglo XIV. cuando los comerciantes se volvieron sedentarios.

La aparición de los bancos

AI principio, los mercaderes portaban consigo el dinero. Con el tiempo, las operaciones comerciales se volvieron difíciles a causa de la diversidad de monedas y de valores existentes. Para efectuar cambios de dinero y agilizar las transacciones, aparecieron los primeros cambistas, que ubicaban delante de su tienda un banco, sobre el que colocaban las diferentes monedas. Otro instrumento importante para su actividad era la balanza: el peso de las monedas permitía establecer la cantidad de metal precioso que contenían y, con ello, fijar su valor. Muy pronto los cambistas recibieron los ahorros de la gente y los invirtieron en empresas lucrativas y en préstamos. De esta manera nacieron los bancos.

Banquero de la Edad Media

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[1] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 107).

[2] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 213).

[3] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 163).

[4] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 104).

[5] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 250).

[6] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 199).

[7] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 166).

[8] (Borisov & Zhamin, 2009, pág. 5).

[9] (Rosental & Iudin, 1959, págs. 186-187).

[10] (Rosental & Iudin, 1971, págs. 172-173).

[11] Fuente: (Luján, 2016).

[12] (Historia Universal, 2020).

[13] (Historia Universal, 2020).

[14] (Historia Universal, 2020).

SOBRE LA CREACIÓN Y DESTRUCCIÓN DE VALOR EN LOS SISTEMAS DE ECONOMÍA POLÍTICA CAPITALISTA EN PARTICULAR Y EN LOS SISTEMAS ECONÓMICOS EN GENERAL

ISADORE NABI

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SOBRE LA ECONOMÍA POLÍTICA DEL CONFLICTO SIRIO (2017)

ISADORE NABI

I. Introducción

La llave para la comprensión del presente es la comprensión del pasado, así como la llave para ver hacia el futuro es la comprensión del presente: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.” (Marx, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1975).

El conflicto político sirio es un conflicto entre intereses de Estados-Nacionales y, por consiguiente, no es posible comprenderlo sin comprender antes lo que es un Estado, pues de lo contrario tampoco podrá comprenderse qué sectores de la sociedad son los que llevan sus intereses de la esfera nacional a la esfera internacional a través del Estado mismo.

Este concepto en términos generales aparece implícito desde los filósofos de la antigua Grecia, aunque es en la obra de Maquiavelo donde aparece la palabra “Estado” por vez primera, en donde dice: “Todos los estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres han sido y son o repúblicas o principados.” (Machiavelli, 2006, pág. 13). Posteriormente, a lo largo de la historia, diversos politólogos lo irán definiendo de forma diferente. Aquí se introducirán dos definiciones ortodoxas, las cuales a su vez se confrontarán con una definición heterodoxa. Las dos definiciones ortodoxas pertenecen al último tratadista clásico (Hegel) y al último tratadista moderno (Weber).

Hegel dice al respecto “El Estado, precisamente, en cuanto libertad universal y objetiva, en la libre autonomía de la voluntad individual; el Estado, que como espíritu real y orgánico, a) de un pueblo, b) a través de las relaciones de los específicos espíritus nacionales, c) se realiza y se manifiesta en la Historia Universal como espíritu universal del mundo. El Derecho del Estado es el supremo.” (Hegel, 1968, pág. 33).

Por su parte, Weber escribe “Para la sociología la realidad “estado” no se compone necesariamente de sus elementos jurídicos; o, más precisamente, no deriva de ellos. En todo caso no existe una personalidad colectiva en acción. Cuando se habla del “estado”, de la “nación” (…) se refiere únicamente al desarrollo, en una forma determinada, de la acción social de unos cuantos individuos, bien sea real o construida como posible (…)” (Weber, 2002, pág. 12). Una vez aclarado esto, dice “El Estado, lo mismo que las demás asociaciones políticas que lo han precedido, es una relación de dominio de hombres sobre hombres basada en el medio de la coacción legítima (es decir: considerada legítima). Así, pues, para que subsista es menester que los hombres dominados se sometan a la autoridad de los que dominan en cada caso. Cuándo y por qué lo hagan, sólo puede comprenderse cuando se conocen los motivos internos de justificación y los medios externos en los que la dominación se apoya.” (Weber, 2002, pág. 1057).

La definición de Maquiavelo, explícitamente, poco o nada dice sobre los motivos políticos al que obedece la conformación del Estado, sin embargo, implícitamente desliza el papel represivo del Estado o, en sus palabras, “los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres”. En el caso de Hegel se presenta una visión romántica del Estado, lo cual no es motivo de asombro, pues para este autor el Estado era la voluntad de Dios; por supuesto, la evidencia histórica demuestra que el Estado poco o nada tiene que ver con la libre autonomía de la libertad individual y, por tanto, tampoco será libertad universal y objetiva, pues la libertad individual es la condición sine qua non de la libertad universal o general y es precisamente de esta definición que surge la ingenua visión de que creer que el Estado somos todos. Siendo esto así, no hay forma que el Estado sea un espíritu orgánico de un pueblo, aunque sí posea una existencia real como un hecho social[1] a través de las relaciones de los específicos espíritus nacionales. Y es que, en definitiva, si el Estado fuéramos todos, no sería necesario crear instituciones que resguarden los derechos de los individuos frente al Estado mismo.

Observando la definición de Weber se encuentran luces sobre la condición necesaria para que el Estado subsista (el sometimiento por parte de los dominados hacia los dominantes) y la condición suficiente (poseer medios de coacción considerada legítima) para ello; por supuesto, la condición necesaria de subsistencia es a su vez, la única circunstancia que posibilita su existencia y, la condición suficiente, la circunstancia más importante que garantiza su perpetuación. Sin embargo, lo más importante en términos de filosofía política es precisamente lo que Weber se niega a responder, es decir, ¿por qué un sector de la sociedad acepta someterse a otro sector?, ¿cómo un Estado concentra el monopolio de la violencia física?

Las respuestas a las preguntas anteriores se podrían responder desde el punto de vista de Rousseau, el cual escribió “Supongo a los hombres llegados al punto en que los obstáculos que impiden su conservación en el estado natural superan las fuerzas que cada individuo puede emplear para mantenerse en él. Entonces este estado primitivo no puede subsistir, y el género humano perecería si no cambiaba su manera de ser. Ahora bien, como los hombres no pueden engendrar nuevas fuerzas, sino solamente unir y dirigir las que existen, no tienen otro medio de conservación que el de formar por agregación una suma de fuerzas capaz de sobrepujar la resistencia, de ponerlas en juego con un solo fin y de hacerlas obrar unidas y de conformidad. Esta suma de fuerzas no puede nacer sino del concurso de muchos; pero, constituyendo la fuerza y la libertad de cada hombre los principales instrumentos para su conservación, ¿cómo podría comprometerlos sin perjudicarse y sin descuidar las obligaciones que tiene para consigo mismo? Esta dificultad, concretándola a mi objeto, puede enunciarse en los siguientes términos: “Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca tan libre como antes.” Tal es el problema fundamental cuya solución da el Contrato social. Las cláusulas de este contrato están de tal suerte determinadas por la naturaleza del acto, que la menor modificación las haría inútiles y sin efecto; de manera, que, aunque no hayan sido jamás formalmente enunciadas, son en todas partes las mismas y han sido en todas partes tácitamente reconocidas y admitidas, hasta tanto que, violado el pacto social, cada cual recobra sus primitivos derechos y recupera su libertad natural, al perder la convencional por la cual había renunciado a la primera.” (Rousseau, 2007, págs. 45-46).

La visión de Rousseau, aunque acertada en términos generales, posee cierto romanticismo y deja preguntas sin responder. Es romántico pensar que una institución social tan compleja y cuyas raíces históricas se encuentran tan arraigadas desaparecerá ante la menor violación al contrato establecido entre los sectores de la sociedad involucrados en dicho contrato y, además, no responde el patrón histórico que marcará la elaboración de las cláusulas de dicho contrato en cada momento histórico de transición de una forma de Estado a otro. Todas las ciencias buscan en su objeto de estudio (para las ciencias sociales tal objeto es la sociedad) establecer patrones generales de comportamiento que les permitan predecir los cambios futuros en dicho objeto, pues el fin último de las ciencias sociales no es explicar un hecho social, sino predecir el comportamiento del hecho analizado en el tiempo[2] y, en ese sentido, poder explicarlo solo es un paso inevitablemente necesario para alcanzar este fin.

Planteado lo anterior, surge inexorablemente la siguiente pregunta: ¿Existe un patrón general en las diversas sociedades que han existido en la historia de la humanidad que explique por qué las cláusulas de los diferentes contratos sociales surgidos en la transición de una formación social a otra se han establecido las cláusulas de determinada manera? La respuesta es afirmativa. Ya Rousseau deja implícita una cuestión fundamental, la necesidad como fundamento del nacimiento del contrato social o, lo que es lo mismo, un posicionamiento claro respecto al problema fundamental de la filosofía, es decir, que las causas materiales determinan y subordinan al reino de las ideas.

Sin embargo, Rousseau no es el único en tomar esta posición, pues como puede observarse Weber también atribuye la subsistencia del Estado (lo que aquí se ha denominado “condición suficiente”) a la posesión de los medios de coacción legítima, es decir, al monopolio de la violencia física; la causa primera o condición necesaria en Weber es el sometimiento por parte de los dominados hacia los dominantes, lo cual se explica a su vez en los motivos internos de justificación (los cuales tendrán evidentemente una explicación basada en las condiciones históricas de ese momento) y los medios externos (los cuales son objetivos) en los que la dominación se apoya.

En esta línea también irá Durkheim, al plantear que “Así pues, tenemos que considerar a los fenómenos sociales en sí mismos, independientemente de los sujetos que se forman una representación de ellos; hay que estudiarlos desde afuera, como a cosas exteriores o, pues en calidad de tales como se presentan a nosotros (…) Una cosa se reconoce principalmente por el hecho de que no puede ser modificada por un simple decreto de la voluntad. Esto no quiere decir que resista a cualquier modificación, sino que, para producir un cambio no basta con quererlo, sino que se precisa además un esfuerzo más o menos arduo, debido a la resistencia que opone a nuestra acción y que, por otra parte, no siempre puede ser vencida. Ya hemos visto que los hechos sociales tienen esta propiedad. Lejos de ser un producto de nuestra voluntad la determinan desde afuera; vienen a ser como unos moldes en los que nos vemos obligados a vaciar nuestras acciones.” (Durkheim, 2009, págs. 83-84). Maquiavelo dirá que “Los principados, o son hereditarios (…) o son nuevos.” (Machiavelli, 2006, pág. 13) y a lo largo de su obra expondrá que los nuevos principados se adquieren en general por lar amas y virtuosamente o por las armas y la fortuna de otros. Por su parte, Comte dirá que “Pero este instinto provisional, sin el cual la ciencia hubiera carecido entonces de un alimento conveniente, debe acabar por subordinarse habitualmente a una justa apreciación sistemática, tan pronto como la plena madurez del estado positivo haya permitido aprehender siempre lo bastante las verdadera relaciones esenciales de cada parte con el todo, de manera que ofrezca constantemente un ancho horizonte a las más eminentes investigaciones, evitando, sin embargo, toda especulación pueril.” (Comte, 2017, pág. 23). Finalmente, también Marx, autor en el que se profundizará más adelante, también se posiciona en la misma línea.

Como puede observarse, uno de los dos grandes teóricos del Derecho Político[3], uno de los más grandes politólogos de la historia humana, así como los cuatro padres fundadores de la Sociología, están claros, a pesar de sus diferencias teóricas, respecto al punto en discusión[4].

Establecido lo anterior, es posible proceder a la siguiente etapa del análisis. La humanidad ha presenciado cuatro formaciones sociales diferentes: a) la comunidad primitiva, b) el esclavismo, c) el feudalismo, d) el capitalismo.

Si las Ciencias Sociales son efectivamente ciencias y, además, el nacimiento de los distintos contratos sociales correspondientes a cada una de las formaciones sociales anteriormente expuestas obedece a factores objetivos, lo primero que se debe hacer es determinar cuál es el factor objetivo más preponderante entre todos. Lo anterior no presupone mayor reto intelectual, pues la especie humana procura y siempre ha procurado hacerse, antes que cualquier otra cosa, de los medios de subsistencia necesarios para dicho fin. En este sentido, la producción de tales medios de subsistencia se erige como el factor material u objetivo más importante de la humanidad, aunque a diferencia de lo que se cree en el economicismo, no es el único.

“En la producción de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de las fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.” (Marx, Contribución a Crítica de la Economía Política, 1989, págs. 7-8).

Entonces son las relaciones de producción, aquellas que los miembros de una sociedad establecen obedeciendo a la necesidad en determinado grado histórico de desarrollo tecnológico, las que condicionan la vida social y entorno a las cuales se erige una determinada cultura que la refuerza y le permite mantenerse estable en el tiempo, lo que a su vez significa que entorno a las relaciones que los miembros de una sociedad establecen para procurarse la producción de los medios de subsistencia se elabora un determinado contrato social y, además, estas relaciones sociales de producción serán una expresión del grado de desarrollo de las fuerzas productivas de la época, lo que a su vez configurará la manera en que las cláusulas del contrato social se encuentren diseñadas. Ahora bien, ¿los miembros de la sociedad establecen en términos de igualdad tales relaciones?, la respuesta es rotundamente no. Luego que el hombre se volviera sedentario, la esclavización de los miembros de una gens por otra y el surgimiento de la división social del trabajo dieron origen al modo de producción esclavista, tras lo cual la igualdad fue borrada del destino de la sociedad humana y con ello, las relaciones sociales de producción establecidas en cada formación histórico-social era una nítida expresión de la relación entre dominantes y dominados: esclavistas y esclavos, señores feudales y siervos de gleba, capitalistas y proletarios. El común denominador de estas relaciones de poder entre clases sociales, expresada en las relaciones jurídicas de turno (las cuales no son más que la expresión de las relaciones de producción en el plano de la jurisprudencia) es que una clase social posee los medios materiales para producir la riqueza (medios de producción) y otra clase social únicamente posee su fuerza de trabajo para procurarse la subsistencia.

Por supuesto, esta distribución de los medios de producción no obedece a caprichos de la historia ni a hechos aleatorios cuyas explicaciones poseen carácter aislado, sino por el contrario obedece, precisamente y en términos generales[5], a que un sector de la sociedad a través de la evolución histórica se ve en una posición privilegiada que utiliza para acentuar las diferencias respecto a los demás miembros de la sociedad, acumulando riqueza desde tal posición y logrando el monopolio de los medios para ejercer la violencia física. Por ejemplo, en Europa la clase capitalista tiene su génesis en la edad media como pequeños comerciantes, un estatus al cual solo se podía acceder siendo hombre libre y no siervo de gleba, la cual mediante comprar en el campo a un precio menor del que vendía en la ciudad se empezó la acumulación de riqueza que en su forma contemporánea conocemos como capital; sin embargo, la acumulación originaria de capital no se limitó a ello, también expropiaron a fuerza de pólvora y de sangre a los productores independientes de sus tierras e inclusive hubo decretos de distintos reyes para que pudieran abrir las tumbas de santos y diversas figuras religiosas del Catolicismo con el fin de extraer cualquier pieza de oro (incluidas sus prótesis dentales) para luego ser acuñado como moneda.

Por tanto, una vez establecido lo anterior, es posible definir al Estado como la organización política de la clase económicamente dominante que tiene como fin último mantener el orden de cosas existente y aplastar la resistencia de las otras clases a través de la posesión del monopolio de la violencia física. Por ello, no es motivo de sorpresa que el proceso de la formación del Estado consistiera en destacar un poder público especial con su ejército, su policía, sus cárceles e instituciones coercitivas de distinto género.

 En este sentido, hablar de democracia, definida como “Forma de régimen político basado en la proclamación de los principios del poder del pueblo, la libertad y la igualdad de los ciudadanos. La democracia supone el reconocimiento del principio de la subordinación de la minoría a la mayoría, la elegibilidad de los principales organismos de poder del Estado y la existencia de los derechos y libertades políticos.” (Oníkov & Shishlin, 1980, pág. 140), carece de un significado real.

La prueba contemporánea de lo anteriormente expuesto la brinda el Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, al respecto escribe “El financiero no es el único campo en el que la inversión extranjera ha sido una ambigua bendición. En algunos casos, los nuevos inversores persuadieron (muchas veces con sobornos) a los Gobiernos para que les concedieran privilegios especiales, como protección arancelaria. En muchos casos los Gobiernos norteamericano, francés o de otros países industrializados avanzados presionaron, reforzando la noción de los países en desarrollo de que era perfectamente correcto que las autoridades intervinieran en el sector privado y presumiblemente cobraran de él. En algunos casos, el papel del Estado parecía relativamente inocuo (aunque no necesariamente incorruptible). Cuando el Secretario de Comercio de EEUU, Ron Brown, viajaba al exterior, lo acompañaban empresarios estadounidenses que buscaban contactar con esos mercados emergentes y entrar en ellos. Presumiblemente, las posibilidades de conseguir un asiento en el avión aumentaban si uno realizaba contribuciones significativas a la campaña.” (Stiglitz, 2003, pág. 100).

II. Antecedentes Históricos de Siria

Siria es país cuya población se encuentra concentrada al noroeste de su territorio, lo cual obedece a que solo el 0.06% de su superficie posee agua. Según (Datosmacro, 2017), Siria posee una población de 18,502,413 habitantes y una superficie total de 185,180 km.2, lo cual equivale a una densidad poblacional de aproximadamente 100 habitantes por kilómetro cuadrado.

Según (OPEC, 2017) Siria posee 2,500 millones de barriles de petróleo como reserva, ocupando el lugar número 31 a nivel mundial, sin embargo, estas son solo las reservas probadas de petróleo[6]. Por su parte, según (CIA, 2017), Siria también ocupa el lugar número 43 a nivel mundial en términos de reservas probadas de gas natural con 240,700,000,000 mts.3

Esta significativa cantidad de recursos naturales, si bien no representan proporciones mundiales tan importantes como las de otros países como por ejemplo Irán (5° país con mayores reservas probadas de petróleo y 2° con mayores reservas probadas de gas natural) o Irak (4° país con más reservas probadas de petróleo y 11° con mayores reservas probadas de gas natural), es motivo suficiente para que distintas nacionales puedan estar interesadas geopolíticamente en ella. Sin embargo, hay un motivo aún más importante, Siria es fronterizo con Irak y este último es fronterizo con Irán, tal y como puede verse a continuación:

Figura 1

Fuente: (RT, Economía, 2017)

Como puede observarse, el gaseoducto va desde las costas de Irán pasando por las fronteras Irán-Irak e Irak-Siria hasta llegar a las costas de Siria, cuyo destino final es abastecer a los consumidores europeos y también a los consumidores de los países por los cuales atraviesa el gaseoducto, por lo cual Siria es geopolíticamente fundamental, pues quien controle ese país, controlará el destino final del gaseoducto y con ello, el abastecimiento de gas natural a los europeos; por supuesto, si encima de eso se controla Irak e Irán, se tiene entre manos uno de los negocios más rentables que una empresa pudiese imaginarse.

Sin embargo, la cuestión no acaba ahí, pues además para sacar el petróleo extraído de cualquiera de estos países, hay que bordear toda la península arábiga o todo el continente de África.

Figura 2

Fuente: (EIA, 2017)

Desde Euclides se sabe que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta. La construcción del oleoducto transarábigo comenzó en 1947 y fue administrada principalmente por la compañía estadounidense Bechtel[7]. Originalmente, el oleoducto estaba destinado a terminar en Haifa, que estaba entonces en el Mandato Británico de Palestina, pero debido al establecimiento del estado de Israel, se estableció una ruta alternativa a través de Siria y Líbano fue seleccionado para tener una de las terminales de exportación en Sidón. Como señala (Little, 2003, págs. 12-13), el gobierno sirio inicialmente se opuso al plan, pero ratificó la construcción del oleoducto en 1949 después de un golpe militar que derrocó el gobierno democrático allí, para que finalmente el transporte de petróleo a través de la tubería comenzó en 1950. Este golpe de Estado al gobierno democrático de turno (el cual había sido elegido vía elecciones libres) fue promovido por la CIA y voces autorizadas como (Massad, 2017)[8], (Little, 2003)[9] e inclusive los registros desclasificados de la misma CIA lo confirman. Y aunque hoy en día ese oleoducto ya no es estratégico, sirve como referente histórico de quiénes y por qué se han mantenido desestabilizando Siria, una cuestión en la que se profundizará más adelante.

Aunque el oleoducto transarábigo ya no sea estratégico en términos geopolíticos, Siria vaya que lo continúa siendo, pues bordear la península arábiga y a travesar el Canal de Suez, incrementa significativamente los costos de transporte y también el tiempo requerido para realizar la mercancía petróleo.

Figura 3

Fuente: (Puzzle de la Historia, 2017)

Como puede observarse, bordear la península arábiga para llegar al Canal de Suez (en el cual se pagan impuestos) implica recorrer 11,600 kilómetros y, por otro lado, evitar el Canal de Suez implica bordear África, lo cual significa recorrer 19,800 kilómetros. Para que el lector tenga una idea, ir por el Canal de Suez implicaría 22.3 veces la distancia entre Paso Canoas y Peñas Blancas, así como evitarlo implicaría recorrer 38.05 veces esa misma distancia[10].

¿No sería más sencillo comerciar con el petróleo si se pudiese sacar en línea recta a través de Siria?, la respuesta es afirmativa. Sin embargo, para ello se tendría que tener el control político de Siria, siendo debido a ello la nación en cuestión un punto fundamental en términos geopolíticos, pues quien posea el control de Siria no sólo tendrá el control de tales reservas de recursos naturales (petróleo y gas natural) sino que además la vía comercial más eficiente para colocarlos en los mercados de occidente.

Esta posición comercial tan estratégica (en términos de cualquier mercancía, no solo de petróleo y gas natural) ha hecho que Siria sea deseada por diversos imperios a lo largo de la historia universal. Desde los persas y los griegos, pasando por los romanos hasta llegar a los turcos.

Procedamos a reconstruir un poco la historia para ver la evolución política del territorio que ahora se conoce como Siria y así comprender tanto los motivos de su surgimiento reciente como Estado-Nacional como el clima de inestabilidad que se suscita dentro de ella y sus alrededores.

El Imperio Romano pasó por una división administrativa iniciada con la tetrarquía[11] del emperador Diocleciano (284-305) y consolidada por el emperador Teodosio I (379-395), quien lo repartió entre sus dos hijos: Arcadio fue emperador de Oriente y Honorio de Occidente. Lo que quedaba el Imperio Romano, luego que Odoacro (Rey de los Hérulos) depusiera al último emperador romano de occidente (Rómulo Augústulo) en el año 476, fue conquistado por el islam, transformándose en el Imperio Otomano[12] el 29 de mayo de 1453. Tras ello, el Imperio Otomano se preservará hasta la Primera Guerra Mundial (PGM).

Tras la PGM aparecen en el mapa pequeños países por primera vez, entre ellos aparece Siria un 1 de septiembre de 1918. Como todo hecho histórico, su ocurrencia no fue arbitraria y obedeció (al igual que la aparición de Irak, Jordania y otros) a que tanto franceses como ingleses no podían derrotar solos al Imperio Otomano, siendo necesario no solo aliarse entre sí, sino también contar con el apoyo de los civiles que residían al interior de este imperio. Para ganarse el favor de los civiles, les prometieron “La Gran Palestina”, es decir, una sola nación para todos los árabes.

Sin embargo, en secreto, Francia y Reino Unido realizaron el Acuerdo Sykes-Pikot[13], el cual consistía en la distribución del control geopolítico que harían del territorio que ocupaba el Imperio Otomano en caso de ganar la guerra. Napoleón dijo en alguna parte que si se deseaba tener éxito en la política, la clave residía en prometer todo y no cumplir nada, siendo precisamente eso lo que hicieron los europeos y con ello nunca se cumplió la promesa de una sola nación para todos los árabes. En lugar de ello, como parte de una distribución equitativa del territorio otomano por parte de las potencias europeas de la época, crearon muchos Estados-Nacionales relativamente pequeños.

Figura 4

Fuente: (Encyclopædia Britannica, 2017)

Fue ahí donde tras la victoria de las naciones europeas, aparece Siria y es controlada por los franceses, perpetuándose ese estado de cosas hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial (SGM).

Tal y como aparece en (U.S. Department of the Army, 2017), poco después de finalizada la SGM, durante 1944 el gobierno sirio asumió las funciones de 14 departamentos administrativos que estaban bajo control directo de los franceses desde 1920. Éstos incluyeron aquellos que se encargaban de cuestiones como las aduanas, asuntos sociales, impuestos especiales, control de compañías concesionarias y supervisión de las tribus. Francia conservó el control de los servicios sociales, culturales y educativos, así como de las Fuerzas Especiales Levantinas[14] (), que se utilizaron para fines de seguridad. A pesar de la oposición francesa, la Unión Soviética en julio y los Estados Unidos en septiembre de 1944 concedieron a Siria y Líbano el reconocimiento incondicional como estados soberanos; El reconocimiento británico siguió un año más tarde. Estas naciones aliadas presionaron a Francia para que evacuara a Siria.

El nuevo gobierno sirio exigió el traslado inmediato e incondicional de las tropas especiales de Levante al control de Siria o su disolución y amenazó con formar un ejército nacional a menos que se tomara esa medida. Pero Francia hizo que la retirada de las tropas dependiera de la firma por parte de Siria de un tratado que asignara a Francia una posición privilegiada en el país.

En enero de 1945, el gobierno sirio anunció la formación de un ejército nacional y en febrero declaró la guerra a las potencias del Eje (principalmente Alemania, Italia y Japón). En marzo, la nación se convirtió en miembro fundador de las Naciones Unidas (ONU), una indicación de su estatus soberano, y en abril afirmó su adhesión a la idea de unidad árabe mediante la firma del pacto de la Liga Árabe.

Antes que se introduzca el papel de Israel en la situación histórica y actual de Siria, es necesario hablar de los conflictos en la región de carácter ideológico-religioso.

Poco después de finalizada la SGM, se funda el Partido Baaz Socialista Árabe, de ahora en adelante denominado BAAZ por la ideología a la que tal partido panárabe obedece, que mezcla los antiguos anhelos de una sola nación palestina, de ideología laica y con cimientos socialistas, el cual llegó a asumir el poder en 1963 en Siria e Irak, enfrentándose las facciones sirias e iraquís del BAAZ en 1966 y actuando de forma independiente a partir de ese momento. Eso ocasionó una fragmentación ideológica en la región dividiéndola básicamente en dos bloques: los aliados de Siria y los aliados de Irak.

Poco antes de la llegada al poder de BAAZ, Siria se une con Egipto (con quien además no tenía fronteras) conformando la República Árabe Unida entre 1958 y 1961. La alianza no duró mucho tiempo, pero sí el suficiente para que Egipto convenciera a Siria que nacionalizara sus recursos naturales. Por supuesto, el fracaso de esta unión tampoco obedeció a factores aleatorios o arbitrarios ni mucho menos, sino a que en 1961 hubo un Golpe de Estado en Siria auspiciado por el ejército radical sirio, atravesando el país y su población por un gobierno tiránico durante dos años, hasta que en 1963 le sigue otro Golpe de Estado, que fue precisamente aquel donde BAAZ asumió el poder tanto en Siria como en Irak el poder en ese mismo año.

En este golpe de 1963 aparece por primera vez la figura de Háfez el-Ásad, quien se convierte en jefe del Estado BAAZ y lo mismo ocurre en Iraq con Sadam Hussein, también miembro del Partido BAAZ. Con la guerra fría iniciada en 1947, Siria se alinea con la Unión Soviética y, por su parte, un Estado-Nacional recientemente creado se alinea con la OTAN. Ahora procede introducir a Israel en el escenario internacional.

Entre 1936 y 1939, ocurre en los territorios de Palestina controlados por el Reino Unido (aquellos conformados tras la derrota del Imperio Otomano) una revuelta cuya causa era protestar contra la inmigración judía, pues árabes y judíos poseen diferencias ideológico-religiosas de carácter irreconciliable en el marco de la cultura medio oriental; la revuelva se suscitó a causa del consentimiento del Reino Unido de la inmigración judía a territorios palestinos[15] y la negación del Reino Unido a celebrar elecciones democráticas para decidir el futuro de los judíos y dado que los palestinos históricamente han ocupado por siglos esos territorios, poseían una aplastante mayoría demográfica que habría resuelto a su favor las elecciones.

Así las cosas, tras la marcha de los franceses e ingleses de lo que antiguamente había sido el territorio ocupado por el Imperio Otomano y aunado a los conflictos ideológico-religiosos de la zona entre palestinos y judíos, se celebra el 29 de noviembre de 1947, tras el informe de la Comisión Peel (la cual evaluaba las causas del conflicto), una Asamblea General de Naciones Unidas donde se aprobó un plan que dividía a Palestina en dos Estados, curiosamente, otorgando a los judíos un 53.6% del territorio y a los árabes un 48.7%, determinando que Jerusalén (que representaba una superficie equivalente al 2.7%) sería corpus separatum y sería administrada por las Naciones Unidas. El hecho que les dieran a los judíos las tierras que habían sido ocupadas por los Palestinos durante siglos por razones políticas (Israel sería un aliado de Occidente en el Medio Oriente) y, que además siendo los palestinos el 67% de la población, en comparación con el 33% representado por los judíos, les adjudicaran más porcentaje territorial a estos últimos, ocasionó que dos semanas después de aprobada la resolución de la ONU, los países que representaban a Palestina intervinieran militarmente el territorio asignado a los judíos. Posteriormente, Jerusalén pasó de ser corpus separatum a capital del Estado de Israel, con la complicidad y silencio de sus aliados occidentales, lo cual según el profesor israelita David Grossman implicaría posteriormente que “desde 1967, quien dicta la agenda y se beneficia de los presupuestos (en Israel) son la derecha y los colonos, un pequeño grupo devoto que ha secuestrado una nación entera y confiscado nuestro futuro.” (Grossman, 2010).

Lo anterior ocasionó que los vecinos de Israel no lo reconocieran como Estado-Nacional legítimo y, en su lugar, una vez marchándose los europeos, atacaran Israel.

Desde ese entonces, a través de la fuerza y la complicidad de occidente, desde la creación artificial del Estado de Israel, se han gestado cambios geográficos en términos de la proporción de territorio ocupada por los palestinos, tal y como se muestra a continuación.

Figura 5

Fuente: (Miller, 2017)

Esta problemática es una cuestión que va más allá de la geografía, tiene que ver con la distribución de recursos per cápita y con ello, también tiene que ver con la calidad de vida. A continuación, se procederá brevemente a ver la variación en la densidad poblacional desde antes de 1948 hasta 2014.

Conociendo el cambio geográfico sufrido en el territorio palestino y basados en las cifras de (Datosmacro, 2017) a partir de 1970 respecto a la población total, se procederá a calcular los cambios en la densidad poblacional de Palestina. Según (Simpson, 2017), antes de 1948 el territorio palestino era de 26,626 km.2 y tenía una población estimada de 1,061,270 habitantes, lo que equivale a 39.86 habitantes por kilómetro cuadrado. Si el territorio de Palestina pasó a ser el 48% del original en 1947 que se dio la resolución de la ONU, eso significa que ahora el territorio era de 12,780.48 km.2 y asumiendo que la población no varió significativamente en ese período (y aunque lo haya hecho, no se poseen suficientes datos para realizar el cálculo), arrojaría una densidad poblacional de 83.03. En 1967 el territorio palestino era solamente un 22% del original, lo que equivale a 5,857.72 km.2 y además, se sabe que para 1970 la población palestina ascendía a 1,124,293 se tendría una densidad poblacional de 191.93 habitantes por kilómetro cuadrado. Finalmente, en 2014 el territorio palestino era solamente de un 12% respecto al original, lo que equivaldría a 3,195.12 km.2 y con una población reportada por la fuente anteriormente citada de 4,422,143 habitantes, se obtendría una densidad poblacional de 1,384.03 por kilómetro cuadrado. Lo anterior implicaría un cambio en la densidad poblacional aproximado del 3,372.23%. No resulta difícil imaginar las dificultades económicas que ha implicado este incremento en la presión demográfica para el pueblo palestino en términos de la aplicación de políticas sociales, de distribución del ingreso y demás acciones gubernamentales relacionadas; todo ello sin contar la destrucción de riqueza que las guerras con Israel le han ocasionado a ese pueblo. En contra parte, tampoco resulta difícil imaginar las facilidades económicas que esto le ha procurado a Israel, que como se vio anteriormente, eran la población minoritaria que ocupaba esos territorios, sin tomar aún consideración el elevado financiamiento que Estados Unidos le brinda a Israel en diversas áreas políticas y sociales, entre ellas la guerra contra el pueblo palestino y contra todos aquellos países que no se alinean a sus intereses, tal y como detalla (Sparrow, 2017). Además de que usar también el chantaje económico para excluir a Israel del concierto internacional, pues Estados Unidos era el país que más aportaba a la UNESCO (un 22%) y retiró tal apoyo a la institución por la entrada de Palestina, como informa (El Mundo, 2017).

¿Qué han hecho las potencias industrializadas ante tal atropello de los derechos civiles de la población palestina?, absolutamente nada. Se han dedicado simplemente a hacer peticiones que no poseen carácter coercitivo y que, al ser así, ha quedado al libre arbitrio de Israel acatarlas o no, las cuales, por supuesto no han acatado y mientras ello sucede, se derrama la sangre de cientos de víctimas. Según (TeleSUR, 2017), entre abril y mayo de 1948 (el primer año del Estado de Israel) Los israelíes tomaron varias ciudades árabes, según el plan de partición de la ONU, pero el 10 de abril, se registró la primera matanza perpetrada por milicianos judíos contra 100 campesinos palestinos del pueblo de Deir Yasín, lo que obliga a que miles de civiles árabes huyeran de la región; por su parte, en 1967, Con la Guerra de los Seis Días, que inició el 5 de junio, Israel ocupó militarmente Cisjordania y la franja de Gaza, los Altos del Golán de Siria y la península del Sinaí. Durante la ofensiva militar, aviones Mirage 3 del ejército israelí destruyeron más de 400 aviones árabes. En esos combates se reportan 776 israelíes muertos, 2 mil 563 heridos y 15 prisioneros. Por el lado árabe son al menos 24 mil muertos, 45 mil heridos y 6 mil prisioneros. Entre 1975 y 1981 el número de muertes registrados de manera oficial por organizaciones palestina y de la ONU fue de 170, aunque reportes de organizaciones defensoras de los derechos humanos hablan de más de 3 mil, no registradas oficialmente.

En 1982, la cifra de muertos se disparó al registrarse 11 mil 275 fallecidos en la Guerra de Líbano, donde el ejército sionista al mando del entonces Ministro de Defensa, Ariel Sharon, lanzó la “Operación Paz para Galilea” el 6 de junio, donde el objetivo era acabar con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), concentrados en Beirut luego de ser expulsados de Jordania en 1970. En la Masacre de Sabra y Shatila murieron 675 soldados israelíes, unos 9 mil 800 soldados sirios y milicianos palestinos. Entre 2000 y 2010 se estima que han muerto, en su mayoría civiles, 7 mil 342 palestinos como resultado de los bombardeos, ataques terrestres y marítimos del ejército israelí. Finalmente, durante la prolongada ocupación de Israel en Palestina, más de1,500 civiles murieron y 1,215 palestinos quedaron desplazados debido a la demolición de viviendas por las autoridades israelíes. En el Conflicto de la Franja de Gaza, el 86% de los muertos fueron palestinos.

Y es que, a final de cuentas, “La llamada comunidad internacional ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?” (Galeano, 2017).

La llegada de Háfez el-Ásad al poder no alteró los conflictos existentes en la zona, específicamente entre Siria e Israel y, posteriormente con la guerra fría que generó que ambos países se posicionaran en diferentes bloques ideológicos, las tensiones se agudizaron y Siria entra en una guerra franca y abierta contra Líbano.

Las complicaciones para Siria no habían terminado aún y las fricciones ideológicas al interior de la región fueron aprovechadas por sus aliados, sin embargo, antes de proceder a exponer ese hecho social, se introducirá la génesis de las facciones político-ideológicas a nivel del pueblo palestino.

A diferencia de lo que el ideario popular cree, los árabes no son necesariamente musulmanes, sin embargo, la mayoría de ellos sí lo son. A continuación, se expondrá esta segmentación.

Cuadro 1

Fuente: Elaboración propia.

A continuación, se expondrá la proporción existente entre sunníes y chiíes.

Figura 6

Fuente: (RT, Sunitas y chiitas: ¿Qué es lo que los separa?, 2017)

Se calcula que el porcentaje de suníes ronda entre el 80-90% y el de chiís entre el 10-20%, lo cual generó que en Siria al ser el gobierno de Háfez el-Ásad de la minoría chií y gobernar a una mayoría sunní, comenzaran fuertes movimientos de oposición, los cuales fueron aplacados a fuerza de pólvora y de sangre. Este conflicto interno en Siria es aprovechado por los islámicos sunníes, que toman las armas contra Háfez el-Ásad y, de nuevo, la revuelva es aplacada a costa de la pérdida de muchas vidas. En el año 2000 muere Háfez el-Ásad y es sucedido por Bashar al-Ásad.

Como señala (Rafizadeh, 2017), una vez llega Bashar al-Ásad al poder, plantea aperturas económicas de corte neoliberal con el fin de unirse a la Organización Mundial del Comercio (OMC), que incluso le valieron que Estados Unidos levantara su oposición a que Siria entrara a la organización en cuestión, lo que ocasionó que, con 153 miembros a favor, la OMC le concedió la entrada a Siria en condición de observador[16]. Sin embargo, como observa el autor citado, este reformismo económico no fue acompañado de políticas de redistribución del ingreso (como es característico del modelo neoliberal) y generó estallidos sociales en el país. Esto forzó al presidente sirio a retomar las políticas económicas de su padre.

Luego de varios años, llega a Siria la “Primavera Árabe”[17], la cual se suscitó en Siria con “decenas de personas se manifestaron en Dar’a al sur del al sur del país en demanda de libertad, reformas políticas y contra la corrupción, actos pacíficos controlados por la policía siria sin incidentes violentos. La marcha contra el gobierno fue lazada en las redes sociales de Internet y respaldada por miles de personas que apoyaban una revolución siria contra el presidente Bashar al-Ássad hasta lograr libertad y justicia, pero en las calles fue discreta la movilización. Ante la situación Al-Assad anunció reformas económicas, amnistía para presos y más acceso a Internet. La situación de inestabilidad se ha prolongado durante todo el año 2011, acaparando la atención internacional y la posibilidad de la aplicación de sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU emulando así las aplicadas a Libia.” (EcuRed, 2017).

Algunos opinan que la “Primavera Árabe” no fue sino un movimiento social auspiciado por Estados Unidos para desestabilizar a los gobiernos de la región que no estaban alineados a sus intereses, tal y como el periodista de investigación Lee Stranahan: “Cuando Barack Obama asumió el cargo de presidente en 2008 con Hillary Clinton como secretaria de Estado, uno de sus primeros pasos en la política exterior fue su discurso en El Cairo, Egipto, donde afirmó, en presencia de los miembros de los Hermanos Musulmanes, que “una nueva era había comenzado en la actitud de EE.UU. hacia el islam” (…) Lo que siguió después fue la ola de levantamientos de la primavera árabe en toda la región, que, a pesar de ser considerados inicialmente “movimientos audaces de gente desesperada por la libertad”, fueron, de hecho, “una forma para los islamistas de destronar a los dictadores militares más laicos de la región (…) EE.UU. llamó abiertamente al derrocamiento de Al Assad a pesar de que estaba claro que el resultado de este derrocamiento sería la toma del control por los grupos islamistas (…) Siria demostró ser resistente” a los esfuerzos de Obama y Clinton de cambiar el régimen, a pesar de que EE.UU. suministró armas a los llamados ‘rebeldes’ que finalmente acabaron en las manos de grupos islamistas.” (Stranahan, 2017).

Inclusive, para el abogado estadounidense John F. Kennedy Jr.: “Nuestra guerra contra Bashar al Assad no comenzó por las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011, sino en 2000 cuando Catar ofreció construir un gasoducto por valor de 10.000 millones de dólares que atravesara Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía.” (Kennedy, 2017).

En la misma línea se encuentra Julian Assange, fundador de Wikileaks, que dijo “El capítulo sirio se remonta a 2006, cuando en un telegrama muy importante del embajador Roebuck, radicado en Damasco, este responde a una discusión sobre un plan para derrocar el Gobierno de Asad, en Siria (…) Cuando Estados Unidos necesita hacer algo, junta los distintos brazos del poder estadounidense, que incluyen el militar, el de la Inteligencia, el financiero, el comercial y su poder de información.” (Assange, 2015). Así mismo, Assange declara que “Dentro de esas estrategias militares, el periodista resalta el papel de instituciones en apariencia civiles, como la Fundación Nacional para la Democracia (NED, en sus iniciales inglesas) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (siglas: USAID) (…) Igualmente, Assange hace mención al alineamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) con la política exterior de Washington, a la hora de debilitar o desestabilizar a los países a través de sus finanzas.” (HISPANTV, 2017).

Por supuesto, un hecho no es excluyente del otro, y en términos de las concepciones de filosofía política de occidente, muchos países dentro de la región tienen asignaturas pendientes en materia de las libertades políticas que conceden a sus ciudadanos. Sin embargo, tras la apertura democrática, Bashar reanimó sus políticas neoliberales mediante la promoción de privatizaciones para limar asperezas con Estados Unidos y sus aliados, sin embargo, no ha cedido ninguna concesión al movimiento opositor en Siria, por lo cual a pesar de sus políticas de liberalización económica, tal y como informa (RPP Noticias, 2017) Estados Unidos y los demás países alineados han pedido la renuncia del presidente Sirio y Obama llegó a anunciar sanciones económicas a Siria, entre las cuales se encontraban la prohibición de comerciar con el país árabe. En palabras del Departamento de Estado de los Estados Unidos “El gobierno de los Estados Unidos ha pedido repetidas veces al presidente Bashar al-Assad que renuncie y ha dirigido los esfuerzos de la comunidad internacional para trabajar hacia una solución política negociada al conflicto.” (U.S. Department of State, 2017).

En sus intentos de derrocar a Bashar al-Ásad, Estados Unidos financió la creación del Estado Islámico, tal y como informa Julian Assange: “Así, por ejemplo, la desastrosa intervención, absolutamente desastrosa en Libia, la destrucción del Gobierno de Gaddafi, que condujo a la ocupación por el Estado Islámico de grandes segmentos de ese país, los flujos de armas que van a Siria, guiados por Hillary Clinton hacia yihadistas dentro de Siria, incluido el Estado Islámico, que está ahí en esos correos electrónicos. Hay más de 1.700 correos electrónicos de la colección de Hillary Clinton que hemos lanzado, solo sobre Libia.” (RT, 2017).

Además la administración Obama dejó crecer al Estado Islámico bajo la expectativa que eso forzara a derrocar al presidente sirio, tal y como lo confesó en su momento John Kerry “Sabíamos que aquello (Daesh) estaba creciendo, estábamos observando, veíamos a Daesh reforzarse y pensábamos que eso amenazaba a Al-Asad (…) Pensábamos que probablemente podríamos conseguir que Al-Asad acudiese a negociar, pero en lugar de negociaciones nos encontramos con que Al-Asad consiguió que lo apoyara Putin (…) Los rusos han intervenido porque no quieren ver un Gobierno del Daesh […] Desgraciadamente, los rusos han cambiado la situación. Han cambiado la ecuación.” (RT, 2017).

Figura 7

Fuente: (Heritage for Peace, 2017)

En definitiva, el lector debe recordar que hace 241 años Estados Unidos, Francia e Inglaterra eran Estados Unidos, Francia e Inglaterra y se gobernaban a sí mismos, sin embargo, hace 100 años Siria no existía en el mapa y hace 72 años no se gobernaba a sí misma; además, Siria a diferencia de los países de occidente antes mencionados, jamás decidió sus fronteras, las decidieron por ellos con base en conveniencias geopolíticas y no en criterios fundamentados en sus necesidades económicas, demográficas, culturales y sociales. Por lo cual este país posee profundos errores de diseño, errores en su arquitectura geográfica. Es difícil imaginar la implementación de proyectos sociales en países como Siria, que además posee agua solo en una pequeña porción de su territorio y en el cual entre su poblado y sus fuentes de recursos naturales media un desierto de 200,000 millas cuadradas (como puede observarse en la Figura 7), según reporta (Encyclopædia Britannica, 2017); además, es un país que siempre ha estado siendo desestabilizado e inclusive controlado por las principales potencias de occidente, donde existe una profunda contradicción ideológica-religiosa que, aunada al el intervencionismo extranjero, les dificulta sobremanera alcanzar la cohesión social y política mínima que les permita salir adelante como Estado-Nacional. No resulta extraño que BAAZ use constantemente la represión para mantenerse en el poder y que esto genere estallidos sociales que alcancen el estatus de guerra civil, tal y como ha sucedido en diversos países de occidente a lo largo del siglo pasado, que enfrenaban problemas socio-económicos de muchísima menor envergadura que Siria.

III. Las Guerras como Mecanismo de Compensación de la Caída de la Tasa Media de Ganancia

“Luego la guerra no es una relación de hombre a hombre, sino de Estado a Estado, en la cual los particulares son enemigos sólo accidentalmente, no como a hombres ni como a ciudadanos, sino como a soldados: no como a miembros de la patria, sino como a sus defensores. Por último, un Estado sólo puede tener por enemigo a otro Estado, y no a los hombres, en atención a que entre cosas de diversa naturaleza no puede establecerse ninguna verdadera relación.” (Rousseau, 2007, pág. 42).

Como plantea Rousseau, las guerras enfrentan unos Estados a otros, sin embargo, en la primera sección de esta investigación se vio que los Estados responden a los intereses de la clase dominante en cada estadio específico del desarrollo histórico-social. Cuando dos Estados-Nacionales se enfrentan, lo que hay detrás del conflicto es un enfrentamiento entre intereses de las clases dominantes en cada uno de ellos. El intervencionismo constante en Siria por parte de los Estados Unidos no es fruto del azar ni la casualidad, por el contrario, obedece a inexorables leyes económicas pertenecientes al modo de producción capitalista, específicamente se hace referencia aquí a la ley de la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia.

“ (…) a medida transcurre el proceso histórico-natural que llamamos sociedad humana, el Capitalismo desarrolla a un nivel sin precedentes las fuerzas productivas y con ello genera un incremento en la proporción de la plusvalía acumulada que es destinada a la adquisición de capital constante en detrimento de la proporción destinada a capital variable (debido a que la innovación tecnológica reduce el tiempo de trabajo necesario e incrementa el tiempo de trabajo excedente), sin embargo, proporcionalmente la reducción del tiempo de trabajo necesario será inferior al incremento del capital total o, lo que es lo mismo, los incrementos en la cuota de plusvalía serán inferiores a los incrementos en el capital total y así se gestará una tendencia decreciente de la cuota media de ganancia, a lo que Marx llamó la ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia.” (Gómez, 2017, págs. 51-52)

Lo anterior no significa otra cosa que en términos promedio ponderado, las innovaciones tecnológicas que las empresas capitalistas realicen no compensarán proporcionalmente el incremento en la inversión total realizara y con ello, la tasa media de ganancia irá hacia la baja. Sin embargo, existen causas que contrarrestan la ley y que la convierten en una ley de tendencia. En palabras de Marx “(…) vemos que en vez de la dificultad con que hasta ahora han venido tropezando los economistas, o sea, el explicar la baja de la cuota de ganancia, surge la dificultad inversa, a saber: la de explicar por qué esta baja no es mayor o más rápida. Ello se debe, indudablemente, al juego de influencias que contrarrestan y neutralizan los efectos de esta ley general, dándole simplemente el carácter de una tendencia, razón por la cual presentamos aquí la baja de la cuota general de ganancia como una tendencia a la baja simplemente.” (Marx, El Capital, Tomo III, 2010, pág. 232).

Marx enumeró las causas más generales que vuelven a la caída de ganancia una ley tendencial, las cuales son el aumento del grado de explotación del trabajo (intensidad y/o duración de la jornada laboral), la reducción del salario por debajo de su valor (por debajo del valor de la fuerza de trabajo), abaratamiento de los elementos que forman el capital constante (capital fijo y consumo intermedio), superpoblación relativa (el papel que la masa de trabajadores desempleados juega en la fijación de los salarios), el comercio exterior y el aumento de capital-acciones (que genera dividendos).

Sin embargo, a pesar de esto, la caída de la tasa de ganancia se impone tendencialmente, tal y como se verá a continuación.

Figura 8

Fuente: Elaboración propia con base en (Marquetti & Foley, 2017).

Por supuesto, a pesar que el capitalismo ha sido la primera formación económico-social (FES) que ha presentado crisis cíclicas y echado mano de elementos ajenos a la esencia de su filosofía económica, también ha mostrado una enorme capacidad de reinventarse y recuperarse. En ese sentido, han empleado con mayor frecuencia y de forma más clara mecanismos que antes no lo eran tanto, por ejemplo, las guerras.

Figura 9

Fuente: (Allianz Global Investors, 2017)

La Figura 9 muestra una onda larga de Kondrátiev, denominada así en honor al economista Nikolái Kondrátiev, quien planteó que todo el ciclo económico capitalista en su conjunto obedecía a fluctuaciones periódicas de la actividad económica, las cuales podían ser representadas a través de ondas. Cada una de las ondas tendría diferentes etapas, el punto de partida de la onda representa el inicio de la actividad económica, la cual va floreciendo hasta llegar a un punto máximo, luego del cual los mercados de saturan como resultado de la sobreproducción (una producción superior a la que el mercado, dado un determinado poder adquisitivo, puede absorber), a raíz de las cuales las economías capitalistas se desaceleran hasta llegar a lo que hoy en día conocemos como crisis financieras.

En palabras de Kondrátiev “Se reconoce generalmente en nuestros días que la dinámica de la vida económica en el orden social capitalista no tiene un carácter simple y lineal, sino más bien complejo y cíclico. No obstante, la ciencia ha aclarado muy poco la naturaleza y los tipos de movimientos cíclicos, que semejan oscilaciones. Cuando hablamos de ciclos en economía, aludimos generalmente a los ciclos de la actividad cuya duración es de siete a once años. Pero es evidente que estos movimientos no son el último tipo de ciclos económicos. En realidad, la dinámica de la vida económica es más complicada. Además de los ciclos antes mencionados, a los que acordaremos llamar “intermedios”, se ha demostrado recientemente que es probable la existencia de oscilaciones todavía más cortas, de una duración de tres y medio años aproximadamente. Pero no es esto todo. Hay realmente motivos para suponer la existencia de grandes oscilaciones como de 50 años de longitud en la economía capitalista, hecho que complica todavía más el problema de la dinámica económica.” (Kondrátiev, 2017)

Kondrátiev está haciendo ahí referencia a los 3 principales ciclos de la actividad económica: Ciclos de Kitchin (corta duración), Ciclos Juglares (duración intermedia) y Ciclos de Kondrátiev (larga duración). En esta sección nos enfocaremos en los últimos, en los ciclos de larga duración.

Si bien es cierto, el análisis de Kondrátiev es tosco y relativamente mecánico por carecer de un planteamiento teórico previo, lo cual deriva en su incapacidad de establecer intervalos de duración en las ondas largas y en no poder explicar las causas de tales intervalos, así como tampoco profundizar en los motivos que dan pie a las crisis ni en los motivos que permiten a las economías capitalistas la recuperación, mucho menos las causas de la transición punto a punto al interior de la onda, sí permite hacerse una idea general del comportamiento de la actividad económica e identificar determinados patrones de comportamiento de esta, para entrelazarla con lo expuesto a lo largo de esta investigación.

Como puede observarse en la Figura 9, cada ciclo de Kondrátiev se ha correspondido con alguna revolución tecnológica, es decir, se inicia la etapa de auge una vez introducida la innovación y a medida el efecto bola de nieve se suscita, es decir, la innovación se generaliza más allá de la empresa innovadora (hacia las empresas imitadoras), la actividad económica florece; por supuesto, una vez todos los sectores de la economía (o al menos los más importantes) se han hecho con la innovación y han producido lo que su frontera de posibilidades de producción les permite, la economía se estanca, lo cual luego de un tiempo da paso a la desaceleración y, finalmente, a la recesión económica. También puede apreciarse cómo mediante una nuea revolución tecnológica comienza la recuperación y se abre el telón hacia una nueva fase (onda) del ciclo económico. Estadísticamente hablando, se ha descubierto que estas ondas largas poseen una duración que oscila entre 40 y 60 años, tendiendo más al límite superior que a su límite inferior.

Sin embargo, lo que Kondrátiev se muestra incapaz de explicar es por qué las crisis económicas son más profundas a medida se avanza en el ciclo económico y, a su vez, tampoco explica por qué se vuelve más complejo salir de ellas ni las repercusiones que esto tiene en la tasa media de ganancia, en la acumulación de capital y en la competencia. Lo anterior se explica, en términos generales, porque a medida avanza el desarrollo de las economías capitalistas (y con ello el desarrollo tecnológico) se vuelve más complejo llevar a cabo revoluciones en la técnica de producción, pues (entre otros factores) la competencia obliga a las empresas a realizar constantemente pequeñas innovaciones y estas, al encontrarse la sociedad en determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas, resultan cada vez más costosas (como se expuso anteriormente) y su impacto va siendo cada vez menor en la tasa media de ganancia; por otro lado, cada FES ha mostrado tener límites infranqueables en su capacidad de innovar tecnológicamente, por ejemplo, para las comunidades primitivas hubiese sido imposible llevar a cabo la construcción de carruajes y armaduras realizada por el Imperio Romano en el modo de producción esclavista, tanto como para estos últimos hubiese sido imposible concebir la construcción de molinos movidos por agua o viento, y a su vez para ellos imposible el descubrimiento de energía nuclear. ¿Qué significa esto?, pues simplemente que a medida se avanza en el desarrollo histórico-social, cada modo de producción va agotando su capacidad de innovación tecnológica, lo que implica a su vez que las revoluciones tecnológicas están cada vez menos a la vuelta de la esquina.

Lo anteriormente expuesto tiene dos repercusiones fundamentales, la primera de ellas es la agudización de la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia y, la segunda de ellas, es la centralización del capital, es decir, la profundización de estructuras de mercado ineficientes y poco competitivas como los monopolios, monopsonios, oligopolios, oligopsonios, entre otras. Esto último a su vez tiene efectos importantes en la acumulación de capital, el más importante de ellos es que este tipo de estructuras de mercados carentes de eficiencia y competitividad se alejan de la tasa media de ganancia, pues sus márgenes de rentabilidad aumentan debido a su poder de mercado[18], mientras simultáneamente las empresas con un nivel tecnológico promedio ven reducida su tasa de ganancia y las empresas con un nivel tecnológico por debajo de la media son penalizadas por la competencia mediante la quiebra y absorbidas por otras empresas, generalmente las que poseen mayor poder de mercado. El fenómeno económico anterior se suscita por el hecho que las innovaciones tecnológicas, por lo antes ya expuesto, se vuelven cada vez más costosas.

Sin embargo, el asunto no termina ahí, pues estructuras de mercado para las cuales no aplica la tasa media de ganancia y poseen un significativo poder de mercado (por ejemplo, los monopolios) tienen la libertad de ralentizar la innovación tecnológica, producto de no verse enfrentados a la competencia[19] y con ello, alejarse aún más de la tendencia a la baja de la tasa media de ganancia, pues los márgenes de rentabilidad de ellos son superiores a la media. No es raro observar que las tasas de ganancia de, por ejemplo, los monopolios, tienden al alza durante las crisis financieras mientras que la tasa media de ganancia se va en picada.

Parecería que este tipo de estructuras de mercado que promueven la ineficiencia y la falta de competitividad son la alquimia económica para las empresas capitalistas, sin embargo, desde Adam Smith la ciencia económica tiene clara la relación inversa entre los salarios y las ganancias, por lo cual las acciones mediante las cuales se alejan de la caída de la tasa media de ganancia, solo pueden ser posibles a costa de implementar los factores mencionados anteriormente por Marx. Existen diversas pruebas de ello, por ejemplo, la más reciente de ellas ocurrió en Francia, una economía industrializada, en la que a pesar de ello sus grandes compañías se vieron forzadas a implementar flexibilizaciones en el mercado laboral. Este tipo de acciones por parte de quienes se encuentran en tales estructuras de mercado, generan descontento social y, en muchas ocasiones, fuertes protestas generalizadas como informa (Yárnoz, 2017), la que acabó con 60 franceses detenidos y 40 franceses heridos en un solo día.

Por supuesto, existe una medida paliativa a esta problemática que, si bien no representa una solución definitiva, contribuye a frenar el cauce natural de las leyes económicas: las guerras.

Figura 10

Fuente: (Kondratieff Winter, 2017)

Como puede observarse, las guerras han jugado un papel preponderante en la recuperación de las economías capitalistas cuando han atravesado crisis de sobreproducción, lo cual queda en evidencia no es un fenómeno nuevo, se observa desde al menos 1812 cuando el capitalismo tenía apenas 23 años de existencia, si se toma como punto de partida su instauración política en Francia en 1789 con la toma de la Bastilla. ¿A qué razones obedece ello?, la respuesta es bastante simple. La fuerza de trabajo desempleada abandona parcialmente la economía, con lo cual aumentan los salarios (dados los desplazamientos en la curva de oferta laboral que ocasiona, manteniéndose constante la demanda laboral) y a su vez, aumenta el poder adquisitivo y estimula de nuevo la producción; además, muchos de los desempleados mueren en la guerra (con lo que las empresas no tienen que pagar indemnizaciones por despidos, por ejemplo) y quien se hace cargo de subsidiar a las familias es el Gobierno (con los impuestos de estas mismas familias). Por supuesto, las “bondades” de las guerras para la economía no acaban ahí, pues en muchos países generan destrucción de tierras e industrias, con lo cual se reduce el capital fijo disponible y manteniendo constantes los demás factores, al mantenerse constante la demanda de capital fijo y disminuir la oferta del mismo, genera alzas en su precio de mercado, con lo que aquella maquinaria que se encontraba inmersa en procesos de devaluación como resultado del uso y de las nuevas tecnologías, ven frenado este proceso, lo cual a su vez ralentiza la necesidad de innovación. Finalmente, la guerra en sí misma promueve la actividad económica al activar aquellas industrias que se encuentran íntimamente ligadas a los procesos de fabricación de armas e inclusive aquellas que se ven significativamente beneficiadas con la producción de armamento. Los factores anteriores ocasionan una valorización en bolsa de las empresas ligadas total o parcialmente a esta industria, pues la actividad económica incrementa su rentabilidad.

Industrias íntimamente ligadas a la producción de armamento son aquellas que pertenecen netamente a la industria armamentística. “Estas son las primeras 10 empresas de la lista en el ranking 2011 (los datos entre paréntesis corresponden al ranking 2010):

1 (1). Lockheed Martin (EE.UU.) Armadura de misiles, electrónica y espacio aéreo. Ventas por 36.270 millones dólares en 2011. Ganancias netas: 2.655 millones de dólares. 123.000 empleados (132.000).

2 (3). Boeing (EE.UU.) Aviones, electrónica, misiles, espacio aéreo. Ventas por 31.830 millones de dólares. Ganancias netas de 4.018 millones de dólares. 171.700 empleados (160.500).

3 (2). BAE Systems (Reino Unido) Aviones, artillería, misiles, vehículos militares, Naves. Ventas por 29.150 millones de dólares. Ganancias netas por 2.349 millones de dólares. 93.500 empleados (98.200).

4 (5). General Dynamics (EE.UU.) Artillería, electrónica. Ventas por 23.760 millones de dólares. Ganancias netas de 2.526 millones de dólares, 95.100 empleados (90.000).

5 (6). Raytheon (EE.UU.) Misiles, electrónica. Ventas por 22.470 millones de dólares. Ganancias netas de 1.896 millones de dólares. 71.00 empleados (72.400).

6 (4). Northrop Grumman (EE.UU.) Aviones, electrónica, misiles, buques de guerra. Ventas por 21,390 millones. Ganancias netas por 2.118 millones de dólares. 72.500 empleados (117.100).

7 (7). EADS (UE) Aviones, electrónica, misiles. Ventas por 16.390 millones de dólares. Ganancias netas por 1.442 millones de dólares. 133.120 empleados (121.690).

8 (8). Finmeccanica (Italia) Aviones, vehículos de artillería, misiles. Ventas por 14.560 millones de dólares. Ganancias netas por 902 millones de dólares. 70.470 empleados (75.200).

9 (9). L-3 Communications (EE.UU.) Electrónica. Ventas por 12.520 millones de dólares. Ganancias netas por 956 millones de dólares. 61.000 empleados (63.000). 10 (10). United Technologies (EE.UU.) Aeronaves, electrónica, motores. Ventas por 11.640 millones de dólares. Ganancias netas por 5.347 millones de dólares. 199.900 empleados (208.220).”

Fuente: (Moreno, 2017)

Como puede observarse, de las 9 empresas mencionadas, 6 son estadounidenses y las otras 3 pertenecen a países aliados de Estados Unidos. Inclusive, funcionarios públicos pueden verse beneficiado de la guerra, como ha sido el caso de Donald Trump, pues según informa (Boggioni, 2017), Trump posee acciones en Raytheon, empresa que fabrica los misiles Tomahawk, por lo cual se vio beneficiado de haber iniciado el ataque a Siria, pues las acciones de Raytheon se revalorizaron, como puede observarse a continuación.

Figura 11

Fuente: (Raytheon, 2017)

A su vez, tampoco es despreciable el impacto que las guerras poseen en industrias ligadas solo parcialmente a la guerra, tales como las productoras de acero, de fármacos, las productoras de petróleo, entre otras.

En tiempos modernos, el petróleo es fundamental en todos los procesos productivos y el gas natural también posee un papel relevante para la combustión, tanto que muchos consideran que es el combustible del futuro. Si a lo anteriormente expuesto añadimos la economía en costos de transporte y comercialización que representa poder darle salida a estos recursos en línea recta (a través de Siria), la cantidad significativa de recursos que este país posee, la posición geopolíticamente estratégica en que se encuentra ubicada en el mapa y la ley de la tendencia decreciente de la tasa media de ganancia, es perfectamente natural comprender las razones por las cuales Estados Unidos lleva a cabo las políticas exteriores actuales respecto a Siria.

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[1] Aquí se hace referencia a la definición de hecho social de Durkheim, la cual consiste en “Todo modo de hacer, fijo o no, que puede ejercer una coerción exterior sobre el individuo; o, también, que es general en todo el ámbito de una sociedad dada y que, al mismo tiempo, tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales.” (Durkheim, 2009, pág. 68).

[2] En general, todas las ciencias poseen como fin último la predicción en los cambios a través del tiempo de su objeto de estudio.

[3] Se hace referencia aquí a Rousseau, el otro es Thomas Hobbes.

[4] Por supuesto, aquí no se está haciendo referencia a un enfoque mecanicista de determinación del mundo de las ideas por el mundo objetivo; sin lugar a dudas el mundo de las ideas tiene influencia y capacidad de transformación sobre el mundo objetivo, tal y como lo expresó Durkheim. Lo que aquí se plantea es que en última instancia son las condiciones materiales de existencia las que determinan el mundo de las ideas.

[5] Para ampliar al respecto puede estudiarse “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado” de Engels, así como también el capítulo XXIV del Tomo I de “El Capital” de Marx titulado “La Llamada Acumulación Originaria” para el caso de Europa o “Acumulación Originaria y Desarrollo del Capitalismo en El Salvador” de Rafael Menjívar Larín para el caso general de América Latina.

[6] Las reservas probadas de petróleo son aquellas que son posibles de extraer de manera rentable con la tecnología actual, teniendo en cuenta el precio del petróleo en el año de análisis. Estas estimaciones se realizan a partir de análisis geológicos y de ingeniería, por lo que las cantidades fijadas gozan de un alto grado de confianza.

[7] La compañía de construcción e ingeniería civil más grande de los Estados Unidos.

[8] Intelectual árabe que se desempeña como profesor de Política Moderna e Historia en la Universidad de Columbia.

[9] Profesor de Historia en la Universidad de Clark.

[10] Según Google Maps, la distancia entre ambas fronteras es de 520.4 kilómetros.

[11] Forma de gobierno mediante la cual el poder lo comparten cuatro personas que se autodenominan tetrarcas

[12] Turcos que conquistan lo que ahora se conoce como Siria y sus alrededores, fundando tal imperio.

[13] Su nombre obedece a que fue pactado, en secreto, por François Georges-Picot (diplomático y abogado francés) y Mark Sykes (un abogado de profesión y miembro de la nobleza inglesa).

[14] Unidades militares formadas durante el período de mandato francés en Siria, además del Ejército del Levante, que fueron las fuerzas armadas francesas que ocuparon una parte de Asia Occidental entre la PGM y la SGM que estaba compuesto por personal contratado localmente, el cual terminó siendo la base de los ejércitos nacionales de Siria y Líbano.

[15] debida en alguna medida, a la persecución de la que sufrían por el llamado “Eje del Mal”, conformado fundamentalmente por Alemania, Italia y Japón.

[16] Países que se encuentran en proceso de negociación de su adhesión a la OMC.

[17] “Nombre con el que mediáticamente se ha identificado la serie de manifestaciones de carácter popular y político que se sucedieron en la región árabe principalmente desde inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra civil en Libia. Algunos analistas internacionales han encontrado puntos de similitud entre la Primavera Árabe y las manifestaciones anticrisis en Europa, Asia y Estados Unidos.” (EcuRed, 2017).

[18] Al hablar de la existencia de una tasa media de ganancia, se hace referencia a un promedio ponderado de las tasas de ganancia sectoriales. A su vez, el factor de ponderación no es otro sino el peso en el capital total existente en una economía de cada una de las empresas, es decir, lo que su inversión representa proporcionalmente de la inversión total de la que dispone una sociedad en un momento determinado del tiempo. La existencia de esta tasa media no obedece a una economía estática, por el contrario, obedece a la misma dinámica económica en que las empresas capitalistas migran rápidamente de una rama productiva a otra a través del tiempo, buscando los mayores márgenes de rentabilidad para sus inversiones; es precisamente esto lo que origina una nivelación aproximada de las tasas de ganancia sectoriales y permite con ello, la existencia de la tasa media de ganancia.

[19] En el caso de estructuras de mercado como los oligopolios, la cuestión puede variar, pues aunque la mayor parte de las ocasiones coluden y se comportan como monopolio, en algunas pocas compiten y el análisis de estos se vuelve más similar a la de estructuras de mercado competitivas que a las no-competitivas.

Sobre el papel y la viabilidad de la violencia en la lucha social de las mujeres en particular y en las luchas sociales en general

ISADORE NABI

La palabra “violento” posee una raíz etimológica latina (“violentus”) que el diccionario de la Real Academia Española define en su edición tricentenario (actualización 2020) como “Que implica fuerza e intensidad extraordinarias”.

¿Hubo violencia en las manifestaciones en el Día de la Mujer día alrededor del mundo? ¡Por supuesto que sí! ¿Es justificable esa violencia? Para responder, que es lo que busca hacer esta exposición (y no únicamente para el caso de la lucha feminista), hay que comenzar por decir que el machismo es un fenómeno (descrito en líneas generales muy bien por Friedrich Engels en El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado) inherente a los sistemas de economía política, es decir, a sistemas económicos en que las diferencias de recursos son lo suficientemente significativas como para dar lugar a la existencia de intereses sociales irreconciliablemente contradictorios (antagónicos, su conflicto sólo puede ser resuelto mediante la aniquilación de una clase por otra -así como la burguesía aniquiló físicamente a la clase feudal durante la revolución francesa y después de ella, así como la clase feudal aniquiló a la clase esclavista cuando Flavio Odoacro sacó de los pelos a Rómulo Augusto para deponerlo y autoproclamarse Rey de Italia dando así fin al Imperio Romano de occidente y a Roma antigua con ello, al imperio más grande que algún ojo humano ha visto hasta la fecha-), a continuación se expandirá al respecto.

Como se planteó, el machismo es parte del estado natural de las sociedades de clases (i.e., sistemas de economía política), así como el racismo, la pobreza, la marginación, la exclusión y otros tantos hechos sociales (siguiendo la terminología de Émile Durkheim en “Las Reglas del Método Sociológico”, quien plantea que a los fenómenos sociales deben ser tratados como cosas -y a tales fenómenos les llama hechos sociales-) omnipresentes no sólo en el capitalismo sino en toda sociedad de clases, tan omnipresentes que son parte de la normalidad cotidiana de las personas y precisamente por estar profundamente normalizadas no suelen enfrentar resistencia… repensando la antigüedad, Roma no era Roma por las lanzas que llevaban sus legiones, lo era por las ideas que esas legiones imponían con esas lanzas (financiadas con recursos de diversa índole, fundamentalmente económicos) en las cabezas de los pueblos y se sedimentaban con el paso indetenible del tiempo. Por supuesto, en la reflexión anterior la palabra clave es “normalidad”.

En sistemas dinámicos (un sistema debe entenderse como una especie de orquesta musical que toca para un determinado fin y que sea dinámico como que es muy activo en el largo plazo -todo fenómeno con el suficiente grado de complejidad se analiza en general así en la Física-) se habla de “longitud característica” a aquella longitud que sirve para construir todo el sistema (“la medida que sirve de medida”, por decirlo de alguna forma), por ejemplo, la longitud característica de una circunferencia es el radio, puesto que se sabe que los puntos de la circunferencia son equidistantes (están a la misma distancia) del centro, ¿pero de qué serviría saber eso si no se conoce el radio?, sería imposible construir la circunferencia. Lo normal es que se pueden construir sistemas dinámicos (modelarlos, siendo más concretos) con base en estas longitudes características, sin embargo, en determinadas condiciones específicas (condiciones cuánticas -asociadas con la incertidumbre de las mediciones a baja escala- y en condiciones  extremas -como cuando de un cambio de estado a otro se aplica simultáneamente demasiada presión y temperatura sobre el vapor, por ejemplo-) las longitudes características de los sistemas dinámicos pueden “romperse” (que por los motivos antes mencionados las mediciones con el suficiente grado de precisión se vuelvan imposibles) y es necesario para poder realizar un estudio adecuado del fenómeno realizar una renormalización (poder volverlo a medir con el grado de precisión suficiente) del sistema dinámico, lo cual únicamente es posible porque cada sistema dinámico posee la característica de autosimilitud (que también aparece en la teoría de los fractales y la teoría de la complejidad, la que consiste en ser igual o aproximadamente igual en todas las escalas o, de forma más general -filosófica- el todo se refleja en general de forma precisa en sus partes constituyentes) y por ello puede ser visto a diferentes escalas sin cambios relevantes, por lo que pueden reestablecerse las mediciones precisas.

Al fenómeno en que se desdibujan las longitudes características de los sistemas dinámicos se le conoce como “ruptura de ergodicidad” (“ergodicidad” es una palabra cuyas raíces etimológicas no están claras, pero que proviene del griego y parece estar relacionado con cuestiones que implican mucho trabajo -en su sentido de esfuerzo-; sin embargo, matemáticamente hablando la ergodicidad no es otra cosa que una versión radical o más general de uniformidad) y las crisis del capitalismo son precisamente una ruptura de la ergodicidad del sistema que colapsa ante el estallido furibundo de las múltiples contradicciones antagónicas que yacen en su misma naturaleza, en sus mismos fundamentos. Las contradicciones del capitalismo son multidimensionales puesto que este es un sistema complejo de características multidimensionales, sin embargo, su contradicción fundamental es la disociación que existe entre la producción y el consumo (que es el fenómeno económico que se presenta en la esfera de la circulación como disociación entre inversión y ahorro, pero la esfera de la circulación está subordinada en última instancia a la esfera de la producción, por ello la disociación esencial es entre la producción y el consumo -y esta disociación obedece a relaciones de distribución institucionales, i.e., relaciones de distribución fijadas con antelación al proceso de producción y que no obedecen a criterios técnicos sino puramente políticos -aquí se habla de la relación de distribución en sí, no de la distribución como tal-). La determinación de las relaciones de distribución institucionales de la sociedad con antelación al proceso de producción es un brillante descubrimiento realizado William Hickling Prescott, el padre de la Historia (la historia desde su perspectiva científica) en los Estados Unidos (puesto que él es considerado de forma general como el primer historiador científico en ese país) en su obra “Historia de la Conquista de Perú” y sobre la cual profundizará Marx en su célebre investigación conocida como los Grundrisse (no debe confundirse con El Capital, puesto que los primeros son el fundamento de los segundos y de Contribución a la Crítica de la Economía Política).

En el contexto de este artículo la contradicción de interés es aquella que expresa que el sistema de economía política capitalista difunde cada vez más la tecnología (la cual a su vez desarrolla incesantemente) y el impacto que este vertiginoso cambio tecnológico que cada vez está más homogéneamente presente en la sociedad occidental (generalizar la afirmación anterior no sólo sería un craso error sino una también profunda falta de respeto, puesto que África y el mundo árabe sufre y el mundo digno sufre con ellos) genera, en conjunto con otros factores (fundamentalmente de la exacerbación de la explotación -independientemente de la forma que tome tal explotación, lo de George Floyd es una de las formas que la explotación toma, específicamente es su forma racial-) rupturas en la ideología dominante, lo que poéticamente se expresa como un despertar en las conciencias de los pueblos. También en el contexto de los sistemas dinámicos y de la Física (tanto teórica como aplicada), los fenómenos críticos pueden aparecer como consecuencia del enlentecimiento de la dinámica del sistema, en la Economía Política ambas cuestiones están íntimamente relacionadas, es decir, la ralentización del sistema de economía política (la cual se expresa en las crisis económicas) y la ruptura ideológica ocurren en un mismo intervalo de tiempo (primero ocurre la ralentización económica, luego la ruptura en la ergodicidad ideológica o uniformidad ideológica en la sociedad o sistema social capitalista).

Planteadas así las cosas resulta evidente que las crisis económicas (que son el núcleo de las crisis sistémicas del capitalismo, más no el único factor relevante -la anatomía de la sociedad civil debe buscarse en su Economía Política-) son una ruptura de ergodicidad y el reacomodo de la sacudida estructura económica (este reacomodo implica la centralización de capital -que las empresas grandes se coman a las pequeñas tras las crisis- y otras cuestiones aparejadas a ella) es lo que en Mecánica Cuántica se conoce como proceso de renormalización (que es precisamente un conjunto de técnicas para re-expresar el sistema en términos de su longitud característica, es decir, volverlo a la normalidad en el sentido así definido). Debe recordarse que la razón por la que la renormalización es posible, por ejemplo, a nivel de los fenómenos cuánticos, es en términos coloquiales (y sin perder la esencia conceptual) porque (y en esto consiste la autosimilitud) sin importar qué muñeca Matrioshka de un determinado conjunto de muñecas Matrioshka se vea, las muñecas siempre serán iguales y lo único que cambiará será su tamaño o, lo que es lo mismo, que la muñeca Matrioshka más grande (el todo) contiene dentro de sí muñecas más pequeñas iguales a ella (lo que significa aquí que el todo antes referido se refleja con precisión en sus partes integrantes) y, de hecho, este es el concepto detrás de la instrumentalización matemática de las técnicas de renormalización de grupos (así conocida más formalmente la renormalización).

Conviene aquí decir que, como señalan los filósofos soviéticos en el diccionario filosófico de 1965 (que por cierto marcó el destierro sistemático del Stalinismo de la academia -en particular de la academia filosófica-, aunque no por ello necesariamente de la cotidianidad en general), la realidad misma es un isomorfismo. Un isomorfismo formalmente se define en Topología como una función biyectiva y continua entre dos espacios topológicos (estructuras algebraicas en que la posición relativa de los puntos dentro de ella es la misma) que posee a su vez una función inversa (también continua y biyectiva), intuitivamente un isomorfismo topológico es una relación que expresa que dos fenómenos tienen la misma esencia y son equivalentes en términos de ella (topológicamente equivalentes -independientemente de consideraciones métricas-) y para lo que se habló de las muñecas Matrioshka un isomorfismo topológico (o una homotopía, que es una generalización de este concepto) expresaría conceptualmente esta relación en que la muñeca más grande “se refleja” en las muñecas que contiene en sí. Esto es equivalente a cómo en el sistema hegeliano (que debe recordarse que busca sintetizar los estudios de los antiguos griegos sobre la Naturaleza y los estudios del idealismo clásico alemán que le precedía sobre el Pensamiento) el Ser En Sí (que expresa a “eso que está ahí”, a la Naturaleza) se refleja y se sintetiza dialécticamente con el Ser Para Sí. Una síntesis dialéctica (que en su forma más general se expresa por la palabra alemana Aufheben, que significa simultáneamente eliminar y superar -siendo rigurosos, la diferencia es que el Aufheben ocurre a nivel de lo homogéneo, mientras que la síntesis propiamente dicha a nivel de lo heterogéneo, pero como la realidad en general es un todo que se refleja con relativa y variante precisión en sus partes, entonces el Aufheben es más general que la síntesis-)es la resolución de las contradicciones entre los componentes integrantes de un todo (ligados indisolublemente por la misma naturaleza de la realidad) tras una acumulación cuantitativa de las contradicciones inherentes a la naturaleza de las partes que conforman ese todo, lo cual permite un salto cualitativo del todo, que a su vez implica un cambio de esencia (lo que Hegel describe como el tránsito del Universal Abstracto al Universal Concreto -Hegel es, por cierto, el único filósofo hasta la fecha que incluye al Universal Concreto en su sistema-). Hegel en su obra “Ciencia de la Lógica” realiza una analogía entre el Aufheben y la Mecánica Clásica (la Física de su época), específicamente con el momento de fuerza de la palanca. Del ejemplo que el filósofo alemán expone se evidencia que para él lo importante es que a nivel de sistemas físicos los momentos de fuerza de la palanca expresan la noción de que para que ocurra un cambio dentro de un sistema debe operarse desde fuera de dicho sistema una acción (concebida esta como una fuerza) contraria a la del sistema en cuestión que altere la dinámica ordinaria del sistema, es decir, una acción que fuerce al sistema de referencia a oponer resistencia a la fuerza impresa por dicha acción.

La noción anterior de general se generaliza a bajas escalas físicas de medición (tanto a nivel de Mecánica Cuántica como de Química Cuántica), en los conceptos de partícula y antipartícula (lo que corresponde a la Mecánica), cuya relación se puede expresar matemáticamente (como alternativa a la función de onda, a lo cual se le conoce como “segunda cuantización” -cuantizar es transformar un sistema clásico a uno cuántico al añadir la constante de Planck, con todo lo que ello involucra-) mediante las funciones conocidas formalmente como operadores de creación y aniquilación, que sirven para describir el proceso combinatorio que da lugar a la creación y aniquilación de las partículas elementales conocidas como bosones (ejemplos de bosones son los fotones -las partículas subatómicas que transportan la luz-, el célebre bosón de Higgs y la partícula hipotética conocida como “gravitón”), que son una de las dos partículas mínimas (que no existe otra más pequeña que ellas) que conforman la realidad física a nivel cuántico.

Las otras partículas elementales son los fermiones, su contrario cuántico, cuya matemática es diferente, sensiblemente más sofisticada (puesto que se estudia mediante el empleo de estructuras algebraicas conocidas como anticonmutadores, en lugar de los conmutadores, que son la estructura que convencionalmente se utiliza). El proceso de creación y aniquilación (porque ocurren simultáneamente y con ello se generan cambios en la materia) afecta a menudo incluso los cambios de estado de los electrones en fenómenos concernientes al campo de la Química Cuántica, lo cual se puede constatar, junto con todo lo anteriormente descrito correspondiente a los operadores de creación y aniquilación en la obra “Mecánica Estadística” de Richard Feynman publicada por Avalon Publishing en 1998, específicamente en las páginas 167 y 174-175.

Lo anteriormente planteado en relación a los isomorfismos topológicos (que está íntimamente ligado al concepto de combinación -la topología nace como Topología Combinatoria- de contrarios -que a nivel de la lógica formal, que es lineal, se ven simplemente como “pares”-, de su unidad y lucha) se recoge en dos adagios de la sabiduría popular, específicamente en “La mona, aunque se vista de seda, mona se queda” y “El que anda entre la miel algo se le pega” (que es isomórfico a “El que con lobos anda, a aullar aprende”). Sin embargo, con precisión inequívoca se recoge en una expresión popular que pertenece a un tipo de sabiduría popular (seguramente más popular) menos elaborada, más cruda (pero muchas veces más poderosa analíticamente): Es la misma “cuestión” con diferente olor. Eso son precisamente todas las reestructuraciones económicas tras las crisis capitalistas y toda promesa de reformismo provenientes de la clase gobernante (la clase político-burocrática) y de la clase dominante (los dueños de los grandes medios de producción, que el tipo de propiedad privada que critica Marx -nunca la propiedad personal y distinguir ambos tipos no ofrece dificultad a un intelecto de mediana estatura o superior-), puesto que las crisis son el único resultado posible (todo resultado es resultado en cuanto producto de un proceso, ese proceso son precisamente los ciclos industriales de la economía) del comportamiento natural o normal del capitalismo, puesto que ello es lo único que puede ocurrir cuando se introduce el cambio tecnológico vertiginoso en una sociedad en la que existen clases sociales y en la que una de ellas se dedica a producir para rentabilizar, pero para rentabilizar necesita del consumo final de otra clase social con la que entra en contradicción (porque salarios y beneficios empresariales tienen una relación inversa). La realidad capitalista como un todo, así como la realidad como un todo en general, es un isomorfismo topológico de sí misma hacia sus partes, se lo que se trata es de describir adecuadamente estas relaciones topológicamente equivalentes.

La magnitud y la dirección de la disrupción social realizada por el cambio tecnológico vertiginoso realizado dentro del capitalismo obedece a que este multiplica de forma no lineal (viendo esto como una función matemática, no como una mera gráfica de puntos) las fuerzas productivas del ser humano (y con ello se multiplica así mismo de forma no lineal -en el sentido antes definido-, de ahí que el capital sea trabajo acumulado, trabajo pasado), tal como se puede ver en las siguientes gráficas de puntos (y también en muchas otras que se pueden encontrar sin siquiera mínimas dificultades en la web).

A la luz de las gráficas anteriores resulta indispensable hacer una pausa aquí para hablar sobre la ampliamente conocida justificación ética-moral del capitalismo que sostiene que es un sistema ideal en tal sentido (ético y moral) porque provee mayor bienestar que sus antecesores (que la comunidad primitiva, que el esclavismo y que el feudalismo). Bajo esa lógica se omiten cuestiones no triviales, por ejemplo, que la justeza de un orden social no puede medirse simplemente por el bienestar relativo (midiendo ese bienestar en aspectos únicamente materiales) que provee a sus ciudadanos, porque bajo esa lógica Hitler sería indudablemente más justo que algún jerarca de las gens (de la época de la comunidad primitiva cuando imperaba el orden de sucesión matrilineal -vía la madre, no existía aún la discriminación de género-), cuando tales jerarcas no eran genocidas, ni discriminaban (ni siquiera existían las clases sociales) y ello también implicaría omitir a su vez que el progreso tecnológico es un logro social (colectivo, fundamentalmente de la clase trabajadora, que incluye a los científicos y técnicos) y acumulado (el cambio tecnológico puede ser superior en el capitalismo, pero no por eso se lo inventó la clase capitalista -que ni siquiera es la que lo concibe intelectualmente en la generalidad de ocasiones-), y seguramente no sólo judíos y polacos sino también muchos alemanes no estarían de acuerdo con ese razonamiento.

El nivel tecnológico del que disponga un sistema social debe considerarse en conjunto con el bienestar material que provee a sus ciudadanos (y eso aún sin complejizar la cuestión añadiendo el bienestar psicológico), porque sólo así se podrá analizar a un sistema también en términos del bienestar que ese mismo sistema puede dar y no incurrir así en reduccionismos vulgares al comparar sistemas sociales cuyo progreso es acumulado y que los separan miles de años, es decir, el nivel tecnológico relativo (en relación al de sus pares) del que dispone un sistema debe ser el factor de estandarización que vuelva lógicamente óptima la comparación entre los diferentes sistemas de producción social que han existido a lo largo de la historia. En ese apartado es evidente que el capitalismo sólo puede ser comparable al esclavismo, aunque evidentemente es superior a nivel de dignificación humana, lo cual es un motivo de alegría (hemos evolucionado un poco) y tristeza (definitivamente ni por asomo hemos evolucionado lo suficiente), simultáneamente.

El poder político visto sociológicamente, tal como lo define el politólogo salvadoreño Dagoberto Gutiérrez, es una relación social basada en la diferencia de recursos que sirve para transformar la realidad o para impedir que esta cambie. Esta definición es importante porque hace alusión a la existencia de un determinado orden.

Se dijo anteriormente que los momentos de fuerza de la palanca cristalizaban la idea de la acción de una fuerza externa a un sistema de referencia que alteraba a tal sistema (no necesariamente cambia su estado, puesto que no toda contradicción es antagónica) y también se dijo que “violencia” implicaba fuerza e intensidad extraordinarias, lo suficientemente extraordinarias para que generar el efecto de poner fuera de su estado natural a algo, sea lo que fuese. Lo que se expresó en los párrafos anteriores a través de las ciencias formales y las llamadas “ciencias duras” es el estado natural u orden natural del sistema de economía política capitalista y el papel de la violencia en la historia es, como lo dijo ya Engels en una investigación de su autoría con el mismo nombre, ser la “partera” de la historia y eso tiene que ver con aquella célebre reflexión del politólogo italiano Antonio Gramsci, quien dijera que lo viejo siempre cede paso a lo nuevo, pero no sin antes oponer resistencia o, lo que es lo mismo, que en el contexto de las sociedades de clase, en el proceso de creación de un nuevo mundo, de una nueva sociedad, existen simultáneamente procesos de aniquilación entre las partes integrantes de la sociedad actual (las clases sociales de esa sociedad). Sobre ello se reflexionará al final de esta exposición, pues está ligado indisolublemente a la respuesta a la pregunta que aquí inicialmente se planteó

Por supuesto, para que exista un cambio de modo de producción debe existir también un determinado nivel tecnológico que permita sustituir unas relaciones sociales de producción por otras técnicamente superiores (así como las esclavistas técnicamente eran superiores a las de la comunidad primitiva, las del feudalismo a las del esclavismo y las del capitalismo a las del feudalismo), esto en Mecánica (Clásica o Cuántica) se conoce como transición de fase, que precisamente implica un salto cualitativo (el ejemplo clásico en la historia fundacional del Marxismo lo encarna los cambios de estado del agua con la suficiente variabilidad en la temperatura aplicada, aquí se han procurado exponer ejemplos más heterodoxos).

La analogía anterior es posible tanto la Naturaleza como la Sociedad se rigen por las mismas leyes objetivas universales[1], las leyes dialécticas-materialistas y ello está en armonía con el hecho de que la Naturaleza se refleja isomórficamente en sus partes integrantes, dentro de las cuales está la vida orgánica consciente (por supuesto, sólo en Matemáticas los isomorfismos son perfectos), hecho sobre lo cual hablan los célebres biólogos evolutivos marxistas (fundadores de la Biología Evolutiva del Desarrollo, una revolución ocurrida en la Biología en la década de los 70) Stephen Jay Gould, Richard Lewontin y Richard Levins en diversas obras, entre las cuales se encuentran “La Estructura de la Teoría Evolutiva” (de Gould), “La Falsa Medida del Hombre” (de Gould), “El Biólogo Dialéctico” (de Lewontin y Levins), “Biología Bajo Ataque: Ensayos Dialécticos Sobre Ecología, Agricultura y Salud” (de Lewontin y Levins), “Una Respuesta a Orzack y Sober: Análisis Formal y la Fluidez de las Ciencias” (de Levins, en el que señala también los fundamentos de la complejidad con base en el número de dimensiones topológicas de la estructura algebraica analizada), entre otros.

Lo expuesto anteriormente relativo a las transiciones de fase social o cambios revolucionarios en la sociedad (que implican el tránsito de un modo de producción u orden social a otro) busca sentar las bases lógicas para no generar sorpresa al afirmar que no parece existir el nivel tecnológico suficiente para sustituir las relaciones sociales de producción capitalistas por otras (y, además, no se conocen otras, sobre ello se hablará más adelante), pero sí parece sobrar para disminuir considerablemente el nivel de incivilización que reina en las sociedades de clase (específicamente para este caso, en el capitalismo contemporáneo), aunque inexorablemente eso implicará una merma en las tasas de ganancia de la clase capitalista, de la que emana este orden incivilizado e incivilizatorio, pero que curiosamente no padece las “bondades” del mismo.

¿Por qué se afirma que no parece existir el nivel tecnológico para semejante cuestión (al menos no de forma generalizada en cualquier sociedad, al menos -y ese es un detalle de importancia vital a nivel analítico y aplicado-)? La respuesta está ligada a la refutación a otra idea bien difundida a lo largo del siglo pasado y que muchos incautos consideran la prueba científica-técnica irrefutable de la imposibilidad del Comunismo, la cual sostiene que en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas existían relaciones sociales de producción socialistas y hasta comunistas (según el “iluminado” con el que se hable). Cuando se habla de relaciones sociales de producción capitalistas se logra bien-definirlas (situarlas en un marco teórico general y relativamente preciso -la precisión variará según el aspecto de la realidad que se analice y/o del marco teórico empleado por el investigador, que es el significado de “bien-definido” en Matemática Pura), ¿ocurre lo mismo con las relaciones sociales de producción “socialistas” y/o “comunistas”? Revisemos rápidamente la evidencia teórica-histórica y empírica-histórica.

La obra de Marx y Engels se centra en una crítica sistemática (un análisis sistemático orientado a transformar la realidad) del sistema de economía política capitalista y son algunos muy breves y muy contados pasajes en los que Marx y Engels hablan de algún modo de producción no capitalista del futuro (considerando sus obras maduras, lo cual empieza en el vecindario temporal de publicaciones centrado en Miseria de la Filosofía -las publicaciones más inmediatas hacia atrás y adelante-). En particular, Marx en el tomo II de El Capital expone los rudimentos de lineamientos para una política económica ante superávit y déficit de activos fijos en una sociedad sin propiedad privada sobre los medios de producción y sin papel moneda (que nadie se imagine “Teoría de la Política Económica” de Tinbergen o algo por el estilo, es un párrafo de pocas líneas), Engels expone en el Anti-Dühring (libro citado positivamente en “El Biólogo Dialéctico” de Lewontin y Levins -que contiene una dedicatoria a Friedrich Engels en las primeras páginas que reza “A Friedrich Engels, quien entendió mal muchas cosas, pero acertó en lo que contaba”-, así como en otras obras) que la ley del valor deja de regir únicamente para la fuerza de trabajo inicialmente (en el socialismo) y posteriormente también para las demás mercancías (en el comunismo) y es sustituida en ambos casos por una nueva ley que determina que el valor de las mercancías se determina según las necesidades sociales que satisfacen y también Engels en “Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico” plantea cuestiones en claro refuerzo de la dirección anteriormente señalada respecto a la vigencia de la ley del valor.

No se le puede negar a los furibundos antimarxistas y anticomunistas que andan sueltos por ahí (y que son tan peligrosos porque si no entienden qué es el Marxismo menos qué son el Socialismo y el Comunismo) que la célula central (la progresiva extinción de la ley del valor) existe y está definida, sin embargo, seguramente ellos tampoco podrán negar que no sólo está mínimamente definida, sino que además entre la célula mínima y un organismo que funcione como un sistema autoorganizado (que es un fenómeno que aparece en los sistemas complejos estudiados en la teoría matemática de la complejidad y que consiste en la configuración de un orden resultante del proceso de interacción entre los elementos de un sistema inicialmente desordenado -el estado social resultante de la resolución de la crisis y el tránsito de un modo de producción a otro-) existe muchísima diferencia, prueba de ello es, por ejemplo, el tiempo transcurrido para que la primera célula que inició la vida en La Tierra (puesto que según simulaciones estadísticas todo indica probabilísticamente que así fue) se transformara en un sistema biológico como tal no fue poco.

Además, ¿cuáles eran las relaciones sociales de producción que se implementaron en la Unión Soviética?, ¿se remuneraba la fuerza de trabajo según las necesidades sociales que esta satisfacía?, ¿cuál era la metodología científica-estadística (aquí se puede comenzar a ver el papel del nivel tecnológico) con la que cuantificaban esas necesidades (que no son únicamente materiales, son espirituales, Marx es claro en eso en sus Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844)? No existía propiedad privada sobre los medios de producción por parte de personas vistas como miembros de la sociedad civil, pero sí existía papel moneda (y en su lugar debería haber existido algún sistema de equivalencia bien definido entre mercancías no sujeto fluctuaciones artificiales -no sujeto a variación en precios, puesto que el papel moneda y la especulación no existen- que reflejara fielmente en los términos de intercambio las condiciones técnicas de producción de las mercancías intercambiadas) y propiedad privada estatal (porque es un hecho que los miembros del Partido Comunista no vivían igual que el pueblo -aún así, el pueblo tenía más dignidad material que en el capitalismo occidental de la época y de esta, pero la espiritual quedó pendiente y tampoco es como que más dignidad material hubiese sido perjudicial para el pueblo-, entonces existen clases por cuanto el goce del producto social no era para quienes producían -esta es la característica fundamental-, sino para la clase política soviética que sufrió de aburguesamiento y transformó (a partir de Stalin) al Estado soviético en lo que Marx describía como el poder político, es decir, en “El poder organizado de una clase para oprimir a otra” (en sociedades sin clases el Estado sólo es administrador, ni siquiera existen órganos bélicos orientados a la represión política -de clase- como la policía y el ejército, puesto que al no existir antagonismos de clase tampoco existe el poder político), por mucho que la opresión en el plano material fuera muchísimo menos fuerte e intensa que en occidente y en el plano ideológico fuera menos sutil -occidente es más elegante en sus formas, sino pregúntesele a Merkel por los micrófonos instalados por el Gobierno de Estados Unidos en su oficina y que generó un incidente diplomático hace pocos años-) e incluso también extranjeros ya en las cercanías del colapso de la Unión Soviética, por ejemplo el banco que David Rockefeller abrió en la Plaza Roja de Moscú (lo cual no pertenece al conjunto de “teorías de la conspiración”, es un hecho bien documentado y que una elemental búsqueda en la web puede verificar).

Evidentemente en la Unión Soviética hubo Capitalismo de Estado, que es una variante del modo de producción capitalista en el que, como se señala en el diccionario de Economía Política de Borísov et al, “Constituye un medio de lucha contra el capital extranjero, extirpa las raíces económicas de su dominio, contribuye a fortalecer y desarrollar la economía nacional. El sector estatal estimula cada vez más el rápido auge de las fuerzas productivas, crea las premisas económicas para que dichos países emprendan la vía no capitalista de desarrollo. En el periodo de transición del capitalismo al socialismo, el capitalismo de Estado representa una forma especial de subordinación de las empresas capitalistas a la dictadura del proletariado establecida con el fin de preparar las condiciones de la socialización socialista de toda la producción”, que también puede ser mixto en el sentido de coexistir empresas privadas extranjeras (pero limitar su poder sobre la sociedad nacional) y/o en el sentido que la propiedad privada sobre los medios de producción sea compartida por el Estado capitalista en conjunto con empresas privadas nacionales o extranjeras (este último caso es el de Cuba, por ejemplo) y un caso que combina los tipos de capitalismo de Estado antes mencionados es lo que ocurre en Venezuela.

Todo esto sin mencionar aún que el capitalismo tuvo un proceso de nacimiento sumamente extendido, puesto que se consumó institucionalmente cientos de años después de haberse desarrollado lo suficiente para poder ser caracterizado mínimamente (lo que ocurrió en la alta edad media con la aparición de los burgos, lo que ocurre entre el año 500 D.C. y el año 1,000 D.C.) e incluso cientos de años después de haber ocurrido su primera gran manifestación socio-económica (el comercio de tulipanes realizado durante el siglo XVII), puesto que se estableció como modo de producción dominante (que no sólo implica una dimensión económica sino también política, por eso la ciencia se llama Economía Política) hasta el 14 de julio de 1789, con la toma de la Bastilla por parte de la clase burguesa y los siervos de la gleba que luego serían industrializados y con ello transformados en proletarios (que es una categoría económica exclusiva del capitalismo).

Por supuesto, no por ello el progreso del nuevo modo de producción social fue lineal, puesto que es bien sabido que luego Francia regresó por un buen tiempo a la monarquía constitucional a causa de que la clase feudal volvió al poder temporalmente. Además, tampoco se ha mencionado el hecho de que la Unión Soviética se encontraba amenazada por occidente (no sólo militarmente -el factor fundamental que la hizo entrar en la carrera armamentista-, sino también ideológicamente -uno de los factores que determinaban la necesidad de entrar en la carrera espacial-), por lo que toda la planificación de su desarrollo económico y social tuvo que orientarse bajo esas dos grandes restricciones, no es un secreto para quienes conocieron la Unión Soviética que en los supermercados se hacían cuentas con ábaco mientras se competía a la par con Estados Unidos en la carrera espacial y nuclear (llegándolo a aventajar en muchos aspectos, evidentemente a un alto costo); en este sentido, tampoco se menciona que existen señales de que hubo un gran endeudamiento financiero por parte de la Unión Soviética con capitales occidentales al menos en el último tramo de su existencia, precisamente para financiar la carrera armamentista y espacial.

Finalmente, surge una pregunta de importancia fundamental, ¿por qué la situación es diferente en los países industrializados respecto a países como América Latina, África y Oriente Medio? La respuesta a la pregunta anterior tiene múltiples rostros, sobre los cuales se hará una exposición sintética yendo de los más simples a los más complejos y con ello, de los aspectos históricos de corto plazo (más recientes) a los de largo plazo (más lejanos en el tiempo). En primer lugar, es fundamental preguntarse, ¿las relaciones de distribución en esos países poseen las mismas especificidades?, es decir, ¿existe la misma estructura tributaria, la misma participación gubernamental en la economía, existe la misma alineación de los objetivos de política fiscal y política monetaria, existen las mismas regulaciones laborales, el mismo grado de indización de los salarios a la inflación y a la productividad, etc.?

Si la respuesta es negativa, alguien incluso podría considerar que el capitalismo es funcional y que únicamente para ello se requiere de un nivel de desarrollo tecnológico suficiente, lo que también a alguien podría parecerle ser intuitivo, aunque no por ello deja de ser también falso; sin embargo, para verificar tal falsedad se necesita realizar un análisis menos superficial del asunto, por lo que conviene empezar a introducir aquí el papel del comercio internacional, tanto en sus facetas legales como en las ilegales.

A partir de los 90 se firmaron tratados de libre comercio entre los países industrializados (fundamentalmente Estados Unidos) y los países de América Latina, han pasado ya treinta años de la firma de esos tratados en la mayoría de esos países y resultados prometidos en materia de crecimiento económico, empleo, desarrollo social y demás cuestiones relacionadas nunca llegaron. En su lugar la desigualdad incrementó en esos países (que sí fue de la mano de un crecimiento económico significativo en algunas ocasiones, pero siempre incrementándose la desigualdad) y generó una oleada de gobiernos por todo el istmo que rompieron con las políticas de Washington llegados al poder por la vía electoral, algo impensable a finales del siglo pasado, principalmente en el período de la guerra fría. Estos tratos de libre comercio poseen una característica fundamental y es que no consideran las asimetrías tecnológicas (que devienen en asimetrías en nivel de competitividad) entre las empresas de los países industrializados y las de los no-industrializados, dando como resultado del intercambio comercial un estado de comercio en que como diría el célebre poeta uruguayo Eduardo Galeano, los países ricos se especializan en ganar y los países pobres se especializan en perder (que sólo es una generalización al plano internacional de la lucha de clases que ocurre a nivel nacional) porque las empresas de los países industrializados pueden producir a menor costo y con mejor calidad, frente a lo cual hay poco o nada qué hacer y esos mismos países industrializados ofrecen “generosamente” préstamos de déficit que ellos en conjunto con la clase dominante de los países no-industrializados han contribuido a crear, a tasas usureras (como ha sido la tradición de organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc.) que condicionan el destino de ese dinero (conocido tal condicionamiento formalmente como “cláusulas de condicionalidad del préstamo”), lo que no sólo es una clara vulneración de la soberanía de un país sino que además es una estafa sistemática a gran escala. ¿Por qué se dice que ese binomio de clases dominantes es el que produce tal déficit en la contabilidad nacional de un país?, en primer lugar, porque un déficit es generado y/o agudizado por desequilibrios comerciales (resultantes de poner a “David” sin hondilla y sin respaldo divino a pelear contra “Goliath”, es decir, la competencia entre industrializados y no-industrializados), en segundo lugar porque son la única clase social que en general y sistemáticamente evade y elude impuestos (a pesar que las estructuras tributarias de estos países sean profundamente regresivas, lo cual no debería extrañar porque el motivo que tuvieron para fundar estos países fue ese, evitar al virreinato español el respectivo tributo -que sería el equivalente a lo que contemporáneamente representan los impuestos-), en tercer lugar porque lo más común es que los funcionarios públicos cuyas campañas electorales son financiadas por ellos son no sólo los que legislan a favor de ellos servilmente (esto incluso lo describe el Nobel de Economía Joseph Stiglitz para el caso de la política estadounidense en su libro “El Malestar en la Globalización” publicado en la década antepasada -específicamente cómo los que financiaban las campañas políticas de Bush lo acompañaban a todas partes para supervisar que los compromisos que adquiriera durante el proceso de campaña electoral estuviese alineado a sus intereses y con base a ello se condiciona el financiamiento del candidato[2]-), sino también porque uno de los atractivos de tal servilismo (además de los pagos directos) para los funcionarios públicos corruptos (que son los que usualmente llegan a los cargos fundamentales precisamente porque ello es parte del diseño del sistema político) es el saqueo de las instituciones públicas. A nivel político-burocrático la corrupción es una consecuencia inevitable del ejercicio de poder en las sociedades de clase (por eso el pueblo debe estar siempre vigilante y organizado frente a ella, porque la corrupción no ocurre nunca el favor de las mayorías, sino únicamente de una minoría -sea cual sea, pero siempre en última instancia de la clase dominante, que abre portillos favorables para la acumulación de capital, portillos los cuales están cerrados legal y formalmente, por lo que su apertura es posible únicamente a través de la corrupción-), mientras que desde el punto de vista político-ideológico es producto del desclasamiento, es decir, de la falta de conciencia de clase de los miembros de la clase trabajadora que se corrompen.

En cuarto lugar, debe entrarse en detalle de las empresas transnacionales (pertenecientes a los países industrializados) y el comportamiento comercial de los países comerciales en relación a las políticas comerciales que le “sugieren” (con un garrote financiero en una mano y un garrote militar en otra) a los países pobres que tomen. Para nadie es un secreto que las políticas del “consenso” de Washington (curiosamente usan semejante palabra cuando no participó ninguno de los países a los que les “sugirieron” esas políticas, seguramente los imperios tienen una forma peculiar de comprender el diálogo con las demás naciones) no son seguidas por Alemania (que hasta la fecha no ha dejado entrar a Walmart y de eso no se ve ningún titular en los periódicos de “comunistas enemigos del libre mercado” y que tiene una participación estatal en la economía que en el último medio siglo -e incluso más atrás- no ha bajado del 50% como porcentaje de su producto interno bruto), muchísimo menos por Estados Unidos [en el cual la FED le presta a tasa cero a los bancos privados (y que, de hecho, es una institución bajo el poder de privados, específicamente de los banqueros privados estadounidenses, la cual obtiene los fondos para operar de los ingresos federales, que en un país en donde los ricos no pagan impuestos -y de ahí el movimiento de protesta social estadounidense Occupy WallStreet suscitado alrededor de 2011- es recolectado fundamentalmente del pueblo -un pueblo que pagó la crisis financiera de 2008 que precisamente los banqueros privados estadounidenses generaron, y ello lo define magistralmente Joseph Stiglitz en su artículo “Capitalistas Estúpidos” disponible fácilmente en la web-), en que el sector agrícola existen fortísimas barreras arancelarias que no cumplen ningún criterio de libre mercado y muchos otros aspectos relacionados por la característica común de ser justamente lo contrario que recetan en materia de política económica (tanto fiscal como monetaria)], Canadá, Suecia o cualquier país industrializado (al menos no hasta inicios de este siglo, sobre lo que se hablará más adelante).

Además, para nadie es un secreto que estas grandes empresas transnacionales que absorben por medios legales y otros no tanto a las empresas nacionales de los países no-industrializados no pagan impuestos en los países pobres a los que llegan, prueba de ello fue el golpe de Estado de tipo militar generado en la embajada de los Estados Unidos que se le dio a Jacobo Arbenz en Guatemala por plantearle a la United Fruit Company que pagara los impuestos que el reglamento fiscal guatemalteco de aquel momento establecía (que era previo a su llegada a la presidencia), el golpe de Estado (también de carácter militar) orquestado por la burguesía chilena y la embajada de Estados Unidos en Chile a Salvador Allende durante el siglo pasado (que recuérdese, no fue hace mucho) y en general, todas las sanguinolentas dictaduras militares de derecha instauradas por toda América Latina durante el siglo pasada que llevaban el sello de sangre de la democracia del tío Sam, con la “solidaria” finalidad de explotar y expoliar a nuestros pueblos.

El refrán “Candil de la calle, obscuridad del hogar” puede invertirse y de ello se obtiene “Candil del hogar, obscuridad de la calle”, que describe precisamente el comportamiento moralmente hipócrita y económicamente eficiente de los gobiernos de los países industrializados (que expresan los intereses políticos de la clase dominante), cuyas sociedades son sociedades modelo fundamentalmente porque logran trasladar todas las contradicciones sociales aparejadas a los procesos de acumulación de capital de la burguesía a las sociedades subdesarrolladas, agudizando así su subdesarrollo. ¿Acaso en Estados Unidos, considerando el mismo momento histórico en la comparación, se han pagado alguna vez los mismos salarios, dado las mismas prestaciones laborales, trabajado la misma cantidad de horas, se han dado la misma cantidad de días vacacionales, se han vulnerado con la misma intensidad los derechos laborales (salvo para el caso de los indocumentados, por eso es que la inmigración no se acaba y a los grandes capitales de los países industrializados es a los que menos les conviene que se acabe), se ha hecho la misma optimización en el uso de los recursos naturales (Estados Unidos desea obtener el petróleo de medio oriente y Venezuela, pero curiosamente evita tocar sus reservas de petróleo), se evade y elude la misma cantidad de impuestos, etc.? Evidentemente que no.

Nótese que las maquilas estadounidenses y alemanas que esclavizan a niños y niñas en China y Vietnam (por mencionar algunos), las maquilas que explotan inclementemente por salarios de hambre a mujeres y hombres en países como Honduras, El Salvador y Guatemala (por mencionar algunos) “curiosamente” no están en sus países de origen ni en ningún país industrializado [salvo China y tras la industrialización es bien conocido que alrededor de 2008 China decidió migrar a un modelo de “crecimiento desde adentro” (puesto que la economía mundial entró en recesión, la demanda mundial se contrajo y aunque siendo China un país cuyo crecimiento en las últimas décadas se había basado fundamentalmente en la demanda de bienes y servicios del resto del mundo -por eso es que crecía tanto su PIB a pesar de los bajísimos salarios y vulnerabilidad laboral, que fueron los aspectos del entorno de trabajo chino que atrajo a las empresas occidentales-, no se vio afectado significativamente por las contracciones de la demanda mundial suscitadas desde la crisis financiera de 2008 debido a que -como reporta Marcelo Justo en su artículo para BBC Mundo titulado “Los países en los que más subió el salario mínimo” publicado el 5 de marzo de 2015- las autoridades chinas ya habían planificado y anunciado al público desde antes de la crisis que la economía china migraría hacia un modelo de crecimiento basado en la demanda interna, por lo que previo a la crisis ya se había dado inicio a una redistribución del ingreso al interior de China para que la demanda interna de consumo final de tantos millones de chinos estimulase a la economía China en lugar de la demanda del resto del mundo -por lo que entre 2005 y 2015 el salario mínimo subió entre el 8% y el 13%, mientras que reporta la web Expansión/Datosmacro.com que el salario mínimo interprofesional en China pasó de 170.3 euros en 2013 a 271,6 euros en 2018- y así fue como China pudo a pesar de la contracción de la demanda mundial continuar creciendo y consolidarse como imperio hegemónico -lo que ocurrió en el contexto de la crisis sanitaria del COVID-19- l), por lo que las maquilas occidentales están empezando a migrar progresivamente a países como Vietnam, porque un modelo basado en demanda interna -que es el que los países industrializados tienen- no es compatible con salarios de hambre y aspectos afines de los puestos de trabajo que las maquilas de esos mismos países industrializados quieren tener en otros países], las tienen precisamente en los países subdesarrollados, en los países pobres, ¿entonces qué interés pueden tener en que los países pobres se desarrollen?, el mínimo sentido común indica que ninguno. Adicionalmente, conviene decir que tampoco les interesa el cuido del medio ambiente cuando no es el medio ambiente de ellos y prueba de ello es que las empresas canadienses son bien-conocidas por practicar minería de cielo abierto en los países de América Latina.

Por supuesto, aquí no se ha mencionado en lo absoluto el saqueo que los países europeos industrializados hacen a los países europeos no-industrializados, como lo han sido históricamente Grecia, Portugal e incluso España (que es una extraña criatura económica, puesto que es relativamente industrializada -no al nivel de Alemania, pero es industrializada-, pero es saqueada sin miramientos por la burguesía local del país y por la burguesía extranjera, fundamentalmente por la burguesía dueña del imperio Alemán -evidentemente son imperio, que no tengan las formas cavernícolas de Estados Unidos es otra cosa-, que es la que fundamentalmente saquea en toda la Europa subdesarrollada -tampoco Alemania le presta a Grecia, España o Portugal para sacarlos del subdesarrollo, eso sería como “pegarse un balazo en los pies”, puesto que las repúblicas dependen de lo que saquea el imperio, para el caso de las repúblicas imperiales-), pero de ello no sólo habla el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su artículo “La captura de BCE” (en referencia a como los capitales financieros europeos controlan el Banco Central Europeo) sino también está el célebre caso de cuando un presidente del Fondo Monetario Internacional (Dominique Strauss-Kahn) que quiso condonar la deuda griega (porque como ya han planteado tanto Joseph Stiglitz y Paul Krugman -también Nobel de Economía- como el mismo Yanis Varoufakis -el Ministro de Finanzas de Grecia a cargo cuando se llevaron a cabo las renegociaciones de deuda con la Troika- cuenta en diversas entrevistas disponibles en YouTube, algunas en conjunto con Joseph Stiglitz, otras con Salajov Zizek y otras con Noam Chomsky sobre la negociación, Varoufakis recibió amenazas telefónicas respecto a la seguridad de su hijo si no paraba en su línea de negociación -contraria a la de los capitalistas alemanes, pero él siguió, como debe de ser, cuando alguien enfrenta al capitalismo está buscando garantizar la supervivencia de la especie y cualquier daño colateral que no sea la especie en general, el pueblo, es aceptable-, así como también pruebas tanto de acción como de palabra por parte de los negociadores alemanes que los capitalistas financieros alemanes no querían que se les pagara la deuda, porque la deuda no sólo tenía que ver con la rentabilidad del capital, sino que también tenía un componente político: querían subyugar a Grecia políticamente -había llegado un partido de izquierda al poder, el Syriza- para poderla mantener subyugada económicamente, por lo que para que las negociaciones siguieran, tras la cobardía del presidente democráticamente electo -y que había planteado en un referéndum al pueblo griego si querían enfrentar las consecuencias de decidir no pagar la deuda a los banqueros alemanes y el pueblo votó maravillosamente que ¡SÍ!-, Yanis Varoufakis tuvo que renunciar para que las conversaciones continuaran -ahora en un tono dócil para con los capitales financieros internacionales-, lo que fue una traición flagrante al pueblo por parte de la “izquierda” griega.

 Así, queda desmontado otro mito, todo ello sin mencionar el papel que desempeñan los fondos buitre en la política económica de los países subdesarrollados ni el saqueo que se realiza del continente africano y de los recursos de Medio Oriente. Sería interesante comparar los ingresos que los grandes capitales internacionales obtienen en la suma de toda la economía subdesarrollada (tanto los legales, como los ilegales fruto del tráfico ilegal de armas y drogas -que es más permisible por los políticos en los países pobres-, el trabajo esclavo que las empresas de diamantes estadounidenses explotan en África, el valor de los recursos naturales que se apropia sin pagar nada a cambio) versus los que obtienen sólo dentro de los Estados Unidos para tener una idea aproximada de la magnitud del saqueo realizado a América Latina, África Medio Oriente. Esto lo expresa Marx al plantear que el mercado mundial sólo traslada las contradicciones internas del capitalismo a una esfera de acción más amplia o, en palabras del politólogo Dagoberto Gutiérrez, toda república imperial (una república que se desarrolló lo suficiente en el contexto internacional de las clases sociales como para convertirse en imperio también) está compuesta precisamente de la república como tal y del imperio como tal, y es en ese sentido que el florecimiento de la república depende de lo que saquea el imperio de las colonias que subyuga. Por supuesto, aunque esto ocurra con Estados Unidos (precisamente a medida fue siendo suplantado por China y Rusia en el mercado mundial como potencia hegemónica es que el florecimiento de su república se fue viendo condicionado progresivamente hasta llegar a la penosa situación actual en la que se encuentra -la razón de ello es que el excedente o plusvalía mundial se redistribuye de diferente forma al cambiar la hegemonía, de una forma que progresivamente ha ido siendo cada vez menos ventajosa para el imperio estadounidense-) no es la primera vez que ocurre y esto es una característica de todo república imperial, que es un fenómeno social de escala planetaria en que la lucha de clases alcanza su expresión más general, tal fue el caso de los romanos en relación a la expoliación que realizaban de los pueblos bárbaros durante la era del modo de producción esclavista.

Ahora llegó el turno de abordar la ampliamente difundida idea (y seguramente compartida por la mayoría de personas -la alienación es poderosa-) de que el saqueo colonial no tiene influencia en las condiciones socioeconómicas actuales de los pueblos de América Latina y África o, en general, que el pasado no tiene influencia en el presente (que es sólo la esencia de la primera idea). En la obra Capitalismo Tardío del gran economista marxista Ernest Mandel se establece que el valor del oro saqueado a América equivalía a diez veces la totalidad del capital ferroviario en la Europa de la época, llevemos ese hecho al presente (después será el turno de revisar si el número de veces referido es correcto o incorrecto).

Es evidente que en la época de la implementación y difusión de la revolución industrial las empresas que más capital movían eran aquellas que pertenecían precisamente al sector ferroviario, puesto que ese sector o rama productiva (utilizando la jerga marxista) movía no sólo las máquinas a vapor como tales (como innovación en sí misma), sino el acero con que dichas máquinas se construía y el acero con el que se construían los caminos sobre los que tales máquinas se desplazaban, lo que en medio de un proceso de expansión industrial generalizado en todo un continente (la revolución industrial se manifestó fenoménicamente por vez primera en 1760 en Manchester -seguramente un día lluvioso, ¿o será que ese día no llovió?- y su implementación generalizada en Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá se consolidó en 1840) no parecería ser poca cosa, sobre todo tomando en cuenta que como reporta Marx en el tomo I de El Capital, a su vez tomado de los informes oficiales de carácter público de la época que en la obra del autor judeo-alemán se pueden encontrar bien referidos, se aprobaron decretos reales para que la naciente burguesía saqueara por medios violentos (y otros no tanto) las iglesias y las tumbas de los santos para extraer cualquier pertenencia de oro (incluyendo sus dientes de oro) para acuñar moneda, lo que por sentido común parecería indicar que en términos de las necesidades de circulación del capital europeo de esa época no existía suficiente oro y, por el contrario, llegó incluso a ser sumamente escaso en relación a tales necesidades; simplemente como información adicional de interés hay que mencionar que también emplearon medios violentos para expropiar de sus tierras a los productores directos (seguramente más violentos, porque la Iglesia no estaba absolutamente desprovista de poder) y que eso, junto con acciones de igual estatura ético-moral (júzguese de tal ética y de tal moral como se juzgue), constituye el “secreto” de la acumulación originaria de capital.

No sólo no parecería ser no-despreciable el impacto del saqueo de oro realizado por los europeos en términos de los recursos iniciales de los que se dispuso al constituir las repúblicas en América (fundamentalmente en América Latina) tras los procesos independentistas suscitados en el continente, sino que además parece haber sido fundamental en que el capitalismo europeo lograra funcionar, puesto que no debe olvidarse que los inicios de la revolución industrial en Europa no fueron decorosos ni mucho menos y están perfectamente documentados grotescos hechos como jornadas laborales de 18 horas para hombres, 16 para mujeres y 14 para niños y niñas, hacinamiento en las fábricas, la contratación de asesinos a sueldo (los famosos “rompehuelgas”) en caso los obreros se organizaran para pedir un poco de dignidad y con el fin de ser breve conviene decir “etcétera”. El capitalismo europeo se edificó sobre el sudor, la sangre y el llanto de América, fundamentalmente de América Latina.

Ahora es el turno de abordar el factor de escala, es decir, que el saqueo de oro tuvo una relación de 10 a 1 con el capital ferroviario. Asúmase que Mandel infla maliciosamente la cifra el doble (por decir un número relativamente arbitrario), se obtiene una relación de 5 a 1 y luego asúmase que Mandel toma el dato de una fuente que recoge esa cifra con un error del 50%, por lo que quedaría una relación de 2.5 a 1 y, finalmente, asúmase que la contabilidad macroeconómica de la época tenía profundas deficiencias y recogía los datos también con un error del 50%, por lo que se tiene una relación de 1.25 a 1, es decir, del 125%.

Evidentemente las necesidades conjuntas de capital y de circulación en el momento de la primera gran revolución industrial de la historia parecen haber sido más duras (incluso socialmente) que las que se observan en 2021 con la pandemia del COVID-19, sin embargo, con tomar esta pandemia de referencia será suficiente para terminar de exponer el punto, el cual no es más que una simple pregunta: ¿Qué impacto tendría para un empresario en la actualidad en términos de la consolidación de su empresa y de su futura tasa de acumulación de capital (la tasa a la que la plusvalía -el capital- se reproduce a sí misma o, lo que es lo mismo, a la que la inversión del capitalista retorna y expande el volumen del capital en funciones) que en este contexto de la crisis sanitaria y la crisis económica alguien por alguna razón le regalara un capital por un valor del 125% del capital que tiene en funciones (sin intereses, sin trucos, sin implicaciones legales por estafa o algo por el estilo)? De nuevo, resulta evidente que el capitalismo europeo se edificó sobre la sangre, los huesos y el llanto de América, fundamentalmente de América Latina, además de la obviedad del impacto que tuvo en América ese saqueo (todo lo que se podría haber hecho con tales recursos), todo ello sin mencionar aún el impacto en la acumulación originaria de capital y de la acumulación de capital que permitió consolidar la revolución industrial que tuvo la fuerza de trabajo esclava que obtuvieron por medios bélicos en toda América (y ese no es un detalle trivial, porque el Imperio Romano, el imperio más grande de la historia, se hizo sobre la base de los esclavos y los saqueos -e igualmente hizo la clase feudal-, así que en el mejor de los casos fue “únicamente” significativo).

En un mundo en que las cosas funcionen con absoluta justicia ellos deberían devolver todo lo robado con los mismos intereses usureros que sus instituciones financieras le prestan a los países de América Latina o pagar esa deuda de sus ancestros con su propia sangre, pero evidentemente no estamos en el mundo del justo sino del fuerte, es una selva maliciosa, porque no todos llegan a la selva con los mismos insumos (por lo que no para todos la selva es tan salvaje), prueba de ello es que a América Latina no llegó la revolución industrial y mientras ocurría en Europa aquí se luchaba por librarse del yugo colonial de los invasores asesinos que mezclaron a los pueblos originarios con violadores, asesinos, secuestradores u otro tipo de lumpenproletariado, es decir, que no obligaron a América Latina a mezclarse con sus mejores hombres (y aquí sí aplica decir únicamente hombres porque los que cometieron esas atrocidades -directamente, porque en general todos fueron cómplices-), sino, por el contrario, con la putrefacción de su sociedad; en Estados Unidos simplemente extinguieron a los indígenas sin mezclarse con ellos y dejaron unos pocos a manera de “exhibición” en ciertas jaulas forestales masivas a las que llaman “reservas indígenas”, como si se tratase de alces o venados, cosas de la democracia yankee (por eso no debería parecer extraño lo que hicieron y hacen en Washington con los niños y niñas sin-documentos, no sólo Trump sino también Biden, lo hacen hecho desde la fundación del país). Finalmente, conviene recordar que el saqueo no sólo continúa de manera financiera (con la agudización de déficit y préstamos con tasas de usura para “subsanar” esos déficit -hasta la fecha ningún país los ha logrado subsanar con esas recetas-), sino también con los tratados de libre comercio asimétricos antes mencionados que no sólo desmantelan el tejido productivo nacional sino que permiten jurídicamente aberraciones como que únicamente empresas estadounidenses pueden tener un monopolio (ese es el caso para El Salvador en el CAFTA-DR, lo que entra en conflicto flagrante con la Constitución Política de dicho país, puesto que esta establece que únicamente el Estado puede -y ahí se denota claramente la filosofía del fundamentalismo de libre mercado: el mercado por encima del Estado o, lo que es lo mismo, el capital por encima de los seres humanos-).

Lo anterior no contempla el hecho de que estos tratados comerciales permiten, explícita o implícitamente (el economista salvadoreño Raúl Moreno ha escrito abundantes y precisas investigaciones al respecto), que los países industrializados patenten la biodiversidad existente en los países pobres sin remunerar de ninguna forma al país que posee esa riqueza natural y luego utilizar esa biodiversidad para crear medicamentos que venden en los países pobres (de los que extrajeron los principios activos) a precios exorbitantes (que están muy por encima de las condiciones técnicas de producción de esos medicamentos y, sobre todo, muy por encima de los costos reales de los insumos, puesto que la biodiversidad la consiguieron gratis -así como el oro con espejos-, a lo sumo puede considerarse el gasto de transportarla -lo que es trivial en comparación al gasto que podría representar adquirir la biodiversidad y patentarla -¿a cuánto la venderían ellos si el caso fuese a la inversa?-), entre muchas otras cuestiones que sobraría mencionar porque el punto ha quedado contundentemente demostrado, por ejemplo, que muchas veces esos medicamentos servían para curar enfermedades que ellos mismos habían provocado mediante experimentos que se hacían a espaldas de la gente utilizándola como conejillo de indias, lo cual está perfectamente documentado para el caso de Guatemala y de Puerto Rico, pero seguramente no han de haber sido los únicos países en probar “las mieles” de la democracia internacional yankee (todo lo anterior -referente al saqueo actual- por mencionar un par de cuestiones, a fines de brevedad). Entonces el saqueo no sólo ocurrió, sigue ocurriendo y las generaciones presentes del “viejo” continente son por tanto tan culpables como sus ancestros puesto que el capitalismo europeo sigue construyéndose y siendo funcional

Y ahora llegó el momento de cerrar esta exposición ahondando en por qué la violencia es la partera de la historia y en qué condiciones está justificada la violencia en la lucha social como necesidad histórica de los pueblos. Al analizar la evolución del capitalismo resulta evidente que todo derecho social conseguido por la clase trabajadora le ha sido arrancado por la fuerza a la clase capitalista (desde la jornada laboral de 8 horas, hasta el salario mínimo, el aguinaldo, el derecho a voto de las mujeres, entre otros), salvo el derecho a que las mujeres pudiesen trabajar (ya hablando en la época en que se asentó la revolución industrial) porque eso les convenía debido a que ocasionó una caída de los salarios (por la simple ley de oferta y demanda), aumentaba el número de desempleados (ejército industrial de reserva o superpoblación relativa, con la importancia psicológica que esto tiene para que el trabajador o trabajadora se auto-explote por miedo a perder su trabajo) y fijando la producción a un nivel determinado, aunque los salarios unitariamente disminuyan la masa salarial aumenta lo que indefectiblemente favorecerá siempre a la clase capitalista en su acumulación de capital, pero no necesariamente a la clase trabajadora (dependerá de las circunstancias concretas puesto que habría que ver los valores específicos que los cambios en los salarios reales tomaron -manteniéndose constantes las demás cosas, como las mediciones estadísticas de la canasta básica, por ejemplo-, pero si tales cambios son negativos no es un hecho favorable, salvo que sean positivos).

Las mujeres están exigiendo un cambio en la cultura de aquellos hombres que son cómplices significativos del machismo (y de las aquellas mujeres cómplices significativas del machismo también), sin embargo, es evidente que estos cambios sólo pueden llegar con políticas públicas que refuercen la seguridad para las mujeres (que no debe confundirse con militarizar la sociedad -muy del gusto de las oligarquías de América Latina y de las burguesías de ahí también-) y con campañas públicas feroces contra el machismo que la sociedad padece como enfermedad estructural.

La cuestión se complica considerando que la realización de las dos políticas públicas antes mencionadas (necesarias para satisfacer el justo pedido de las feministas) exige recursos (que deben obtenerse de arcas públicas saqueadas por la clase dominante local, la clase dominante extranjera y la clase gobernante local), que la clase dominante es y ha sido siempre patriarcal (el “caldo de cultivo” de la opresión entre seres humanos es la opresión del hombre hacia a la mujer, como expone magistralmente Engels en El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado -en este sentido la clase burguesa no es la excepción-) y ello no parecería ser poca cosa, además del hecho evidente de que esas dos políticas públicas exigen un conjunto de políticas públicas complementarias considerando cuán arraigado está el machismo en la psique social (lo que implica un control de políticas en el tiempo en miras a maximizar periódicamente su eficacia -optimizarlas-) a nivel mundial, independientemente de que tome formas más crudas y visibles en América Latina (al menos en general, claramente puede haber excepciones a ello), puesto que está asociado a la lucha de clases, la distribución del ingreso y otra serie de variables fundamentales del sistema de economía política capitalista en general (aquí no se está refiriendo únicamente al sistema de economía política capitalista como sistema productivo -en particular-, sino como sociedad o sistema social). Los recursos necesarios para semejante política pública, al menos en América Latina y fundamentalmente en América Latina en tiempos de la crisis sanitaria y económica, no parecerían poder salir de otro lugar que no sea de captar más impuestos de la clase trabajadora (lo que no parece ser fácil de hacer, puesto que subir salarios podría perjudicar sus ganancias, las arcas públicas están vacías -ellos y sus esbirros las han saqueado- y cobrar más impuestos sobre el consumo -regresivos, los que paga el pueblo- no sólo agudizaría con total seguridad la crisis económica sino que podría perjudicar sus ganancias si la demanda de consumo final cae lo suficiente -que es lo que lo único que les importa-) o por fin “animarse” ellos a pagar impuestos (lo que parece una utopía sumamente abstracta, si fundaron estos países precisamente para no pagar impuestos).

¿Cómo un estado de cosas como el anteriormente descrito (fundado sobre la sangre derramada con violencia, el hambre, el engaño, la manipulación ideológica, las falsas esperanzas y en el que a quienes beneficia tal estado de cosas no les resulta conveniente que dicho estado de cosas cambie) se podría alterar mínimamente sin violencia? Exigirles a las mujeres que salieron a manifestarse un comportamiento “civilizado” no sólo no parece tener un significado libre de ambigüedades, sino que es exigirles que no busquen alterar el estado de cosas, puesto que quienes critican ese uso de la violencia son quienes (por conveniencia o alienación ideológica) conciben como civilización el estado de cosas actual. Lo mismo aplica para el caso del racismo y las manifestaciones desatadas en Estados Unidos a raíz del caso de violencia policial que devino en la trágica muerte de George Floyd.

No parece ser válida la réplica “Esas no son formas”, porque las formas contrarias no han generado ningún resultado en varias décadas (al menos desde la última década del siglo pasado se viene hablando de erradicar el machismo y en América Latina cada día se agudiza más -y parece que en Europa en general no es muy diferente-) y son ellas quienes viven, respiran, caminan, sueñan, piensan, aman y extrañan angustiosas y temerosas, acomplejadas, traumadas. ¿No son formas?, recuérdese la definición de la cualidad de violento, “Que implica una fuerza e intensidad extraordinarias”, es decir, fuera de lo ordinario, ¿y con qué está relacionado lo “ordinario” ?, pues la palabra “ordinal” significa según el diccionario de la RAE ya citado “Perteneciente o relativo al orden” y en este sentido, entendiendo orden como el orden natural de un sistema de economía política en general y considerando que la definición de violentar es, según el mismo diccionario de la RAE, “Aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia”, es evidente que las manifestaciones tenían que ser violentas y violentar al estado de cosas actual (por eso la humanidad ha usado y seguirá usando la violencia en una sociedad en que no se puedan poner de acuerdo sus individuos a causa de la existencia de intereses irreconciliables -los intereses de clase-). De hecho, una definición alternativa de “violentar” es “Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su dueño”, si se sabe que las repúblicas son las fincas de los burgueses y oligarcas “latinos” (siempre suelen tener más ascendencia europea que de otro tipo), pues las chicas de hace unos días decidieron irrumpir en la casa negociar contra la voluntad de su dueño porque el dueño se negaba a salir a dialogar. En realidad, a los dueños de estos países nunca les ha gustado el diálogo, porque hay que ser una clase dominante con mucha inteligencia para ser partidaria del diálogo y no parece realista esperar eso de clases dominantes no-industrializadas, al fin y al cabo, en las sociedades de clase la psique de la clase dominante se refleja (aunque de forma distorsionada) en la psique de la clase dominada (en eso consiste la alienación) y es perfectamente entendido por todos que el subdesarrollo no sólo es material, también tiene elementos subjetivos, psicológicos[3]. Si existen violaciones sistemáticas a los derechos de un sector masivo de la sociedad (las mujeres) que emanan de las políticas que los dueños de la casa dictan a los administradores de la misma (la clase gobernante, los políticos de profesión), se busca dialogar con ellos al respecto y estos se niegan a dialogar con el sector social afectado, considero que mi abuela estaría de acuerdo en decir que es justo aplicar el refrán “El vivo a señas y el tonto a palos”. Ella seguramente no había leído a Gramsci, pero había leído la vida misma.

Que sea esta era entonces la era de las revoluciones a toda escala o, por lo menos, que sea la era en que la humanidad empiece a transitar irremediablemente hacia su extinción por no poderse entender entre sí, como sí lo logramos hace tantos miles de años cuando salimos de África en busca de nuevos horizontes y superamos como homo sapiens a los neandertales en la desenfrenada carrera por la supervivencia enfrentando como enemigo común a una naturaleza inclemente para el nivel de precariedad tecnológica de la época. Jamás se debe olvidar que el neandertal era más inteligente (o eso se suele presumir porque su cerebro era más grande -indicio de una mayor capacidad del lenguaje abstracto[4]-) que nosotros el homo sapiens, ¿en qué lo superamos entonces?, en que nos pudimos entender, es hora de iniciar un éxodo inverso hacia nuestras raíces (que seguramente durará algunos siglos) o desaparecer irremediablemente a causa de nuestra estupidez, la cual curiosamente es una característica únicamente de los animales racionales.


[1] Estas leyes no son de carácter físico o químico, puesto que las leyes de la química y la física son leyes generales, puesto que la realidad es multifacética y la materia analizada en distintos contextos se caracteriza cualitativamente de forma diferente (un edificio desde el punto de vista contable es capital fijo, desde el físico es meramente materia con forma y volumen, desde su proceso de producción es un producto, desde el punto de vista de la ciencia de materiales es un conjunto de materiales -abordados desde una perspectiva técnica específica, evidentemente-, desde los procesos de optimización de topología aplicados en Ingeniería Civil es la función objetivo a optimizar, etc.).

[2] En Estados Unidos, el 21 de enero de 2010 la Corte Suprema de Justicia decidió fallar a favor de la propuesta de la organización “Citizens United” (una “ONG” conservadora de los Estados Unidos), donde se declara que restringir la magnitud de las donaciones (que tenían como fin que una persona ordinaria y un billonario pudiesen donar lo mismo) era una violación a la libertad de expresión; y además que las corporaciones y los partidos políticos tienen derecho a este tipo particular de libertad de expresión, pero las personas naturales no, porque podría llevar a corrupción. A las personas naturales aún se les limita las contribuciones a $2,700, pero las corporaciones y grupos externos no tienen límite en sus contribuciones indirectas, lo que significa que el dinero no puede ir directamente a un candidato, sino que tiene que pasar por unas organizaciones llamadas “Super PAC’s” (oficialmente conocidos como “Comités de Acción Política Independientes solo para gastos”, pueden realizar gastos políticos ilimitados -en, por ejemplo, anuncios- independientemente de las campañas, pero no pueden coordinar ni hacer contribuciones a campañas de candidatos o partidos -no directamente, por supuesto, sino en la forma descrita antes-). A diferencia de los PAC (“Political Action Committiees”) tradicionales, los Super PAC pueden recaudar fondos de individuos, corporaciones, sindicatos y otros grupos sin ningún límite legal en el tamaño de la donación.), creada explícitamente para beneficiar una situación política o candidato y se le permite hacer casi todo lo que a una campaña política se le permite: puede pautar en medios publicitarios, incitar al voto, tener mítines, compilar registros postales, dirigir investigaciones, incluso pueden pagar salarios a personas para trabajar en una campaña de forma puntual a favor o en contra de un candidato -la única estipulación real es que un Super PAC no puede coordinar directamente con una campaña o partido que apoye, pero sí, por ejemplo, pueden ser dirigidos por ex miembros de esta campaña o ex miembro de un partido que estén en contacto directo con el candidato. Las elecciones de 2008 fueron las más caras de la historia de Estados Unidos hasta ese entonces, con una contribución por grupos externos de 143 millones de dólares. En el 2020, esas contribuciones ascendieron a 3 mil millones de dólares. Además, es muy poco probable poder cambiar esto en el futuro cercano, porque requeriría una enmienda constitucional, lo cual requiere un voto de 2/3 del congreso por parte de ambos partidos, o bien otro fallo de la Corte Suprema de Justicia, la cual tiene una mayoría conservadora de 6-3, lo cual es más aún que cuando se aprobó la iniciativa propuesta por Citizens United en 2010, lo cual significa que los multimillonarios pueden gastar cantidades ilimitadas de dinero para apoyar a un candidato a que apruebe leyes que beneficien a sí mismos y a estos mismos multimillonarios y no hay nada que se pueda hacer para evitarlo… al menos no desde el orden, pero sí desde el desorden.

[3] Lo que en la época de Marx y Engels se decía “espirituales”, quizás gracias a ese halo de misticismo heredado de los antiguos griegos y la misma literatura de la era feudal en que la ciencia no se había generalizado lo suficiente en la sociedad (ni desarrollado lo suficiente en sí misma) para que la realidad se concibiese de otra forma que con cierto misticismo.

[4] Se presume que eran más inteligentes porque su cerebro era más grande. Además, la investigación realizada por Sverker Johansson titulada “Habilidades del Lenguaje en Neandertales”, publicada en la revista Anual Review of Linguistics (volumen I) en enero de 2015 señala en su abstracto que: “Las habilidades del lenguaje de los neandertales no se pueden observar directamente, pero hay evidencia indirecta disponible en su anatomía, arqueología y ADN. La anatomía neandertal muestra posibles adaptaciones del habla, y su arqueología contiene suficientes indicadores de modernidad conductual, incluidos símbolos y ornamentos, para concluir que sus mentes podrían manejar la comunicación simbólica. El ADN de los neandertales, finalmente, indica que poseían algunos de los genes relevantes para el lenguaje que se encuentran en los humanos modernos y que podían tener hijos con los humanos modernos y los tuvieron. De la coherencia de la evidencia de la anatomía, la arqueología y el ADN, se puede concluir que algunas habilidades del lenguaje, si bien no necesariamente el lenguaje sintáctico moderno completo, estaban presentes en los neandertales.”

ANÁLISIS DEL USO DEL CONTRASTE DE HIPÓTESIS EN EL CONTEXTO DE LA ESPECIFICACIÓN ÓPTIMA DE UN MODELO DE REGRESIÓN

ISADORE NABI